sábado, 16 de julio de 2011

"TREN + TIERRA = TRABAJO" ?


Estimados amigos:
Acabo de leer el documento titulado Proyecto Sur presentó el plan “Tren + Tierra = Trabajo”.
Aprecio con toda sinceridad vuestro esfuerzo por proponer soluciones a nuestros problemas y en especial para los de los trabajadores con menores ingresos e incluso para los que no tienen ninguno por la sencilla razón que no tienen ni pueden conseguir trabajo. Asi se hace democracia.

Pero han de tener en vista que la democracia es un MEDIO para colocar en el gobierno a personas capaces de TOMAR DECISIONES (en general leyes) para SOLUCIONAR problemas de ORDEN SOCIAL. Y esto supone un CONOCIMIENTO COHERENTE de la realidad. Los "slogan" son interesantes para el marketing, pero en la democracia deben servir para ESCLARECER EL CONOCIMIENTO DEL CIUDADANO. (Distinto es en los regimenes autoritarios)

¿Que que se quiere decir con "Tren + Tierra"= Trabajo?

Carece de sentido. Es una suma que no puede arrojar ningún resultado.
Sobre todo y para colmo, cuando en el texto NI UNA VEZ FIGURA la "TIERRA". Se la nombra en la formula y se la ignora en el texto.

LA TIERRA es el "factor de vida" que mas cuenta para "constituir" un orden social humano. De él TODO POLITICO DEMOCRATICO TIENE EL CARGO Y LA RESPONSABILIDAD DE OCUPARESE.

El HACINAMIENTO de 7 millones de personas en 4.000 km2 (cinturón del Gran Buenos Aires) no se arregla con "medidas de transporte" ni proviene de "falta de transporte".
El hacinamiento cruel a que son sometido millones de trabajadores en la Argentina es causado por 2 factores principales:

1) ALTO COSTO DE LA TIERRA Y

2) TREMENDOS IMPUESTOS AL TRABAJO.

Todo movimiento político que se precie ser de "izquierda" ha de ocuparse EN PRIMER LUGAR Y DE MODO IRRENUNCIABLE de esas dos cuestiones.

Todo aquel político maguer los slogans que agite y los títulos que se ponga, SI IGNORA ESAS 2 CUESTIONES, en nuestro país, mal le pese . ES DE DERECHA. Ve que las cosas andan mal, pero no atina a diagnosticar su causa y falla en el remedio. Anda mal rumbeado.

Agradezco sus mensajes y a la reciproca, quedo a vuestra disposición para aclarar la cuestión que motiva esta carta.

Héctor Raúl Sandler Dip. Nacional (m.c.) Profesor Consulto, Derecho, UBA




Comunicado de prensa


Jueves 14 de Julio de 2011

Proyecto Sur presentó el plan “Tren + Tierra= Trabajo”.

Los candidatos de la provincia de Buenos Aires del Movimiento Proyecto Sur presentaron en el hall de la estación Constitución el plan “Tren + Tierra = Trabajo”. Estuvo presente el candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires, Mario Cafiero y su compañero de fórmula, Alberto Aramouni; Los candidatos a Diputados nacionales Mario Mazzitelli y Vilma Ripoll. Esta actividad fue acompañada por volanteadas de los militantes que en el mismo horario estuvieron presentes en la estación Retiro y Once.

“Para Proyecto Sur el tema del Transporte, el Ferrocarril es fundamental, hace a la calidad de vida de millones de usuarios que todos los días sufren trastornos y pérdida de tiempo. Porque hace muchos años el Estado no invierte lo suficiente y lo tenemos que hacer fundamentalmente desde la provincia de Buenos Aires. Es el conurbano donde vive la mayor cantidad de habitantes y son los que más sufren el problema del transporte metropolitano. Estamos sufriendo haber perdido el 85% de la red ferroviaria en la provincia y esto ha impedido la incomunicación de los pueblos y que miles de hectáreas no estén al servicio de la producción para generar trabajo y alimentos de gran calidad que es lo que más está necesitando el mundo” explicó Mario Cafiero.

“Estamos insistiendo en la necesidad de comunicar la terminal Buenos Aires del ferrocarril Belgrano, que conecta toda la zona sudoeste del conurbano bonaerense, con la estación Constitución, que además se comunicaría con el subterráneo, es decir estamos propiciando la integración en materia de transporte de la provincia con la capital federal” sostuvo Alberto Aramouni.

“el sistema de transporte en la argentina ha colapsado sobre la base de impulsar el negocio automotriz y de las petroleras. Nosotros planteamos que hay que restablecer varios miles de kilómetros de vías de la provincia de Buenos Aires, que unan a sus principales poblaciones y que sirva para agilizar la producción, así ampliamos el mercado y se bajarían los costos de los productos. Esto también sirve para generar puesto de trabajo, porque es el relanzamiento de la industria del ferrocarril, es decir volver a armar los talleres para construir vagones de carga, de pasajeros, locomotoras y rieles. Van a trabajar proyectistas, ingenieros, técnicos, operarios y pensemos el crecimiento que va a tener la industria metalúrgica y siderúrgica. Aseguró Mario Mazzitelli.

