sábado, 6 de febrero de 2010

Violencia y Responsabilidad Intelectual.



¿Qué podemos hacer para impedir estos indescriptibles sucesos? ¿Podemos nosotros, en general hacer algo? Mi respuesta a estas preguntas es: Sí, creo que nosotros podemos hacer mucho. Cuando digo "nosotros" pienso en los intelectuales; por tanto, en personas que se interesan por las ideas; por tanto, especialmente, en aquellos que leen y que quizá también escriben.
¿Por qué pienso que nosotros los intelectuales podemos ayudar? Sencillamente por esto: porque nosotros, los intelectuales, desde hace milenios hemos ocasionado los más horribles daños. La matanza en nombre de una idea, de un precepto, de una teoría: ésta es nuestra obra, nuestro descubrimiento, el descubrimiento de los intelectuales. Si dejáramos de incitar a las personas unas contra otras -a menudo con las mejores intenciones-, sólo con eso se ganaría mucho
....Karl Popper "Tolerancia y responsabilidad intelectual" . http://uncursodefilosofia.blogspot.com/2007/03/karl-popper-texto-tolerancia-y.html


Reparar en que la mayoría de los hechos invocados por Popper son “políticos”, no “fenómenos de la naturaleza”. Es importante hacerlo porque a pesar de ello, en el resto del texto predominan reflexiones que expresa o inconcientemente tienen en cuenta no el conocimiento de esos hechos sino los “conocimientos sobre fenómenos naturales”, a cuyos conocimientos se nombra bajo el habitual pero impropio nombre de “ciencia natural”.

En cambio los “hechos políticos” son fenómenos que emergen y exigen en la vida humana, en gran parte, otro tipo de conocimiento: el conocimiento (supuestamente correcto) sobre “cómo debe ser la vida humana”, la individual y la colectiva. Esta clase de conocimiento, pari passu, ha recibido el nombre de “ciencia espiritual” (conocimiento de lo espiritual), pues el objeto a conocer no es algo tangible, no apreciable por los sentidos físicos del hombre (y sus aparatos), sino por el “espíritu”.

Este conocimiento sobre el cómo debe ser la vida humana (individual y social) no se obtiene por la “observación” y el “experimento” con cosas materiales, como en gran medida, lo obtiene la ciencia de lo natural. A lo sumo y con poca fortuna, en parte se lo puede conjeturar examinando la “historia”, de lo que una vez aconteció. ¿Y quien es capaz de “contar la “historia verdadera”?

Además, para colmo, nada ni nadie puede asegurar que la “historia” se repita. Al contrario, la vida humana es histórica justo porque no es repetición de lo que se ha hecho. Si bien el hombre basa su acción (en parte), en las lecciones del pasado (mucho fosilizado en usos y costumbres, el derecho establecido y “dogmas cognoscitivos”), vive como ser histórico en directa relación a su capacidad de cambio permanente; como individuo y como sociedad.

Esto genera graves problemas a los que Popper no alcanza a iluminar aunque los roce. La debilidad de su pensamiento en este capital asunto aparece cuando da paso a un terrible enigma. Sostener que la tolerancia para con lo que piensan, dicen y hacen los demás es la regla de oro. Ahora el mas grave problema del liberalismo: ¿Esta regla incluye el mandato “debemos tolerar a los intolerantes?. Popper aquí titubea y busca soluciones de compromiso, mencionando a Voltaire, quien decía (cito de memoria) “No estoy de acuerdo contigo, pero estoy dispuesto a jugar mi vida para se respete tu derecho a estar en desacuerdo”.

Popper no aborda ni ilustra sobre este enigma, quizá irresoluble. El enigma se ha presentado con el inicio de la Edad moderna. En practica en los 1920/30, en la Republica de Weimar, a la que recuerda, ¿se actúo bien “tolerando a los nazis” quienes luego en el poder acabaron por asesinar millones de Lucas sin contar los 180 millones de muertos por la guerra?

He leído mas de una vez a Popper e, intelectualmente, es mi amigo. He aprendido mucho de el y ha influenciado en mi manera de actuar, incluso en política. Sin embargo no me ha servido para quitarme la espina de ese enigma. Quizá podamos acercarnos a mejores respuestas (o a complicarnos mas aun) si profundizamos algunos conceptos que usa Popper. En este sentido mi maestro preferido es Rudolf Steiner (1869-1925); pero esto demanda , al menos en mi caso, un esfuerzo que supera mi capacidad.

Punto importante. Creo que hay que distinguir dos conceptos básicos de verdad. Uno, “la verdad” que posee una proposición lingüística o pensamiento. “Juicio verdadero o juicio falso”. El otro concepto es el de “ verdad” como un ente real, algo proveniente de un más , de fuera de de nuestro mundo fenoménico, pero que puede encarnarse en los objetos del mundo

En el primer caso, verdad significa “juicio sobre un objeto” (A es P) y esta proposición puede ser acertada o errónea. En esto radica lo central de la epistemología de Popper. Es el pensamiento de Hume. Pero se separa de Hume en el método o punto de partida. Hume aconsejaba “observar y luego emitir un juicio sobre la “ley” que rige lo observado y, luego, experimentar para comprobar si el juicio es verdadero o falso.

Popper invierte el método y dice: “inventar un juicio sobre la “legalidad” que rige lo observado, luego someterlo al experimentos para comprobar si es verdadero o falso. El llama a su método “principio de la falsación”. NO es poca la diferencia. El hombre liberal, dotado de espíritu critico” no busca “verificar” el juicio dominante, sino que su principal preocupación es “falsear” el conocimiento establecido. Es un magnifico aporte para combatir a la “docta ignorancia” sostenida por “autoridad” del poder.

Pero el concepto “verdad” tiene otro muy distinto sentido. Cuando pregunto al joyero, “¿este diamante, es de verdad”? lo que quiero saber es si el diamante (no el juicio de nadie) sino “la cosa” que tengo ante mi, es lo que es y no otra cosa. Esto vale no solo para las cosas materiales sino también para los objetos ideales, los espirituales, como lo son “las ideas y creencias ”.

Este es el dramático que planteo Platón, a quien Popper ha criticado una y mil veces en La sociedad abierta y sus enemigos. Y con cierta razón, pues lo que Platón sostiene, es que hay cosas que son verdaderas en si mismas. Las llamó esencias. Y la tarea del pensador es descubrir la “esencia de cada cosa”.

Mas la esencia es algo por completo inmaterial y solo aprehensible por el hombre gracias a él es un ser dotado de “espíritu”, rango del cual carecen todos los demás seres de esta tierra.

Popper no deja de tener razón en su critica a Platón (y al esencialismo), pues duda que podamos conocer con certeza tales “esencias”, al menos por el pensar racional. En uno de los párrafos de este artículo, sin embargo, menciona otro modo de conocer, un instrumento que permitiría conocer la “esencia” cada cosa: la intuición.

¿Pero quién goza de ese poder en el estado actual de la evolución de la humanidad? Y si alguno lo tiene, cómo “prueba” hoy (en el mundo de la “racionalidad”) a los demás que esa es “la verdadera cosa”. (En las épocas más remotas y aun en tiempos cercanos a Platón, si no de manera frecuente, no en forma excepcional, en cada sociedad se daban los “clarividentes”•, capaces de ver al mundo “esencial”, el que trasciende y sostiene lo fenoménico).

Popper teme con razón de que con la aceptación del “esencialismo” se infiltre una “autoridad” que solo proviene de una “relación de poder” (como ha ocurrido en gran parte de la historia de los últimos 10.000 años). Ocurrió hasta los comienzos de la “ciencia natural (casos Galileo, Copérnico, Servet, etc ) . Hombre de la época moderna (iniciada en el Siglo XVI), Popper desconfía de la intuición (aunque no la rechaza del todo) y con ella a Platón.

“E puor se move”, diría Galileo. Platón, fue un hombre tardío de la etapa en que dominaba la clarividencia humana. Dejo el testimonio que en las civilizaciones anteriores reinaba una “clarividencia natural”, como la que exhiben la mayoría de las especies animales. Frente a las cosas tangibles firmaba que había “cosas de verdad”, para verdad, de las que los fenómenos son meras “apariencias” (Fabula de la caverna). Y que estas “invisibles cosas” exigen una evolución especial del hombre que intenta conocerlas: “la iniciación”. Solo así las podrá visualizar, no con los ojos del cuerpo, sino con del espíritu. (¿No es así acaso la matemáticas?

Popper con toda razón repudia en este escrito la suerte de los Lucas. ¿Pero en que funda su repudio? ¿Proviene de un anterior “juicio de verdad” o de una “hipótesis de trabajo”, que otros podrían cambiar, o mas bien se funda como en una roca en su profundo sentido espiritual , o sea su “intuición”? .

No hay manera de explicar “racionalmente” que hay una “dignidad humana esencial” en cada individuo a la que nadie ni nunca se ha de vulnerar, salvo aceptando que es…”esencial”. Toda vez que en este campo se uso de la “razón” desarrollando hipótesis y observaciones como en la “ciencia natural” el fracaso ha sido claro y las monstruosidades horribles (Teoría de las razas, del la superioridad del hombre blanco, etc) . El colmo mas notorio fue el genocidio nazi o el Gulag soviético. Toda la “filosofía” jurídica sobre los intocables “derechos naturales”, incluyendo los “derechos y garantías” se fundan en algo muy profundo, algo que la razón no alcanza a describir. Pero a lo que “intuitivamente” ningún hombre de bien y sincero puede negar.

Curiosamente nuestra propia posición, a la que apoyo, se basan en “verdades que son evidentes por si mismas” ¿NO pensamos como Platón? ¿Cómo lo explicaría Popper? Se cometen, sin duda, traición a los principios liberales. ¿Pero quien los invento? ¿No los consideramos más allá de toda voluntad humana? ¿Los hay para un Lousteau? Este escabulle la cuestión so pretexto de nos dedicamos a “zonas de trabajo distintas”. Lo comprendo, porque como dijera Pascal (científico y místico),”hay razones del corazón que la razón no entiende”. Es muy probable que la enorme cantidad de “traidores” que vemos por doquier sean en verdad simples “ciegos” o “analfabetos”. NO han desarrollado o nadie les ha desarrollado el órgano espiritual.

Es un pecado introducido por el “romanticismo” atribuir la “intuición” de un mundo suprasensible a un órgano físico como el corazón físico. Poéticamente vale, porque nadie declara el amor a su amada poniendo su mano en la cabeza, sino sobre el pecho y así, también, se jura. Gestos simbólicos, reveladores de la “estructura esencial” del hombre. Nuestro espíritu, eso que nos diferencia de todo lo creado, es complejo. Contiene sentimientos, poder de pensar, voluntad y….posiblemente el poder, debidamente educado, de discernir el mundo esencial de que hablara Platón. Esta es una tarea actual y del porvenir si pretendemos que la humanidad no se destruya a si misma.

Esto no es cháchara, ni menos una critica a Popper.
En todo caso pienso que las principales cosas que he hecho en la vida, de las que ante mi mismo me enorgullezco, fueron desde el punto de vista de la “razón” irracionales. Tanto como la estrafalaria idea del Sargento Cabral de poner su cuerpo ante la bayoneta asesina entregando su vida para la salvar la del otro. Desde un punto de vista material, de la ciencia natural, no fue nada cuerdo, cada vez lo es menos desde el punto de vista del materialismo reinante en estos tiempos. Sin embargo nos conmovemos y honramos su conducta. Esto, la ciencia natural no puede explicarlo. Más aun: en verdad exigimos que ese “espíritu altruista” sustituya al “egoísta” espíritu que prevalece. Para avanzar en ese logro, Popper es necesario, pero no suficiente. Mal entendido va contra lo que necesitamos. Lo prueba la “traición” de los liberales que no dejan de leerlo.

Dr. Héctor Sandler
Director de la Catedra Libre "Sistema Juridico de la Revolución de Mayo de 1810" UNLP.
Profesor Consulto Facultad de Derecho UBA

1 comentario:

Sergio dijo...

¿Esta regla incluye el mandato “debemos tolerar a los intolerantes?. Popper aquí titubea y busca soluciones de compromiso, mencionando a Voltaire, quien decía (cito de memoria) “No estoy de acuerdo contigo, pero estoy dispuesto a jugar mi vida para se respete tu derecho a estar en desacuerdo”.

Comentario:
Es fácil de entender si se comprende que la libertad cobra un precio ineludible.
No es posible conseguir seguridad y avance humano al mismo tiempo, pues tomar opciones implicar error, pero "error" es un concepto que arrastra la impronta de la prostitución espiritual propia de nuestro milenio: "los vicios de ayer son las virtudes de hoy"(Séneca)(creo).