martes, 17 de febrero de 2009

BUSCANDO CULPABLES. Con la crisis renace lo peor de la condición humana.


Querido Peter,

Estoy absolutamente asombrado por el brulote antisemita que me envías, que es una ofensa no sólo a la inteligencia, sino además al buen gusto. Para no ser antisemita, no es suficiente ponerlo en el título, sino que, además, no hay que decir cosas antisemitas.

Como vivo en España y en UK, hace muchos años que no tengo el disgusto de leer una patraña semejante. Aquí un panfleto así es inconcebible, salvo quizás para algunos “skin-heads” marginales.

Tú deberías saber como funciona el antisemitismo: cuando un cristiano comete un delito o una ilegalidad, el responsable es esa persona. Cuando lo comete un judío, los responsables son todos los judíos. Así razona el antisemita y esa forma de razonar ha causado terribles males no sólo al pueblo judío, sino a la humanidad.

No conozco a los judíos que se mencionan en el panfleto, salvo de nombre a un par de ellos. NO sé de que se los acusa, pero desde ya te digo que eso de la “satánica hegemonía” tiene sabor a un caldo de brujas medieval, cuando se mataba a los judíos, “por envenenar las aguas”.

Que hay judíos deshonestos, sin ninguna duda. También hay católicos, protestantes y musulmanes deshonestos. En realidad los cristianos deshonestos son muchos más que los judíos, pero no porque sean peores ni mejores, sino simplemente porque son más. Los deshonestos sea quienes fueren, si hubiera justicia, deberían estar en la cárcel.

La inmensa mayoría de los judíos y de los cristianos, por supuesto nada tienen que ver con los deshonestos y sufren, como todos los argentinos, los desaguisados que se hacen en nuestro país.

Para darte una idea: en las clases conservadoras que gobernaron el país por el fraude desde 1930 a 1943 y que crearon el caldo de cultivo para que las masas siguieran al peronismo, no había creo yo, ningún judío.

En el incipiente peronismo de 1943 no sólo no había judíos, sino que a los pocos que había los echaban de los puestos públicos. También echaban a los demócratas, aunque no fuesen judíos, como le sucedió a Jorge Luis Borges.

Perón tuvo la habilidad de elevar el nivel de vida de los trabajadores transfiriendo la renta del suelo – mediante la congelación de los arrendamientos urbanos y rurales (en un país de inquilinos) y la inflación – de los propietarios a los inquilinos y arrendatarios, además de la legislación social. Económicamente destruyó al país: recibió en 1945 una nación del Primer Mundo y, dejo, cuando lo echaron en 1955, un país del Tercer Mundo, estancado y en declive.

El artífice inicial de esta política fue D. Miguel Miranda, (no sospechado de judío) y proseguida por los muy católicos Gómez Morales y Cafiero. La autarquía y el proteccionismo hundieron a la Argentina, pero de los desaguisados de los ministros católicos de Perón, a nadie se le ocurre culpar a “los Católicos” en general. ¡Eso solo se reserva para los judíos!

Así cuando los opositores nos quejábamos de la represión peronista (a mi me metieron preso simplemente por participar en una manifestación contraría al gobierno y el insigne Taiana me expulsó de la Universidad), los peronistas – algunos – la atribuián a la influencia de Borlenghi, a quien llamaban “Borlenski” y que decían que era judío (cuando en realidad no lo era, solo estaba casado con una judía).

El IAPI, que fue la primera y más brutal forma de saquear al agro, estaba dirigida por católicos (al menos nominalmente católicos). Creo que había un judío, pero lo echaron. A nadie se le ocurre culpar del IAPI a “los católicos”. Como te dije antes, ese tipo de acusaciones genéricas sólo se reserva a los judíos.

Los militares que endeudaron al país, lo arrojaron a la desastrosa guerra de las Malvinas, amén de las torturas, asesinatos y secuestros, no sólo no eran judíos, sino que se proclamaban “occidentales y cristianos”.

Los montoneros y el ERP cuyo terrorismo y aventurerismo de izquierda crearon el caldo para la represión militar, no solo no eran judíos sino que, en el caso de los Montoneros eran, muchos de ellos, católicos practicantes.

Al General Aramburu, cuyo asesinato es uno de los episodios más negros de nuestra historia, los espiaban desde el colegio religioso Champagnat

A nadie se le ocurre decir por ello que “los católicos” fueron responsables del asesinato de Aramburu o del terrorismo Montonero. ¡Que no se hubiera dicho si los asesinos de Aramburu hubieran sido judíos!

Lo que sigue es historia conocida. Un gobierno más desastroso que el otro: Menem, con su ministro Cavallo, el impresentable de la Rúa. ¡Mi Dios!

