viernes, 27 de febrero de 2009

Video: MONTOYA, EL ZAQUEO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

El perverso sistema romano de apropiación de la renta fundiaria -reinstalado por el Código Civil Argentino- en oposición a los Principios jurídicos de la Revolución de Mayo y contrario al "Derecho de los modernos" de la Constitución de 1853 necesita de hombres como Montoya o Moreno –como los romanos necesitaron de Zaqueo -recaudador de impuestos y prestamista- que médiate el sistema impositivo “degrada el trabajo hasta hacerlo digno del esclavo y realza el robo y el latrocinio político como fuente genuina de la propiedad” como advirtiera Juan Bautista Alberdi.
Los prestamistas –hoy, Bancos en manos de políticos- se encargaran de culminar la faena apoderándose del fruto del trabajo y de las tierras de los trabajadores. Asi funcionó el mecanismo que destruyo a Ejipto, -mediante las intituciones de Solon y de Licurgo- a Grecia y -mediante la Ley Lisinia- a Roma.

JESUS Y ZAQUEO


“Es mas fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino del Señor”Jesucristo.

Adviértase que por "ricos" Jesús hacia referencia a los políticos –senadores romanos y su burocracia- apropiadores de la renta fundiaria, que conseguían hacerse ricos sin esfuerzo alguno, sustentados en un perverso sistema jurídico que tolera, estimula y promueve la especulación en contra de la producción y el trabajo.
El problema planteado no se soluciona con caridad y comprensión -mucho menos "perdonando nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores" como aconsejaba el Padre Nuestro-; se soluciona reemplazando el sistema jurídico, como intento hacerlo la Revolución de Mayo de 1810 solventando los gastos del Estado, no con impuestos, sino exclusivamente con la renta fundiaria libre de mejoras, como lo disponia la Ley de Enfiteusis.
Mas de 2000 años han pasado y la solución sigue deliberadamente oculta y silenciada en los ambientes académicos en favor de un sistema que favorece a los "ricos" especuladores. Sistema que produce un ciclo economico sumamente destructivo como el que sufrimos hoy.


LA PERVERSA MORAL DEL SAQUEADOR

Conoce Montoya la perversidad del sistema tributario argentino, que genera pobreza y violencia entre los argentinos y se jacta de ser muy eficiente en la aplicación de un sistema altamente destructivo e inmoral.
Montoya -como el grueso de los abogados y economistas formados en nuestras universidades- muestra desconocer los fundamentos fiscales del sistema jurídico de la Revolución de Mayo. Único sistema fiscal democrático, federal, republicano, igualitario y fraternal generador de paz y progreso para todos los argentinos.

PUBLICANO: Recaudador de impuestos de la republica Romana.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LA CRISIS MUNDIAL, SAN MARTIN; EINSTEIN Y LA OPORTUNIDAD.

La crisis mundial es la gran oportunidad de revivir e implementar el orden jurídico de la Revolución Americana de Mayo de 1810. Único orden económico que garantiza una sociedad libre, igualitaria y fraternal. Nuestros padres fundadores tuvieron claridad sobre este tema pero la conspiración jurídica generada en el Código Civil nos volvió al sistema jurídico de la antigua barbarie romana; el mismo que los hombres de mayo pretendían dejar atrás.

En el 231 aniversario del natalicio del General San Martín nuestros gobernantes e historiadores ignoran que San Martín decidió sumarse al proyecto revolucionario, levantandose en armas contra su propio ejército y contra su propia familia, para entregar su vida al proyecto emancipador que liberaría a los hombres del yugo esclavizante de "los impuestos" tipo romano. El sistema jurídico de la revolución, generaría un orden económico justo, democrático, federal y republicano; basado en la renta fundaría libre de mejoras que imponia la Ley de Enfiteusis.

La educación Pública y la Historia oficial ocultaron el proyecto liberador de la Revolución de Mayo en beneficio de un sistema romano de clases, basado en la apropiación de la renta fundiaria. Sistema neo-feudal que condenaría a los trabajadores a una neo-esclavitud de la mano del neo-liberalismo; que generaría un perverso y destructivo ciclo económico que conduciría a la sociedad a situaciones de tensión de civilización que conduciría a un estado destructivo de neo-guerra civil, como el que vive America Latina desde su Codificación.


ALBERT EISTEIN Y LA OPORTUNIDAD

"No pretendamos que las cosas
cambien si siempre hacemos
lo mismo”. La crisis es la mejor
bendición que puede sucederle a personas
y países porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia
como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los
descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis se supera a si
mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus
fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más
a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la
crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los
países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina,
una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis
donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo
viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es
exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro.
Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que
es la tragedia de no querer luchar por superarla.
Albert Einstein

martes, 24 de febrero de 2009

¿EL VALOR DE LA TIERRA PROVOCA INFLACIÓN?

Para sumarse al debate originado en ORIGEN Y CONSECUENCIAS DE LA CRISIS GLOBAL entre destacados economistas el Ing.Saul Martinez dice:

Se han venido produciendo manifestaciones en diversos ámbitos oficiales, periodísticos, empresariales y sindicales para definir, alertar ó advertir el peligro de un rebrote inflacionario dentro de las medidas económicas implementadas por el Ministerio de Economía y el Banco Central.-


Todas las opiniones que hemos escuchado carecen de sustento científico y las soluciones esbozadas en general repiten erróneas medidas tomadas en otras épocas similares, con resultados desalentadores y nulos para combatir la inflación.-


Es terminante prueba que son erradas.- No es científicoignorar los resultados de la experiencia.-

La causa directa de la inflación es la inyección de mayor moneda que la requerida por la producción de cosas y servicios.- El primer motor inyectante valor crediticio sin respaldo en valor producido es el Estado, fabricante legal de moneda.-
En una economía monopólica, como la nuestra, la única causa de la inflaciónse debe a que el Estado como representante de la sociedad, no recupera para sus gastos y su mantenimiento, la Renta Social que es producida por toda la sociedad, en lugar de dejarla en manos de los propietarios del suelo, que aparecen con ese poder de compra no ganado, en el mercado.-
Cuando un productor, industrial, ganadero, agricultor, empresario, comerciante ó transportista, trabaja, produce y manda al mercado la riqueza producida con trabajo, capital y tierra, adquiere por ello un poder de compra que esta equilibrado con la cantidad de riqueza que envió al mercado.- Frente a ella,el Estado emite moneda representativa de esa riqueza, que equilibra con el circulante de billetes y medios de pago, valor crediticio)la riqueza que se envió al mercado.- Este equilibrio entre circulante y riqueza disponible en el mercado no produce inflación, pues está equilibrado también el poder de compra presente en el mercado en manos de los productores de riqueza, con la riqueza que estos enviaron al mercado.-
Pero hay un segundo motor generador de inflación, ignorado por los análisis corrientes y recomendaciones frecuentes: el constante aumento del precio de la tierra.
Por efecto del crecimiento de la economía, aumentan los valores inmobiliarios.-
En apariencia son las construcciones, las casas y departamentos, los que aumentan de precio; no es así.- El aumento del precio del suelo, limitado y escaso, es el que lleva arriba el precio de los inmuebles y los alquileres.-
Esto no lo advierten los compradores, los inquilinos, los economistas ni la gente en general.-
Solo lo advierten los propietarios del espacio cuando venden un terreno vacío sobre el cual nada han hecho y sin embargo suelen recoger una suculenta ganancia.-
O cuando venden una casa, ó departamento que para nada atendieron y que vale mas que cuando lo compraron.-
¿Cómo se explica este aumento de precio sin trabajo e inversión del dueño? A veces por la obra pública y privada que han hecho alrededor de su inmueble.-
Y siempre por el aumento de la demanda de gente que necesita de ese espacio.-

¿Dónde consta este mayor valor de la tierra? En el título de propiedad. De esta manera se produce la famosa ¨burbuja inmobiliaria¨; los títulos de propiedad del suelo se inflan por el mayor valor de la tierra, sin que ese aumento corresponda a una correlativa mayor producción, pues el lote, al venderse, esta tal cual como cuando se lo adquirió.-Este título es otro valor crediticio que infla el monto del circulante sin que este respaldado por alguna producción de riqueza.-
Esta ganancia injustificada estimula el crecimiento del peor negocio para el país y sus habitantes: la especulación con la tierra.
Pero no es necesario que se especule para que la tierra aumente de precio. El mero crecimiento social basta para que ocurra.-<
Ahora aparece claro que, en el fondo, la raíz de la inflación está en el trato que se dé al inevitable aumento del valor del suelo.-
Todas las medidas tomadas contra la inflación –sin considerar este problema– no han podido erradicarla, pero si han arruinado cada vez más la economía privada y la del Estado.-
Los propietarios del espacio territorial adquieren –por lo expresado- un mayor poder de compra por efecto del aumento de los valores del suelo, sin que hayan mandado al mercado ninguna riqueza.- El Estado emite moneda, circulante equivalente de ese mayor poder de compra aparecido en el mercado ya que no puede separar ni distinguir las dos clases de poder de compra, la que esta equilibrada con riqueza presente en el mercado y la que no esta equilibrada con ninguna riqueza porque es el resultado de poderes de compra no ganados, en manos de los propietarios del suelo.-
Esta emisión es inflacionaria, y representa los valores de compra no ganados que aparecen cuando el espacio territorial de una Nación esta monopolizado solo por algunos de sus habitantes.- Esta es la única causa de la inflación.-
Mientras el Gobierno roba al productor, trabajador y empresario, parte de la riqueza producida con su esfuerzo y sus facultades, por medio de los impuestos que gravan el trabajo y el capital productivo invertido, interfiriendo y frenando la producción de riqueza, deja a los que monopolizan nuestro territorio, la Renta del Suelo, ó Renta Social, producida por toda la sociedad que aparece adherida al suelo en los crecientes valores inmobiliarios, y que por ser producida por el conjunto de la sociedad pertenece a ella y debe ser, en justicia, recolectada por el Estado como representante de la sociedad.-
Si esto se revierte, suprimiéndose todos los impuestos que gravan el trabajo, la producción y el consumo y se recupera para la sociedad representada por el Estado la Renta del suelo ó Renta Social, no habrá más inflación y todos los ciudadanos serán propietarios exclusivos de lo que produzcan con sus facultades y su esfuerzo sin peligro de que nadie los robe.-

Ing. Saúl P. Martínez
TE. 54- (11) 4322 – 4149.- 54 - (221) 424-2108.-
Buenos Aires, julio de 2006.-

LA APROPIACIÓN DE LA RENTA EXTRAORDINARIA

Con este argumento el estado argentino ataca a los trabajadores, a los inversores y a los consumidores para someterlos mediante impuestos, y apropiarse del fruto del trabajo de sus ciudadanos.

Este sistema jurídico argentino provoca un orden económico que logra una caída en la productividad y una degradación del espíritu humano que conlleva a un aumento de la corrupción y a la formación de una sociedad de “una manga de ladrones del primero al último” como claramente lo definiera el ex presidente uruguayo Battle, en 2002.

La presidenta Kirchner ha dicho reiteradamente en estos días: “quisiera decir a los argentinos que no paguen más impuestos, pero la economía es una ciencia social y esto es imposible”.

Si la presidenta conociese el pensamiento economico de Juan Manuel Belgrano comprendería que la revolución de mayo prohibía el cobro de impuestos y que financiaba al estado con las rentas fundirías libres de mejoras.

