viernes, 25 de mayo de 2012

Como Evitar la Tercera Guerra Mundial por Fred Harrison

Como Evitar la Tercera Guerra Mundial.
Deuda, Depresión y la Crisis Final del Capitalismo
Fred Harrison


La Conferencia de la IU, Buenos Aires, 15 de Mayo de 2012 


Bajo las condiciones culturales del presente, una guerra mundial es el resultado lógico. No estoy pronosticando cual sería el momento o el disparador de este evento ni de qué manera se desarrollará la siguiente guerra mundial. Sin embargo, tanto la evidencia histórica como el marco teórico que desarrollaré llevan a la conclusión de que un levantamiento violento de proporciones mundiales es la consecuencia necesaria de la dinámica fundamental del sistema capitalista. ¿Qué causa las guerras mundiales? Mi tesis es que un evento de tal escala se produce cuando la principal fuerza impulsora del orden dominante no puede actuar. Como consecuencia, debe encontrar nuevas formas de expresarse para proteger sus intereses vitales. Si el sistema social está físicamente impedido para lograr su objetivo primordial debe recurrir a formas más agresivas, más violentas de afirmación.
¿Cuál es la fuerza impulsora que estalla en violencia militar? Podemos encontrar la respuesta a esta pregunta desde dos posiciones. Primero, observando el resultado que se busca con la guerra. O bien volver al inicio y analizar las tendencias que convergen en la declaración de guerra. Las guerras son casi exclusivamente para adquirir territorios. Usualmente los territorios no se buscan tanto por el espacio físico como por los recursos que pueden ser extraídos de ellos, que se traducen en forma monetaria. El dinero representa la renta de esos territorios. Tanto la elite terrateniente como los estados-nación buscan esas rentas. Rastreando hacia atrás en el tiempo, podemos preguntar: ¿Que nos dice esto de los posibles orígenes de un conflicto? Podemos retrotraernos a las condiciones históricas que precedieron a un conflicto militar para analizar las fuerzas sociales que presumimos contribuyeron al estallido de la guerra. En teoría política se asume hoy que la guerra es la política por otros medios. El 2 historiador aclara hechos complejos y llega a conclusiones acerca de los motivos que condujeron a un conflicto violento. A veces las explicaciones son simples y no se las refuta. Otros hechos son complejos y sus explicaciones siguen siendo controvertidas. Desde mi punto de vista, la causa principal de las guerras es la falta de respeto por los derechos de otros al acceso y uso de la tierra. Sin importar los hechos asociados con los conflictos militares, el empuje subyacente es el deseo de una minoría de buscar una desigual participación de la renta del suelo o de las rentas producidas por otras sociedades. Consideraré esta hipótesis para el caso de las dos primeras guerras mundiales.

La Historia de las Depresiones y las
Guerras Mundiales


En primer lugar, tenemos la prueba empírica. Hemos tenido dos períodos de depresión: el de 1870 y el de 1930. El primero disparó la apropiación de tierra (el reparto de África), que condujo a la competencia entre naciones europeas para adquirir los mayores y más productivos territorios. Lo grandes ganadores fueron aquellos países con mayor experiencia en expansión colonial: el Reino Unido, Francia, España y Portugal. Los perdedores fueron Alemania e Italia.

El inicio de un conflicto europeo entre Alemania y el resto se transformó en la Primera Guerra Mundial.

La crisis de finales de los años 1920 y la desesperación social de los años 1930 condujeron a la Segunda Guerra Mundial, que fue inevitable por dos razones. Una fue la depresión que impidió en la economía europea una recuperación suave hacia el pleno empleo. La segunda fue el nivel de las indemnizaciones que Alemania tuvo que pagar a los aliados que ganaron la Primera Guerra Mundial. La solución de Alemania fue la necesidad un hombre fuerte que pudiera movilizar al pueblo con el fin de asegurar la estabilidad interna. Pero el Estado carecía de los recursos financieros para financiar las necesidades de un Estado complejo. Esta situación llevaría a la tentación de tratar de adquirir territorios que generaran rentas. Adolf Hitler demostró ser el hombre fuerte : Y como no pudo contemplar adquirir terrenos en el sur global, dirigió sus intereses hacia Europa del Este. Estos hechos culminaron en la Segunda Guerra Mundial.