El desastre argentino no se debe a que hay un judío aquí y otro allá. La clave del desastre argentino está en el sistema impositivo y económico que hace que el Estado lo mantengan los pobres a través del IVA y a un régimen de tenencia de la tierra absurdo, que hace que en un país vacío las ciudades estén rodeadas de Villas Miseria. En Australia, en Canadá hay muchos judíos pero sus estructuras económicas funcionan bien y dejan poco lugar a los monopolistas sean de la religión que sean. En Australia el 82% de la tierra pertenece a la Corona, que la arrienda, pero no la vende ¿Sabías esto?

La Argentina viene diluyéndose desde hace mucho, no sólo desde 1983 como dice el panfleto antisemita, que, de paso, ataca a la masonería. ¿Sabe el autor del panfleto lo que fue la Masonería para la independencia americana y para nuestro país?

Masones fueron Bolívar, O’Higgins, Miranda, San Martín, José Martí, todos héroes de la Independencia Americana.

En la época de nuestra independencia fueron masones – además de José de San Martín – Alvear, Pueyrredón, Zapiola y Guido que estaban en la Logia Lautaro (aún hay una Logia con este nombre en la Masonería Argentina).

Mariano Moreno fue miembro de la logia masónica “Independencia”, Rivadavia se inició en Londres y Julián Segundo de Agüero – su ministro – fue miembro de la logia Regeneración en Brasil y “Asilo de la Virtud “de Montevideo. En la Primera Junta, fueron masones, además, Manuel Belgrano, Cornelio Saavedra, Juan J. Paso, Castelli, Alberti, y Larrea

En el Primer Triunvirato, además de Rivadavia, fueron masones Vicente López y Planes y Julián Pérez.

En el Segundo Triunvirato; Nicolás Rodríguez Peña, Antonio Álvarez, Tomás Guido y Domingo Trillo.

En la Asamblea del Año XIII: Carlos María de Alvear, Juan Larrea, Gervasio Posadas, Vicente López, Juan Hipólito Vieytes, José Valentín Gómez, Francisco Argerich, Juan Ramón Balcarce, Bernardo Monteagudo, José de Moldes, Pedro José Agrelo, Agustín Donado y Juan José Serrano.

En el Congreso de Tucumán: Juan José Serrano, Narciso Francisco de Laprida y Juan Martín de Pueyrredón.

Hubo muchísimos masones entre los constituyentes de 1853 y 1860, cuyos nombres pueblan las calles de Buenos Aires entre ellos; Juan María Gutiérrez, Salvador María del Carril, Juan Francisco Seguí, Juan Bautista Alberdi, José Marmol, José Francisco Seguí, Lucio V. Mansilla y muchos otros.

Como los antisemitas suelen ser Rosistas (No todos los Rosistas son antisemitas, por supuesto) le diré que el Restaurador no sólo no persiguió a la masonería, sino que uno de sus hombres de confianza, Roque Pérez, fue Gran Maestro de la Masonería Argentina.

Ya en la Organización Nacional, Bartolomé Mitre fue Gran Maestro de la Masonería Argentina. Perteneció a varias logias, entre ellas la logia Confraternidad – Argentina nº 2. Leandro Alem perteneció a la logia Constancia nº 7 y fue Pro Gran Maestre durante la Gran Maestría de Domingo Faustino Sarmiento, quizás, junto con José de San Martín, el más ilustre de los masones argentinos

Carlos Pellegrini se inició en la logia Regeneración nº 5 y fue Gran Maestre del Gran Oriente del Rito Argentino. Roque Sáenz Peña fue miembro de la Logia Docente.

Bernardo de Irigoyen e Hipólito Irigoyen fueron miembros de la logia Tolerancia Nº 4.

Alfredo Palacios perteneció a la Logia Libertad 48.

Otros Presidentes argentinos que fueron masones – además de Rivadavia, Mitre, Sarmiento, Carlos Pellegrini e Hipólito Irigoyen – fueron Justo José de Urquiza, Vicente López y Planes, Santiago Derqui, Miguel Juárez Celman, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta y Agustín P. Justo.

En las Fuerzas Armadas, fueron masones – entre muchos otros – Juan Gelly y Obes, Emilio Mitre, Donato Álvarez, Rosendo Fraga, el gran irlandés Almirante Guillermo Brown, José Murature, etc.

En la cultura y el Pensamiento argentino los masones son muchísimos: Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo y José Hernández fueron masones. También lo fueron Esteban Echeverria, Eduardo Wilde, Olegario V. Andrade, José Marmol, Joaquín V. González, Agustín Álvarez, Leopoldo Lugones, José Ingenieros, Miguel Cané, Florencio Sánchez, etc…

En las ciencias y la educación los masones son nombres destacados: Florentino Ameghino, Manuel Montes de Oca, José María Moreno, Amancio y Diego Alcorta, José María Gutiérrez, Guillermo Rawson, Eduardo Holmberg, Cosme Argerich, Ignacio Pirovano, etc…

También lo fueron innumerables autores, actores, artistas plásticos y compositores (¡hasta Francisco Canaro!) que sería largo enumerar

¡Muchos de estos hombres hicieron esa grandiosa argentina que nuestro antisemita lamenta haber perdido!

Nuestro antisemita debiera enjuagarse la boca y leer historia antes de hablar de la Masonería argentina.

¿Así que ahora la Presidenta es judía? No se si lo es, ni me interesa. Pero, ¡Vaya ataque! A ver si todavía nos resulta como Benjamín Disraeli, que fue un pilar del Imperio Británico. No creo que sea el caso, pero a lo mejor resulta, aunque claro, como dice el tango, le falta “carpeta”.

Querido Peter, creo que como ex - alumno del St. Andrews debes pedir disculpas por haber difundido esta inmundicia.

De los desastres que haga este gobierno – o cualquier otro – no puede culparse a la “judería internacional” (como hacía Hitler), sino a los argentinos que los eligen y permiten su actuación. Recuerda la famosa frase de Winston Churchill: “Dios trata a las Naciones como las Naciones tratan a los judíos”.

Lo único que le falta a la Argentina para completar su caída en el descrédito internacional es difundir este tipo de patrañas.

Un cordial saludo
Fernando Scornik Gerstein



Sin intenciones exógenas, o antisemitas pero...

fijate vos...¿qué cosa no..?



En una reunión que convocó a hombres (y mujeres) de decisión

de diversas áreas productivas de nuestro país, se deslizó a manera

de encuesta casera la siguiente pregunta:

--¿Se imaginan a un judío de Presidente?. ..--

Y la respuesta por unanimidad fue negativa.

Ante la sorpresa de los preguntados por el tenor de la pregunta,

se reiteró la pregunta, pero esta vez se cambió de género:

--¿Se imaginan una judía de Presidente?. .. --

Y la respuesta fue coincidente, pero el rechazo fue mucho más marcado,

algunos agregaron 'ni loco' y otros (mayoritariamente mujeres) hicieron

referencia a que 'después de ésta (por la bipolar Presidente ) puede pasar

cualquier cosa'.

Por último, la pregunta fue:

--¿Uds. saben que la Presidente es judía?...--

La respuesta fue un largo silencio...hasta ir comprendiendo intuitivamente

que ... Cristina Elisabet Fernández Wilhelm si es hija de vientre judío es judía.

Luego de la tercera pregunta, luego del prolongado silencio, todos comenzaron

a 'atar cabos' ... Wilhelm, Ezquenazi, Werthein, Elztain, Mindlin,

Grobocopatel, Kunkel, Vervitsky, Capitanich, Alperovich, Fellner, Larcher,

Manusovich, Scioli y una larga lista de hebreos que ahogan sistemáticamente

a los sectores productivos del país y se encaminan hacia la satánica hegemonía,

habiéndose ya apoderado de segmentos estratégicos que van desde el

Banco Hipotecario y los seguros (Elztain - Werthein) hasta los recursos energéticos

(Ezquenazi - Werthein - Mindlin), pasando por las comunicaciones (Werthein),

los negocios agroindustriales (Werthein - Ezquenazi - Grobocopatel) ,

las importaciones masivas de China (Werthein) y el apoderamiento de tierras fiscales

o campos hipotecados.

Y atando cabos, comenzaron a entender porqué tanto odio a la Iglesia, el odio

a los militares, el odio al campo, el odio a la clase media y el odio

a todo aquel que les pueda descubrir (e impedir) el juego.

Esto no es una simple anécdota. Esto demuestra que gente de alto nivel intelectual

(como Ud.) desconoce, o no quiere conocer quiénes 'supuestamente' lo van

a representar y a quiénes representan verdaderamente.

Este desinterés en cuestiones de fondo explica cómo llegó a transcurrir este nefasto

cuarto de siglo (1983-2008) en el que se diluyó aceleradamente lo que fue la grandiosa

Argentina.

La terrible crisis que vivimos y la mucho peor que se nos viene, tiene una única explicación:

Tenemos una judía de Presidente, que instaló la judería y masonería local

con la ayuda de la judería internacional, para mal de todos.

La independencia está en NOSOTROS, la Nación Católica , la Criolla.

Difundirlo es bueno para saber a lo que nos tenemos que atener.