“Tenemos que recuperar el tren para todos porque es más barato y seguro, por que evitaría los accidentes en las rutas. Tenemos que terminar con el manejo de los subsidios que no resuelve el problema de los pasajeros, si no que enriquece a los empresarios en sociedad con la burocracia sindical que hacen que exista trabajadores terciarizados en las peores condiciones, con salarios bajos y los pasajeros viajan peor que nunca. Por eso creemos que hay cambiar de raíz, la única solución es la recuperación del tren” señaló Vilma Ripoll.

SE AGRADECE LA DIFUSIÓN
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Contacto Prensa Mario Mazzitelli
1er Candidato a Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires por Proyecto Sur
Secretario general Partido Socialista Auténtico (PSA)

Gabriela Papagni
Contacto prensa
Cel (223) 15 5394053
PIN 23149E58
prensamariomazzitelli@gmail.com

jueves, 14 de julio de 2011

Reforma Juridica y Tributaria por Hector SANDLER & Guillermo ANDREAU

Audio del programa de Radio "Buenos Aires y sus amigos" del 9 de Julio de 2011
Proponemos el cambio del perverso sistema jurídico vigente para terminar con la desigualdad, la violencia, la injusticia, la improductividad y la esclavitud en Argentina y el mundo.
Del sistema jurídico del Cristianismo y de la Revolución de Mayo de 1810 -reafirmada en el Sistema Económico y Rentístico en la Constitución de 1853- resurgirá la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los argentinos. Difundir.


PARTE 1

Andreau & Sandler Reforma Juridica y Tributaria a.mp3 Listen on Posterous


PARTE 2
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PARTE 3
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PARTE 4
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sábado, 2 de julio de 2011

Cambio de Sistema. Indignados.



IMPUESTOS: DESDE 1662 HASTA EL PRESENTE, LA DISTANCIA SE MIDE MAS QUE EN AÑOS
Dr. Raúl E. Cuello
30/6/2011



Habida cuenta que los individuos tienen idea a temprana edad de los impuestos, a los que se identifican con un castigo impuesto por las autoridades, comienzo por expresar que la ciencia económica tiene su piedra fundamental en el año 1662 cuando un mercantilista de aguda observación y sólidos conocimientos económicos, estudia de qué modo eficiente pueden financiarse los gastos gubernamentales y comienza, a desarrollar la teoría económica, adelantándose en más de cien años a la obra de Adam Smith y David Ricardo. Me refiero a William Petty a quien algunos consideran el verdadero fundador de la economía, entre ellos, Karl Marx.

A aquellos pensadores sociales, no solo le importaba la recaudación para las arcas públicas, sino cuales eran las mejores formas de gravar a los ciudadanos y así encontraron que hay tres y solo tres formas de imposición: la propiedad, las rentas y los consumos. Y como no era cuestión de obtener toda la recaudación de solo una de esas fuentes, debía establecerse en qué proporción unas y otras debían contribuir a financiar a la monarquía constitucional entonces vigente. No podía recaer todo sobre la propiedad, ni tampoco sobre la renta y menos sobre los consumos. Si bien la decisión de fijarlos era política, nunca podía ser arbitraria. La idea de equidad ya sobrevolaba el escenario rentístico.



Había que tener idea de cómo funcionaba el sistema económico y la forma como Petty lo percibe, es consecuencia de su falta de vinculación con todo tipo de interés mercantil, no obstante su experiencia como hombre de negocios vinculado con la actividad rural. Pero también de su amistad con hombres destacados en el acontecer científico, todo lo cual le confirió una amplitud de miras y una objetividad en sus estudios, a punto tal que se necesitó más de un siglo para que sus ideas económicas fueran mejoradas.

Su “Tratado de Impuestos y Contribuciones” es en realidad, un completo estudio de las finanzas públicas.. Es el primer economista que se demuestra a favor de los impuestos debido a que si son instrumentados adecuadamente, son beneficiosos para la sociedad. Pone el acento en el carácter redistributivo de los mismos a favor de los productores, desde aquellos súbditos que no lo son. Establece, las condiciones a que debe ajustarse un buen impuesto: proporcionalidad, claridad, comodidad y economía.

Esas ideas son las que todavía dan parte a la estructura funcional de la economía en el plano de la Política Fiscal, la que integran junto con el Gasto Público, el Régimen Previsional y la Política de la Deuda Pública, e integrada a nivel macroeconómico con la Política Monetaria constituyen los denominados Fundamentals.