La renta fundiaria "SI" es una renta extraordinaria ya que la tierra sube de precio sin la intervención del trabajo de su dueño sino por la acción de toda la sociedad en su conjunto.

Cuando la presidenta dice en nombre de la justicia social que “beben pagar más los que más tienen” en realidad esta diciendo “deben pagar más los que más trabajan” -los noe-esclavos que produce el neoliberalismo- desalentando por esta via el trabajo. Los que mas tienen se benefician con la especulación sin mover un solo pelo ya que la renta fundiaria -que debia sostener al estado- ha sido transferida a ellos.

Al renunciar a los principios fundantes de nuestra republica se condeno al trabajo en beneficio de la especulación. Por esta razón Juan Bautista Alberdi decía: “sancionar este Código Civil y veréis degradar el trabajo hasta hacerlo digno del esclavo y se realzara el robo y el latrocinio político como fuente genuina de la propiedad” los políticos argentinos formados en el corrupto Derecho Romano conocen muy bien los mecanismos para la apropiación de la tierra y de la renta fundiaria.

Fueron ellos desde el Senado Nacional quienes gradualmente hicieron desaparecer la renta fundiaria en favor del sistema esclavista romano de cobro de impuestos al trabajo.

Fueron los Senadores argentinos que con este mecanismo entregaron el Federalismo en favor de un poder central omnipotente que en nombre del federalismo aumenta los impuestos a los trabajadores para aumentar la coparticipación “Federal”. Todo un despropósito y un contrasentido.

Saben los políticos argentinos –como lo sabían los senadores romanos- que con este sistema consiguen un perverso sistema de transferencia de riqueza desde quien trabaja hacia quien especula con tierras. Consiguieron con este mecanismo apropiarse de las tierras de los nativos.

El mismo mecanismo que destruyo a Roma, ha destruido a la Argentina, se esta devorando al mundo en estos momentos.

Sra. presidenta, en el bicentenario de la republica retome el rumbo de los hombres de mayo y pasara a la historia. Será recordada en la historia con más importancia que lo es Lincoln.

Abolir el perverso sistema jurídico que permite y fomenta el sistema de apropiación de la renta fundiaria es mas importante que la abolición de la esclavitud como hemos demostrado reiteradamente en este blog.

EN LONDRES SON ANALIZADAS LAS IDEAS DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO PARA TERMINAR CON LOS CICLOS ECONOMICOS

Desde Londres el presidente de la International Union Land Tax Fernando Scornik Gerstein nos envia la carta presentada al Chancellor of the Exchequer (Canciller del Tesoro, o sea Ministro de Hacienda) por el Chairman de la Coalition for the Economic Justice, en la cual están integrados tanto los liberales como los laboralistas británicos.

Parliament Hill

London NW3 2TS

20 Parliament Court

February 2009

Rt Hon Alistair Darling MP

Chancellor of the Exchequer

HM Treasury

1 Horse Guards Road

London SW1A 2HQ

Dear Chancellor,

Proposing a long-term resolution to repetitive economic crises

I am writing this open letter to you on behalf of the Coalition for Economic Justice (CEJ). In response to the seriousness of the current economic crisis a number of think tanks, charities and pressure groups across the political spectrum recently decided to join forces as the CEJ. We propose the introduction of an annual Land Value Tax (LVT) to replace or reduce existing taxes on enterprise and labour in order to prevent future economic crises and alleviate the current one. The attached resolution passed at our first meeting sets out our broad position. (Set out at the foot of this letter is a list of the organisations concerned.)

Every economic crisis in living memory has been preceded by an unsustainable and speculative rise in property values, commercial/industrial as well as residential. The link between property values and bank and building society lending is strong and causal. Excessive lending fuels property prices.

We recognise, of course, that you and your colleagues in government are concentrating on the difficult task of dealing with the current turmoil. We support much, if not all, of the measures you are taking to restore confidence in the current economic climate, provide for effective credit systems, introduce proper controls on the financial sector and re-establish a sound economy. Our concerns are concentrated on the need to avoid future crises and to provide long-term security and equity to the economy. However, members of the coalition can already offer proposals that will begin to deliver a clear path out of the current economic situation.

An annual tax on land values – it is the land element that causes property values to rise – would exert a restraining influence on property values and give the government some control over this key determinant of economic stability. Such a tax would also cut the ground from under excessive and imprudent bank lending and remove much of the speculation in land.

In the present market economy the justification for a rise in prices is that it brings forth increased supply. As the land supply is fixed there can be no such increase. As economists from Adam Smith onwards have recognised, land is a monopoly. Rising property prices therefore serve no useful economic purpose. As such, they are the natural and obvious target for taxation. The LVT thus collected on an annual basis would help to reduce those taxes, many of which are unpopular (eg council tax and stamp duty), including income tax, national insurance and business rates which directly discourage production.

LVT is a progressive tax falling most heavily where the benefit to the community is greatest and most lightly where the benefit is least. As the tax is based on permitted land use – not on current use (or non-use) value – LVT will penalise those who hold land out of use. It will therefore encourage land use and stimulate economic activity. With LVT introduced, there will be little or no incentive to speculate in land and hence property. Much of the credit which currently supports land (property) values would no longer be needed and would be available to finance the production of goods and services. LVT is easy and cheap to collect and difficult, indeed virtually impossible, to avoid.

A development land tax, or its latest manifestation, the community infrastructure levy, being a one-off levy on development which inhibits land use, has virtually all the disadvantages that an annual LVT does not. We would be glad to expand on this.

In our view the economic case for the introduction of LVT is a very strong one. So, indeed, is the ethical case. Since the community has created the enhanced land value it is only right that the Government (through an annual LVT) appropriate it for uses, eg infrastructure and local services, that benefit the whole community. We recognise, however, that the political basis for taking this forward, while feasible, requires deeper consideration. We are available to work with you and your colleagues to facilitate its development.

We have set out our views in the hope that you will meet the following requests:

· We are arranging a 2 hour seminar on the subject; “Collecting land value to achieve economic justice – a challenge to Parliament”. This will take place at 5pm on Tuesday 24th March in Committee room 15 at the House of Commons. You or one of your Ministers are invited to attend and speak. We would appreciate it if your key

civil servants on this subject would attend and, if they wish, participate; and

· That you or the appropriate Minister, together with the relevant senior civil servants and economists, agree to meet a group of us in advance of the seminar to discuss this matter in further depth.

I look forward to receiving your response and hope it will be positive.

Yours sincerely

John Lipetz

Chair

Coalition for Economic Justice

Email: johnlipetz@hotmail.com

Tel. 020 7794 5343

Member organisations:

Labour Land Campaign (LLC)

Liberal Democrat Action for Land Taxation and Economic Reform (ALTER)

Social Liberalist Party (SLP)

Systemic Fiscal Reform Group (SFRG)

School of Economic Science (SES)

Land is Free (LF)

Henry George Foundation (HGF)

Land Value Taxation Campaign (LVTC)

Professional Land Reform Group (PLRG)

Christian Council for Monetary Justice (CCMJ)

Global Justice Movement (GJM)

The 1909 Group


Nos envia tambien la
Resolution passed by meeting of Coalition for Economic Justice November 2008


“The current economic crisis highlights, again, the inadequacies of the economic system which is unstable and deeply flawed. It is clear that events are demonstrating the common feature of repeated economic booms and depressions in the speculative rise in land prices.

In order to address this problem we need to suggest to the wider world that it is possible to create a new approach that delivers both economic justice and prosperity for all. This solution must be based upon the annual collection of land value for public purposes.

This meeting agrees that there is an urgent need to convince policy makers of this, and for them to develop (with our assistance) policies to capture unearned land values. Such policies would enable taxes on labour and enterprise to be minimised. Investment in necessary public infrastructure would thus be recovered for public benefit.

We believe, however, that it is unproductive at this stage for our respective groups to attempt to agree how to achieve this. An agreement by the main parties on the need for a nation-wide tax on the value of land would trigger completion of the registration and valuation of land within a single parliament. We therefore commit to trying to persuade all parties to agree to this being a manifesto commitment.”

lunes, 23 de febrero de 2009

APROPIARSE DE LA TIERRA DE LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES

Una de las características del sistema romano de apropiación de la renta fundiaria introducida por el Código Civil de Vélez –contrario a los principios de la Revolución de Mayo- es la creación del perverso y destructivo CICLO ECONÓMICO.

La otra gran característica del sistema jurídico vigente en nuestro país es la concentración de tierras y la consecuente creación de una sociedad de clases al estilo romana -patricios y neo esclavos-.
Los senadores romanos de entonces, como la oligarquía política argentina de hoy conocen muy bien el mecanismo y aquellos, como estos, van detrás de la tierra de los pequeños productores y saben como operar para beneficiarse del perverso sistema jurídico.

Conocen que el sistema les permitirá –con el tiempo- adueñarse de los campos de los pequeños productores primero, y de los medianos productores después.

El sistema romano incorporado por el Código Civil Argentino degradará el trabajo hasta hacerlo digno del esclavo y realzará el robo y el latrocinio político como fuente genuina de la propiedad” denunciaba Juan Bautista Alberdi.

Viendo al productor de Angeli con un grupo de chacareros tomando el Banco de Entre Ríos -propiedad de políticos argentinos- que habiéndose cumplido el ciclo económico inducido por el aumento del valor de la tierra –que produce un aumento del valor del arriendo- o que ante la adversidad de precio o clima aprovechan para exigir el pago de la deuda. Con este mecanismo consigue la nueva oligarquía reinante -los políticos- adueñarse del campo argentino.


“El latifundio hará perecer a Roma” era la advertencia que el perverso sistema juridico de apropiación de la renta fundiaria destruiría el tejido social romano y esto determinaría su posterior caída.

Por esta razón Alberdi advertiría “sancionad este Código Civil y tendrá mas fuerza que todos los ejércitos del Brasil para anexionar la sociedad Argentina a la del Brasil”

Lula acaba de ofrecerle a la presidenta Cristina esa opción. La presidenta Kirchner riéndose, no sabia de que le estaba hablando el presidente Lula.

Lula le estaba haciendo el mismo convite que ellos, los políticos, le hacen a los pequeños y medianos productores argentinos.

El pez grande se come al chico, sintetiza es perverso sistema jurídico vigente en la argentina contrario al sistema jurídico fundacional de la revolución de mayo con el cual seriamos, sin lugar a dudas, una de las primeras potencias del mundo.

sábado, 21 de febrero de 2009

ORIGEN Y CONSECUENCIAS DE LA CRISIS GLOBAL

Es preciso recordar, que el ciclo económico causado por el aumento del valor de la tierra –por la apropiación de la renta fundiaria en manos particulares-, ha sido la causante de enormes crisis que condujeron a las distintas civilizaciones y culturas –desde los egipcios, griegos y romanos; hasta la crisis global de hoy-, a situaciones de tensión de civilización, que condujeron a enormes derramamientos de sangre, que detonaron como guerras, persecuciones y una enorme variante de eventos sociales destructivos –como la sangrienta Revolución Francesa, la Rusa y la China; fascismos, golpes de estado, guerrillas, terrorismo de estado, hiperinflación, confiscación de depósitos y su primera expresión es la inseguridad física-. Todas son distintos síntomas de una misma enfermedad, causada por un sistema jurídico que tolera, permite y promueve la apropiación de la renta fundiaria, induciendo a la barbarie, es decir a un estado de neo-guerra civil de todos contra todos; reaparece "el hombre lobo del hombre" y con él, el Leviatán.

