martes, 28 de agosto de 2018

ERRADICAR LA INFLACIÓN LEGISLATIVA Y MONETARIA YA!

Héctor R. Sandler, profesor Consulto, Derecho, UBA.

INFORMES DE LA UCA
Transcribo a continuación información basada en estudios hechos en el ámbito de la Universidad Católica Argentina y publicado en la Nación (Economía y Negocios, noviembre 8, 2010).
Ocho años después, las cifras se han agravado. “De cada 100 viviendas ubicadas en villas o asentamientos precarios de los grandes centros urbanos del país, 73 no tienen gas natural, 28 no acceden al agua corriente de red, 75 carecen de conexión a la red cloacal y 66 están en calles sin pavimentar. Además, en 25 de cada 100, sus habitantes viven hacinados, es decir, con tres o más personas por habitación” “La precaria calidad de vida en esos lugares – agrega - no impidió que en los últimos años las familias que allí habitan fueran las más afectadas por la suba del costo de los alquileres: mientras que el valor promedio de los contratos se elevó un 62%, el acceso al uso de una casa en una villa urbana se encareció entre 2007 y 2009 mucho más: un 97,4 por ciento. “En cuanto a los costos de alquiler, los datos muestran que el costo promedio mensual de ocupar una vivienda en una villa pasó de $ 191 a $ 378 entre los años mencionados, lo que representa un alza del 97,4 por ciento. En las zonas con trazado urbano donde habitan familias de clase baja, el precio subió de $ 395 a $ 705 (un 78,5%), y en los barrios de clase media la suba fue del 51,5 por ciento. Así, el efecto inflacionario duplicó su incidencia en las familias con más carencias.

LA REALIDAD MÁS VISIBLE E IGNORADA La cuestión de la inflación monetaria se vuelve a manifestar una y otra vez en la hoja de ruta de la economía argentina. Habría alcanzado ya en 2010 el alarmante nivel del 25% anual. Ese porcentaje lo calculan las consultoras y lo sufre la gente. Hoy se la calcula en alrededor del 30% anual.
A la luz de nuestra historia contemporánea este porcentaje no es un “accidente” en el camino, sino un “proceso” crónico en nuestro orden social. Su efecto, la pérdida del poder adquisitivo del peso, no es algo desconocido para los argentinos. ¿Pero cuál es el “motor” primero de la inflación ,del persistente paralización del crecimiento general y de la miseria que padecen mas de 3 millones de habitantes?

HAY QUE RELACIONAR INFLACIÓN CON ALTO COSTO DE LA TIERRA .
En lo mejor de la ciudad y en las “villas y asentamientos”. Son dos tipos de hacinamientos ; pero hacinamientos ambos.
Con dominio de elementales principios de la ciencia económica (“Mejor que saber mucho/es saber cosas buenas”) uno puede asir el hilo de Ariadna y comprender no solo la principal causa de la inflación argentina sino también la del hacinamiento urbano y de la miseria que asuela a millones de familias . Como asi tambien la causa del persistente retroceso que padece el país en el concierto de naciones. De figurar en año 1910 entre los primeros 10 países del mundo, hoy nuestra patria se encuentra en el grupo de los últimos de una lista de 170.


COMPARANDO EL ALZA DE LOS PRECIOS Mientras los expertos calculan el promedio de aumento general de precios oscila alrededor del 35%, el “valor de la tierra” en lugares tan inhóspitos como los citados en el informe transcripto más arriba, su precio - para acceder a ella – ha crecido más del 100%. No tenemos cifras de los “lugares más elegantes” porque a los economistas argentinos parece no interesarles el rol del valor de la tierra en la constitución del orden económico; ni el destino de la renta del suelo; ni la relevancia que tiene el régimen impositivo en ese efecto; ni los procesos reales y monetarios que en ese perverso orden se dan.
Ignorancia inconcebible, pero real. Ignorancia que explica la poca fortuna de la “ciencia económica al uso” en la tarea de salir de la postración en la que nos hallamos y el fracaso en que han rematado todos los “planes” y “modelos”.
En todos se han ignorado dos cosas: el destino de la creciente renta del suelo (creciente precio de la tierra) y la existencia de un asixiante régimen de impuestos contrario a la actividad económica. En el 2003 la deuda pública – en términos de exigencia material – fue voluntariosamente reducida en casi su totalidad. Pero hoy una nueva deuda vuelve a repetirse en monto semejante, a la vez que sufrimos un nuevo pico inflacionario. Estos hechos recurrentes denuncian que padecemos un “mal crónico”, sistémico. Clara evidencia que una falla de naturaleza económico/legal afecta las raíces nuestro orden social.

NUESTRO DERECHO POSITIVO NOS ASFIXIA Nos guste o no el derecho positivo, el legislado, es el principal ordenador ( o desordenador) de las otras instituciones sociales. Principalmente las de contenido económico. Por ello frente a este nuevo brote inflacionario, vista la noticia con que iniciamos este comentario, hay que formularse esta pregunta: ¿Nuestra crónica tendencia a la inflación monetaria y la correlativa miseria no tendrá origen en ciertas y precisas estructuras legales constitutivas reales del orden económico positivo? En el mundo contemporáneo el “orden económico” tiene la mayor parte de sus raíces en el campo del derecho positivo. Es el derecho con vigencia efectiva, el que se ubica por debajo de las normas de la Constitución a las conductas de la realidad cotidiana. Este derecho positivo tiene origen en el Congreso y posee más fuerza que la Constitución misma al “constituir” la economía real. Contra él nada pueden hacer los habitantes, ni los jueces. La Corte Suprema, bajo el peso de decenas de miles de casos, carece de toda fuerza para mover un milímetro el horrible sistema que se ha instalado. Son el Ejecutivo con sus iniciativas y el Legislativo con su discusión y debate, las fuentes de ese derecho. Para bien o para mal de la sociedad.