No es posible encontrar un sentido a lo ocurrido entre 1870 y 1945 a menos que enfoquemos esos terribles hechos en términos la codicia por la renta. La cultura europea 3 estaba dominada por valores e instituciones de una aristocracia que buscaba la renta del suelo y se negaba a ceder su poder al pueblo. Cuando en 1870 golpeó la primera depresión mundial, las rentas generadas en Europa y sus colonias se redujeron. Estos eran los ingresos con los que contaban los terratenientes y los financieros quienes cobraban rentas a través de hipotecas. Así que fue necesaria una nueva etapa de apropiación de territorios. África era el espacio restante con dimensión suficiente para atraer la atención. Y cuando Europa se vio nuevamente atrapada en la depresión en los años 1930, el territorio relativamente menos poblado que podía atraer la atención de Alemania se encontraba al este de su frontera. La clase terrateniente de Alemania (los Junkers) conspiró alegremente con el partido Nazi en el proyecto de extender el poder y las ganancias provenientes de la renta que ingresarían a Alemania si iniciaba el apoderamiento de territorios hacia el Oriente.

La Depresión de los años 2008 a 2018

En la actualidad, estamos en el cuarto año de una depresión que continuará por el resto de la década. ¿Habrá apoderamiento de territorios? Y, de ser así, ¿por qué debería seguirle una guerra mundial? No ofrezco una respuesta simplista basada en la historia que se repite. Necesitamos una comprensión de la naturaleza del capitalismo más profunda que el modelo utilizado por economistas y políticos.

El capitalismo no es un sistema unificado. Está conformado por dos culturas distintas anudadas en un sistema. Este sistema obliga a las dos culturas a coexistir. Distinguimos estos dos sistemas de las siguientes formas:
• Gente involucrada en la cultura productiva que produce riqueza,. Agregan valor a la riqueza de la Nación.
• Por otro lado, los predadores. Han desarrollado su cultura para poder extraer el valor de lo producido por otros.

En Europa, hace 500 años casi todos desarrollaban actividades que incrementaban el valor de lo producido. Los predadores eran pocos, una minoría constituida por los monarcas y sus aristocracias feudales quienes vivían de las rentas. Con el paso del tiempo, el equilibrio cambió debido a que un mayor número de personas ingresaron al grupo de 4 predadores que viven de la renta de la suelo. En la actualidad, el balance se ve totalmente revertido. La gran mayoría de los ciudadanos participa de la Cultura Predadora. Esto se expresa en forma de propiedad de viviendas. En España, los propietarios de viviendas están en el rango del 80%. En Gran Bretaña, alrededor del 70%. Alemania tiene uno de los niveles más bajos en Europa (alrededor del 45%). La mayoría de la gente aspira a poseer una propiedad inmueble no como vivienda sino como un bien cuyo valor va en incremento.

En Europa y Norte América, la crisis social proviene del hecho de que no existe un número suficiente de personas para producir el superávit (rentas) del cual los predadores desean vivir. Este desequilibrio crecerá en intensidad en los próximos años. Las tendencias demográficas revelan una fuente de stress interno que requerirá de una explosión para ser resuelto. En primer lugar, la población crece en edad. Europa se encuentra con un número insuficiente de gente joven para sostener económicamente a una población retirada. Esta crisis demográfica es agravada por los actuales niveles de desempleo. Sabemos que estos altos niveles de desempleo entre los jóvenes resultarán en ingresos más bajos 20 años después. En otros términos, la productividad económica total del futuro se encuentra comprometida por los actuales niveles de desempleo. En la actualidad, el desempleo entre los jóvenes en Grecia y España promedia el 50%. En consecuencia, esos países se ven debilitados por las políticas de austeridad del presente (que destruyen las perspectivas laborales).

En general, en los países de altos ingresos, enfrentamos dos tendencias peligrosas:
1. Todos queremos obtener plusvalías de la tierra. Pero nuestra cultura tiene prejuicios contra la producción y es partidaria de la obtención de ingresos no ganados. provenientes de la propiedad de la tierra.
2. En Europa, los sectores productivos están siendo debilitados de forma intencional (con la notable excepción de Alemania)

Esta es una situación sin esperanzas. Las políticas oficiales dependen exclusivamente de imprimir dinero para rescatar a los bancos. Los políticos simplemente rezan pidiendo que haya una recuperación económica antes del comienzo de una gran 5 inflación. Si esto no ocurre - y creo que no ocurrirá – notemos las dos principales similitudes entre el presente y los años 1930.
• Con billones de dólares y euros invertidos en los sistemas económicos transatlánticos, la inflación desgastará aún más los ingresos de las personas y el valor de sus bienes. Esta fue una de las causas de la desesperación que en los años 1930 hizo que la gente de Alemania recibiera con aprobación a Herr Hitler.
• Las indemnizaciones exigidas a los países del sur de Europa – desde Grecia en el extremo oriental a Irlanda en el occidental – están causando intenso dolor personal a pueblos que en el pasado han recurrido al fascismo. Las indemnizaciones que Alemania debió pagar a otros países ayudaron a Hitler a subir al poder.

En la actualidad, irónicamente, es Alemania quien obliga a los países más débiles de las naciones europeas a pagar indemnizaciones como compensación por el rescate.

Psicología Social de las Depresiones

Una depresión es una larga experiencia en la cual tanto la elite como el pueblo en general se resignan al hecho de que la economía esté fuera de su control y que los pueblos no son dueños de su destino. Esto crea una psicología de desesperación y miedo. Los predadores, que controlan la estructura de poder, comprenden que los productores no pueden generar las rentas que ellos buscan. Esto los deja con una sola opción: tienen que salir afuera para apropiarse de recursos que generen renta en territorios pertenecientes a otros pueblos.

¿Cómo son los períodos de tiempo?

La depresión de los años 1870 creó el descontento y la rivalidad que se manifestaron en la contienda militar de 1914-18. El intervalo duró alrededor de 35 años.

Alemania estaba atrapada por el resultado de la Primera Guerra Mundial. La depresión de los años 1930 no le dio otra opción más que buscar hacia el este nuevos 6 territorios que cubriean sus necesidades internas. El intervalo entre las dos guerras mundiales fue de 20 años.

Las escalas de tiempo entre los hechos desencadenantes y las dos guerras mundiales se acortaron con cada episodio. ¿Que implica esto en las condiciones actuales? ¿Cuánto tiempo podría transcurrir entre el inicio de la crisis financiera (2008) y la necesidad de intentar adquirir territorios que generen renta parae compensar el déficit financiero en los países ricos del Norte?

Una gran diferencia entre el pasado y el presente es que Occidente está atrapado entre dos nuevas realidades.

• China está usando su vasto superávit disponible para comprar tierras de cultivo y materia prima de África y América del Sur. Occidente, escaso de dinero, no puede competir.
• Las antiguas potencias coloniales han emergido ahora con seguridad y recursos militares para proteger sus intereses soberanos.

Esto deja pocas oportunidades a los países occidentales de apropiarse de la renta de los territorios de otros pueblos. Así que Occidente, que incubó el sistema capitalista, ha caído en su propia trampa. Su modelo económico se ha vuelto tan ineficiente que, en los últimos 40 años, los ingresos promedio se han ido reduciendo. La mayoría de los países sólo han podido mantenerse generando deuda. Los gobiernos y ciudadanos han vivido por encima de sus posibilidades. En otras palabras, cada vez menos gente producía mientras se incrementaba el número de personas que pretendía vivir de las rentas de la tierra

Con el colonialismo, el modelo europeo fue implantado en todos los continentes. En consecuencia, cada nación excepto Corea del Norte sigue el modelo capitalista en el cual el comportamiento se inclina a favor de la obtención de rentas no ganadas provenientes de la propiedad de la tierra.

La conclusión debe ser que nuestro mundo se encuentra en un precipicio. No estoy sugiriendo que esto llevará a una guerra convencional como las del siglo XX, en la cuales 7 millones de soldados fueron gaseados y ametrallados hasta la muerte, y las ciudades arrasadas con bombardeos aéreos. Estamos frente a una versión de destrucción masiva del siglo XXI con los medios de los que disponemos en la Era Electrónica. El conflicto podría durar un largo período en el cual las contiendas incluirán guerras de divisas, guerras comerciales, guerras en el ciberespacio... que como en las pesadillas de ciencia ficción desembocan en la destrucción de la humanidad.

La Única Alternativa Viable

Los mayores grupos de expertos e instituciones financieras mundiales (OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos], FMI [Fondo Monetario Internacional]) promueven la idea de que la economía mundial volverá a funcionar como siempre. Son partidarios de reestructurar el sistema bancario. Pero sus propuestas son de cambio de regulaciones. No hay proyectos de reformas de fondo que modifiquen la forma de la economía capitalista, los estímulos que mueven el comportamiento colectivo o la trayectoria de las tendencias históricas. Por consiguiente, soy pesimista acerca del futuro.

Pero existe un camino alternativo para el futuro. Es uno basado en la esperanza y el crecimiento sostenible. Requiere un cambio en la psicología y la moral. Requiere lo que el Profesor Mason Gaffney de la Universidad de California denomina un nuevo Gran Despertar. En los Estados Unidos, todos los grandes avances en las condiciones sociales fueron precedidos por una oleada de renovación espiritual. La gente se movilizaba para exigir cambios progresistas. Existieron episodios similares en Europa, como el que desencadenó en la Reforma. ¿Podría volver a ocurrir?

La única medida práctica que se necesita hoy eliminaría la renta del suelo como causa de conflictos violentos. Esta reforma financiera incorporaría una nueva moral social. Asimismo, eliminaría los impuestos sobre ingresos que surgen de la actividad productiva: lo que incrementaría la productividad y se generarían nuevos empleos. Los ingresos públicos se obtendrían de la renta del suelo. Esto alteraría el principio ordenador sobre el cual las naciones están construidas en la actualidad. El énfasis estaría en las sociedades comerciales y asociaciones, en lugar de las divisiones y la codicia material que separa a las naciones en ricas y pobres. En lo geopolítico, la comunidad de las naciones se enriquecería sobre la base de nuevos principios: el respeto por el mundo natural y el derecho de otros de 8 convivir en paz. Esta fórmula financiera contiene el algoritmo para resolver nuestros mayores problemas económicos y políticos.

Esto no es un prospecto utópico. Es una visión que ha inspirado a líderes en el pasado. Podemos mencionar a algunas de las personas que, si sus consejos hubieran sido adoptados, hubieran conducido a sus naciones por nuevos caminos de desarrollo social.
• Rivadavia en Argentina
• Sun Yat-sen en China
• Churchill en Gran Bretaña
• Turgot en Francia

En la actualidad, no parecen surgir líderes con la sabiduría necesaria para cambiar el curso de la historia. De ahí la necesidad de dar poder al pueblo dándole el conocimiento de que un futuro en paz es posible. Es el pueblo quien debe exigir un nuevo pensamiento de sus líderes políticos.

Marx pretendió predecir el colapso del capitalismo por medio de la revolución del proletariado. Los empleadores, que explotaban a los trabajadores, caerían. Ahora sabemos que esto fue una visión burda e ideológica del final del capitalismo.

Mi versión es más sutil. El sector productor de la economía de mercado libre no puede continuar manteniendo la carga de los predadores. Necesitamos un proceso de evolución pacífico donde todos ganen. Los beneficios serán medidos tanto por el enriquecimiento espiritual y estético como por la seguridad material.