La argentina es líder en generar nuevos procesos destructivos, ya que la participación de la renta fundiaria en el gasto publico ha descendido dramáticamente en favor de los particulares, generando un índice de Gini explosivo –índice que mide la desigualdad de una sociedad Perón`74=12; Alfonsín`88=18; Menem ´99=24; De la Rua 2001=28; Duhalde ´03=31; Kirchner`09=48,3-, y con ello una destrucción del federalismo, de la republica y de la democracia.

Con las recetas económicas, se ha podido bajar o eliminar momentáneamente algún síntoma, pero la enfermedad continúa y siempre nos sorprende generando nuevos e impredecibles holocaustos modernos.

Agrego los cometarios de Alan Greenspan, donde podemos advertir los peligros que enfrenta la libertad de la mano de estos economistas; que al igual que en la crisis de 1914 –sin desearlo, ni quererlo- contribuyeron a la aparición de un nuevo Leviatán –los colectivismos- que llevaron a la muerte a más de 180 millones de personas en lo que restó del Siglo XX.

Las medidas monetarias tomadas por los países centrales, van todas en el sentido de acelerar peligrosamente la crisis.

A ESTA ALTURA, TODA MEDIDA QUE NO ELIMINE EL GEN DE LA CRISIS LA ALIMENTA.

Alan Greenspan: "se me reveló una laguna en la ideología capitalista en la que siempre creí. Mi opinión era que los mercados libres y competitivos son de lejos la mejor manera de organizar la economía. A lo mejor cometí un error al confiar en que los mercados podían regularse a sí mismos".
...
Alan Greenspan: “He encontrado un defecto.”
Congresista Henry Waxman: “En otras palabras, usted ha descubierto que su visión del mundo, su ideología, no era correcta; no funcionaba.”
Alan Greenspan: "Ciertamente, precisamente, ...”

Los principales beneficiarios del sistema de apropiación de la renta fundiaria o neoliberalismo son los políticos. Ellos conocen bien, como los senadores romanos fueron los principales beneficiados del perverso sistema de apropiación de tierras que destruyo a Roma. El sistema fue sostenido por intelectuales de la talla de Cicerón; papel que ocupa hoy Alan Greenspan más un ejército de economistas neoliberales que desde los Think Tanks y las Cátedras académicas de las mas prestigiosas universidades, ocultan el origen de la crisis. La especulación en tierras. Sistema que permite “degradar el trabajo hasta hacerlo digno del esclavo y realzar el robo y el latrocinio político como fuentes genuinas de la propiedad”, como señalara Juan Bautista Alberdi en su critica al sistema romano de apropiación de la renta fundiaria introducido por el Código Civil de Vélez.


La historia nos muestra con toda claridad, que de los ciclos económicos -hasta ahora- solo se ha salido con un enorme derramamiento de sangre y el mundo esta preparado ya que es un polvorín en casi todas sus latitudes.

El libro "La corrupción de la ciencia económica" de Harrison y Geffny es importante pero no suficiente. Al mismo lo debe completar "La corrupción de la ciencia jurídica" que continúe con el trabajo iniciado por Alberdi en su critica al Código Civil de Vélez –trabajo que encabeza este Blog en http://elrelativismojuridico.blogspot.com/2008/05/los-kirchner-los-impuestos-y-el.html .

Debemos demostrar que la codificación francesa, latinoamericana, africana y finalmente la alemana tuvo por objeto, destruir la propiedad de los modernos del liberalismo, reinstalando la propiedad romana -de los antiguos- y que “este fenómeno” desencadena la corrupción de la ciencia económica mediante el surgimiento de La Escuela Neoclásica de Economía y el neoliberalismo generando neo-esclavos y el neo-feudalismo. Esto conduce a una sociedad de clases, sumamente destructiva; y a la consecuente aparición del CICLO ECONOMICO y al surgimiento de nuevos e impredecibles holocaustos modernos.

Es preciso también trabajar sobre la corrupción en el campo de la Historia. La argentina en 1880 aprox. adhirió a la Escuela Francesa y Alemana de Historia liderada por Renan y Schmuller respectivamente. Ellos enseñaban que para lograr la cohesión de los heterogéneos grupos humanos, para conformar una Nación era necesario crear y si es necesario inventar, una nueva historia. Una historia que una a todos los grupos enfrentados y que genere la suficiente confianza patriótica para que los mismos se dejen guiar por los nuevos lideres.
Mitre fue el adlátere en el Río de la Plata. En su historia Argentina tendría por objeto el ocultamiento y tergiversación de los principios fundantes de la Revolución de Mayo. Fue Mitre quien trato de impedir la publicación de las obras de Juan Bautista Alberdi. Hoy soportamos consecuencias.


Joseph Stiglitz: Algún día se habrán calmado las amenazas más urgentes posadas por la crisis crediticia y nos veremos ante la tarea principal de elaborar una dirección para los pasos económicos del futuro. Será un momento peligroso. Detrás de los debates sobre la política futura hay un debate sobre la historia: un debate sobre las causas de nuestra situación actual. La batalla por el pasado determinará la batalla por el presente. Por lo tanto es crucial entender bien la historia.

Terminar con la apropiación de la renta fundiaria es más importante que la abolición de la esclavitud. Esta demostrado, que la esclavitud era menos perversa con los hombres, que este sistema neoliberal y esto amenaza con derrumbar una vez más, todo el edificio de la libertad.

jueves, 19 de febrero de 2009

EN EL SISTEMA JURÍDICO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO DE 1810 ESTA EL REMEDIO A LA CRISIS GLOBAL. Comunicado de Prensa de la I.U.


COMUNICADO DE PRENSA. "LA CRISIS GLOBAL" LA “INTERNATIONAL UNION
La “International Union for Land Value Taxation and Free Trade” (I.U.) (Unión Internacional para la Imposición del Valor de la Tierra y el Libre Comercio), organización fundada en 1926 en Dinamarca y con sede central actualmente en el Reino Unido (212 Picadilly, Londres W1J 9HG) – es una entidad que nuclea a expertos en el régimen del suelo y los sistemas impositivos. Tienen miembros en 35 países – activistas, políticos, profesionales y académicos – y cuenta como afiliadas a más de 70 organizaciones nacionales y locales en diferentes países.

En 1992 quedó acreditada como una ONG en las Naciones Unidas y en 2003 el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas le otorgó el Status de Consultora Especial. La I.U. mantiene 12 delegados en las Naciones Unidas, que cubren las oficinas de la organización internacional en Nueva York, Ginebra, Addis Abeba, Bangkok y Santiago de Chile.

Por primera vez en su historia la International Union es presidida desde 2006 por un abogado hispano-argentino: Fernando Scornik Gerstein.

Frente a la crisis global a la que nos enfrentamos, la I.U. ha emitido la siguiente declaración:

DECLARACION DEL COMITÉ EJECUTIVO DE LA INTERNATIONAL UNION

Las raíces de la crisis global

La recesión global del 2009 no se originó en los Estados Unidos. En las dos décadas pasadas, las economías de todas las naciones estuvieron integradas en un único ciclo de negocios. Este fue el primer círculo global de negocios de la historia. pero, el fin del período de crecimiento fue generado por una crisis multipolar. Los ciclos domésticos de expansión/depresión en las economías alrededor del mundo – con contadísimas excepciones – tuvieron sus raíces en la forma que operan los mercados locales de tierras dentro de las reglas determinadas por los gobiernos.

A la International Union le preocupa que las estrategias actuales que se hacen para enfrentar la crisis sistémica, lejos de poner un piso en el declive vayan a exacerbar las inestabilidades que caracterizan a los mercados alrededor del mundo.

Existe sin embargo una estrategia que podría moderar el declive al mismo tiempo que sentar las bases para un crecimiento sostenido en el futuro. Esta política no está siendo aplicada. De hecho, los gobiernos están aplicando medidas poco profundas de rescate/inversiones de estímulo que son inútiles en el mejor de los casos y peligrosas por diferentes razones, en el peor.

El rescate de los Bancos: sabemos por el fracaso de la experiencia, japonesa en los años 1990 que intentó evitar la rendición final de cuentas en el sector financiero y condujo a “la década perdida”.

El rescate de la economía con recetas Keynesianas de gastos del sector público, crea expectativas que no serán probablemente cumplidas. La gente espera que los gobiernos inyecten dinero en el sector privado para crear empleos, pero, de aquí a dos años la deuda pública forzará a cortar el gasto (y en consecuencia el consumo) impidiendo la recuperación.

Como pudo verse en los tumultos a través de Grecia en Diciembre de 2008, el caer en la cuenta a nivel de calle que los niveles de vida quedarán lejos de las aspiraciones, tiene serías consecuencias. Para prevenir quiebras del orden civil en otros sitios de Europa los gobiernos deben demostrar dos cosas: primero, que han puesto la crisis económica bajo control; segundo que tienen un plan coherente que proporcionará crecimiento sostenible sin excluir a amplios sectores de la población.

Diagnosis del ciclo Expansión/Recesión

(Boom/Bust)

Lo que sucedió en USA también sucedió en el Reino Unido y España y en países que van a través de Medio Oriente hasta India, China y Corea del Sur. Si cualquiera de estos países hubiese sido puesto en cuarentena fuera del ciclo global, igual hubieran sufrido un final del crecimiento. Eso es porque todos ellos aplican un sistema impositivo que desvía incentivos de aquellos que añaden valor a la Nación, a favor de los “buscadores de renta”, cuya misión es extraer valor.

La explicación general para la crisis de 2009 revela porque las medidas anti-cíclicas que están siendo adoptadas por los gobiernos no resultaron en un crecimiento sostenible.

Los banqueros son chivos emisarios. El sector financiero por supuesto exhibió una obscena propensión adquisitiva en los pasados cinco años, pero del desplome crediticio (“Credit Crunch”) no puede culparse a las hipotecas “sub-prime” en USA o a los relajados controles sobre los bancos.

Todos los previos ciclos de expansión/recesión basado en préstamos sobre el suelo se caracterizaron precisamente por créditos a personas que, en última instancia, no fueron capaces de afrontar su especulación en propiedades inmobiliarias. Los préstamos “sub-prime” a gente que no fue capaz de financiar sus hipotecas, tiene una historia que se remonta a los comienzos del siglo XIX.

Tampoco es sostenible atribuir la culpa a la liberalización de la vigilancia sobre el sector bancario. La ajustada regulación del sector financiero que siguió a los acuerdos de Bretton Woods de 1940, no impidió ciclos de expansión/recesión originados en los valores del suelo. Las crisis inmobiliarias que desencadenaron perturbaciones económicas en los años 1970 y en los primeros del decenio de 1990 ocurrieron cuando los reguladores aplicaron reglas ajustadas para la concesión de créditos.

El Remedio

Mercados de tierra “sobrecalentados” permiten a los Bancos expandir el crédito en el “auto – alimentante” mecanismo monetario que está en el corazón del fallo en los cimientos de la economía de mercado. El precio de los activos es bombeado hacia arriba a niveles insoportables en la parte final del ciclo económico que precede al estallido de la burbuja.

Los valores de la tierra se han colapsado ahora alrededor del Mundo. Esto hace que sea el momento oportuno para introducir aquella reforma fiscal que convencería a productores y consumidores que sus esfuerzos productivos en el futuro serán retribuidos adecuadamente sobre la base del valor que ellos añaden a la riqueza del país.

Los economistas coinciden que la forma no-distorsionante de recaudar fondos públicos es cobrando renta por el beneficio de usar recursos naturales o por acceder a los beneficios que se originan en los sitios que ocupan. Diseñando una estrategia para desplazar la base de la recaudación pública hacía las rentas económicas, con una ponderable reducción en los impuestos que dañan los incentivos para trabajar, ahorrar e invertir, los gobiernos elaborarían el único paradigma capaz de rescatar la economía global de la que, de otra manera, será la peor recesión desde la Depresión del año 30.

Con la nueva estructura impositiva, el valor capital de la tierra sería disminuido junto con el incentivo para especular en inmuebles, porque lo que aumenta en forma exponencial en el periodo de expansión es el valor de la tierra y no de los ladrillos que se ponen sobre ella. El mecanismo de oferta monetaria funcionaría para satisfacer las necesidades de la empresa económica que añade valor.

Así, la causa actual de inestabilidad en la economía de mercado sería eliminada, abriendo el camino para que la gente pueda prosperar conservando al mismo tiempo los recursos naturales finitos de los que las generaciones futuras dependerán para su seguridad.

Fernando Scornik Gerstein

Presidente

International Union for Land Value Taxation & Free Trade

Enero 2009

ANTECEDENTES DE LA DECLARACION DE LA I.U.

En la audición Panorama: “El año que estalló la Burbuja Inmobiliaria Británica”, emitida por la BBC1, el 22 de Diciembre de 2008, el Vice-Gobernador del Banco de Inglaterra, Sir John Gieve dijo: “Debemos desarrollar una estrategia que… directamente encare el ciclo financiero e impida que el ciclo financiero y el ciclo de crédito se pongan fuera de control”.

Es decir que el Banco de Inglaterra, o al menos uno de sus más autorizados exponentes, admitía que el Gobierno Británico habría fracasado en proveerle con las herramientas necesarias para tratar con el “boom/bust” (expansión/recesión).

En un primer comentario a estas declaraciones el Presidente de la International Union, Fernando Scornik Gerstein, señaló en un Comunicado publicado por la entidad, que son ahora claras las razones por las que podríamos decir que la recesión global no se originó en USA y no fue causada por los banqueros o las hipotecas “basura”. La I.U. – dijo el Sr. Scornik Gerstein – quiere señalar que la política del Gobierno (se refería al Británico) en esta crisis económica global está “ladrando al árbol equivocado”.

El verdadero culpable, sostiene Scornik Gerstein, “es como nuestras reglas de propiedad proporcionan ganancias extraordinarias a los propietarios y alientan una cultura de especulación sobre nuestros hogares y recursos.”

La International Union tenía ya un enfoque totalmente diferente sobre la crisis económica actual y una gran preocupación entre sus miembros por el hecho de que las estrategias que estaban siendo utilizadas en lugar de poner freno a la caída, agravarían la inestabilidad en los mercados y prepararían el escenario para otra futura gran recesión.

La posición de la International Union estriba en el argumento que es el mercado inmobiliario, especialmente el mercado de tierras, el que originó el boom previo y el estallido de la burbuja que puso de rodillas al sector financiero en el 2008 y que pondría a la economía real de rodillas en 2009.

El centro del problema está en un sistema en el cual los propietarios, en una economía floreciente, pueden convertir en dinero efectivo u obtener dinero a crédito en base al creciente valor de sus inmuebles.

“Ahora el problema es el mismo en todo el mundo” – señaló Scornik Gerstein – “jugar con los valores de la propiedad se ha convertido en algo global”.

Frente a esta situación, el Presidente propuso y la I.U adoptó la declaración institucional que antecede.

El remedio que propone la I.U. consiste en una revisión radical de como deben recaudar los gobiernos los fondos públicos. Es decir: sobre qué o sobre quien deben recaer los impuestos. La forma correcta de recolectar fondos públicos es recaudando los valores actualmente creados por la sociedad y la naturaleza, muy especialmente la renta del suelo, pero también la de otros recursos naturales (minerales, petróleo), el espacio radio – eléctrico, etc.… La I.U. sostiene que la introducción de un Impuesto al Valor de la Tierra es el más importante mecanismo para quitar el elemento especulativo del mercado inmobiliario suprimiendo al menos en parte otros impuestos que, como el IVA, gravan el capital y el trabajo y abriendo camino para que el comercio internacional se asiente sobre bases justas.

The International Union for Land Value Taxation

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martes, 17 de febrero de 2009

BUSCANDO CULPABLES. Con la crisis renace lo peor de la condición humana.


Querido Peter,

Estoy absolutamente asombrado por el brulote antisemita que me envías, que es una ofensa no sólo a la inteligencia, sino además al buen gusto. Para no ser antisemita, no es suficiente ponerlo en el título, sino que, además, no hay que decir cosas antisemitas.

Como vivo en España y en UK, hace muchos años que no tengo el disgusto de leer una patraña semejante. Aquí un panfleto así es inconcebible, salvo quizás para algunos “skin-heads” marginales.

Tú deberías saber como funciona el antisemitismo: cuando un cristiano comete un delito o una ilegalidad, el responsable es esa persona. Cuando lo comete un judío, los responsables son todos los judíos. Así razona el antisemita y esa forma de razonar ha causado terribles males no sólo al pueblo judío, sino a la humanidad.

No conozco a los judíos que se mencionan en el panfleto, salvo de nombre a un par de ellos. NO sé de que se los acusa, pero desde ya te digo que eso de la “satánica hegemonía” tiene sabor a un caldo de brujas medieval, cuando se mataba a los judíos, “por envenenar las aguas”.

Que hay judíos deshonestos, sin ninguna duda. También hay católicos, protestantes y musulmanes deshonestos. En realidad los cristianos deshonestos son muchos más que los judíos, pero no porque sean peores ni mejores, sino simplemente porque son más. Los deshonestos sea quienes fueren, si hubiera justicia, deberían estar en la cárcel.

La inmensa mayoría de los judíos y de los cristianos, por supuesto nada tienen que ver con los deshonestos y sufren, como todos los argentinos, los desaguisados que se hacen en nuestro país.

Para darte una idea: en las clases conservadoras que gobernaron el país por el fraude desde 1930 a 1943 y que crearon el caldo de cultivo para que las masas siguieran al peronismo, no había creo yo, ningún judío.

En el incipiente peronismo de 1943 no sólo no había judíos, sino que a los pocos que había los echaban de los puestos públicos. También echaban a los demócratas, aunque no fuesen judíos, como le sucedió a Jorge Luis Borges.

Perón tuvo la habilidad de elevar el nivel de vida de los trabajadores transfiriendo la renta del suelo – mediante la congelación de los arrendamientos urbanos y rurales (en un país de inquilinos) y la inflación – de los propietarios a los inquilinos y arrendatarios, además de la legislación social. Económicamente destruyó al país: recibió en 1945 una nación del Primer Mundo y, dejo, cuando lo echaron en 1955, un país del Tercer Mundo, estancado y en declive.

El artífice inicial de esta política fue D. Miguel Miranda, (no sospechado de judío) y proseguida por los muy católicos Gómez Morales y Cafiero. La autarquía y el proteccionismo hundieron a la Argentina, pero de los desaguisados de los ministros católicos de Perón, a nadie se le ocurre culpar a “los Católicos” en general. ¡Eso solo se reserva para los judíos!

Así cuando los opositores nos quejábamos de la represión peronista (a mi me metieron preso simplemente por participar en una manifestación contraría al gobierno y el insigne Taiana me expulsó de la Universidad), los peronistas – algunos – la atribuián a la influencia de Borlenghi, a quien llamaban “Borlenski” y que decían que era judío (cuando en realidad no lo era, solo estaba casado con una judía).

El IAPI, que fue la primera y más brutal forma de saquear al agro, estaba dirigida por católicos (al menos nominalmente católicos). Creo que había un judío, pero lo echaron. A nadie se le ocurre culpar del IAPI a “los católicos”. Como te dije antes, ese tipo de acusaciones genéricas sólo se reserva a los judíos.

Los militares que endeudaron al país, lo arrojaron a la desastrosa guerra de las Malvinas, amén de las torturas, asesinatos y secuestros, no sólo no eran judíos, sino que se proclamaban “occidentales y cristianos”.

Los montoneros y el ERP cuyo terrorismo y aventurerismo de izquierda crearon el caldo para la represión militar, no solo no eran judíos sino que, en el caso de los Montoneros eran, muchos de ellos, católicos practicantes.

Al General Aramburu, cuyo asesinato es uno de los episodios más negros de nuestra historia, los espiaban desde el colegio religioso Champagnat

A nadie se le ocurre decir por ello que “los católicos” fueron responsables del asesinato de Aramburu o del terrorismo Montonero. ¡Que no se hubiera dicho si los asesinos de Aramburu hubieran sido judíos!

Lo que sigue es historia conocida. Un gobierno más desastroso que el otro: Menem, con su ministro Cavallo, el impresentable de la Rúa. ¡Mi Dios!

El desastre argentino no se debe a que hay un judío aquí y otro allá. La clave del desastre argentino está en el sistema impositivo y económico que hace que el Estado lo mantengan los pobres a través del IVA y a un régimen de tenencia de la tierra absurdo, que hace que en un país vacío las ciudades estén rodeadas de Villas Miseria. En Australia, en Canadá hay muchos judíos pero sus estructuras económicas funcionan bien y dejan poco lugar a los monopolistas sean de la religión que sean. En Australia el 82% de la tierra pertenece a la Corona, que la arrienda, pero no la vende ¿Sabías esto?

La Argentina viene diluyéndose desde hace mucho, no sólo desde 1983 como dice el panfleto antisemita, que, de paso, ataca a la masonería. ¿Sabe el autor del panfleto lo que fue la Masonería para la independencia americana y para nuestro país?

Masones fueron Bolívar, O’Higgins, Miranda, San Martín, José Martí, todos héroes de la Independencia Americana.

En la época de nuestra independencia fueron masones – además de José de San Martín – Alvear, Pueyrredón, Zapiola y Guido que estaban en la Logia Lautaro (aún hay una Logia con este nombre en la Masonería Argentina).

Mariano Moreno fue miembro de la logia masónica “Independencia”, Rivadavia se inició en Londres y Julián Segundo de Agüero – su ministro – fue miembro de la logia Regeneración en Brasil y “Asilo de la Virtud “de Montevideo. En la Primera Junta, fueron masones, además, Manuel Belgrano, Cornelio Saavedra, Juan J. Paso, Castelli, Alberti, y Larrea

En el Primer Triunvirato, además de Rivadavia, fueron masones Vicente López y Planes y Julián Pérez.

En el Segundo Triunvirato; Nicolás Rodríguez Peña, Antonio Álvarez, Tomás Guido y Domingo Trillo.

En la Asamblea del Año XIII: Carlos María de Alvear, Juan Larrea, Gervasio Posadas, Vicente López, Juan Hipólito Vieytes, José Valentín Gómez, Francisco Argerich, Juan Ramón Balcarce, Bernardo Monteagudo, José de Moldes, Pedro José Agrelo, Agustín Donado y Juan José Serrano.