INFLACIÓN LEGISLATIVA e INFLACIÓN MONETARIA Con periodicidad decenal nuestro orden económico entra en crisis y es sometido a duros e inútiles tratamientos por la fuerza política del Estado. Para ese fin se produce derecho positivo. ¿Pero cuales son los efectos de esa producción? ¿Qué daño nos causa la inflación legislativa? No es casual que a la inflación monetaria la ha acompañado una “inflación legislativa”. Entre 1862 y 1943, 82 años de progreso económico, se dictaron 262 leyes ordenadoras de la economía (desde los Códigos de fondo a resoluciones administrativas). Desde 1943 al 2000 (años de persistente decadencia económica) la cantidad de leyes dictadas para mitigar los males económicos” han sobrepasado la cifra de ¡10.000¡ Esta inflación legislativa ha trastornado el concepto de derecho y alejado a la Argentina de los propósitos cifrados en la Constitución Nacional originaria. En 1994, mediante la reforma, se ha alargado el periodo de sesiones ordinarias. Bajo la estrafalaria idea que cuanto más activa sea la maquina legislativa, mejor será el orden social. Juzgue el lector comparando los dos periodos antes descritos.

LAS CAUSAS ESTRUCTURALES DE LA DECADENCIA ARGENTINA Se supone que nada escapa al ojo del legislador. Pero no es así. El ojo del legislador argentino – por formación cultural - padece de miopía cuando no ceguera. No alcanza a ver lo que importa que vea. Los más diversos segmentos legales que afectan a la economía han sido modificados una y otra vez. La inflación legislativa y su correlato – la inflación monetaria crónica - lo prueban ¿Pero ven los legisladores las cuestiones esenciales, necesarias de corrección para que perdure la democracia, exista la república y reine la concordia social? No, a tenor de sus propuestas. Esta ceguera ha generado una conjunción de leyes causantes de la derrota social argentina. Son leyes que en recíproca conjunción provocan no solo nuestra crónica inflación monetaria sino las crecientes discordia y miseria social. Los focos infecciosos son dos regímenes legales: uno propio del derecho privado y otro del derecho público.
El primero es la ley civil. Al establecerse acertadamente el régimen de propiedad sobre la tierra en favor de “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino” (Preambulo de la Constitución), por ignorancia e intereses creados, se dictaron normas que hicieron y hacen que los propietarios de tierra se apropien para si de su creciente valor de mercado. la renta de la tierra. Este valor no es generado por el propietario sino por la creciente demanda social de suelo causado por el aumento de población y nuevas demandas de espacio y recursos naturales.(Así desde el Código Civil de 1870 al actualmente vigente ). Segundo régimen legal causante de la decadencia argentina. Se trata aquí del derecho público. Las leyes e instituciones que han establecido el oprobioso actual régimen de impuestos. Fue creado a partir de una “provisoria” ley de Impuesto a los Réditos, (dictada solo por tres años en 1932). Esta ley prorrogada una y otra vez , fue la cepa generatriz del actual asfixiante régimen de impuestos. Alrededor de 100 impuestos castigan el ingreso de los trabajadores, inversores de capital y consumidores.

Ambas leyes unidas han provocado la decadencia argentina . Impagables deudas internas y externas, destrucción de la moneda nacional, permanentes conflictos, latentes y abiertos , república deformada, degradada la democracia y ausencia de federalismo económico, son los efectos, entre otros, del Codigo Civil mas el régimen de impuestos. Al castigarse sistémicamente a la producción, al consumo, al trabajo y a la inversión para no cobrar la renta del suelo se ha generado la creciente legion de desocupados , desanimado a los jóvenes de cada sucesiva generación y provocado la migración constante de su población: del campo a la ciudad, de la ciudad a la gran metrópoli porteña y de ésta al extranjero.
Como “remedios” se dictan año tras año nuevas leyes prometiendo “políticas sociales ”. Solo han conseguido aumentar el gasto público, convertir en súbditos del poder a los ciudadanos , fomentar el clientelismo, extremar la miseria y propagar la delincuencia, la callejera y en el poder público y privado. .
Es algo de no creer, pero real para quien lo quiera ver: mediante la ley positiva se ha corroído la base económica necesaria para una sana democracia de hombres libres (J.B. Alberdi, Sistema Economico y Rentistico)

Hoy todos unidos debemos demandar al poder ejecutivo y a los legisladores la inmediata sustitución de este destructor régimen impositivo por unas muy pocas leyes ajustadas al sentido moral y social de nuestra Constitucion. Las pocas necesarias para recaudar un tanto por ciento del valor de mercado de la tierra. Bastará comenzar con el 1 por ciento anual del valor de mercado de la tierra libre de mejoras y - correlativamente - derogar leyes impositivas cuya recaudación real importe lo que se calcula recaudar cobrando la renta del suelo. Avanzar progresivamente y sin cesar en dirección hasta liberar a la inversión y el trabajo de todo castigo impositivo.
Hay que recuperar el camino del éxto. Urge hacerlo, para evitar que nuestra patria sufra más graves males.
Moral y materialmente necesitamos recobrar el natural ímpetu hacia el progreso que todos y cada uno de los argentinos posee.

Buenos Aires, Agosto 29 de 2018
Dial del Abogado, dia del natalicio del gran Juan B. Alberdi, cuestionador del actual sistema de propiedad del Código Civil y contrario a los impuestos al trabajo y la producción.

No hay comentarios: