miércoles, 31 de marzo de 2010

Radio Guillermo Andreau Debate en Cadena Uno con Elena Valero Narvaez, Alvaro Alsogaray y Eduardo Dubischec



AUDIO DEL DEBATE


http://www.redconceptual.net/_/audio/andreucadenauno.mp3

en 3:20 hoy el gobierno se apropia del 65% de tu propiedad privada mediante impuestosal trabajo. La renta del suelo es como un alquiler -es un costo de producción- en vez de que se la lleve el propietario, se la lleva el estado para solventar el gastos publico sin impuestos.

en 7:10 todas las mejoras son del dueño del terreno, el estado no puede atacar la propiedad privada -mejoras-. La renta ataca solo el valor de la tierra libre de mejoras.

en 12:00 la especulación con tierras es una inmoralidad porque al aumentar el valor de la tierra se esta condenando a los argentinos a caer en la indigencia y en la esclavitud. El sistema rentístico triplica el poder adquisitivo del salario.

en 22:20 Alsogaray dice que en la argentina no hay problema en el acceso a la tierra. Que le pregunte a cualquier trabajador porque no compra con su sueldo de 5.500$ un lote de 100.000 dolares para vivir con su familia y asi dejar de pagar un alquiler de 3.000 $ por mes?

SANDLER COMENTA el Debate por radio en Cadena Uno entre el “ponente” Guillermo Andreau y los “oponentes” Elena Valero Narvaez, Alvaro Alsogaray y Eduardo Dubischec.

1. He escuchado con toda la atención que me es posible y que merecen el tema y los protagonistas participantes. Los felicito a todos por el tema elegido y su variada participación.

2. Creo que para analizarlo seriamente y sacar fructíferas conclusiones conviene ubicar al ingeniero Guillermo Andreau como “ponente” de una tesis y como “oponentes”, tan serios como amables, a las otras tres personas. Esto permitirá iluminar lo esencial del debate, eliminar lo ocasionalmente innecesario y descubrir los obstáculos que han demorado el franco acuerdo entre los cuatro. Esta demora no es de ninguna manera mala. Al contrario. La magnitud del problema tratado y las grandiosas consecuencias que para la Argentina podrían darse de alcanzar un acuerdo pleno sobre él, aconseja penetrar hondo en el problema tratado y refinar una solución técnicamente eficaz y democráticamente compartida. Solo por esta vía larga, el acuerdo que se logre obrará como la piedra fundamental para la recuperación de nuestro país. A imagen y semejanza con la lograda en 1853, podría ser el punto de partida para un nuevo rutilante progreso.

3. La “tesis” del ponente Andreau, a tenor de sus dichos, puede resumirse así: 1) Hay que modificar todo el derecho tributario argentino, de manera que la mayor cantidad del gasto público (provincial, municipal y nacional), sea soportado con la recaudación de un 1,5% del valor de mercado de toda la tierra pura en propiedad de los particulares, sin tener en cuenta las mejoras en ellas construidas. 2) Debemos tener por meta (“política de estado”) eliminar la mayoría de los impuestos actuales en cuanto gravan al trabajo , la inversión de capital real, la producción y el consumo.

4. En mi opinión la tesis Andreau debiera ser mejorada con esta idea: la eliminación se debe hacer progresivamente y en consonancia con lo recaudado por el cobro del porcentaje a la tierra desnuda, hasta el punto ideal de soportar todo el gasto con esa recaudación. Solo se debiera recurrir a los “impuestos” bajo el principio democrático “no taxation without representation” y el principio liberal según el cual solo se los puede crear de modo provisorio para un gasto excepcional o para corregir conductas destructivas del mercado en libre competencia.]

5. La oposición de los oponentes. Los “oponentes” no se manifestaron abiertamente en contra de la tesis (salvo de refilón casi al cierre del debate); sin embargo sus expresiones reflejaron una arraigada oposición. Pero – y esto es muy importante – aducieron argumentos dignos de ser tenidos en cuenta. Paso a enunciarlos.

6. Tendencia a reducir la tesis de Andreau a un problema del campo. La mayor de las veces quienes pedían aclaraciones tenían en mente al “campo agropecuario”, a los “productores agrarios”, a la “tierra improductiva”, medidas de superficie solo en “hectáreas”, etc. Salvo en un pasaje y de refilón el Ing. Alzogaray mencionó al ABL, como para dejar entrever que la legislación actual no ignoraba por completo el problema. En defensa de los oponentes digamos que, desgraciadamente, esta es la mirada de toda la población. No se repara (por causa de falta de conceptos adecuados) en que el “tesoro” llamado “recursos del Estado” está muchísimo más en la ciudad que en el campo.

7. Este estrabismo conceptual deriva de no distinguir entre la “tierra” como recurso físico natural creado por Dios (“cosa”) y la “renta del suelo”, un “valor crediticio” que emerge en la sociedad cuando no quedan tierras libres con arreglo a los distintos fines económicos; o sea que es un “crédito” para el propietario y un “débito” para el quien la necesita. No captar esto es el más formidable muro mental que se opone a la solución de los problemas que plantea el crecimiento de la población promovido por la Constitución. ( En el Preámbulo se invita a poblar a nuestro territorio a todos los hombres del mundo y por el Art.25 la inmigración es permanente “política del Estado” argentino). Se manda por la Ley fundamental que la población aumente, mientras el territorio (esa cosa llamada “tierra”) es finito. ¿Cómo con el “derecho positivo” se pone el cascabel al gato manteniendo la libertad individual, la igualdad de oportunidades y la fraternidad?. He aquí el reto para los hombres públicos.

8. Un terrible error conceptual. Hombres del común, hombres ilustrados y casi sin excepción los profesionales de las ciencias sociales, en especial del derecho, la economía, identifican como algo que merece igual trato legal al “inmueble por su naturaleza” (la “tierra”, cosa dada en la Naturaleza) con las cosas producidas mediante el trabajo por los hombres; en general “mercaderías”. Este error aparece en varias expresiones de los “oponentes”.

9. Es un error fatal que los “liberales clásicos” jamás cometieron, aunque no siempre tuvieran en cuenta la distinción. La “tierra” era para ellos el factor básico de la economía. Los agentes de la economía eran dos cosas muy distintas : el trabajo y capital. Usada la tierra por el “trabajo” (aplicación de energía humana) aparecen en el mundo las “cosas producidas por el hombre”, variables y perecederas. Desde esta PC con la que escribo hasta la “casa” en la que estoy instalado. Si parte de lo producido, lo separo para aplicarlo a la producción de más cosas y servicios, esta parte del producto, es “capital”. Sin la distinción de tales distintas realidades yerra cualquier teoría que se pretenda como “ciencia de la economía”. Sobre una ciencia económica falsa no es posible una política económica correcta.

10. Aplicación indiscriminada del mercado. Hoy por hoy nadie discute que son superiores las economías (y las sociedades) en las que las actividades económicas son “coordinadas por los mercados”, a aquellas otras que recurren a una “dirección central de la economía”. Pero esta es una muy gruesa conclusión. Debe ser refinada a la hora de establecer un mejor orden social. Sin embargo los oponentes no sobrepasan esa gruesa apreciación.

11. Dejemos de lado que “mercado” para ordenar la economía (sin considerar el sistema monetario) se dan en los hechos 25 formas de mercados posibles. De ellas una y solo una es de “libre concurrencia” ; es decir libre por el lado de la oferta y la demanda. Las 24 restantes están “infestadas” por monopolios y oligopolios ambos lados (Ver Walter Eucken, “Cuestiones fundamentales de Economía Política”).

12. En el caso de la “tierra” dada la finitud del territorio la oferta tiende a ser naturalmente “monopólica”. De hecho lo es en los casos históricos en que el Estado es el “único dueño” de la tierra. Pero no se evita esta tendencia con el “derecho romano de propiedad” (que es el argentino).

13. En apariencia por la división por herencia y la compraventa de lotes de tierra, esa tendencia pareciera ceder. Los hechos desmienten esta creencia. Luego de mas de 150 años de vigencia del Codigo Civil, se calcula que apenas algo mas del 1% de la población argentina (unos 400.000 grupos: familias, sociedades, etc) es propietaria de alrededor del 96% del territorio económicamente apto.

14. Lo que engaña es que hay mayor cantidad de propietarios; esto es verdad. Pero los que hay, en amplia mayoría, solo lo son de un par de cientos de metros cuadrados (La CABA tiene 200 km2 y son 3 millones sus habitantes. Suponiendo a todos propietarios, ¿de cuantos metros lo es cada uno?) Quien medite en esto se aproxima a ver la razón por la cual, siendo Argentina un país “vacío” según su densidad poblacional, frente a una buena cantidad de “mini propietarios” son millones los que forman la legión de los “sin tierra” (habitantes de pensiones, conventillos, villeros, okupas, etc).

15. Un liberal acertado es aquel que entiende el poder ordenador (o “desordenador”) del derecho positivo. No puede considerarse liberal el que en presencia del “derecho romano de propiedad sobre la tierra” se quede lo mas tranquilo perorando a favor de la libertad. Tiene que ver sin prejuicios que ese derecho positivo condujo en la Roma antigua a su cronica guerra civil por la emergencia de 3 clases sociales: patricios (dueños de la tierra); plebeyos (dedicados al trafico de mercaderías) y proletarios (los hombres libres “sin tierra”).

16. La Revolución de Mayo y la renta de la tierra. Dos pilares justificaron la “social Revolución de Mayo” de 1810, Dos columnas necesarias para sostener en alto la trilogía ideal de la civilización moderna: libertad individual, igualdad de trato y fraternidad entre todos.

17. Los dos pilares fueron: a) eliminación de la esclavitud (libertad de vientres) y b) igual derecho de acceso a la tierra para todos. Para los entonces ocupantes, para los que nacieran en el futuro y – sobre todo – para “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino para vivir de su trabajo”. La Asamblea del año XIII logro el primer pilar. El segundo habría de intentar levantarlo el Congreso de 1826.

18. ¿Cómo se intentó conseguir esto último? Con una ley jurídica de doble efecto: 1) formar el tesoro publico con el cobro de un canon a quien pidiera la tierra en propiedad y 2) pagar los gastos que demandan la oferta de bienes públicos con lo recaudado con ese canon. Se la llamó Ley de Enfiteusis. La revolución cultural y de intereses fue demasiado grande como para hacerla en un tris tras. La Argentina antigua volvió por sus fueros. Toleró la “libertad de trabajo” (art.14 de la CN), pero se distrajo respecto del acceso igual al suelo. En 1857 derogó la Ley de Enfiteusis y en 1869 el derecho romano volvio a regir la materia.

19. ¿Conviene que aumente el valor de la tierra? La pregunta así formulada carece de sentido y puede llevar a las respuestas opuestas y disparatadas. En el actual sistema legal, en el que la “gordura de la tierra” (valor crediticio), es cobrada por los “propietarios románicos” y pagada por los trabajadores, empresarios, inventores, etc. quienes – además – deben vaciar sus bolsillos para pagar el gasto público mediante “impuestos” , el aumento del valor de la tierra es la desgracia nacional. Se lo aprecia en los ataques epilépticos llamados “crisis” , en la borrachera llamada “inflación” , en el castigo llamado “ajuste” o en los disparates populistas llamados “fijación de precios” o “ley de alquileres”.

20. La tierra de “leche y miel”. Si los gobiernos (municipales, provinciales y nacional) deciden por ley jurídica recaudar la renta del suelo (es decir hacerse de los valores crediticios devenidos por el desarrollo social) y con ello afrontar el gasto público y – a la vez – quitar los frenos aplicados a la producción y eliminar el latrocinio cometido contra los ingresos de los trabajadores e inversores (esto es, eliminar impuestos) , el aumento del valor de la tierra – en esas condiciones – es la muestra más clara de la prosperidad general. Revelaría que el país esta siendo poblado, que los capitales son invertidos y que la distribución responde la ideal de “justicia social”.
Hector Raul Sandler, profesor Derecho, UBA
Buenos Aires, 31 de marzo del 2010

domingo, 28 de marzo de 2010

29-3 18:30 hs. El rol de las reservas del BCRA en las Finanzas Públicas.



Temario general
• Situación actual de las reservas en poder del Banco Central
• Utilización de las reservas para el pago de deuda corriente. Su impacto en las Finanzas Públicas
• Perspectivas de política económica

Expondrán
Dr. Raúl E. Cuello
Dr. Luis A. Galvalisi
Dr.. Guillermo A. Sandler

El columnista de nuestro blog , profesor Guillermo Sandler , planteará los siguientes interrogantes:

1. ¿Hay o no hay reservas de libre disponibilidad en el Banco Central?
2. ¿Qué impacto produciría en las Finanzas Públicas un erróneo cálculo sobre la existencia de esas reservas?
3. ¿Es viable el Presupuesto aprobado para el 2010?
4. Peligros a la luz de la reciente historia argentina

Lunes 29 de marzo. 18:30 hs.
Colegio Profesional de Ciencias Económicas
Viamonte 1549
Salón Dr. Manuel Belgrano "B"
Entra libre

viernes, 26 de marzo de 2010

LA NAVAJA de Hume para separar el Liberalismo del Neo liberalismo


La NAVAJA que diferencia a Liberales de Neoliberales -ayer "Conservadores de la antigua barbarie romana" sic Voltaire- es la aceptación del sistema económico y rentístico como principio fundante, fecundante que:
1) genera un orden social que desarrolla la libertad individual, la igualdad, y la fraternidad.
2) genera un orden político que desarrolla la democracia, la república y la federación.
3) genera un orden económico que desarrolla alta producción y alta calidad de vida, que evita los perversos ciclos económicos y evita la perversa especulación con tierras.
4) genera un orden juridico basicamente justo y coherente que genera seguridad juridica.
5) genera un orden cultural que desarrolla convivencia y cooperación pacifica.

El origen de los recursos del Estado son las Rentas fundiarias libres de mejoras.

Origen del sistema: la ley Mosaica Levítico 23-25; el Cristianismo -derrotado por la Iglesia Católica-, La revolución de Mayo de 1810 y la constitución de 1853 -derrotada por el Código Civil Argentino.

Países donde se practica
Nueva Zelandia, Australia, Hong Kong, Singapour, Canadá, la región central e industrial de los EE.UU.- Japón en la post guerra, y ultimamente la China.
Genera sociedades industriales donde el trabajo es realzado como fuente genuina de la propiedad y degrada el robo y el latrocinio político.

Lugares donde se enseña:
El Sistema rentístico es absolutamente ignorado en todas la Universidades y Think Tanks del mundo; quienes lo desarrollan es mas por una tradición y por ser ex colonias britanicas donde la tierra es de la Corona. No solo no se lo trata, sino que ni siquiera se lo menciona. Haga la prueba y pregunte a cualquier economista, político o abogado si sabe que es el sistema rentístico de la Constitución de 1853. Lo mirara con asombro.

Los Neo liberales -de izquierda y de derecha- reniegan del sistema rentístico y adhieren al perverso sistema tributario de tipo romano como principio fundante y fecundante que:
1) genera un orden social jerárquico, esclavista, injusto, explosivo, desigual, corrupto y solidario.
2) genera un orden político unitario, tiránico e imperial que desarrolla autoritarismo.
3) genera un orden económico que desarrolla cíclos economicos de auge y caida - ultima crisis financiera internacional-, baja productividad y baja calidad de vida, que permite y promueve la perversa especulación en tierras.
4) genera un orden juridico basicamente injusto del cual emerge el justicialismo en todos los partidos politicos que mediante la ley positiva intenta corregir la injusticia de base; es relativista y genera un caos normativo y anomia. VALE TODO. Inseguridad juridica.
5) genera un orden cultural que desarrolla conflicto permanente de donde emerge la inseguridad jurídica y física desencadenando genocidios modernos. Es auto destructivo y convierte al hombre, en lobo del hombre.

El origen de los recursos del estado
son los impuestos al trabajo, a la inversión y al consumo.

Origen del sistema jurídico: Roma imperial, Código de Justiniano y Código Canónico -que cambia el principio de orden mozaico recuperado por el Cristianismo-.
Código Napoleónico que cambia el principio de orden de la Revolución Francesa.
Codificación Civil de America Latina que logra cambiar el principio de orden de las Revoluciones de 1810.
Código Civil Argentino cambia el principio de orden -sistema económico y rentístico- de la Constitución de 1853.
Genera una sociedad donde se degrada el trabajo hasta hacerlo digno del esclavo -los impuestos le quitan mas del 60% del fruto del trabajo- y realza el robo y el latrocinio político como fuente genuina de la propiedad -especulación con tierras y corrupción-.

Países donde se practica: casi toda América Latina, Francia, Italia, España, Región costera de los EE.UU. -todos los lugares donde golpeo mas fuerte la crisis financiera internacional-.

Lugares donde se enseña:
en todas las Universidades y Think Tanks del mundo.

Quienes se manifiestan "liberales" y reniegan del sistema rentístico de la Constitución de Alberdi de 1853 -en favor del sistema tributario por pequeño que sea- no son mas que lobos disfrazados de corderos.
Son además un verdadero peligro para la paz y el progreso.

USTED DE QUE LADO ESTA?

http://www.elrelativismojuridico.blogspot.com/

miércoles, 24 de marzo de 2010

Las dudas de Agustin Etchebarne comentadas por Guillermo Andreau


A.E.:Todavía no me he convencido de las supuestas bondades de la tierra estatizada.
G.A.: No hay bondades al estatizar la tierra. La tierra debe estar siempre en manos de particulares con seguridad sobre la posesión y con seguridad sobre el fruto del trabajo logrado en la tierra y con el auxilio del capital. Lo que se debe estatizar es el aumento del valor de la tierra producto de la demanda social, es decir, LA RENTA. La renta como genuino recurso del estado permite que el trabajo no sea atacado con impuestos. Bajo el Liberalismo el hmbre es libre porque es dueño del total del fruto de su trabajo.

A.E.: La parte más atractiva, tal vez sea la del jubileo que permite volver a echar suertes sobre la tierra.
G.A.: Si por echar suerte sobre la tierra estas pensando que cada 50 años se vuelva a regalar estas en un error. Bajo el sistema rentístico se apropia de la tierra quien paga más por ella.


A.E.: Entiendo que en Inglaterra la tierra es concedida por 99 años ?es así?
G.A.: Si en Inglaterra la concesión a particulares es por 99 años y a las instituciones religiosas por 900 años. Este plazo tan prolongado, trae muchos problemas –en un mundo tan cambiante- ya que en 99 años la tierra es fuente de especulación. Ideal era la ley de Enfiteusis de Rivadavia donde el canon se renegociaba cada 5 años por lo tanto la tierra no subía de precio, se mantenía accesible a los trabajadores y terminaba con la perversa especulación con tierras.

A.E.: Aunque para mi la división por herencia termina cumpliendo la misma función...
G.A.: No, la división por herencia no cumple con ninguna de las ventajas del sistema rentístico. Mediante la división por herencia: 1) continua la apropiación de la renta fundaría en manos de particulares; 2) como consecuencia reaparecen los impuestos que degradan al trabajo. 3) transforma a la tierra en fuente de especulación; suben los precios de la tierra, 4) impide el acceso a la tierra a los trabajadores. 5) se perpetua la sociedad jerárquica, injusta, improductiva, conflictiva, desigual, etc. Etc.


A.E.: La tierra termina siendo del que la trabaja. Conozco por experiencia familiar cómo se empobrecieron los dueños de la tierra.

G.A.: Exacto, si el dueño de la tierra, también la trabaja tiende a una posición monopólica. “La tierra es la madre de todos los monopolios” decia W. Churchill. Si yo tengo un gimnasio y la tierra es mía y enfrente se pone otro gimnasio manejado por un empresario que no es dueño de la tierra y debe pagar un alquiler. Por mejor empresario que sea al cabo de 3 o 6 años el se habrá fundido y yo le compro todo por 2 pesos. Esto se enseña en el juego MONOPOLI quien se apropia de la tierra se termina adueñando de todo. En el MONOPOLI nunca te preguntaste que fue de la vida de los que perdieron, hacete la pregunta y EL MONOPOLI te llenara de horror. Eso es el Neoliberalismo diseñado sobre la base del Sistema Jurídico Romano de Barbarie o antiguo que se enseña en todas nuestras Universidades y Think Tanks, Como diría creo que Alberto Benegas Lynch (h) “Neoliberalismo, un nombre horrible para algo horrible”


A.E.: El otro punto que no logro conciliar con el pensamiento de ustedes es lo que llaman el precio de la tierra #libre de mejoras#. La tierra en la ciudad vale más precisamente por las mejoras, es decir, por los miles de millones de dólares invertidos en ella.
Si un desarrollador comprara tierras libres de la Patagonia, el precio es muy bajo. Si luego invierte en hacer calles, y poner infraestructura básica, más una Universidad, un aeropuerto internacional, etc, (y no existieran los altos impuestos), podría generar una ciudad en lo que antes era un desierto (e.g. Dallas). Supongamos que llegan entonces empresas que construyen edificios, fábricas, etc... La tierra de la ciudad ahora tendria un valor altísimo enteramente debido al trabajo humano incorporada en ella. Además resultaría imposible distinguir ahora, cuanto vale sin las mejoras, porque el precio lo determina el mercado y ya no existe mercado para las tierras libres de mejora en la nueva ciudad. Solo podría estimarse el precio de la tierra libre de mejoras, considerando cuanto siguen valiendo las tierras alejadas de la ciudad en medio del desierto. Pero prometo seguir estudiando el tema (aunque de manera poco metódica).

G.A.: Algo parecido sucedió en San Francisco cuando se anuncio la llegada del tren, y en Viedma cuando Alfonsin anuncio la construcción de la Nueva Capital Federal.
Los radicales calculaban que con la venta del terreno de la embajada Argentina en Japón -600 millones de dólares- se costearía toda la construcción de la nueva capital; los numeros eran muy claros. Sorpresa, inmediatamente después que se hizo el anuncio, la tierra subió en Viedma, mas del 10.000 %; ahora los 600 millones solo le alcanzaba para comprar un par de manzanas solamente. ADIOS TRASLADO DE LA CAPITAL. Cuando se anuncia la llegada del ferrocarril al villorio de San Francisco (EE.UU.) cuatro vivos fueron y compraron toda la tierra posible; cuando llegaron los primeros inmigrantes no tenían donde vivir la tierra era inaccesible para ellos, se tenían que esclavizar es decir pagar alquileres altísimos.

A.E.:Al mismo tiempo ando explorando las ideas de Spinoza y sus antecesores en la Escuela de Salamanca, Grocio, de Vittoria, etc... Y en cuanto a economía todavía me falta explorar varias materias de la Escuela Austríaca. Enseñe durante algunos años con el manual de Rothbard que me pareció muy estimulante, siguiendo la línea de Menger, Bohm Bawerk, Popper, Mises, Hayek, Kirzner, no muy lejana de Nozik y emparentada con Friedman o Becker, y hasta Ayn Rand, Ahora también estoy viendo algo de Rodik y de Paul Romer (el de las Charter Cities)... en todos ellos he encontrado ideas refrescantes, aunque en algunos caso resulten contradictorias.
Me gusta la idea de Hayek del conocimiento disperso y de los limites al conocimiento... por lo que no creo que exista un único pensamiento #liberal# sino un eterno debate y evolución de dicho pensamiento, con ramas que se cruzan, se tocan, se separan, andan paralelas un tiempo y tal vez vuelven a cruzarse...

G.A.:En Hugo Grocio vas a encontrar la punta del ovillo, en la muy estimulante y refrescante escuela Austriaca vas a perder la punta del ovillo; en ella no se trata el tema de la tierra y casi ni siquiera se la menciona.
Con Hayek estarás a oscuras en este tema, El brillante Hayek esta lleno de ramas que se cruzan, se tocan, se separan, andan paralelas un tiempo y tal vez vuelven a cruzarse. Te diría recordando a Mariano Moreno que “si el hombre no conoce su derecho a la tierra y si no conoce cual es el origen de los recurso del estado en una sociedad de hombres libres -de impuestos-; en definitiva, si no conoce cuales son las bases del Derecho de los Modernos del liberalismo, nuevas incertidumbres sucederán a las antiguas y después de un tiempo vacilando y entre mil incertidumbres, será tu suerte sucumbir ante el Derecho antiguo o Romano, mudando de tiranos sin destruir la tiranía”.

La guillotina que diferencia a Liberales de "Conservadores de la antigua barbarie romana" -sic Voltaire- es la aceptación del sistema económico y rentístico como origen de los recursos del Estado. Quienes se manifiestan "liberales" y reniegan del sistema rentístico de la Constitución de 1853 en favor del sistema tributario -por pequeño que sea- no son mas que lobos disfrazados de corderos. Son un verdadero peligro para la paz y el progreso. USTED DE QUE LADO ESTA?...

Un abrazo


G.A.


GUIA PARA ENDERAZAR EL DEBATE
Hector Sandler, profesor consulto, Derecho, UBA

ALGUNAS CAUSAS O ESTRAGEMAS PARA NO VER LA VERDAD EN LA CUESTIÓN DE LA TIERRA Y SU RENTA

1. Entre la gente en general.
Un propagador de la ideas de Henry George quiso saber, de boca del mismo George, la causa de la enorme dificultad con que tropezaba al querer convencer a la gente en general de su doctrina, que tan clara a él se le presentaba. George le contestó: “Tenga en cuenta que la gente que piensa que no ha sufrido lo suficiente y las personas que sufren no pueden pensar".

2. Entre los intelectuales en especial.
Un intelectual muy preparado, pero algo renuente a aceptar el pensamiento de George, le preguntó a Leon Tolstoy, lector y estudioso de la obra del filósofo norteamericano, si no creía que había suficientes defectos en la doctrina de aquél como para rebatirlo. El pensador ruso le respondió: “Hay una única forma de no ver la verdad que muestra Henry George sobre la cuestión de la tierra: no leerlo”.

3. Entre los especialistas.

a) La visión estrecha.
En un procedimiento persecutorio practicado en un convento jesuita, entraron los esbirros de la Inquisición procurando atrapar a una persona que estaba refugiada allí y le preguntan en forma amenazante al Prior a cargo de la congregación: ¿Esta aquí Juan Perez?. El sacerdote, que tiene prohibido mentir, clavan la mirada en la manga de su habito, dice muy firmermente: “Aquí, aquí, no está”.

b) Parlotear y no atender a la realidad.
Narra Walter Eucken un hecho verdadero ocurrido que en el Siglo XII. Un gran congreso de sacerdotes católicos se había reunido para discutir diversos temas. Uno de estos temas fue la siguiente cuestión: ¿El frío congela a leche?
El debate fue tan intenso y nutrido en argumentos como prolongado en su duración, sin poder llegar a ninguna conclusión definitiva compartida, Por el contrario, al finalizar el congreso los asistentes se habían dividido en dos bandos irreconciliables: Uno, para el cual según la “naturaleza” de la leche, ésta se congelaba con el frío. El otro, enconadamente opuesto, para el cual según la “naturaleza” del frio, éste no podía congelar a la leche.
La historia se completa con algo que diferencia a las edades medias de la Edad Moderna. A ninguno del millar de frailes se le ocurrió poner a una botella de leche al hielo.

LA TIERRA EN LA BIBLIA‏ por Agustin Etchebarne y H. Sandler


Querido Agustín:
Agradezco el envío de tu investigación en la Biblia sobre, digamos, la “cuestión de la tierra” y te felicito por tu preocupación y perseverancia para rastrear, hasta donde lo has hecho, párrafos, sentencias o pasajes en los que se utiliza la palabra “tierra”. Revela no solo una firme voluntad, en un mundo de hombres un tanto flojos de ella, sino una voluntad “buena”, porque de alguna manera deseas conocer – exagerando un poco – “la palabra de Dios” en esta materia.

Una de cal y otra de arena. Es un camino escabroso, en el que es fácil de tropezar y errar usando el “método histórico” adecuado para cualquier otro libro u objeto, pero no para penetrar en la palabra de Dios. Un vistazo a una obra reciente pretendiendo revelar “Lo que dijo verdaderamente la Biblia” (Manfred Barthel, Was wirklich in der Bible steht, ECON , Verlag, 1980) editado en castellano, revela que si bien es interesante “escarbar” en los papeles, el resultado es francamente desorientador, observado desde el punto central de la Biblia: el re-ligar al “hombre caído” con Dios mediante el cumplimiento de una recta vida terrena: individual y social.

Desde este punto vista – sería más decisiva una visión esotérica, como la de los antiguos místicos o – en la edad moderna - la de Rudolf Steiner, quien de manera seria y excepcional ha tratado de penetrar en los “misterios” del espíritu en el mundo griego, judío y sobre todo el cristiano. Lo ha hecho con abundante bibliografia, gran parte traducida al castellano, desarrollando las bases para una “ciencia de lo espiritual” (Antroposofía). Pero ésta no es fácil al alcance de todos y no la trato aquí por razones que callo.

Otra perspectiva, más corriente, es la exotérica. Ésta aprovecha a la Biblia –mediante interpretaciones de significado y no limitada a las escuálidamente semánticas, tan traicioneras – para conocer con visión espiritual los “mandamientos espirituales” a cumplir por los individuos y su sociedad , con el propósito de establecer un orden social orientado hacia una precisa trilogía axiológica: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Dentro de esta bibliografía, hace relativamente poco, el filósofo Robert V. Andelson y el pastor James M. Dawsey, han escrito un muy valioso e interesante libro titulado “De la Tierra Devastada a la Tierra Prometida. Teología de la liberación para un mundo postmarxista” (From Wasteland to Promised Land. Liberation Theology for a Post-Marxist World, Robert Schalkenbach Foundation, New York, 1992). (Dicho sea de paso, ambos autores han tenido la deferencia, que considero inmerecida, de dedicarme el libro, con un extenso resumen de mi vida política y docente , en cuanto la he dedicado a bregar por un derecho a la tierra igual para todos los hombres del mundo, a fin que puedan ser plenamente libres y vivir en fraternal cooperación).

En la misma línea el una vez profesor en la Facultad de Derecho en Córdoba, Arturo Capdevila ( inmerecidamente ignorado y apenas citado como literato), cuando en el pueblo argentino bullían ( por muchas causas y razones) demandas de justicia, con valioso esfuerzo y coraje escribió en 1946 una obra de esplendida moral jurídico-social titulada “El Cesar contra el hombre” (Editorial Rosario). Allí con fundamentos históricos de modo tajante distingue como opuestos el derecho espiritual hebraico a la tierra del derecho pagano de propiedad romano sobre la tierra. Vale la pena. Me permito reproducirte la parte final de su prólogo titulado “Propósitos”. Dice allí:
“El que esto escribe fue profesor en la Facultad de Derecho de Córdoba. Allí me tocó dictar Filosofía Jurídica. Fue entonces cuando repasé mi Derecho Romano y la historia de Roma. De aquellas clases y meditaciones está nutrida parte de esta obra. Lo restante tiene un nombre que siempre confesé: el de Henry George. Sea ésta la hora justa de hacerlo nuevamente resonar. Primero traté de comprender. Ahora aspiro a hacer comprender.” (Más allá de mis pobres logros y después de tantos años de llevar haciendo lo mismo, caigo en la cuenta que mis “Propósitos” son los mismos del maestro Capdevila).

De modo lamentable y cada vez más dramático para nuestros país, el libro de Capdevila no resonó. No llegó siquiera a manos de las clases trabajadoras más humildes de nuestra sociedad. En cuanto a las clases intelectualmente superiores, su vista estaba atraída por otras concepciones del mundo y la sociedad. Nacionalismo, socialismo, comunismo y otros “ismos” a la moda oscurecieron (y oscurecen) su vista acerca de cómo debe ser el orden social tras aquellos tres ideales de la Revolución de Mayo. Frente a esos “ismos” unos pocos esgrimieron el “ismo liberal”, pero mancado de entrada, porque defendían en forma exclusiva a la libertad individual, sin parar en mientes la equivalente importancia de la igualdad y la fraternidad. Y – sobre todo – ignoraron (e ignoran) por defecto educativo o de propósito por sus intereses, la necesaria base material de esos ideales: el libre acceso a la tierra y destino necesario de la renta del suelo para sobrellevar el gasto social.

Esta ceguera y una multiplicidad de desvaríos dio lugar a que la contenida demanda de justicia social de los trabajadores cobrara la fuerza de un tsunami , rotulado “peronismo” primero, “justicialismo” después, que arrasó con gran parte de las instituciones sociales arduamente construidas, incluyendo la Constitución de 1853. Toda una arrasadora tormenta sin llegar a establecer de modo justo y firme el orden social debido.
El drama entonces desatado tuvo capítulos de tragedia sin que – hasta ahora – haya desparecido la amenaza de que nuevos trágicos capítulos se vuelvan a repetir.

Por todo esto, mi querido Agustín, vuelvo a felicitarte por tu valor para entrar en el campo minado de la realidad argentina. Si te aplicas con pensamiento recto y corazón puro, quieras o no, harás tuyos los propósitos de Don Arturo Capdevila.
Un fraternal abrazo,
Héctor Raúl Sandler



Estimados,

Estuve leyendo la Biblia, para intentar comprender el régimen de propiedad de la tierra. Llegué hasta el libro de los reyes.

Por lo que vi hasta ahora, uno encuentra un régimen un tanto despótico hasta entonces, pero con períodos muy interesantes.

Está claro que, para los autores bíblicos, el poder y todos los bienes provienen de Dios, así como la vida misma de cada hombre. A partir de allí Dios entrega y quita la tierra (o la vida) en función de que los hombres cumplan su voluntad.

Es interesante observar que una vez que son expulsados del paraíso, la tierra produce “con el sudor de la frente”, es decir con el trabajo. La riqueza pasa a ser “la tierra trabajada”.

Se observa que la propiedad de la tierra se obtiene de diversas maneras: por guerra, por trabajar tierras libres, por reparto según la “suerte”, y por herencia.

Los dueños de la tierra pueden venderlas o alquilarlas (a los extranjeros porque se prohíbe cobrar interés a los hermanos), según sea su conveniencia.

Las contribuciones o tributos se hacen al dueño de la tierra o a Dios (o a sus representantes). Sea que las hayan obtenido por la fuerza, por la compra o por la concesión de Dios.

En el caso del Faraón de Egipto, queda claro que para no morirse de hambre, los judíos venden su tierra y a sí mismos (como esclavos). A cambio de ello, el Faraón les da la tierra y semillas a cambio de un 20% de su producción. (En varias oportunidades por efecto de malas cosechas o calamidades la gente se vende como esclavo a alguien que los alimenta hasta la próxima cosecha).

Obsérvese que en todos los casos los tributos o contribuciones se cobran como porcentaje de lo cosechado (que es el producto inseparable de la tierra y el trabajo), y no como tierra libre de mejoras.

Los sacerdotes (representantes de Javé) cobran un diezmo, esto es, antes de que el pueblo pida un Rey. (Y recuerdo a Thomas Paine cómo Dios les advierte las calamidades que sobrevendrán por haber pedido un Rey, las mismas que advierte Lao Tse o Confucio, porque piden impuestos excesivos…).

El Levítico es el único que habla de que cuando llega el Jubileo se vuelven a repartir las tierras. Pero aún así, los tributos se cobran sobre el producido de las tierras (es decir Tierra + capital + Trabajo) y no sobre la tierra libre de mejoras (porque estas mejoras son in-escindibles).

Los autores bíblicos son perspicaces en observar que la tierra produce una vez que se siembra el trigo, o se planta un viñedo...


La Tierra en la Biblia Católica


(Génesis 3,17)
Al hombre le dijo: «Por haber escuchado a tu mujer y haber comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldita sea la tierra por tu causa. Con fatiga sacarás de ella el alimento por todos los días de tu vida.
(Génesis 3,19)
Con el sudor de tu frente comerás tu pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Sepas que eres polvo y al polvo volverás.»
(Génesis 3,23)
Y así fue como Dios lo expulsó del jardín del Edén para que trabajara la tierra de la que había sido formado.
(Génesis 9,20)
Noé, que era labrador, comenzó a trabajar la tierra y plantó una viña.
Génesis 26,12)
Isaac sembró en aquella tierra y cosechó aquel año el ciento por uno. Yavé lo bendijo
(Génesis 47,18)
Al año siguiente volvieron donde él diciendo: «No podemos ocultar a nuestro señor que se nos ha terminado el dinero, y que los ganados ya son todos suyos. Tan sólo nos quedan nuestros cuerpos y nuestras tierras.
(Génesis 47,19)
Tú no puedes vernos morir a nosotros y nuestras tierras; compranos, pues, a nosotros y nuestras tierras, a cambio de pan, y seremos nosotros y nuestras tierras propiedad de Faraón. Danos trigo para que no muramos; así viviremos y nuestra tierra no quedará desolada.»
(Génesis 47,20)
De este modo José adquirió para Faraón toda la tierra de Egipto, pues los egipcios tuvieron que vender sus campos, ya que el hambre los apretaba, y la tierra pasó a ser toda de Faraón.
(Génesis 47,22)
La única tierra que no compró fue la de los sacerdotes, pues había un decreto de Faraón en favor de ellos, y él debía procurarles el alimento. Por eso no vendieron sus tierras.
(Génesis 47,23)
Entonces José dijo al pueblo: «Ya ven que los he comprado a ustedes y sus tierras para Faraón. Aquí tienen semillas: siembren la tierra.
(Génesis 47,26)
Así José impuso como ley, que la quinta parte de los productos de la tierra de Egipto debe ser entregada a Faraón, y esa norma perdura hasta el día de hoy. Sólo las tierras de los sacerdotes no pasaron a poder de Faraón.
(Exodo 6,8)
Yo los introduciré en la tierra que con juramento prometí darles a Abrahán, a Isaac y a Jacob; y se la daré como herencia, pues yo soy Yavé.»
(Levítico 20,24)
Por esto les he dicho a ustedes: Poseerán su tierra; y soy quien se la doy, de manera que sea de ustedes esa tierra que mana leche y miel: yo soy Yavé, el Dios de ustedes, que los ha separado de entre los pueblos.
(Levítico 23,10)
«Di a los israelitas: Cuando hayan entrado en la tierra que yo les doy, y ya hagan cosechas, llevarán al sacerdote la primera gavilla, o sea, las primicias de su cosecha;

(Levítico 23,39)
El día quince del séptimo mes, cuando cosechen los productos de la tierra, ustedes celebrarán la Fiesta en honor a Yavé durante siete días. El primer día será un sábado solemne igual que el octavo.
(Levítico 25,23)
La tierra no se venderán para siempre, porque la tierra es mía y ustedes están en mi tierra como forasteros y huéspedes.
(Levítico 25,24)
Por tanto, en todo el territorio que ustedes ocupan, las tierras conservarán el derecho de rescate.
(Levítico 25,28)
Si no halla lo suficiente para recuperarla, lo vendido quedará en poder del comprador hasta el año del jubileo; entonces la tierra quedará libre y volverá al que la vendió.
(Levítico 26,32)
Yo devastaré la tierra de tal modo que sus mismos enemigos quedarán admirados y asombrados cuando vengan a ocuparla.
(Levítico 27,30)
El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas como de los frutos de los árboles, es de Yavé, es cosa sagrada para él;
(Números 14,16)
Yavé no fue capaz de llevar a ese pueblo a la tierra que había jurado darles, por eso es que los mató en el desierto.
Números 14,23)
Por eso no verán la tierra que prometí a sus padres con juramento; ninguno de los que me menospreciaron la verá.
(Números 14,24)
Pero a mi servidor Caleb lo haré entrar a esa tierra a la que ya entró, y se la daré a su posteridad, porque tuvo un espíritu distinto y me siguió sin vacilar.
Números 14,30)
no entrarán en la tierra que juré darles. Sólo habrá una excepción para Caleb, hijo de Jefoné y para Josué, hijo de Nun.
(Números 26,53)
«Tú les repartirás la tierra en herencia, conforme al número de alistados;
(Números 32,5)
«Si quieres hacernos ese favor, que se nos dé esta tierra en propiedad, no nos hagas pasar el Jordán.»
(Números 32,29)
Moisés dijo: «Si los hijos de Gad y de Rubén pasan con ustedes el Jordán y van armados delante de Yavé, cuando ustedes hayan conquistado el país les darán esta tierra de Galaad en propiedad.
(Números 36,2)
«Yavé te mandó que dieras la tierra en herencia por suertes a los hijos de Israel y recibiste orden de Yavé de dar la herencia de Selofjad, nuestro hermano, a sus hijas.
(Deuteronomio 2,31)
Entonces Yavé me habló: Ya ves que he comenzado a entregarte Sijón y su tierra; ustedes empezarán la conquista conquistando su tierra .
(Deuteronomio 3,8)
Nos hicimos, pues, dueños de la tierra de los dos reyes amorreos, el país de Trasjordania, desde el torrente de Arnón hasta el monte Hermón
(Deuteronomio 3,18)
Entonces yo les di estas órdenes: 'Yavé, nuestro Dios, les ha dado esta tierra en propiedad. Y mientras los guerreros, todos los hombres valientes, irán armados al frente de sus hermanos israelitas,
(Deuteronomio 4,14)
En aquel día a mí me ordenó enseñarles las normas y los mandamientos que ustedes pondrán en práctica en la tierra donde van a entrar y que pasará a ser suya.
(Deuteronomio 7,1)
Yavé, tu Dios, te introducirá en la tierra adonde vas y que pasará a ser tuya; arrojará delante de ti a muchos pueblos, al heteo y al guergaseo, al amorreo y al cananeo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo, siete naciones mucho más numerosas y poderosas que tú.
(Deuteronomio 11,10)
Porque la tierra que van a poseer no es como el país de Egipto de donde salieron, en el cual después de haber sembrado había que regar a fuerza de brazos, como en las huertas,
(Deuteronomio 14,22)
Cada año separarás el diezmo de todo lo que hayas sembrado y que haya crecido en tus tierras.
(Deuteronomio 15,4)
pues no debe haber pobres en medio de ti mientras Yavé te dé prosperidad en la tierra que es tu herencia y que ha pasado a ser tuya.
(Deuteronomio 15,11)
Nunca faltarán pobres en este país, por esto te doy yo este mandato: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra.
(Deuteronomio 23,21)
Al extranjero podrás prestarle con interés, pero a tu hermano, no. Con esto conseguirás que Yavé, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas, en la tierra que vas a poseer.
(Deuteronomio 24,14)
No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que se encuentre en tu tierra, en algunas de tus ciudades.
(Deuteronomio 25,15)
Tendrás un peso justo y exacto, e igualmente una medida justa y exacta, para que se prolonguen tus días en la tierra que Yavé, tu Dios, te da.
(Deuteronomio 26,1)
Cuando llegues a la tierra que Yavé, tu Dios, te da en herencia, cuando haya pasado a ser tuya y habites en ella,
(Deuteronomio 26,9)
Y nos trajo aquí para darnos esta tierra que mana leche y miel.
(Deuteronomio 28,68)
Yavé te volverá a llevar a Egipto por tierra y por mar, a pesar de que te dijo: «No volverás a verlos.» Allí ustedes querrán venderse a sus enemigos como esclavo y como sirvientas, pero no habrá comprador.
(Deuteronomio 31,20)
Pues los estoy llevando a la tierra que bajo mi juramento prometí a sus padres, tierra que mana leche y miel, y ellos, después de comer hasta saciarse y engordar bien, se volverán hacia otros dioses, les darán culto y a mí me despreciarán y romperán mi Alianza.
(Josué 10,42)
Josué venció a todos estos reyes y se apoderó de todas estas tierras de una sola vez, porque Yavé peleó por Israel.
(Josué 13,7)
Ahora, procede a repartir la tierra que deben poseer las nueve tribus y la media tribu de Manasés.
(Josué 13,33)
Pero a la tribu de Leví, Moisés no le dio ninguna posesión de tierra; porque Yavé, Dios de Israel, es su herencia, como se lo tiene dicho.
Josué 14,9)
Aquel día Moisés hizo este juramento: Por haber sido fiel a Yavé, mi Dios, la tierra que pisaron tus pies será tuya y de tus descendientes para siempre.
(Josué 18,8)
Los exploradores estaban listos para salir cuando Josué les dijo: «Vayan y recorran la tierra y tomen nota de todo; luego vuelvan a mí a este lugar, y echaré suertes delante de Yavé en Silo.»
(Josué 19,49)
Luego que Josué, hijo de Nun, terminó de repartir la tierra por suerte a cada una de las tribus, los hijos de Israel le dieron su porción en medio de ellos.
Josué 24,13)
Les di tierras que ustedes no habían cultivado, ciudades que no habían edificado y en que viven ahora; les di viñas y olivares que no habían plantado y de las que comen ahora.
(1 Samuel 30,16)
El los guió. Los encontraron dispersos por el campo, comiendo, bebiendo y celebrando una fiesta, porque era muy grande el botín que habían obtenido en tierra de los filisteos y en tierra de Judá.
(2 Samuel 8,2)
Venció también a los moabitas; les hacía ten der en tierra y los medía con un cordel: dos cor deles para los que estaban destinados a la muerte, y un cordel, a los que perdonaba la vida. Los moabitas quedaron sometidos a David y le pagaron contribuciones.
(2 Samuel 9,7)
Y él respondió: «Soy yo, para servirte.» David le dijo: «No temas, porque quiero tratarte con be nevolencia, por amor a tu padre Jonatán. Te de volveré todas las tierras de Saúl, tu padre, y to dos los días comerás a mi mesa.»
(2 Samuel 9,10)
Tú, con tus hijos y tus esclavos, cultivarás las tierras para él, y lo que coseches asegurará el susten to de la familia de tu amo. En cuanto a Mipi baal, el hijo de tu amo, comerá todos los días a mi mesa.» Sibá tenía quince hijos y veinte es clavos,
(2 Samuel 19,30)
El rey le respondió: «¿Para qué tantas palabras? He decidido que tú y Sibá se repartan las tierras.»

martes, 23 de marzo de 2010

DETRAS DE LOS GENOCIDAS: Borges, la propiedad de la Tierra y los errores del neoliberalismo.


La izquierda y Borges

23 de Marzo de 2010 - 14:04:14 - Mario Noya

Una de las sorpresas que me llevé cuando llegué a España hace más de treinta años fue la afición de la izquierda por Jorge Luis Borges. "Todos somos borgianos", me dijo a comienzos de los ochenta Ernest Lluch. (...) En su última conversación con Julia Otero en Onda Cero, Smiley declaró su predilección por Borges, y añadió que también Obama admira al escritor argentino. ¿Qué les pasa a los progresistas con Borges? Dirá usted: no les pasa nada, porque a Borges, con razón, lo aprecia gente de toda propensión ideológica. Es verdad, pero no deja de ser llamativo que la devoción que le profesan los izquierdistas esté tan extendida, situándose Borges en las antípodas del progresismo.

El profesor Martín Krause, de la escuela de negocios porteña Eseade, que ha trabajado el pensamiento político de Borges, me apunta que se acerca más al liberalismo que a otra cosa: se decía anarquista pero no aborrecía toda norma, aunque sí creía que el Estado era el problema de nuestro tiempo. Sus ideas, empero, no aparecen claras en la ficción o en la poesía, y no demasiado en la prosa: sólo son patentes en algunos diálogos, porque los periodistas a menudo le preguntaban sobre temas políticos y de actualidad. Se declaró spenceriano, pero esto es menos nítido de lo que parece porque Herbert Spencer unió a sus incuestionables postulados liberales una inquina contra la propiedad privada de la tierra, error por otra parte típico del liberalismo decimonónico. Sobre esto añade Krause que a la izquierda le gusta más la literatura fantástica de Borges, porque en sus páginas históricas, ensayísticas o gauchescas hay vetas más conservadoras. Todo esto es muy interesante y está lejos de mí la pretensión de zanjarlo aquí, pero tengo una conjetura. Borges era un hombre de principios, y si creía que había que apoyar a Pinochet a cambio de perder el premio Nobel, lo hacía. Además era austero, elitista y fabulador. Smiley tiene tales ingredientes, aunque mezclados lamentablemente de modo distinto: fabula con que tiene principios, es austero e integra una valiosa elite de amigos de la humanidad.

Carlos Rodríguez Braun, "A Smiley le gusta Borges", en La Razón del 10 de abril de 2009 y en los Panfletos liberales II, de marzo de 2010. Habrá que volver a entrevistarle.

N de la R.: 1) donde dice "error por otra parte típico del liberalismo decimonónico" deberia decir: "comprensible porque "la propiedad de los modernos" es el principio de orden del liberalismo clasico destruido por el neoliberalismo reinante en el Siglo XX en todas las Universidades y Think Tanks donde se destruyo el Sistema Rentistico para ser reemplazado por el viejo y esclvista Sistema Tributario en favor de una sociedad jerarquica improductiva donde como dijo Alberdi "se degrada el trabajo hasta hacerlo digno del esclavo -mediante impuestos y alquileres- y se realza el robo y el latrocinio politico como fuente genuina de la propiedad -permitiendo la apropiacion de la renta fundiaria -genuino recurso del estado para el Liberlaismo clasico- a manos de unos pocos-" .

2)Borges fue un Liberal Clasico como Alberdi, Spencer y los hombres de Mayo.
Borges no fue un neoliberal como Carlos Rodriquez Braun y Martin Krause. Es preciso siempre aclarar que los que sostienen el neoliberalismo es decir, la idea de la apropiación de los genuinos recursos del estado a manos de los dueños de la tierra, estan contribuyendo al aumento de la tensión de civilización que conduce a la guerra civil. Independientemente de la responsabilidad de los carniceros te turno, existe la "responsabilidad intelectual" de los hombres que insisten en ocultar y desvirtuar las bases del liberalismo.

3) "Basta con un contraejemplo para derrumbar toda una teoría científica que ha costado siglos construir. En esa fragilidad reside toda la fortaleza de la ciencia."

lunes, 22 de marzo de 2010

Video Les Luthiers completa el pensamiento de Mario Bunge


El único lugar donde se discuten principios es en EL RELATIVISMO JURDICO


Contra las grandes y oscuras palabras. Autor: Guillermo Andreau Publicado: 18/08/2007
Desde que me fui del colegio de curas no permito que ningún chaman, sacerdote o filosofo me diga que es lo que se dice, cuando se dice, lo que se dice. “El doble pensamiento significa poder mantener en la mente dos ideas opuestas en forma simultanea y aceptar las dos” George Orwell. Esto es falta de claridad y la razón de actitudes incoherentes. Si siendo consiente de esta contradicción, se utiliza uno u otro discurso en su conveniencia de acuerdo a la ocasión, esto es doble discurso. Lo primero es un error, lo segundo es irresponsabilidad intelectual que socava el sentido común y destruye la razón. Esto es el relativismo moral, una filosofía consistente en la tesis de que todas las tesis son mas o menos igualmente defendibles. Desde el punto de vista intelectual: ¡vale todo!. La tesis del relativismo lleva así al mal comportamiento, a la corrupción y al aumento de la tensión de civilización que conduce a la anarquía, a la ilegalidad y al imperio de la violencia. Los intelectuales han contribuido de este modo – aunque inconscientemente – a los asesinatos en masa en nombre de una idea, de una doctrina, de una teoría o de una religión. Puede Zanotti preguntar a Eliana Santanatoglia –que supongo comparte el mismo esquema interpretativo básico para decodificar el contexto sintáctico y semántico- cuales fueron sus valoraciones. En caso de que Eliana se encuentre también bajo una amnesia temporaria le puedo suministrar el e-mail de las casi 20 personas que asistimos al seminario y que salimos absolutamente sorprendidas por sus afirmaciones. Popper dijo:” quien no tiene capacidad para expresarse con toda claridad es porque todavía no tiene capacidad” y debo aclarar que a usted capacidad no le falta. Si a solo un par de meses no se acuerda de la tesis central de su seminario sobre el socialismo de Hayek, entonces estoy en condiciones de afirmar que Hayek en la Argentina no necesita enemigos.

SOBRE EL FUTURO DE LA FILOSOFIA Autor: Guillermo Andreau Publicado: 24/08/2007
Cuando en septiembre de 2006 escuche de boca del Dr. José Lasaga –en el marco de una serie de conferencias sobre Ortega y Gasset- en la Universidad Francisco Marroquín que en los círculos académicos europeos se esta previendo el cierre de las Facultades de Filosofía en todo el mundo pensé en la alegría que esta noticia daría a nuestros amigos Karl Popper y Friedrich Hayek. Los intelectuales que trabajando para el “mercado de las ideas” consiguen mayor influencia de las ideas agradables que de las ideas ciertas han contribuido a una creciente tensión en el Mundo y han impedido construir un mundo sobre bases sustentadas en la experiencia y en la realidad de la naturaleza humana como si lo hicieron entre otros Hume, Alberdi, Hayek y Popper; que enfrentaron como verdaderos espartanos -sin mas armas que su pluma-, las utópicas ensoñaciones de esas mentes recalentadas. Para comprender con claridad este tema, basta con solo pisar los pasillos, de cualquier Facultad de Filosofía.

Este debate en el Foro de la Fundación Hayek fue saboteado en 2 oportunidades, en principio cambiando el nombre de los participantes. Ante mi queja a la fundación, se me pidió disculpas y se levanto definitivamente el debate.
Fue el fin del Foro de Debates de la Fundación y el inicio de su decadencia y oscuro presente.
Con actitudes como esta, el clima para la investigación, evolución y descubrimiento de ideas esta absolutamente cerrado.

"Basta con un contraejemplo para derrumbar toda una teoría científica que ha costado siglos construir. En esa fragilidad reside toda la fortaleza de la ciencia."

Cavallo y Cristina Kirchner, "un solo corazón".



Cavallo es a la Economía, lo que Cristina Kirchner es al Derecho.
Ambos formados en nuestras Universidades en el Sistema Jurídico y económico romano, tributario, antiguo, de barbarie o neo liberal.
Los resultados no pueden ser otros; Argentina se auto destruye y cae como cayó Roma bajo este mismo Sistema Jurídico.

Cavallo y Cristina son las dos cara de una misma moneda; ambos sin saberlo, ni desearlo, son un peligro para la humanidad.




La educación pública y gratuita como arma del despotismo



¿Porque los historiadores no conocen que fue la Revolución de Mayo de 1810 y quien fue Belgrano?
¿Porque los abogados desconocen el Derecho de los modernos de Juan B. Alberdi?
¿Porque nuestros economistas desconocen el Sistema Rentistico de la Constitución de 1853?
¿Porque nuestros constitucionalistas desconocen el caracter moral y derogatorio de la Constitución y la transformaron en un plan de acción politica?

ESCUELAS, UNIVERSIDADES Y HOY LOS MODERNOS THINK TANKS MANTIENEN BIEN OCULTAS ESTAS CUATROS RESPUESTAS







sábado, 20 de marzo de 2010

Descubriendo las trampas del pensamiento de A.Rogers


Pensamiento de A.Rogers (1931)
Pensamiento de G. Andreau (2010)

Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo.

Toda la renta fundiaria -genuino recurso del estado en una sociedad justa y de hombres libres- que una persona se apropie sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona debera haber trabajado para ello -soportando impuestos para sostener al estado-.

El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona
.
El gobierno sostenido por impuestos no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona por medio de impuestos. El gobierno sostenido por rentas fundiarias puede entregar todo lo que recoge a otras personas sin quitarselo del trabajo de otras personas.

Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas,
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusion que apropiandose de los genuinos recursos del estado -las rentas- es suficiente y que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad -los trabajadores- estan obligados a sostener el estado con impuestos al fruto de su trabajo,

y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo...

y cuando la otra mitad -los trabajadores- se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitra el fruto de su trabajo que han logrado con su esfuerzo
-mediante impuestos-, eso... mi querido amigo...

...es el fin de cualquier nación.

...es el fin de cualquier nación.

“No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

"No se puede multiplicar la riqueza castigando a los trabajadores con impuestos y beneficiando a los especuladores, premiandolos con la apropiación de las rentas que son los genuinos recursos del estado".

Dr. Adrian Rogers, 1931
Ing. Guillermo Andreau 1958

Dijo Juan Bautista Alberdi: "Hija absoluta del trabajo libre, la riqueza moderna escapó del todo a las trascendentes miras del Derecho Romano que, al contrario, deshonró el trabajo -mediante impuestos- haciéndole propio del esclavo, y decoró el pillaje y el latrocinio político con el rango de fuentes legitimas de la propiedad -mediante la apropiación de los genuinos recursos del estado -la renta fundiaria--".


LAS IDEAS DE MAYO LARVADAS DURANTE 200 AÑOS A LA ESPERA DE EMERGER EN EL MOMENTO PROPICIO


“Esta diferencia epistemológica cobra decisiva importancia si observamos que la aplicación práctica de las enseñanzas económicas presupone su aceptación por la opinión pública. La implantación de cualquier innovación técnica, bajo un régimen de mercado, sólo requiere que cierto individuo o grupo se percate de su utilidad. Ni la ceguera ni la indiferencia de las masas pueden paralizar a los heraldos del progreso. Para llevar a delante sus planes no precisan éstos la venia de nadie. Los llevan a cabo a pesar de la frecuente hilaridad de las mentes obtusas. Cuando luego aparezcan en el mercado los nuevos productos, mejores u más baratos, quienes antes se burlaban serán los primeros en lanzarse atropelladamente a adquirirlos. Hay, ciertamente, gente muy torpe; pero todo el mundo distingue perfectamente entre calzado caro y calzado barato, entre zapatos buenos y zapatos malos.

No ocurre así en el campo de la organización social y de la política económica. Aquí las más fecundas teorías pierden su virtualidad si la opinión pública no las respalda. Son totalmente inoperantes si la mayoría las rechaza. Es imposible a la larga gobernar, sea cual fuere el sistema político, en desacuerdo con la opinión pública. Prevalece siempre, en última instancia, la filosofía mayoritaria. No es posible gobierno impopular y duradero. A este respecto, no existe diferencia entre democracia y despotismo. La diferencia entre ambos se refiere sólo al modo en que se llega a acomodar el orden político a la ideología sustentada por la opinión pública. Para derribar al dictador, es preciso recurrir a las armas; al gobernante democrático, en cambo, se le desplaza pacíficamente en la primera consulta electoral.

La supremacía política de la opinión pública no sólo confiere a la ciencia económica articular condición en el conjunto de las ciencias del saber; determina, además, el curso de la historia.

Vanas son las conocidas discusiones sobre el papel que el individuo desempeña en la evolución histórica. Es siempre un cierto individuo quien piensa, actúa y realiza. Las ideas nuevas, los proyectos revolucionarios, son invariablemente fruto de mentes señeras. El hombre excepcional, sin embargo, fracasa al pretender actuar en el orden social si previamente no ha sabido conquistar la opinión pública.

El progreso de la humanidad depende, por un lado, de los descubrimientos sociales y económicos que los individuos intelectualmente mejor dotados efectúen y, por otro, de la habilidad de esas mismas u otras personas para hacer que estas ideologías sean atractivas a la mayoría.”

(La Acción Humana, Ludwig von Mises, ps.1020-1021)

A ESTO DE DEDICA ESTE BLOG

viernes, 19 de marzo de 2010

EL VALOR DE LA TIERRA


RESPUESTA DEL GRAN JEFE SEATLE AL PRESIDENTE FRANKLIN PIERCE DE LOS EE. UU

“El Gran jefe de Washington nos comunica su deseo de adquirir nuestras tierras. A la vez nos expresa su amistad y buenos deseos. Lo cual es muy amable de su parte: comprendemos que también él necesita de nuestra amistad.
No podemos menos que tomar en consideración su oferta, entendiendo que, si no, bien podría venir con sus armas a quitarnos nuestras tierras. Por eso le decimos: el Gran Jefe de Washington puede contar con nosotros tan sinceramente como nuestros hermanos blancos pueden contar con el regreso de las estaciones. Pero, ¿cómo es posible com¬prar o vender el cielo, o el calor de la tierra? No podemos ima¬ginárnoslo.

Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán comprárnoslas? Cada trozo de estas tierras es sagrado para mi pueblo, cada brillante agu¬ja de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en lo oscuro del bosque y hasta el zumbar de cada insecto son sagrados para la memoria y el sentimiento de mi pueblo. La savia que circula por los árboles lleva el recuerdo de los pieles rojas. Los muer¬tos del hombre blanco olvidan su tierra natal cuando parten rumbo a las estrellas. En cambio, nuestros muertos nun¬ca podrán olvidar esta generosa tierra, que es la ma¬dre de todos los pieles rojas, somos parte de ella y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son hermanas nuestras; el venado, el caballo, el águila son hermanos nuestros. Los cerros escarpados, las praderas humedecidas por el rocío, el calor del cuerpo del caballo y el del hombre, todos somos una misma familia.

El Gran Jefe nos dice que, a cambio de las tierras que le vendamos, nos reserva otras donde podremos vivir en paz; él -agrega- sería nuestro padre y nosotros, sus hijos. Pero el deseo de comprar nuestras tierras, oferta que no podemos dejar de considerar, se nos hace difícil de entender: es¬tas tierras son sagradas para no¬sotros.

Las cristalinas aguas de ríos y arroyos no son sólo agua, son también la sangre de nuestros antepasados. Si les vende¬mos nuestras tierras, tendrán que recordar que son sagradas y enseñar a sus hijos que lo son, que los que se reflejan en sus aguas son los hechos y recuerdos de mi gente. Porque las que murmura el agua son las palabras de mis padres. Porque los ríos, nuestros hermanos, sacian nuestra sed, llevan nuestras ca¬noas, alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tie¬rras, tendrán que recordar que los ríos son hermanos nuestros (y de ustedes) y enseñar a sus hijos que lo son, y que hay que tra¬tarlos como a hermanos.

Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de pensar. Para él, tanto da un trozo de tierra como otro: es un extraño que surge de la noche pa¬ra arrebatarnos la tierra allí donde le apetece. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el cielo, como cosas que se pueden comprar y vender como si fueran objetos, ovejas o cuentas de colores. Su vo¬racidad destruirá a la tierra, dejando a sus espal¬das el desierto. No sé, pero nuestra manera de ser y de vivir es distinta a la de ustedes. Hasta la vista de sus ciudades es desagradable a los ojos del piel roja, Tal vez porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada... No hay un lugar apacible en las ciudades de los blancos, un sitio donde per¬cibir el crecimiento de las hojas o escuchar el zumbido de los insectos. ¿Para qué sirve la vida si no podemos escuchar el canto de los pájaros ni el croar de las ranas?

Nada es tan apreciado por el piel roja como el aire, ya que todos compartimos el mismo aliento, respiramos el mismo ai¬re. El hombre blanco parece no ser consciente de eso. Pero, si les vendemos nuestras tierras, tendrán que re¬cordar lo inapreciable del aire, que comparte su espíritu con la vida a la que dio sustento. El viento, que infundió en nuestros antepasados el soplo vital, recibirá nuestro último há¬lito, el postrer suspiro Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deberán conservarlas como sagradas que son, como un lugar donde incluso el hombre blanco pueda sentir el suave viento aro¬mado por las flores de la pradera.

Otra condición tendrá que aceptar el hombre blanco si decidimos venderle nuestras tierras: deberá tratar a los animales como a hermanos. Yo, un salvaje, no comprendo la vida de otra manera. He visto miles de bisontes que, muertos a tiros por los blancos desde un tren en marcha y abandonados, estaban pudriéndose en las praderas. Como soy un salvaje, no alcanzo a comprender por qué un humeante caballo de hierro puede ser más importante que el bisonte, al que noso¬tros matamos solo para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin los ani¬males? Si todos desaparecen también desaparecen los hombres. Si les vendemos nuestras tierras, tendrán que enseñar a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros antepa¬sados. Que la tierra ha sido regada con la sangre de sus semejantes. Que la tierra es nuestra madre. Que todo cuanto le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra, Que cuando los hombres escupen a la tierra se escupen a sí mismos.

La tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la tierra. Todo está unido, como una familia por la sangre. El hombre no te¬jió la tela de la vida; él es solo un hilo; lo que le hace a la tierra se lo hace a sí mismo; lo que haga con ella, lo liará consigo. También los blancos pueden llegar a sufrir la suerte que sufren nuestras tribus. Sigan contaminando su lecho y una noche se asfixiarán en su propio desierto. Cuando los bi¬sontes sean exterminados, los caballos salvajes domesticados, sa¬turados por el hombre, los más recónditos rincones de los bosques, el follaje y la maleza habrán desaparecido, el águila se habrá ido. La vida dejará su lugar a la su¬pervivencia. Estas cosas escapan a nuestro entendimiento. Quizá podríamos comprenderlo si supiéramos cuáles son los anhelos del hombre blanco, qué esperanzas transmite a sus hijos en las largas noches de invierno, qué porvenir bulle en sus pensamientos... Pero so¬mos salvajes, los sueños del hombre blanco nos están vedados, y no nos queda sino seguir, nuestro propio ca¬mino.

Consideraremos la oferta del Gran Jefe de Was¬hington. Si llegamos a un acuerdo será para asegurar nuestra conservación; tal vez en la reserva que nos ha prometido podamos pasar el poco tiempo que nos que¬da. Cuando el piel roja desaparezca de estos lares y su recuerdo sólo sea la sombra de una nube sobre la pra¬dera, el espíritu de mi gente seguirá impregnando esta tierra, a la que aman como ama el recién nacido los latidos del corazón de su madre. Si les vendemos estas tierras, ámenlas como nosotros, desvélense por ellas como nosotros, manténgan¬las tal como las entreguemos. Presérvenlas para sus hijos. Y ámenlas como Dios ama a todos nosotros.
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Durante su mandato el presidente Bill Clinton lanzó con tono admonitorio una advertencia a la comunidad internacional sobre los cataclismos que asolarán la tierra en caso de que siga aumentando el calentamiento de la atmósfera. Un siglo y medio antes, en 1854, un "salvaje" dwamish, el gran jefe Seattle, ya había aludido a esa cuestión en la olvidada carta con que respondió a la oferta del presidente norteamericano Franklin Pierce (1853-1857) de comprarle las tierras del Nor Oeste de Estados Unidos para cederlas a los colonos blancos que las habitaban.
La respuesta del “salvaje” al civilizado mandatario las transcribo a continuación . Sus palabras no nos dan la solución; pero presentan al hombre de nuestros días un desafío vital, al que habrá que responder con inteligencia y amor. Amor a la naturaleza, que por ser cuerpo y economía incluye al hombre. De la acertada respuesta depende evitar el colapso de la humanidad.
Hector Raul Sandler, Profesor Consulto, Derecho, UBA

jueves, 18 de marzo de 2010

La propiedad de la tierra segun Mises


Por Robert LeFevre. (Publicado el 16 de marzo de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4172.[Capítulo 8 de The Philosophy of Ownership]

La tierra se poseído tanto colectiva como privadamente. La evidencia revela que los primeros tiempos, antes de que el hombre aprendiera establecer ciudades, reclamaban territorios de caza y pasto, estableciendo una especie de control colectivo sobre la zona. Es una propiedad colectiva, pues excluye al propietario privado y presumía que todas las cosas de valor encontradas en el territorio han de usarse para el bien del grupo. Las tribus primitivas prohibían la exclusividad privada de la tierra.

Los indios de Norteamérica, cuando los primeros europeos llegaron al hemisferio occidental, generalmente practicaban la propiedad colectiva de la tierra. La tribu poseía el territorio. Los hombres blancos, tratando de firmar tratados con los indios, compraron esos territorios a los indios sin transmitir el significado de su compra a los aborígenes. Los jefes indios, cambiando tierra por hachas y abalorios de cristal consideraban la propiedad que estaban transmitiendo como existente sólo en las cosas que valoraban. Así que les consternó descubrir que los hombres blancos aclaraban el bosque, quitaban los árboles y ponían estructuras permanentes.

Es completamente razonable suponer que muchos jefes, al cambiar su tierra por tantas hachas, pensaran que era un intercambio justo por la caza, la pesca o los derechos sobre el agua en el territorio intercambiado. Quizá, en su escala de valores, estuviera realizando un hábil negocio en un área donde la mayoría de la caza ya había sido muerta o ahuyentada. Pudo haber pensado que estaba dando al hombre blanco algo poco o nada valioso por estas cosas elaboradas de cuchillería y decoración, que los indios posiblemente no podían fabricar.

Cuando el hombre blanco cultivó la tierra y así utilizó más completamente el terreno de caza, puede que el indio entendiera tardíamente la naturaleza de las intenciones de aquél. Esto bien pudo haber servido para estimular varias hostilidades y levantamientos indios.

En muchos lugares del mundo, alguna tierra pasó a ser de control o propiedad privada mientras que otro territorio se mantenía como propiedad colectiva básica. En la primera Rusia, bajo el sistema del mir, mucho tiempo en vigor, a cada joven que llegara a la madurez se le cedía un cierto número de acres para su propio uso y el de su familia. Estos acres se tomaban del mir colectivo y se explotaban privadamente. En cierto sentido, este sistema pre-zarista y zarista se ha restablecido en el sistema soviético, que sostiene que toda la tierra es propiedad socialista pero permite que cada familia de una granja colectiva tenga una “agricultura subsidiaria” en una parcela de un tamaño de entre uno y tres cuartos de acre.

Esta “agricultura” se considera generalmente como propiedad “privada” y hasta la fecha, en Rusia, produce proporcionalmente más cosechas que las enormes granjas colectivas. Como la familia no paga impuestos sobre este terreno, existe en Rusia un tipo de propiedad privada que está, en su sentido económico, mucho más en armonía con la propiedad del laissez faire que nuestro propio sistema. Por supuesto, el gobierno ruso puede confiscar esta tierra en cualquier momento, pero, hasta que lo haga, el campesino ruso tiene una ventaja respecto de su equivalente estadounidense en este sentido.

Actualmente en Estados Unidos, aunque consideramos a la propiedad privada de las tierras como el bastión de nuestro sistema de propiedad del terreno, los impuestos que las gravan realmente perpetúan un tipo de colectividad en la propiedad. El grupo social (la ciudad, el condado o el estado) recauda una tasa por el uso de la tierra. Los gobernantes tienen un embargo preferente sobre cualquier propiedad en la que no se haya recaudado la tasa. En este sentido, toda la tierra de propiedad “privada” en Estados Unidos es fundamentalmente propiedad del colectivo. Esta práctica, unida a las limitaciones del dominio eminente, la planificación central y los ordenamientos, resalta que seguimos pagando tributo al primitivo sistema de propiedad colectiva del suelo.

Un curioso fenómeno en el que la propiedad privada entra en conflicto con los conceptos de propiedad colectiva en este país ser refiere al antiguo conflicto entre vaqueros y pequeños granjeros. Los vaqueros, incapaces de concebir la propiedad privada de las inmensas praderas del centro de Norteamérica, creían aparentemente que esos enormes territorios nunca serían de propiedad privada. Así que consideraron el ganado como propiedad privada y consecuentemente pusieron una marca en los lomos de caballos, vacas y otros animales, marcándolos como propiedad privada. La tierra era un “espacio abierto” que cualquiera podía usar.

Cuando aparecieron los granjeros, vallaron parcelas para fines agrícolas y reclamaron las praderas sin dueño, los vaqueros tomaron sus Winchester para defender la propiedad que ya habían indicado que no era suya. En el intercambio de hostilidades, los colonos permanentes ganaron la discusión al demostrar que una reclamación negativa de no-propiedad por parte de alguien es inferior a una reclamación positiva de alguien. Los vaqueros respondieron, demasiado tarde, quitando las vallas a cientos de miles de acres de forma que los pastos se mantuvieran para ellos.

Si hubieran hecho esto originalmente, probablemente las praderas no se habrían visto erosionadas por el arado y el desarrollo de las llanuras del centro y el oeste habría originado un aspecto completamente distinto del que muestran hoy. Es razonable suponer que en este caso el desarrollo de periódicas tormentas de polvo y la defoliación de las praderas no se hubieran producido, al menos a la escala actual.

Entre los pueblos antiguos, la idea de propiedad privada del terreno apareció en los tiempos prebíblicos. Hay considerables evidencias de que cuando se desarrollaron por primera vez las ciudades, y posiblemente antes, la tierra se reclamaba privadamente para fines de cultivo en Egipto y Oriente Medio. Algunos de nuestros documentos más antiguos en forma de papiro o tablas de arcilla son escrituras de terrenos, privadamente transmitidos de un propietario a otro. La tierra se transmitía también por testamento.

Una de las primeras transacciones de terrenos está registrada en el Libro del Génesis (23:2-18), en el que Abraham compraba una parcela de tierra para enterrar a Sara, su esposa. Las escrituras apuntan un precio de cuatro mil siclos de “moneda corriente” de plata pagados a Efron, hijo de Zohar, por la compra de la cueva de Macpela, para usarla como cripta para la fallecida Sara.

F. de Coulanges, al desarrollar la historia de la gens, revela cómo la tierra era propiedad de familias en lugar de individuos. Esto formaba un tipo de propiedad privada genética en un colectivo familiar. Se creía en India, Grecia y Roma que los límites del terreno los mantenían los dioses familiares, cuya función era, al menos en parte, preservar la santidad de la propiedad.

Los límites de la propiedad no eran contiguos y los espacios entre propiedades se preservaban para el paso libre. El sistema puede haber dado lugar a la idea de los caminos públicos. Se consideraba como una grave afrenta para cualquier dios familiar tocar o traspasar de alguna forma el límite que una gens concreta establecía mediante su religión familiar.

La tierra, al ser el corazón de la familia, no podía transmitirse a otra familia en ninguna circunstancia. Esta antigua costumbre, perpetuada mediante la gens y las fratrías, puede haber llevado al temor manifestado a menudo por los socialistas modernos de que quienes poseen tierras se convierten en una aristocracia privilegiada y perpetua. Aunque sin duda es cierto que durante largas eras el hijo que heredaba la tierra de su padre bajo las reglas de la primogenitura no podía deshacerse de esta propiedad, esta costumbre hace tiempo que desapareció.

En una economía moderna, la tierra de transmite libremente en el mercado abierto. Es casi un axioma entre los vendedores de propiedad inmobiliaria en Estados Unidos que cualquier pedazo de tierra puede venderse si el precio es el correcto. Las fábricas y el desarrollo de la producción industrial han condenado las antiguas nociones agrarias sobre el uso de la tierra.

Aún así, la mayoría de las teorías relativas al uso y propiedad de la tierra se basan actualmente en antiguas costumbres agrarias que yo no se aplican. Si se asume un mercado libre, aunque la propiedad de la tierra permanezca en propiedad de una determinada familia, no podría aparecer ni aparecería ningún problema. Si la propiedad se utilizara al máximo, toda la economía se beneficiaría independientemente del nombre del propietario. Si la propiedad no se utilizara de acuerdo con su máxima utilidad, en su momento aparecerían los factores del mercado que harían ventajoso alterar su utilización o transferir la propiedad.

En esas naciones, como en Centro y Sudamérica, donde sigue prevaleciendo una aristocracia terrateniente, lo que hace falta es una revolución y desarrollo industrial, no una revolución política empleada para redistribuir la tierra para fines agrícolas. Los socialistas a menudo defienden la “reforma agraria”buscando redistribuir la tierra por la fuerza.. Esa redistribución forzosa casi invariablemente lleva a la colectivización estatal de la tierra en lugar de a la perpetuación privada de la posesión de la tierra.

Un buen ejemplo de este procedimiento se nos muestra en la historia de la tierra en México. Cuando terminó el gobierno de Díaz en México en 1911 y la revolución engendrada por Zapata, Villa y Carranza reclamó una reforma agraria, la razón que se dio fue que los terratenientes aristocráticos impedían que los campesinos poseyeran la tierra. Los revolucionarios tuvieron éxito en establecer su forma particular de expropiación de terrenos y se confiscaron las grandes propiedades de los terratenientes. Pero esto no llevó al establecimiento de muchas pequeñas granjas, como ingenuamente se esperaba. En su lugar, el estado se apropió la tierra y luego descubrió demasiado tarde que el campesino estaba mal preparado para afrontar los muchos problemas de la gestión privada de las granas privadas.

Así que hoy en México existe un sistema muy similar al modelo del mir ruso. A los campesinos individuales se les otorgan parcelas para su uso propio, siempre que realicen este trabajo. Si el campesino no usa su terreno durante un periodo determinado de tiempo, el terreno retorna a ser de estado colectivo para volver a ser parcelado cuando vuelva a aparecer un campesino que aparentemente lo merezca. Por fortuna en México ha empezado recientemente una expansión industrial y el gobierno mexicano, esencialmente socialista de base marxista, ha adoptado políticas más indulgentes con respecto a la propiedad privada y el desarrollo de la tierra para quienes quieran comprar y usar el terreno.

Sigue habiendo muchos que defienden al propiedad colectiva del suelo. Aparentemente creen que poseer tierras es un monopolio, pues como el hombre no puede trabajar para fabricar terreno, no puede legalmente poseerlo privadamente. Los anarquistas creen que la propiedad privad del suelo no se produciría salvo que le gobierno la haga posible, protegiendo así a los terratenientes mediante la ley y el privilegio político.

Pero la propiedad colectiva del suelo tiene estas desventajas:

1. Cuando toda la tierra es propiedad y está gestionada por el colectivo (gobierno), no puede mantenerse ningún punto de vista o interés privado. Esto genera un cese o abolición de aquellas innovaciones o desarrollos a largo plazo que florecen cuando el terreno es de propiedad y gestión privada.
2. La acusación de que la propiedad privada de suelo es un monopolio indudablemente no se ve compensada creando un monopolio gubernamental en lugar de transacciones privadas (y necesariamente en competencia) sobre los terrenos.
3. Es evidente que los individuos no trabajan para fabricar terrenos. Pero bajo la misma premisa, el gobierno no trabaja para fabricar terrenos. La tierra es un recurso natural y el origen de casi todos nuestros recursos naturales. Pero aparece un factor evidente. Cuando un individuo posee privadamente terrenos y se sabe propietario de hecho, trabajará en mejorar la tierra con enorme dedicación.

Por el contrario, cuando el individuo es meramente un arrendatario, sea de una granja o de una vivienda o de un negocio, su interés será sacar todo lo que pueda para compensar el coste de la renta que paga. Esto es cierto sea el terrateniente una persona privada o un gobierno. En realidad, en aquellos casos en que el gobierno se ha convertido en terrateniente, abundan las evidencias de que los arrendatarios están incluso menos interesados en mejorar y aun mantener la propiedad que ocupan.

Si se realiza privadamente una relación terrateniente-arrendatario, el propietario privado de la tierra esta en situación de mantener su propiedad e influir en el arrendatario contra su comportamiento descuidado o la destrucción gratuita. Pero cuando el estado es el único terrateniente, la supervisión de la tierra por el representante del estado es igual que la de los administradores antiguos que supervisaban el comportamiento de los siervos. La única tierra disponible es la estatal, luego toda la raza humana se convierte en nada más que arrendataria, completamente a merced de los funcionarios. Si florece la propiedad privada, el arrendatario tiene una solución. Siempre puede comprar suelo y así borrarse de la clase arrendataria.

1. La acusación de que la propiedad privada del suelo no podría existir salvo con protección del gobierno no se sostiene a la luz de la evidencia. El papel del gobierno con respecto a la tierra ha sido más bien agresivo que protector. Las propiedades privadas han sido arrebatadas de las manos de individuos o grupos a los que ataca el gobierno, sea por la guerra o por decreto legal.

Tanto en el antiguo Egipto como en Asiria, así como en la India, Grecia y las provincias romanas, las propiedades privadas de terrenos se respetaban y se mantenían seguras y sagradas mucho antes de que gobiernos de cualquier tipo pretendieran defender la propiedad de la tierra. La idea de la sacralizad de los límites del terreno aparece en creencias religiosas primitivas y costumbres tribales primarias y el gobierno, como tal, es un participante tardío.

Cuando la tierra es de propiedad privada y la gestiona el propietario o un gestor responsable ante éste, existe un control soberano. El control del propietario es total. Sin embargo está limitado por los límites que marcan los confines de su propiedad. Ningún propietario tiene ninguna autoridad sobre otra propiedad que no sea la suya.

Para que exista la propiedad privada, el control dentro del territorio de su propiedad debe ser total, e inexistente fuera de él. Mediante este proceso puede mantenerse la dignidad y productividad del hombre. Cada hombre se convierte en “señor” de su propio dominio, sea éste grande o pequeño. La primitiva visión británica de que “la casa de un hombre es su castillo” se mantiene. Y sólo mediante este proceso puede mantenerse la libertad del individuo.

Buena parte de la incertidumbre actual relacionada con la propiedad y tenencia de tierra aparece por la tendencia hacia la colectivización de la tierra. Para apoyar la libertad humana y mejorar el desarrollo de una economía vital y dinámica entre los hombres, la propiedad privada del terreno es su esencia primaria.

Cuando la tierra es de propiedad colectiva o se gestiona colectivamente, se produce una dispersión de la autoridad legal. Pensemos en un parque público. Se afirma que “la ciudad” posee el parque? Pero ¿qué es “la ciudad”? Es una palabra que hemos inventado para indicar que un grupo de gente vive en un área urbana compacta.

Decir que la ciudad es propietaria del parque significa simplemente que los residentes dentro del área urbana se ven forzados a pagar un impuesto para mantener el parque. Puede que nunca entren en el parque, pero se les obliga a pagar por su mantenimiento. Los pagos que hacen no pueden reembolsarse. Así que los pagos realizados no constituyen una inversión que pueda venderse o transferirse. Si el residente se va de la zona, no se le devuelve nada. Tampoco puede vender a un recién llegado esa porción del parque que haya pagado.

El residente puede usar el parque, siempre que la “autoridades” de la ciudad se lo permitan. Pero puede verse excluido del parque, a pesar del hecho de que ha pagado en parte por él. Además, aunque se le dice que es uno de los “propietarios”, como se identifica a otros residentes de la ciudad, no tiene autoridad sobre el parque. No se le puede mostrar qué parte en concreto del parque se ha comprado y mantenido con su dinero. No puede manifestar ninguna preferencia acerca de cómo ha de usarse su porción del parque.

Los funcionarios municipales, que no tienen más interés financiero en el parque que él, pueden ejercer autoridad sobre la propiedad, pero él no. Su único recurso si está insatisfecho con la gestión del parque es intentar elegir otros funcionarios.

Así, las líneas de autoridad, que pasan apropiadamente por el comprador y propietario, para abarcar los límites de la propiedad, se dispersan. El “propietario” no puede ejercitar autoridad. Los no-propietarios ejercen la autoridad. Y el uso del parque sigue las decisiones de las autoridades que no son propietarios.

Esto genera un inevitable conflicto de intereses. Un hombre que haya pagado “su parte” en mantener el parque, decide hacer un picnic en el parque con su familia. Se le dice cuando llega que esta prohibido hacer picnic. Sus “derechos” sobre el parque, que ha comprado (teóricamente) con su dinero, se consideran inexistentes a favor de otros que también han comprado “derechos” pero no quieren hacer picnic.

¿Qué derechos se imponen? Sólo los de las “autoridades” sostenidas políticamente y no los de los compradores o propietarios. Me recuerda a una noticia que apareció en el Catholic Digest: “Señal en una plaza del centro de un pequeño pueblo de Kansas: ‘Prohibido jugar a la pelota. Prohibidos los perros. Prohibido andar en bicicleta. Prohibido tirara basura. ¡Recuerde, éste es su parque!’”

Lo mismo ocurre con otras instituciones dirigidas por un colectivo. Consideremos la llamada escuela pública. Los contribuyentes pagan la escuela. ¿Pueden decidir qué se va a enseñar y cómo se darán las lecciones? No, no pueden. Mientras que algunos aprobarán lo que las “autoridades” (políticas) decidan, otros estarán en contra.

Si las escuelas pertenecen a la gente, cada contribuyente tiene un derecho igual a decidir lo que debe enseñarse, quién debería ser admitido, etc. Actualmente, y principalmente en el Sur, se han producido enormes conflictos sobre esto. Los contribuyentes negros reclaman, con razón, que sus niños sean admitidos en escuelas que han ayudado a construir y mantener con sus impuestos. Los contribuyentes blancos reclaman el derecho a excluir a los negros. La decisión política siempre irá contra un grupo y a favor de otro, pues ambas políticas no pueden seguirse a la vez en la misma escuela.

Si las escuelas fueran de propiedad y gestión privada, el individuo que quiera educar a su hijo podría seleccionar el tipo de escuela que desea de la misma forma que elige el tipo de iglesia que le gusta. Cada uno puede apoyar la iglesia de su elección y evitar apoyar alguna otra. Pero en la educación “pública” (controlada por el gobierno), todos están obligados a financiar las escuelas, que al ser evaluadas, pocas aprueban realmente. La gestión está en manos de “autoridades” elegidas o nombradas políticamente que imponen decisiones colectivas a todos.

Para maximizar el bienestar humano y minimizar las disputas, debe defenderse la propiedad y gestión privada de la tierra y equipamientos. Además, la tierra no debería soportar impuestos. El propietario debería poseer totalmente, una vez que se eliminen todos los impedimentos.

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Robert LeFevre dirigió la Freedom School and Rampart College, fundado en 1957. Tuvo un impacto legendario en toda una generación de libertarios. Todo el archivo de audio de LeFevre está disponible en Mises Media.

Este artículo se ha extraído del libro The Philosophy of Ownership.

LA PROPIEDAD DE LA TIERRA EN LA REPÚBLICA ROMANA, EL CRISTIANISMO Y LA REVOLUCIÒN DE MAYO DE 1810