En el Congreso de Tucumán: Juan José Serrano, Narciso Francisco de Laprida y Juan Martín de Pueyrredón.

Hubo muchísimos masones entre los constituyentes de 1853 y 1860, cuyos nombres pueblan las calles de Buenos Aires entre ellos; Juan María Gutiérrez, Salvador María del Carril, Juan Francisco Seguí, Juan Bautista Alberdi, José Marmol, José Francisco Seguí, Lucio V. Mansilla y muchos otros.

Como los antisemitas suelen ser Rosistas (No todos los Rosistas son antisemitas, por supuesto) le diré que el Restaurador no sólo no persiguió a la masonería, sino que uno de sus hombres de confianza, Roque Pérez, fue Gran Maestro de la Masonería Argentina.

Ya en la Organización Nacional, Bartolomé Mitre fue Gran Maestro de la Masonería Argentina. Perteneció a varias logias, entre ellas la logia Confraternidad – Argentina nº 2. Leandro Alem perteneció a la logia Constancia nº 7 y fue Pro Gran Maestre durante la Gran Maestría de Domingo Faustino Sarmiento, quizás, junto con José de San Martín, el más ilustre de los masones argentinos

Carlos Pellegrini se inició en la logia Regeneración nº 5 y fue Gran Maestre del Gran Oriente del Rito Argentino. Roque Sáenz Peña fue miembro de la Logia Docente.

Bernardo de Irigoyen e Hipólito Irigoyen fueron miembros de la logia Tolerancia Nº 4.

Alfredo Palacios perteneció a la Logia Libertad 48.

Otros Presidentes argentinos que fueron masones – además de Rivadavia, Mitre, Sarmiento, Carlos Pellegrini e Hipólito Irigoyen – fueron Justo José de Urquiza, Vicente López y Planes, Santiago Derqui, Miguel Juárez Celman, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta y Agustín P. Justo.

En las Fuerzas Armadas, fueron masones – entre muchos otros – Juan Gelly y Obes, Emilio Mitre, Donato Álvarez, Rosendo Fraga, el gran irlandés Almirante Guillermo Brown, José Murature, etc.

En la cultura y el Pensamiento argentino los masones son muchísimos: Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo y José Hernández fueron masones. También lo fueron Esteban Echeverria, Eduardo Wilde, Olegario V. Andrade, José Marmol, Joaquín V. González, Agustín Álvarez, Leopoldo Lugones, José Ingenieros, Miguel Cané, Florencio Sánchez, etc…

En las ciencias y la educación los masones son nombres destacados: Florentino Ameghino, Manuel Montes de Oca, José María Moreno, Amancio y Diego Alcorta, José María Gutiérrez, Guillermo Rawson, Eduardo Holmberg, Cosme Argerich, Ignacio Pirovano, etc…

También lo fueron innumerables autores, actores, artistas plásticos y compositores (¡hasta Francisco Canaro!) que sería largo enumerar

¡Muchos de estos hombres hicieron esa grandiosa argentina que nuestro antisemita lamenta haber perdido!

Nuestro antisemita debiera enjuagarse la boca y leer historia antes de hablar de la Masonería argentina.

¿Así que ahora la Presidenta es judía? No se si lo es, ni me interesa. Pero, ¡Vaya ataque! A ver si todavía nos resulta como Benjamín Disraeli, que fue un pilar del Imperio Británico. No creo que sea el caso, pero a lo mejor resulta, aunque claro, como dice el tango, le falta “carpeta”.

Querido Peter, creo que como ex - alumno del St. Andrews debes pedir disculpas por haber difundido esta inmundicia.

De los desastres que haga este gobierno – o cualquier otro – no puede culparse a la “judería internacional” (como hacía Hitler), sino a los argentinos que los eligen y permiten su actuación. Recuerda la famosa frase de Winston Churchill: “Dios trata a las Naciones como las Naciones tratan a los judíos”.

Lo único que le falta a la Argentina para completar su caída en el descrédito internacional es difundir este tipo de patrañas.

Un cordial saludo
Fernando Scornik Gerstein



Sin intenciones exógenas, o antisemitas pero...

fijate vos...¿qué cosa no..?



En una reunión que convocó a hombres (y mujeres) de decisión

de diversas áreas productivas de nuestro país, se deslizó a manera

de encuesta casera la siguiente pregunta:

--¿Se imaginan a un judío de Presidente?. ..--

Y la respuesta por unanimidad fue negativa.

Ante la sorpresa de los preguntados por el tenor de la pregunta,

se reiteró la pregunta, pero esta vez se cambió de género:

--¿Se imaginan una judía de Presidente?. .. --

Y la respuesta fue coincidente, pero el rechazo fue mucho más marcado,

algunos agregaron 'ni loco' y otros (mayoritariamente mujeres) hicieron

referencia a que 'después de ésta (por la bipolar Presidente ) puede pasar

cualquier cosa'.

Por último, la pregunta fue:

--¿Uds. saben que la Presidente es judía?...--

La respuesta fue un largo silencio...hasta ir comprendiendo intuitivamente

que ... Cristina Elisabet Fernández Wilhelm si es hija de vientre judío es judía.

Luego de la tercera pregunta, luego del prolongado silencio, todos comenzaron

a 'atar cabos' ... Wilhelm, Ezquenazi, Werthein, Elztain, Mindlin,

Grobocopatel, Kunkel, Vervitsky, Capitanich, Alperovich, Fellner, Larcher,

Manusovich, Scioli y una larga lista de hebreos que ahogan sistemáticamente

a los sectores productivos del país y se encaminan hacia la satánica hegemonía,

habiéndose ya apoderado de segmentos estratégicos que van desde el

Banco Hipotecario y los seguros (Elztain - Werthein) hasta los recursos energéticos

(Ezquenazi - Werthein - Mindlin), pasando por las comunicaciones (Werthein),

los negocios agroindustriales (Werthein - Ezquenazi - Grobocopatel) ,

las importaciones masivas de China (Werthein) y el apoderamiento de tierras fiscales

o campos hipotecados.

Y atando cabos, comenzaron a entender porqué tanto odio a la Iglesia, el odio

a los militares, el odio al campo, el odio a la clase media y el odio

a todo aquel que les pueda descubrir (e impedir) el juego.

Esto no es una simple anécdota. Esto demuestra que gente de alto nivel intelectual

(como Ud.) desconoce, o no quiere conocer quiénes 'supuestamente' lo van

a representar y a quiénes representan verdaderamente.

Este desinterés en cuestiones de fondo explica cómo llegó a transcurrir este nefasto

cuarto de siglo (1983-2008) en el que se diluyó aceleradamente lo que fue la grandiosa

Argentina.

La terrible crisis que vivimos y la mucho peor que se nos viene, tiene una única explicación:

Tenemos una judía de Presidente, que instaló la judería y masonería local

con la ayuda de la judería internacional, para mal de todos.

La independencia está en NOSOTROS, la Nación Católica , la Criolla.

Difundirlo es bueno para saber a lo que nos tenemos que atener.

lunes, 16 de febrero de 2009

Cristina para el campo: "Ojalá pudiera decir que todos los ciudadanos no tienen que pagar más impuestos, pero todos sabemos que no se puede"


Respuesta de Hector Sandler, Director del Instituto de Capacitación Económica. www.icepal.com.ar
Creo que revela un avance notable en la percepción de la realidad que la señora Presidente haya declarado publicamente: "Ojalá pudiera decir que todos los ciudadanos no tienen que pagar más impuestos". No invalida esta percepción que de modo compungido agregara que "lamentablemente no se puede".
">La historia está llena de episodios de este tipo. Momentos en que (dado cierto conocimiento o ignorancia de la época) se consideraba imposible realizar algo que era muy deseado. Fue siempre decisivo que ese deseo fuera sincero, pues sin él jamas el logro se hubiera realizado.
">Me pemito subrayar la importancia de este reconocimiento por parte de nuestra primera mandataria y - en ejercicio del derecho democratico - poder decirle con toda responsabilidad: sí señora, se puede. No solo se puede sino que se bebe (y ya) liberar al trabajo y a la inversion del cepo impositivo, sin ningún daño para la hacienda pública y la obra de gobierno. Clarto que esto "no se puede" a partir del falso conocimiento económico predominante. En cambio sí se lo puede lograr (y de modo tan pacífico como efectivo) apelando a una ciencia económica de sólidos fundamentos, cuyas raíces de descubren en el pensamiento de Mayo, Esteban Echeverría y Juan Bautista Alberdi, entre otros. Así lo explico en mi libro "A la búsqueda del tesoro perdido.Raíces de la crisis permanente y propuestas para su solucion", publicado con motivo del problema en el campo en el 2008.

La Economía Mundial en las Tinieblas (*) por CARLOS BECKER

Un análisis de las principales experiencias económicas ocurridas entre las dos guerras mundiales

MENDOZA 1945

(FRAGMENTO)

CAPITULO IV

LA DESORGANIZACIÓN POR LA ORGANIZACIÓN

I. Decadencia económica y moral.

En los últimos diez años se podía oír decir a menudo que los vencedores de la guerra de 1914 terminaron por ser más bien los vencidos, porque no habían sabido sacar provecho de su vic­toria. Desde el punto de vista económico, se podría afirmar que todos los países perdieron en la guerra de 1914, puesto que nin­guno de ellos volvió a encontrar, ni de cerca, la relativa estabi­lidad y seguridad económica de la cual disfrutaban antes de 1914.

He aquí uno de los fenómenos más extraordinarios de la posguerra: nunca, sin duda, en tan pocos años se han podido comprobar tan numerosos fracasos en materia económica y, sin embargo, en ninguno época de la historia humana se han hecho tan grandes, tan perseverantes y tan diversos esfuerzos, como en la época de la posguerra, para regularizar todos los sucesos económicos. Jamás se habían tomado tantas medidas para esta­bilizar los precios, la moneda, las ventas, los beneficios, etc. Nunca se habían visto tantas intervenciones para proteger a la agricultura, a los industrias, al comercio, al trabajo, a los sala­rios, etc. Nunca tampoco el mundo asistió a la creación de tan­tas organizaciones nacionales e internacionales; jamás se había visto firmar tantos acuerdos, celebrar tantas conferencias y re­uniones de productores y negociantes, a menudo con el apoyo, el patrocinio o aun la iniciativa del Estado. Nunca se había podido escuchar tan bellos y prometedores discursos. Nunca se habían apasionado tantas personas relacionados con los negocios de carácter privado por los problemas de organización económica nacional e internacional. ¿Por qué, a pesar de todo eso, el éxito fue tan escaso?

No hay motivos para suponer que los hombres eran menos inteligentes entre 1918 y 1939 que antes de 1914. Lógicamente hubieran debido ser más capaces en sus juicios y en su actuación económica porque tenían a su disposición una cantidad mucho mayor de estadísticas, de resultados de encuestas, contaban con "ministerios de Economía" y con toda clase de institutos de estudios económicos que no existían en 1914. No sólo tenían re­cursos más numerosos y medios cada vez más perfeccionados para el estudio de la economía, sino que poseían también instru­mentos más numerosos y eficaces para obrar sobre ella y dirigirla. Basta recordar los acuerdos económicos, la concentración indus­trial y financiera, las poderosas organizaciones económicas y sociales, la legislación económica, etc. Todo tendía a la realiza­ción de un control económico, de una dirección cada vez más centralizada de las actividades económicas individuales.

Las intervenciones sin número, el progreso del control, de la dirección y de la limitación de las iniciativas individuales li­bres, constituyen precisamente el hecho más sobresaliente de la historia económica de posguerra. La principal víctima, el más vencido de la guerra de 1914, podríamos decir, y contra la cual lo guerra no terminó en 1918, ha sido el individualismo econó­mico. Los millones de empresas económicas individuales repar­tidas en el mundo entero, surgidas de la libre iniciativa privada, movidas por el solo afán de ganar, constituían, todavía en 1914, el factor más determinante de la evolución económica mundial. La empresa personal, individual, esa típica representante de todo un régimen económico, se dejó progresivamente dominar por las nuevas fuerzas colectivas o públicas casi sin reaccionar. Aceptó su dominación y orientación desde afuera, aparentemente como algo inevitable, como una fatalidad impuesto por las circunstan­cias.

Sea lo que fuere, nos parece cierto que los vencedores de esta guerra económica, exactamente como los aliados después de la guerra de 1914, no han sabido aprovechar su victoria, a pesar de haber sido ésta más completa y duradera que la victo­ria militar. Si los aliados de entonces no llegaron a establecer una paz duradera, aquellos que llevaron los golpes decisivos contra el individualismo económico no supieron apaciguar ni esta­bilizar la vida económica. Los años comprendidos entre las dos guerras nos dan uno imagen curiosa de organización y de des­organización. He aquí el recuerdo de unos cuantos hechos que más nos impresionaron en aquella época.

Durante la guerra el Estado en todos los países beligerantes (y aun en los neutrales vecinos de los beligerantes) necesitaba enormes cantidades de armamentos, equipos militares y toda clase de artículos de consumo para los ejércitos. El Estado no tenía ni el tiempo ni la intención, por motivos de secreto militar y de uniformidad de los artículos necesitados, de distribuir sus encargos a empresas medias y pequeñas. Fue la fatalidad de la guerra que sólo fuesen unas pocas grandes empresas de produc­tores e intermediarios las que aprovecharon, sobre todo, esta buena ganga de abastecer al gran cliente y buen pagador. Nada más natural que, después de la guerra, encontráramos unas em­presas tan grandes que la vida de ciudades y regiones enteras parecía depender de ellas. A veces una sola empresa controlaba varios ramos industriales desde los minas, la producción de ma­terias primas, hasta la fabricación del producto elaborado. Ni el Estado, ni tampoco las grandes empresas tampoco podían trabajar al mismo tiempo con centenares de bancos. Unos pocos grandes bancos eran fatalmente los preferidos y, como siempre, se veía la concentración industrial acompañada de otra bancaria. La guerra ha sido la victoria de las grandes empresas sobre las pequeñas y medias; la victoria de las grandes sociedades sobre la empresa personal; la victoria de la anonimidad sobre la individualidad en la vida económica.

Después de la guerra, los Estados en la medida que dejaron depreciar su moneda, habían reducido, y en ciertos casos anula­do, su deuda interior. ¡Qué procedimiento más sencillo para li­quidar una guerra! Pero, desgraciadamente, fue una liquidación más aparente que real y terriblemente injusta, que ha tenido repercusiones sociales y económicas muy hondas y lamentables. Innumerables ciudadanos (sobre todo aquellos del continente europeo) perdieron el total o una parte considerable de sus ahorros. Del mismo modo que el Estado anuló o redujo su deuda disminuyeron o desaparecieron las deudas privadas. Ha sido la gran victoria de los deudores sobre los acreedores. La clase me­dia, que en los países europeos había ocupado un lugar importante que constituía la base del equilibrio social y que había sido siempre la gran fuente de ahorro, del capital de inversión y de la prosperidad, desapareció, en su acepción económica por lo menos, más o menos completamente en algunos países y en to­dos fue la más afectada por las consecuencias de la guerra. Ella se "proletarizó", según una expresión muy corriente en aquel entonces. Este hecho constituyó el pago real de cuatro años de un régimen de espantosa destrucción y, en parte, una de las hondas causas de la segunda guerra mundial. El desposeimiento de la clase media no se realizó de un solo golpe, puesto que la depreciación monetaria duró de cuatro a ocho años, según los países. Aquellos años de inestabilidad monetaria y alza constan­te de los precios engendraron toda clase de nuevos especuladores. Fortunas se ganaron rápidamente a medida que otras se perdían. Los unos ganaban sin trabajar, los otros perdían sin culpa. Los que ganaban eran casi siempre los mismos, unos pocos especu­ladores, y los que perdían eran cada vez más numerosos. La riqueza iba a los que no trabajaban o no producían y dejaba pobres a los que todavía creían en la moralidad de los negocios. Unos nuevos ricos sin cultura, sin principios, se destacaban entre millones de nuevos pobres. Así se operó una nueva concentración cada vez más acentuada de la riqueza y una generalización de la indigencia. Se observó otra gran concentración financiera, bancaria, industrial a costa de las empresas pequeñas y medias. Se multiplicaron los monopolios y la competencia libre entre iguales se transformó en una lucha por la dominación del mer­cado. Hasta en los países neutrales, aun en aquellos que habían salvado su divisa repercutió esta evolución aunque menos acen­tuada, en la moralidad económica. La impresión de que el tra­bajo honesto no compensaba tendía a ser una opinión cada vez más aceptada o menos discutida. Pronto las grandes fuerzas financieras influyeron también en la prensa y la política.

Todo lo que pasó en aquel entonces en el continente europeo y que parecía algo muy nuevo a muchos europeos acostumbrados desde hacía un siglo a un equilibrio económico-social coda vez más seguro y a una estabilidad monetaria perfecta, ha sido en realidad uno de los fenómenos más frecuentes en la historia monetaria del mundo. Escritores de todas las épocas, de la anti­gua Grecia y Roma, de la Edad Media como así también del siglo XVIII, nos describen situaciones muy parecidas.

"Cuando el desorden está en todas las fortunas — escribía Condiliac en 1776 — habrá necesariamente desorden en el Estado. ¿Qué va a ser de las costumbres si los principales ciudadanos — que el pueblo suele tomar como ejemplo—, forzados a ser a la vez ávidos y pródigos, no conocen sino la necesidad de dinero, dispuestos a hacer todo para conseguirlo y que ningún procedimiento los des­honra?. . ." (1)

Todas esas famosos bancarrotas escandalosas que más tar­de ocurrieron (Stinnes, Loewenstein, Hatry, Nordwolle, Kreuger, Oustric, Mme. Hanau y Stavisky, etc.) tienen sus raíces mate­riales y espirituales en esos años de inseguridad monetaria. Su­cede que una fortuna ganada de golpe, sin trabajo, no se man­tiene cuando las circunstancias vuelven a una cierta normalidad y cuando el trabajo honesto se paga de nuevo aunque sea mo­destamente. Es fácil comprobar que las fortunas rápldas de los unos se deben siempre a las pérdidas sufridas por los otros más numerosos. Millonarios y mendigos son dos fenómenos sociales que, en épocas como aquélla, se encuentran lógicamente ligados, se implican el uno y el otro y ambos son la expresión visible y, hasta diríamos, la prueba de un desequilibrio económico.

En tiempo de inestabilidad monetaria se desposee no sólo al pequeño y medio ahorro sino también al trabajador. En el siglo XVI, por ejemplo, los salarios reales bajaron en Europa, según Harsin (2), del 30 al 35 % a causa de la pérdida del po­der adquisitivo de la moneda, depreciación ésta ocasionada por la abundancia de la misma. Lo propio ocurrió después de la guerra de 1914. Los precios subían siempre más de prisa que los salarios que se fijaban en los contratos colectivos de tiempo en tiempo. En cierto período de la depreciación del marco alemán, por ejemplo, un solo día de retraso en el pago de los salarios ha­cía perder al obrero una parte notable del poder de compra de su ingreso semanal, mientras que el precio del producto de su trabajo de la semana acrecía su valor. Los grandes industriales se aseguraban de esta manera costos de mano de obra bajísimos y asimismo ellos se ponían a salvo de los efectos de la deprecia­ción monetaria cambiando sus divisas oro (dólares o libras) sólo en los días de pago, de suerte que toda baja de la moneda cons­tituía una ganancia para ellos. El ex profesor de la Universidad de Berlín, Lederer, calculó que los obreros alemanes perdieron durante los cuatro años de depreciación del marco, en promedio por obrero y por año, un valor de 625 francos oro de su salario medio normal. La importancia de este desposeimiento resalta si tomamos en cuenta que fueron de 15 a 20 millones de trabaja­dores alemanes los que sufrieron esa reducción de poder adquisitivo de sus salarios durante cuatro años, lo que representaría una pérdida global de 9,4 a 12,5 mil millones de francos oro. Y ello no representa sino la pérdida de la población trabajadora de un solo país. Es imposible calcular ni aun imaginar, lo que debe haber sido la pérdida total del conjunto de los trabajadores eu­ropeos. Se trata de un robo "legal" que sólo fue posible merced al desorden monetario el cual, también así, desde luego, contri­buyó a acentuar la concentración de la riqueza y la generalización de la miseria. Cuando los países europeos volvieron, los unos después de los otros, a la estabilidad monetaria no recobraron ni su estruc­tura social ni tampoco su estructura económica. Pronto la concentración industrial y financiera volvió a acentuarse aún más, durante los años de racionalización, de suerte que la estructura económica y social de 1914 quedó definitivamente como un recuerdo.

En especial, durante los años de la "racionalización" (como lo señalamos en el capítulo anterior) se produjo otro movimiento más acentuado aun de concentración industrial y financiero, en parte por fusión de empresas y capitales pero ante todo, esta vez, por la conclusión de acuerdos o por la asociación de los pro­ductores o comerciantes de una misma rama y cuyo fin era casi siempre la restricción o supresión de su competencia recíproca en el mercado. En los grandes países industriales, por consiguien­te la característica de la vida económica ya no fue la existencia de millares de empresas privadas y aisladas dirigidas por la iniciativa_de los individuos, sino las grandes sociedades o las asociaciones de productores y comerciantes, como asimismo las de trabajadores.

Esta transformación hizo cambiar notablemente la relación entre la economía privado y el Estado. Las empresas gigantes, las grandes asociaciones de productores y comerciantes como también los sindicatos obreros cada vez más poderosos, influyeron cada vez más en las decisiones gubernamentales o en los votos de los organismos legislativos. Los gobiernos a su vez trataron de asegurarse el apoyo o el consentimiento de estos gremios y los escucharon o consultaron de modo constante. Las empresas titánicas sabían, por lo demás, que el Estado no hubiera podido desinteresarse de su suerte. El Estado no podía dejar ir a la quie­bra una empresa industrial, bancaria o comercial de la cual de­pendía en mayor o menor grado la marcha de secciones enteras de la economía, como también el empleo de centenares de miles de trabajadores. Tales quebrantos se hubieran extendido rápi­damente, como una epidemia, a las otras secciones y hubiera provocado la desocupación de millones de obreros.

De este progreso de la organización surgió y se generalizó una mentalidad económica y social nueva, fundamentalmente distinta de la imperante durante el siglo pasado y hasta 1914. No se suele ver sino las ventajas de esta evolución. Se piensa ante todo en el progreso del "orden" gracias al control y la di­rección más general, central e inteligente, en otros términos, la supresión de la anarquía y sus efectos azarosos e imprevisibles. Lo que se subrayó mucho menos y que a nosotros nos parece más visible es el debilitamiento progresivo del sentimiento de la responsabilidad personal en grandes sectores de la vida económica. Constituye un hecho universalmente conocido que las empresas gigantescas que trabajan con inmensos capitales ajenos y muy a menudo, en parte, extranjeros, que no tienen ya ningún con­tacto personal con sus millares de desconocidos acreedores, no sienten la misma responsabilidad hacia ellos que el empresario de una explotación personal o familiar. Todo el mundo conoce los casos extremos de escandalosos abusos en algunas sociedades de capitalización de diversos tipos, de los "investment trusts", de los seguros, de las compañías de control financiero o ""holding", etc. No menos se ha hablado y escrito de la designación en ciertas sociedades industriales y financieras de administradores o directores que en realidad no administraban ni dirigían nada, que no hacían sino participar en los beneficios con un porcentaje generalmente fijo y cobrar dietas e indemnizaciones sin motivos justificables, porque no tenían ni iniciativa ni responsabilidad alguna en las operaciones de las empresas. Hasta en un país como Francia, que más que cualquier otro conservó sus pequeñas y medias empresas, una encuesta de 1932 revelaba que 90 per­sonas ocupaban 735 de estos puestos de "administradores" en las más importantes sociedades del país (3). Tampoco han per­manecido en el secreto algunos de los numerosos procedimientos ideados para reducir el dividendo de! grueso de los accionistas y aumentar la parte leonina de unos pocos, generalmente los mis­mos "administradores" y sus amigos o parientes. Estos abusos fueron de lo más escandaloso porque eran robos sistemáticos cometidos contra el pequeño y más meritorio ahorro, el ahorro que millones de personas previsoras y confiadas juntaban duran­te largos años de trabajo y de sacrificios innumerables

No menos deben condenarse todos esos procedimientos puesto que fueron ellos los que impedían el desarrollo normal o deseable de la economía. Sólo permitieron cubrir los despilfarros de unas pocas personas, generalmente poco productivas y siempre sin conciencia. Sólo sirvieron para engendrar grandes y rápidas fortunas en unas pocas y astutas manos, lo que favorecía el des­arrollo de la deshonestidad y del espíritu de dominación y de desorganización en la vida económica. El conjunto de estos he­chos lamentables hizo creer a muchos escritores que nuestra época es la de la "decadencia del capitalismo". Les parecía para­dójico que un régimen económico corrientemente llamado "capi­talismo" llegue hasta espoliar al propio y más auténtico capita­lista, es decir, al hombre que presta sus ahorros y que vive de su capital. Nosotros pensamos que no es necesario, y más aún, que es erróneo relacionar estos hechos con lo que podríamos llamar el "régimen económico". El robo al pequeño y honesto ahorro ha sido algo muy corriente en otras épocas "precapitalistas" y lo encontramos hasta en la más remota antigüedad. Casi siempre surgió en períodos de desequilibrio económico, y, sobre todo, en los que siguieron a guerras costosas o a gastos excesivos por parte de los monarcas o de los Estados. En el siglo XVIII, por ejemplo, Condillac, entre otros, observó y analizó perfectamente este fenómeno. (4)

No menos que del robo al pequeño ahorro, se hablaba en la posguerra en muchos países y en los diversas ramas de la econo­mía, de otros abusos, como por ejemplo, aquel que consistía en la aparición de nuevas empresas las cuales en una forma miste­riosa, jamás comenzaban a producir y que sin embargo proporcionaban amplias ganancias a sus propietarios. Eran los tiempos cuando se compraban y vendían fajos de acciones, operación ésta cuyo único fin era el hacer subir o bajar el valor de ciertas em­presas sin ninguna relación con su valor verdadero o su utilidad o inutilidad para las necesidades de la colectividad. Conviene recordar, también, que frente a estas tendencias lamentables se observaban magníficas reacciones por parte de algunos grandes empresas, de organización casi perfecta, deseosas de mantener principios y tradiciones muy distintas de las mencionadas. Pero, desgraciadamente, el público no distingue siempre lo bueno de lo malo.

Las empresas gigantes sabían por los motivos ya menciona­dos que en caso de encontrarse en dificultades o en crisis podían contar con la ayuda del Estado, ya sea en forma de aumentos de las tarifas aduaneras, primas a la exportación, etc. ya sea en caso de urgencia en forma de subvenciones directas del Tesoro. En esto consistía el famoso proceso de la "socialización de las deudas privadas y la individualización de los beneficios", porque las consecuencias de los errores o abusos eran soportadas por la colectividad, mientras que los grandes beneficios se reservaban para unos pocos. En realidad, el conjunto de los artificios y abu­sos señalados más arriba, tendía bajo distintas formas y modos de obrar a este mismo fin; enriquecer o favorecer a unos pocos a costa de la colectividad.

A pesar de tan numerosos irregularidades se mantuvo firme la creencia en un progreso serio de la organización y del orden. Se afirmaba en artículos y libros aparecidos hasta unas horas antes del cataclismo de 1929 que con la liquidación de la "época libe­ral" y del "capitalismo concurrencial" ya no podrían ocurrir más esas crisis, las que habían sacudido con regularidad implacable hasta entonces a la economía mundial.

Muy a menudo durante los últimos 15 años nos hemos hecho esta pregunta: ¿Con todas esas organizaciones de productores, intermediarios y trabajadores; con todas esas medidas de protección y ayuda, que es lo que, en definitiva, se ha organizado, estabilizado o saneado? ¿Los precios? ¿Los beneficios? ¿Los salarios reales u otras clases de rentas del trabajo, en otros términos, el poder adquisitivo de la colectividad? La ocupación?

La crisis estalló, de acuerdo con las anteriores, en su fecha "normal", vale decir, nueve años después de la precedente (1920). No se pudo evitarla. Todo lo que se había hecho antes que llegara la crisis no tuvo ningún efecto positivo sino más bien negativo, porque sólo agravó esa crisis, que fue la más honda de las crisis cíclicas que jamás se han visto. Fue también la más larga. La fase de depresión que solía seguir a las crisis y durar de uno a tres años como máximo, esta vez no había terminado todavía en 1939, es decir, 10 años después que ella había esta­llado. El clásico "saneamiento" de la vida económica, esta vez no se produjo. No sólo no hubo saneamiento económico sino que con intervalos de dos años, en 1931 y en 1933, estallaron otras dos crisis de carácter financiero y bancario, también únicas en la historia de las crisis cíclicos, en cuanto a su amplitud y las fechas (con relación a la crisis económica) en las cuales se pro­dujeron. La gravedad de la crisis en 1929 se observa en el hecho de que no se pudo evitar una caída de los precios de un 60 a 70 % en vez de un 6 a un 8 %, promedio de todas las crisis anteriores, como señala el profesor Lavergne en su libro ya ci­tado (5). Ni tampoco se ha podido evitar una disminución menos excepcional y más universal que nunca, de los beneficios. La suma global de las rentas pagadas a la población trabajadora (salarios y sueldos), cayó de un 30 a un 50 %, según los países industriales, lo que indiscutiblemente también representa una proporción nunca observada en la historia de las crisis cíclicas, historia que comprende un período de cerca de siglo y cuarto.

No necesitamos recordar los 30 a 40 millones de desocupa­dos que había en el mundo, de los cuales una parte no volvió o encontrar trabajo hasta que estalló lo guerra, y otra parte ya debió antes de la guerra su empleo no a las iniciativas de la economía privada sino a las del Estado. Apenas tampoco es me­nester mencionar las inmensas cantidades de mercaderías de todas clases que quedaron invendibles y las capacidades de pro­ducción costosamente adquiridas que jamás volvieron a ser apro­vechadas.

Los productores y distribuidores pueden ser, por lo general, muy capaces para organizar sus empresas pequeñas y medios y excepcionalmente también las grandes; pero sus asociaciones nunca han podido, y probablemente nunca podrán, organizar por mucho tiempo y de un modo adecuado la vida económica mo­derna en su conjunto. No tardarán en desorganizarla y parali­zarla. Lo han hecho más de una vez en la historia; la penúltima vez lo fue en el siglo XVIII. No queremos afirmar que la histo­ria se repite, pero se puede comprobar que en el curso de la evo­lución de las sociedades humanas hubo situaciones comparables con efectos muy similares (menos las proporciones, desde luego).

La "solución" universalmente aplicada a la crisis de 1929 ha sido la misma que el remedio criticado ya por los economistas del siglo XVIII: se ha dejado desarrollar encima de la burocra­cia privada de las grandes empresas y asociaciones de empresas, ya demasiado costosa y pesada para la economía, otra más gi­gante y costosa aún: la del Estado. Éste a su vez, como ya lo subrayamos en otra parte, favoreció y hasta obligó en varios países a muchos productores, todavía aislados, a asociarse tam­bién, obrando así según el espíritu nuevo —y tal vez sin darse cuenta— en un sentido contrario al de sus leyes todavía vigen­tes; los representantes del Estado en aquel entonces razonaban como casi todo el mundo. Se veía que, donde los productores y distribuidores no se habían organizado, la caída de los precios había sido mucho más fuerte, hasta desastrosa, produciendo un sinnúmero de quiebras. Por consiguiente, la causa de la crisis se creía que residía en la libertad que quedaba aun en algunas partes de la estructura económica. En realidad se confundió, como en el siglo XVIII y como tantas veces lo hacen los econo­mistas diletantes, la causa con el efecto o el síntoma con la causa del mal. Los movimientos de precios indican desequilibrio y éste no se suprime impidiendo la suba o baja de los mismos, co­mo no se suprime el calor ni el frío impidiendo los movimientos libres de la columna mercurial del termómetro. Como ocurrió en el siglo de Condillac, se pone otra vez toda la esperanza en las organizaciones e intervenciones, creando monopolios privados y públicos. En el hecho, como hace dos siglos, el consumo o el poder de compra (así como todos los derechos económicos del individuo) tendía a disminuir en relación con la producción po­sible o aun en términos absolutos. Y ello sucedía mientras los poderes públicos no cesaban de proclamar en alta voz que prote­gían al consumidor y aseguraban la estabilidad de los empleos.

Ocurrió también, como hace dos siglos, y en forma más acentuada aún, que la dirección económica se centralizó o se colectivizó o se nacionalizó. Lo que se apreciaba cada vez menos en el individuo eran sus capacidades personales verdaderas —las cuales eran ya imposibles de reconocer entre millones de perso­nas "dirigidas"— acrecentándose por otra parte el valor de sus papeles y de los formularios que los funcionarios le hacían llenar, como asimismo su adhesión a un partido político lo que a menu­do era lo más importante.

Con el progreso de los monopolios y de los gastos de orga­nización burocrática, el costo de la vida subía sin cesar mien­tras el poder adquisitivo de la moneda bajaba. Las deudas pú­blicas se agrandaban, pero no se consiguió el equilibrio econó­mico. El trabajo que antes se había considerado una pena, un esfuerzo era entonces un favor universalmente solicitado. La po­licía se encargaba de arrojar fuera de las fronteras a los traba­jadores extranjeros a los que antes se había invitado a venir. Ocurría lo mismo con las mercaderías, las que antes pasaban por la esencia de la riqueza y las que después se expulsaba del país con la ayuda del Estado, ofreciéndolas o cualquier precio.

El Estado controlaba y ayudaba en todas partes. Era el úni­co que podía durante largo tiempo comprar caro y vender barato. Lo hacía a costa de la colectividad o más bien a expensas de los que tenían todavía un ahorro que perder, un consumo que res­tringir o una libertad que sacrificar. Pero ¿quién pensaba en eso? Entre tanto el Estado y su presupuesto era el "Deus ex ma­china" de la comedia económica mundial y parecía que le gus­taba bastante presentarse como tal. Desgraciadamente era un Dios que lo hacía todo con papel, al que a veces llamaba for­mulario o planilla, título público o letra de Tesorería, letra de "creación de empleo" o letras especiales, billete de banco o pa­pel moneda, etc.

Aquellos que en esos años han tenido que viajar a través del mundo, que han tenido asuntos pendientes en varios países europeos y que no tuvieron la suerte de hacerse delegar oficialmente por ese nuevo "Deus ex machina" les era difícil recordar cuántos cuestionarios han debido llenar. Tampoco les había sido fácil entender siempre el lenguaje de esos nuevos dioses, a los cuales en otra época la gente llamaba burócratas o menos respetuosamente aun, con Courteline, "ronds de cuir" (¿chupatintas? ¿mamadores de cuero?).

Los decretos de orden económico de los Estados se multi­plicaron como hormigas, por millares, y terminaron por tener por lo menos un resultado, que fue el de embotar muchas con­ciencias hasta entonces escrupulosas y sensibles. Es evidente que hoy nadie puede jurar honestamente que se encuentra en regla con todas las disposiciones legales existentes en materia econó­mica. Los que tenían que efectuar o menudo pagos internaciona­les sabían que, a veces, se exponían a penas muy severas en un país por el solo hecho de haber observado la legislación de otro país vecino o del propio. En otros términos, no fue siempre posi­ble respetar la ley aun conociéndola.

El abuso del papel y los decretos añadido, al ya notable de­caimiento del sentimiento de la responsabilidad individual, las pérdidas demasiado frecuentes del ahorro honesto, la inseguridad monetaria casi general, han tendido no sólo a amenazar peligro­samente todo sentimiento de justicia y hasta todo aprecio de la rectitud, sino también, a paralizar cada vez más las iniciativas privadas honestas.

Sin duda había también quienes hacían negocios más lucra­tivos que antes, pero fueron con frecuencia los negocios de los "inteligentes" cuya firma y conciencia se depreciaban con el mis­mo ritmo que el conjunto de papeles del Estado. Gran parte de las medidas de los gobiernos se debía a las sugestiones de los representantes de la economía privada. Los gobiernos, además, ya por sí sólo estaban (y todavía están) en su mayoría imbuidos por el modo de ver característico de los productores y negociantes privados. Y este modo de ver y de razonar no es otro que aquél que dominaba en el mundo de los siglos XVII y XVIII, corrientemente llamado "mercantilista". Por ello ya son numerosos los autores que han comparado la posguerra con la época del mercantilismo. La "nueva ciencia" no era, por consiguiente, nada nuevo. Es la economía política primitiva o más bien lo que ésta era antes de nacer, un embrión de la ciencia económica, la ciencia de un Laffemas, un Serra, un Mun o un Montchrétien. Esas ideas económicas primitivas, a decir verdad, no desaparecieron nunca en la mente popular a causa de su simpleza y también por la confusión existente entre la economía privada y la economía nacional; Sin embargo, ya en el siglo XVI, vale decir un siglo antes del ministerio de Colbert, hombres como Jean Bodin, demostraron su falsedad.

La ciencia económica, desde los Fisiócratas, ha sido en cier­to modo, el antípoda de la doctrina mercantilista. Al parecer nu­merosas personas que actúan en la vida económica privada y cuyo espíritu está dominado por el punto de vista práctico, recaen con fatalidad en los razonamientos mercantilistas. Así se explica porque los economistas se han opuesto siempre y a veces muy severamente, a la influencia que sobre los gobiernos ejerce la economía privada. Queremos citar sobre este punto a un econo­mista clásico, Adam Smith, y o otros tres de la actualidad, H. M. Scott, L. von Mises y B. M. Anderson.

"Los intereses de los que trafican en ciertas negociaciones parti­culares o manufacturas" escribió Adam Smith, "en algunos respec­tos, no sólo son diferentes sino enteramente opuestos al beneficio común. Ampliar la venta de sus efectos y restringir la competencia es siempre interés de los tratantes, siendo en efecto el ampliar el mercado, por lo regular muy conforme también al interés público; pero el limitar la competencia no puede menos de ser siempre_contrario al beneficio co­mún y sólo es capaz de producir el efecto de habilitar el comerciante para que, aumentando sus ganancias a más de lo que debiera ser, im­ponga, en beneficio particular suyo, una especie de interpretativa con­tribución o carga sobre el resto de sus conciudadanos. Cualquier pro­yecto, pues, que venga de parte de esta clase de gentes, es necesario que se mire con la mayor precaución, y que jamás se adopte antes sin ser prolija y escrupulosamente examinado, no sólo con la mayor aten­ción, sino aún con la desconfianza de sospechoso; porque estos pro­yectos se proponen por una clase de gentes cuyos intereses no suelen ser exactamente conformes a los del público, gentes que tienen la más de las veces interés en deslumbrar a la nación. . ." (6).

Esos proyectos de los interesados, en la postguerra ya no se examinaban con la debida sospecha. Por el contrario, se los con­sideraba como la expresión de la más alta sabiduría, porque ve­nían de los que pasaban por ser los más iniciados en la vida y en los problemas económicos.

El economista inglés, H. M. Scott, en un libro reciente, dice con cierta ironía, que no se debe dejar el estudio económico a los que son en realidad el objeto de esta ciencia y continúa textual­mente:
"es apenas menos absurdo que argüir que el estudio de la zoología y la evolución debe dejarse a los animales. Desde luego, es verdad que desde su punto de vista, el negociante ve las cosas con mucho mayor claridad que el que las estudia desde lejos. Pero no nos interesa su punto de vista; nos interesa algo mucho más amplio. Si un conejo pudiera hablar nos contaría de su vida muchas cosas —y muy intere­santes— que nosotros no vemos; pero ni siquiera un super conejo do­tado de inteligencia humana podría decirnos nada por experiencia propia de las leyes de la evolución. Es verdad que podría decir que ellas no sirven, puesto que el conocerlas no le ayudaría a meterse en un agujero cuando le persiguiera un zorro; y un fabricante de automó­viles podría decir que el saber economía no le sirve porque no le dice la forma de capota que le gustaría más. al público. Pero de esto no se deduce que ninguno de los_grupos de leyes_sean_poco_importantes para los animales o los industriales en general (7).

Puede parecer paradójico, pero es desgraciadamente un he­cho comprobado desde hace siglos que casi siempre el modo de juzgar las cosas económicas de los que actúan como interesados en la vida económica —aun cuando creen ser objetivos o estar realmente desprendidos de sus intereses personales— es distinto de la opinión de los economistas. Los primeros no llegan a com­prender que los problemas de la economía privada y los de la economía política son de naturaleza distinta. Fue precisamente cuando los hombres se dieron cuenta de ello que surgió la Eco­nomía Política como parte de las ciencias sociales.

He aquí cómo opina sobre este punto el célebre economista vienés, von Mises, actualmente profesor en el Instituto Universi­tario de Altos Estudios Internacionales de Ginebra: "Nuestros contemporáneos creen que se puede juzgar, sin prepa­ración, todas las cuestiones que constituyen el objeto de las ciencias tales como la economía política y sociología. Se piensa que un jefe de empresa y un empleado de sindicato, pueden, sólo por el hecho de su función tener la suficiente competencia para decidir sobre cuestiones que interesan a la economía política. Hay que acabar de una vez por todas, con el prestigio usurpado del cual disfruta hoy como economista el "práctico" de esa calaña —(y cosa curiosa, a menudo un práctico cuya actividad ha motivado fracasos evidentes y hasta la bancarro­ta)—. No se debe, de ninguna manera, por debilidad o cortesía mal entendida, contentarse con compromisos. Es necesario desenmascarar a ese diletante picotero, a ese famoso economista que no es sino un ignorante. La solución de cada uno de los numerosos problemas actua­les de la política económica exige operaciones del pensamiento que sólo puede hacer aquel que comprende todo el encadenamiento de los fenómenos económicos. Solo las experiencias y encuestas teóricas que con­ducen al fundamento de la ciencia tienen un valor verdaderamente práctico. Las obras que se ocupan de problemas pasajeros, que se pierden en los pormenores, que no ven lo general y lo necesario, que no presten atención sino a lo particular y a lo accidental, no tienen ninguna utilidad". (8)

El economista estadounidense ya citado, B. M. Anderson no piensa de un modo muy distinto, aunque se expresa en térmi­nos menos agresivos: "Una de las proposiciones más peligrosas de las nuevas teorías económicas es la llamada economía dirigida. La evolución económica, medida a grandes rasgos, ha sido, como sabemos, un hecho inconscien­te, en el sentido que ningún cerebro o grupo de cerebros fue capaz de abarcar todo el panorama y ciertamente ningún cerebro o grupo de cerebros lo ha dirigido. La inteligencia está latente en el sistema, pero es la inteligencia de individuos o de organizaciones que buscan sus sa­larios o beneficios particulares observando sus fuentes de recursos y mercados propios, pero no ven con claridad los movimientos del siste­ma bajo un punto de vista de conjunto". (9)

En la posguerra la antiguo doctrina mercantilista volvió a predominar en la mente de la mayoría de las personas y nacio­nes y, no nos hagamos ilusiones, la conversión a la ciencia eco­nómica moderna no se ha efectuado todavía en una escala apreciable. Mientras no lleguemos a liberarnos de estos conceptos falsos, la economía continuará yendo a la deriva. Podría ser que las naciones imbuidas de esta ciencia primitiva llegaran a abolir las crisis cíclicas. Tal resultado, sin embargo, no tendría nada envidiable porque se conseguiría sólo al precio de una crisis y decadencia económica permanente. El desorden económico sería tan grande que las fluctuaciones cíclicas serían en realidad in­discernibles porque estarían cubiertas por otras fluctuaciones mucho más amplias.

NOTAS

(*) Escrito c.1939/40

(1) CONDILLAC, op. cit., pog. 214.

(2) Citado por Rene Gonnard en la Histoire des doctrines monétoires (París, 1935), tomo I, pag. 152.

(3) BERNARD LAVERGNE, Essor et déeadence du capitalisme (París, 1938), pág. 65.

(4) CONDILLAC, op. cit., págs. 316-320.

(5) LAVERGNE, BERNARD, op. cit.. pág. 56.

(6) ADAM SMITH, Riqueza de las naciones. Libro I, pag. 319 (Barcelona, 1931) .

(7) H. M. SCOTT, Curso elemental de economía. (México, 1941), pág. 14.

(8) LUDWIG VON MISES, Le socialisme, Etude économique et sociologique. (Pa­rís, 1938), pag. 20.

(9) BENJAMÍN M. ANDERSON, Jr., op. cit., pág. 5.