Un planteo adecuado, establecería que cada una de las tres bases imponibles citadas debieran participar de manera equilibrada en la estructura recaudatoria, para impedir la presencia de impuestos que distorsionen el funcionamiento de la economía en el marco de un Gasto Público que no imponga un exceso de tributación. En Argentina estamos muy lejos de esto. La falta de equilibrio es manifiesta toda vez que el impuesto sobre la propiedad carece de significación, en tanto que el financiamiento deviene exclusivamente de las cargas sobre los consumos, las utilidades, el trabajo y la producción.

Así, por ejemplo la carga tributaria de un asalariado varía entre un 47 y un 51% de su ingreso bruto y corresponde a los impuestos al trabajo, al I.V.A y a los impuestos provinciales y municipales. Considerada la recaudación nacional a nivel consolidado (impuestos, seguridad social y aduaneros), el I.V.A representa el 26,4%, Ganancias el 18,3%, Retenciones a las Exportaciones el 8,9%, las Cuentas Corrientes Bancarias el 6%, Combustibles el 3%, Internos el 2,2%, Bienes Personales el 1%, y los Aportes y Contribuciones sobre el trabajo el 30,6%. El resto da el 3,6%. Y agrego, que en el total país, el impuesto inmobiliario rinde solamente el 0,03% del PBI.

En este marco, fácil es deducir que no hay justicia, no hay neutralidad, no hay progresividad ni eficiencia en la asignación de recursos. En definitiva no hay nada que no sea la necesidad de recaudar de la manera que sea. La iniciativa que ha tenido entrada en el Congreso así lo demuestra ya que se pretende gravar las manifestaciones tecnológicas como si se tratara de indicadores de capacidad contributiva.

Parece razonable que el país no tenga el crecimiento que surge de sus recursos potenciales en tanto y en cuanto se penaliza a los eficientes y emprendedores, al mismo tiempo que se reduce la dimensión del mercado al hacer que los consumos estén excesivamente gravados. El punto es que como los recursos no alcanzan debido a la falta de ponderación de los gastos públicos, se acude a expedientes que agravan la situación conduciendo cargas administrativas, complejidad y falta de transparencia, poniendo en cabeza de los contribuyentes las funciones recaudatorias vía regímenes de percepciones y retenciones.

El resultado es una presión tributaria global del 32% del PBI, que es 20% superior a la existente en los años previos a la crisis de 2002. Pero no es una carga que alcanza a todos, cumpliendo con las reglas de equidad. El hecho que exista un altísimo margen de economía informal, hace que quienes cumplen sus obligaciones impositivas se vean frente a una situación que los descoloca frente a la competencia de los evasores, con lo cual se encuentran frente a dos opciones: dejar la actividad o se convertirse también en evasores.

Frente al panorama descripto a nadie puede llamar la atención la falta de incentivos a la inversión de riesgo y la clásica fuga de capitales, en un país que esta ávido de aquellas y con oportunidades como pocos. A poco que meditemos sobre el inicio de este ensayo y hagamos un alto doscientos años mas tarde en la Confederación Argentina, para recrearnos con las ideas fiscales de la Generación de 1837, llegaremos al convencimiento que esta materia no está actualmente en la agenda de gobiernos y de candidatos en la medida que debiera estar. Y mientras así sea, no habrá premio para la eficiencia y castigo para la especulación. Coincidiremos entonces con que nuestro problema no es de conductas anómalas, sino de sistemas que las permiten. Si la economía nace como ciencia a partir del estudio de los impuestos es una disciplina que todavía los argentinos no hemos aprendido.

viernes, 1 de julio de 2011

Los indignados y el sistema de impuestos


INDIGNARSE NO ESTA MAL. PERO ES MEJOR SABER Y ACTUAR
Héctor Sandler, Profesor Consulto, Derecho, UBA

En la edición del Miércoles 29 de Junio del 2011del periódico capitalino “Ámbito Financiero”, se publican datos muy importantes para el conocimiento del real orden económico argentino. Al menos en lo principal: sus fundamentos. Los que condicionan y determinan su restante configuración y con ésta los procesos cotidianos que dentro de ese orden se han de dar, más allá de las esperanzas de la gente.

El tenor del artículo revela el creciente valor de la tierra en Argentina. En ninguna de sus partes se da cuenta que puede significar un síntoma negativo para la buena salud de la sociedad. En general el aumento del valor de la tierra es tomado como síntoma de una recuperación económica cuando no prueba de prosperidad. Tomarlo así, sin más ni más, es un tremendo error, causante de las mayores crisis conocidas en todas las épocas y en especial a comienzos del Siglo XXI – 2008 - en los EEUU y en Europa.

No puede negarse que ese aumento del valor de la tierra algo tiene que ver con la prosperidad de una sociedad. Los llamados “buenos tiempos” han arrancado siempre con un firme crecimiento de ese valor. Lo que se calla por causa de una ciencia social defectuosa e ignora por una educación de la calle derivada de un orden institucional perverso, es que al crecimiento de los valores de la tierra – rural y urbana – en un plazo de alrededor de dos décadas, contados desde el comienzo del auge inmobiliario (F. Foldvary y F. Harrison) , comienza abruptamente la depresión económica, la multiplicación de los conflictos sociales y el desanimo político, todo lo cual induce al mal uso de la democracia cuando no a su sustitución. Al ápice se lo llama “crisis”.

Por estas breves razones hay que tomar a la información de Ámbito Financiero como verdad alarmante. Según encuesta realizada por la inmobiliaria L. J. Ramos, el precio de la tierra dedicada a las tareas agrícolas – en el último año- ha aumentado, en promedio, de modo extraordinario. “En el último año – dice – los valores de la hectárea de campo en la zona núcleo, comprendida por las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, se elevaron un 20%”. Pero este es solo un promedio. En determinados lugares a la fecha (mediados del 2011) los precios alcanza a los 30.000 dólares la hectárea. En los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires y se elevan a 40.000 dólares en el valle cuyano de Mendoza”

Según la encuesta los precios varían bastante incluso en lugares geográficamente muy próximos cuando no vecinos. Se informa que en la zona denominada “cercanías de la Ciudad de Buenos Aires”, la hectárea se cotiza entre 7.000 y 30.000 dólares. Importa mucho este fenómeno. En primer lugar, porque nada tiene que ver con las condiciones naturales del suelo. Otras son las causas. Es muy ilustrativo examinar las causas que inventarían los autores del informe. Para ellos los diferentes precios se deben a las distintas actividades que sobre esos lugares se cumplen. En esas tierras – dice la nota - “se pueden desarrollar actividades intensivas, emprendimientos inmobiliarios o áreas de descanso para fin de semana”.

A nadie puede escapar cuan distintas son las “actividades” mencionadas. Unas son radicalmente económicas, en cuanto se refieren a la producción de riqueza. El autor de la nota las denomina como “actividades intensivas”. La otra clase de causas es más brumosa. Habla de “emprendimientos inmobiliarios”. Este titulo puede aplicarse tanto a la construcción de diferentes tipos de edificios (causa económica) como a simples “loteos”, cuyo carácter económico, como actividad, es muy pobre. La tercera clase de causas es por completo distinta. Por su finalidad es la antitesis de la primera (la productiva) toda vez que son tierras aplicadas “al descanso para fin de semana”. Lo que queremos hacer ver es el hecho pasado por alto y que la denominación dada a esta tercera clase oculta: es seguro que un hectárea de tierra dedicada al “solaz esparcimiento” ha de ser muchas veces más cara (de mayor “valor”) que las dedicadas a las “actividades intensivas”.

Pero hay una cuarta clase de tierras a los que el autor de la nota (y el informe) solo trata muy de paso. Reconocible solo por menciones como las que siguen. “En este último año, dice el autor, aumentó la demanda de campos agrícolas y mixtos (agrícolas y ganadores)”. Pero “la disponibilidad (para satisfacerla) resulto escasa”. ¿Acaso está superpoblado el territorio argentino? Cualquier censo desmiente semejante suposición. Entonces, ¿Qué pasa para que los demandantes de tierra, en momentos de un “boom” agrícola, no pueden acceder a ella?. El propio articulista lo aclara. “Las operaciones de compraventa fueron escasas porque los propietarios no se quieren desprender de tierras valiosas”. No hay manera de entender esta información sino reconociendo, por principio, una “cuarta clase”: las tierras ociosas. Son aquellas que sus propietarios la tienen como “reserva de capital”, unos para sus nietos, otros para especular con ellas en momentos de mayor alza de su valor. En las edades premodernas se las llamaba “manos muertas”. Hoy son las “baldías”. En el campo y en la ciudad. Apartadas de la actividad económica de la sociedad por libre voluntad del, concurriendo así al aumento del valor del suelo y con ello, al de todos los precios de lo producido por el trabajo.

Sin embargo no todas las de esta cuarta clase son “baldías”. Lo aclara el propio informe que comentamos. Tras de reconocer la reticencia de muchos propietarios de tierra, con escasas operaciones de compraventa, no ha sucedido lo mismo con los arrendamientos. “Los alquileres – dice – tuvieron un buen desempeño, con pagos por adelantado”. Una manera elegante de describir un tremendo mal para la economía de una sociedad. Aquel aumento promedio del 20% del precio de la tierra en apenas un año ha resonado en los precios de los alquileres.

Aquellos dueños de la tierra que la tienen ociosa (porque no la hacen producir con su trabajo e inversión de capital), toman el camino del atajo: la alquilan. Y por las dudas, precaviéndose contra los malos resultados que le pueden ocurrir a quienes la trabajen, cobran por adelantado el alquiler. No es mal negocio. Para el dueño. Aquí hay que rememorar al ejecutivo de la General Motors que en los 1950 declaro ufano: “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos”. No es verdad. No es verdad que lo bueno para una de las partes, sea bueno para el todo. El cáncer es al fin y al cabo una célula del organismo que se reproduce con superlativo éxito. Para ella. Pero nadie quisiera tener alguna de esas células y menos que pensaría que es bueno tenerla en su organismo.

Sin embargo así lo pensaba nuestro codificador, el distinguido don Dalmacio Vélez Sarsfield. En el párrafo 5 de la nota al Art. 2503 de Código Civil , sostiene respecto al derecho de propiedad de la tierra: “Hemos juzgado que era más conveniente aceptar el derecho puro de los romanos”. Es el actual que rige entre nosotros.
No se detuvo mucho el Codificador en pensar en las consecuencias del “desempeño” de los alquileres bajo este sistema. Le bastó con decir en el párrafo 8 de la misma nota al Art. 2503: “El contrato de arrendamiento será entre los propietarios y los cultivadores o criadores de ganado, un intermediario suficiente”. Entre los dueños de la tierra y aquellos que la requieren para vivir y trabajar.

Hay que hacerse estas reflexiones cuando la sociedad es informada en letras de molde y con tono positivo que “El campo también se aprecia: sube un 20% en la zona central”. Uno se las debe hacer poniendo un ojo en nuestro sistema de propiedad del suelo y el otro en el régimen de impuestos. Si se acepta el sistema de acceso al suelo que hemos establecido e irresponsablemente se construye (como a partir de 1932) un régimen de impuestos que tiene como principales hechos imponibles al trabajo y la producción, a la inversión de capital y el consumo, la suerte del país esta echada.
Viviremos en sucesivos y alternados ataques epilépticos decenales, llamados crisis (auge y depresión). Como sociedad, el país se fracturará cada vez más. Algunos pocos alcanzaran riquezas no correlativas a su trabajo y aun con total falta de trabajo. Muchos más, trabajando, no lograran salir de la mediocridad material. Y, para colmo de las desgracias, muchos otros sin poder evitarlo caerán en el pozo de la “marginalidad”.

Estamos en la culminación de un año electoral. No se atisba en ninguno de los partidos y fracciones de partido, la menor reflexión sobre esta tremenda cuestión. Es hora que los ciudadanos vuelvan por sus fueros.
En varios lugares del mundo – por las mismas causas raigales que acabo de exponer - se están propagando “los indignados”. Es un síntoma de sufrimiento. Necesario para hacer sospechar que algo “huele mal”. Pero por completo insuficiente. El ciudadano tiene sobre si el cargo de entender y comprender las causas que irritan sus sentimientos y, además, aplicar el pensar para suprimirlas. Sentir pensando se requiere para construir la voluntad necesaria si queremos cambiar lo que se debe ser cambiado: el régimen de impuestos.
Buenos Aires, 1º de julio del año 2011

lunes, 27 de junio de 2011

Donde va Grecia



El profesor Michael Hudson revela que la quiebra actual de Grecia es el resultado de la connjuncion de 2 factores :a) sistema bancario + b) apropiacion privada de la renta del suelo. A resulta de lo cual propone (entre otras cosas menores) recaudar la renta del suelo y eliminar impuestos.

Whither Greece
June 24, 2011
By Michael Hudson

Without a national referendum Iceland-style, EU dictates cannot be binding
The fight for Europe’s future is being waged in Athens and other Greek cities to resist financial demands that are the 21st century’s version of an outright military attack. The threat of bank overlordship is not the kind of economy-killing policy that affords opportunities for heroism in armed battle, to be sure. Destructive financial policies are more like an exercise in the banality of evil – in this case, the pro-creditor assumptions of the European Central Bank (ECB), EU and IMF (egged on by the U.S. Treasury).
As Vladimir Putin pointed out some years ago, the neoliberal reforms put in Boris Yeltsin’s hands by the Harvard Boys in the 1990s caused Russia to suffer lower birth rates, shortening life spans and emigration – the greatest loss in population growth since World War II. Capital flight is another consequence of financial austerity. The ECB’s proposed “solution” to Greece’s debt problem is thus self-defeating. It only buys time for the ECB to take on yet more Greek government debt, leaving all EU taxpayers to get the bill. It is to avoid this shift of bank losses onto taxpayers that Angela Merkel in Germany has insisted that private bondholders must absorb some of the loss resulting from their bad investments.
The bankers are trying to get a windfall by using the debt hammer to achieve what warfare did in times past. They are demanding privatization of public assets (on credit, with tax deductibility for interest so as to leave more cash flow to pay the bankers). This transfer of land, public utilities and interest as financial booty and tribute to creditor economies is what makes financial austerity like war in its effect.
Socrates said that ignorance must be the root of all evil, because no one deliberately sets out to be bad. But the economic “medicine” of driving debtors into poverty and forcing the selloff of their public domain has become socially accepted wisdom taught in today’s business schools. One would think that after fifty years of austerity programs and privatization selloffs to pay bad debts, the world had learned enough about causes and consequences. The banking profession chooses deliberately to be ignorant. “Good accepted practice” is bolstered by Nobel Economics Prizes to provide a cloak of plausible deniability when markets “unexpectedly” are hollowed out and new investment slows as a result of financially bleeding economies, medieval-style, while wealth is siphoned up to the top of the economic pyramid.
My friend David Kelley likes to cite Molly Ivins’ quip: “It’s hard to convince people that you are killing them for their own good.” The EU’s attempt to do this didn’t succeed in Iceland. And like the Icelanders, the Greek protesters have had their fill of neoliberal learned ignorance that austerity, unemployment and shrinking markets are the path to prosperity, not deeper poverty. So we must ask what motivates central banks to promote tunnel-visioned managers who follow the orders and logic of a system that imposes needless suffering and waste – all to pursue the banal obsession that banks must not lose money?
One must conclude that the EU’s new central planners (isn’t that what Hayek said was the Road to Serfdom?) are acting as class warriors by demanding that all losses are to be suffered by economies imposing debt deflation and permitting creditors to grab assets – as if this won’t make the problem worse. This ECB hard line is backed by U.S. Treasury Secretary Geithner, evidently so that U.S. institutions not lose their bets on derivative plays they have written up.
This is a repeat of Mr. Geithner’s intervention to prevent Irish debt alleviation. The result is that we enter absurdist territory when the ECB and Treasury insist on “voluntary renegotiation” on the ground that some banks may have taken an AIG-type gamble in offering default insurance or bets that would make it lose so much money that yet another bailout would be necessary.[1] It is as if financial gambling is economically necessary, not part of Las Vegas.
Why should this matter a drachma to the Greeks? It is an intra-European bank regulatory problem. Yet to sidestep it, the ECB is telling Greece to sell off its water and sewer rights, ports, islands and other infrastructure.
This veers on financial theater of the absurd. Of course some special interest always benefits from systemic absurdity, banal as it may be. Financial markets already have priced in the expectation that Greece will default in the end. It is only a question of when. Banks are using the time to take as much as they can and pass the losses onto the ECB, EU and IMF – “public” institutions that have more leverage than private creditors. So bankers become the sponsors of absurdity – and of the junk economics spouted so unthinkingly by the enforcers, cheerleaders for the banality of evil. It doesn’t really matter if their names are Trichet, Geithner or Papandreou. They are just kindred lumps on the vampire squid of creditor claims.
The Greek crowds demonstrating before Parliament in Syntagma Square are providing their counterpart to “Arab spring.” But what really can they do, short of violence – as long as the police and military side with the government that itself is siding with foreign creditors?
The most effective tactic is to demand a national referendum on whether to accept the ECB’s terms for austerity, tax increases, public spending cutbacks and selloffs. This is how Iceland’s President stopped his country’s Social Democratic leadership from committing the economy to ruinous (and legally unnecessary) payments to Gordon Brown’s Labour Party demands and those of the Dutch for the Icesave and even the Kaupthing bailouts.
The only legal basis for demanding payment of the EU’s bailout of French and German banks – and U.S. Treasury Secretary Tim Geithner’s demand that debts be sacrosanct, not the lives of citizens – is public acceptance and acquiescence in such policy. Otherwise the imposition of debt may be treated simply as an act of financial warfare.
National economies have the right to defend themselves against such aggression. The crowd’s leaders can insist that in the absence of a referendum, they intend to elect a political slate committed to outright debt annulment. Across the board, including the Greek banks as well as foreign banks, the IMF and EU central planners. International law prohibits nations from treating their own nationals differently from foreigners, so all debts in specified categories would have to be annulled to create a Clean Slate. (The German Monetary Reform of 1947 imposed by the Allied Powers was the most successful Clean Slate in modern times. Freeing the German economy from debt, it became the basis of that nation’s economic miracle.)
This is not the first such proposal for Greece. Toward the end of the 3rd century BC, Sparta’s kings Agis and Cleomenes urged a debt cancellation, as did Nabis after them. Plutarch tells the story, and also explains the tragic flaw of this policy. Absentee owners who had borrowed to buy real estate backed the debt cancellation, gaining an enormous windfall.
This would be much more the case today than in times past, now that the great bulk of debt is mortgage debt. Imagine what a debt cancellation would do for the Donald Trumps of the economy – having acquired property on credit with minimum equity investment of their own, suddenly owing nothing to the banks! The aim of financial-fiscal reform should be to free the economy from financial overhead that is technologically unnecessary. To avoid a free lunch to absentee owners, a debt cancellation would have to go hand in hand with an economic rent tax. The public sector would receive the land’s rental value as its fiscal base.
This happens to have been the basic aim of 19th-century free market economists: tax land and nature – and natural monopolies – rather than taxing labor and capital goods. The aim was to keep for the public what nature and public infrastructure spending create. A century ago it was believed that monopolies such as the privatizers now set their eyes upon should be operated by the public sector; or, if left in public hands, their prices would be regulated to keep them in line with actual costs of production. Where private owners already have taken possession of land, mines or monopolies, the rental revenue from such ownership privileges would be fully taxed. This would include the financial privilege that banks enjoy in credit creation.
The way to lower costs is to lower “bad” taxes that add to the price of production, headed by taxes on labor and capital, sales taxes and value-added taxes. By contrast, rent taxes collect the economy’s “free lunch,” and thus leave less available to be pledged to banks to capitalize into debt service on higher loans. Shifting the Greek tax burden off labor onto property would reduce the supply price of labor, and also reduce the price of housing that is being bid up by bank credit.
A land tax shift was the primary reform proposal from the 18th and 19th century, from the Physiocrats and Adam Smith down through John Stuart Mill and America’s Progressive Era reformers. The aim was to free markets from the landed aristocracy’s hereditary rents stemming from the medieval Viking conquest. This would free economies from feudalism, bringing prices in line with socially necessary costs of production.
Every government has the right to levy taxes, as long as they do it uniformly to domestic property owners as well as to foreign owners. Short of re-nationalizing the land and infrastructure, fully taxing its economic rent (access payments for sites whose value is created by nature or by public improvements) would take back for the Greek authorities what creditors are trying to grab.
This classical threat of 19th century reformers is the response that the Greeks can make to the European Central Bank. They can remind the rest of the world that it was, after all, the ideal of free markets as expressed from Adam Smith through John Stuart Mill in England, and which underlay (I still prefer underlaid) U.S. public spending, regulatory agencies and tax policy during its period of take-off.
How strange (and sad) that Greece’s own ruling Socialist Party, whose leader heads the Second International, has rejected this centuries-old reform program. It is not Communism. It is not even inherently revolutionary, or at least was not at the time it was formulated. It is socialism of the reformist type that was the culmination of two centuries of classical political economy culminated in.
But it is the kind of free markets against which the ECB is fighting – backed by Treasury Secretary Geithner’s shrill exhortations from the United States. Mr. Obama says nothing, leaving it all to Wall Street bureaucrats to set national economic policy. Is this evil? Or is it just passive and indifferent? Does it make much of a difference as far as the end result is concerned?
To sum up, the aims of foreign financial aggression are the same as military conquest: land and the public domain. But nations have the right to tax their rental yield of these resources over and above a return to capital investment. Contrary to EU demands for “internal devaluation” (wage cuts) as a means of lowering the price of Greek labor to make it more competitive, reducing living standards is not the way to go. That reduces labor productivity while eroding the internal market, leading to a deteriorating spiral of economic shrinkage.
The need for a popular referendum
Every government has the right and indeed the political obligation to protect its prosperity and livelihood so as to keep its population at home rather than drive them abroad or drive them into a position of financial dependency on rentiers. At the heart of economic democracy is the principle that no sovereign nation is committed to relinquish its public domain or its right to tax whatever form of income it specifies. It does not have to sacrifice its economic prosperity and future livelihood, to foreigners or for that matter to a domestic financial class. This is why Iceland voted “No” in the debt referendum. Its economy is recovering.
Ireland voted “Yes” and now faces a new Great Emigration to rival that which followed the potato famine of the mid-19th century. If Greece does not draw a line here, it will be a victory for financial and fiscal aggression imposing debt peonage.
Finance has become the 21st century’s preferred mode of warfare. It’s aim is to appropriate the land and public infrastructure for its own? power elites. Achieving this end financially, by imposing debt peonage on subject populations, avoids the sacrifice of life by the aggressor power – but only as long as subject debtor countries accept their burden voluntarily. If there is no referendum, the national economy cannot be held liable to pay the debts owed even to “senior” creditors: the IMF and ECB. Assets that are privatized at foreign bank insistence can be renationalized. And just as nations under military attack can sue, so Greece can sue for the devastation caused by austerity – the lost employment, lost output, lost population, capital flight.
The Greek economy will not end up with the proceeds of any ECB “bailout.” The banks will get the money. They would like to turn around and lend it out afresh to the buyers of the land, monopolies and other properties that Greece is being told to privatize. The user fees they collect (no doubt raising charges in the process, to cover the interest and pay themselves the usual salary jumps on privatized property) will be paid out as interest. Is this not like military tribute?
Margret Thatcher used to say “There is no alternative” (TINA). But of course there is. Greece can simply opt out of this giveaway of assets and economic privilege to creditors.
What do Mr. Papandreou’s Socialist International colleagues have to say about current events in Greece? I suppose it is clear that the old Socialist International is dead, given the fact that Mr. Papandreou is its head, after all. What passes for socialism today is the diametric opposite of the reforms promoted under its name a century ago, in the era prior to World War I. Europe’s Social Democratic and Labour parties have led the way in privatization, financializing their economies under conditions that have blocked the growth in living standards. The result promises to be an international political realignment.
Economic austerity cannot secure creditor claims in the end
On Thursday afternoon the DJIA, having been down 230 points, leapt up at the close to lose “only” 60 points, on rumors that Greece had agreed to the IMF’s austerity plan. But what is “Greece”? Is it the cabinet alone? Certainly not yet the entire Parliament. Will there be a Parliamentary vote in opposition to the public interest, accepting austerity and privatization?
Only a referendum can commit the Greek government to repay new debts imposed under austerity. Only a referendum can prevent property that is privatized from being re-nationalized. Such a transfer is not legitimate under commonly accepted ideas of political and economic democracy. And in any event, a rent-tax can recapture for the Greek economy what the financial aggressors are trying to seize.
History is rife with instructive examples. Local oligarchies in the region invited Rome to attack Sparta, and it overthrew the kings and their successor Nabis (who may himself have been royal). The sequel is that Rome headed an oligarchic empire, using violence at home to murder democratic reformers such as the Gracchi brothers after 133 BC, plunging the republic into a century of civil war. The creditor interests ended up fully in control, and their own banal self-seeking plunged the Western half of the Roman Empire into an economic and social Dark Age.
Let’s hope the outcome is better this time around. There will indeed be fighting, but more in the financial and fiscal sphere than the overtly military one. The fight ultimately can be won only by understanding the corrosive dynamics of the “magic of compound interest” and the social need to subordinate creditor interests to those of the overall “real” economy. But to achieve this, economic theory itself needs to be brought out of its current post-classical “neoliberal” banality.
As published in Naked Capitalism and Counterpunch
Footnote:
[1] Louise Story, “Derivatives Cloud the Possible Fallout From a Greek Default,” The New York Times, June 23, 2011, quotes Christopher Whalen, editor of The Institutional Risk Analyst, as saying: “This is why the Europeans came up with this ridiculous deal, because they don’t know what’s out there. They are afraid of a default. The industry is still refusing to provide the disclosure needed to understand this. They’re holding us hostage. The Street doesn’t want you to see what they’ve written.”

viernes, 10 de junio de 2011

MERCADO CENTRÍFUGO Y PROPIEDAD INTELECTUAL

Rafael Eduardo Micheletti, Rosario

ANTECEDENTES LEGISLATIVOS
En la ciudad de Rosario, donde vivo, existe desde el año 2004 la ordenanza de “software libre”. La misma fue aprobada sin mayores alborotos por iniciativa del entonces concejal por el ARI Pablo Javkin. Poco tiempo atrás, por iniciativa del mismo dirigente, sólo que ahora en calidad de diputado provincial, el Congreso de la provincia de Santa Fe aprobó una legislación equivalente, que obliga al Estado a usar software libre. Cuanto más grande es el Estado que la aprueba mayor es el negocio en juego y mayor es la oposición.
A pesar de que la normativa fue aprobada por unanimidad, el proyecto generó el cerrado rechazo de las agrupaciones empresarias del sector. Las empresas sostienen que la nueva ley deja a las grandes tecnológicas fuera de los macro contratos provinciales y a las chicas de los pequeños negocios de la administración santafesina y de los procesos de informatización municipales (ya que hay temores de que la ley se derrame hacia las comunas). Además, aclaran que los programas de software libre pueden ser alternativas para sistemas operativos, pero no para aplicaciones.
Ante la avanzada empresaria, el diputado proveniente de la CC-ARI se plantó frente a los medios de comunicación en la defensa del proyecto. “Estamos peleando contra la dependencia tecnológica, ya que le resulta poco conveniente al Estado comprar licencias que luego vencen y deben pagar para su renovación”, dijo. Ante la crítica sectorial sobre lo inconsulto de la ley, el diputado afirmó que “se estuvo tratando durante 3 años, y una vez aprobada, las entidades le enviaron una carta al gobernador para que la vete”.
Este episodio no deja de ser llamativo por varias razones: empresas de alta tecnología defendiendo el status quo y oponiéndose a una mayor apertura de la competencia en alta tecnología, sectores empresarios que luego de tres años de tratamiento de la ley dicen no haber sido consultados por un gobierno que siempre los cobijó y organizaciones defensoras de un “nuevo paradigma productivo colaborativo” aplaudiendo la iniciativa.
Es importante aclarar que la ley de software libre no perjudica ni discrimina a las grandes empresas. Lo único que hace es obligar al Estado a poner como condición, al momento de adquirir software, que no sea privativo. Esto significa que, una vez desarrollado, entregado y efectuada la compra, el Estado podrá distribuir el programa o venderlo, acceder al código fuente, contratar a profesionales o empresas para que lo mejoren o corrijan y, en su caso, vender o distribuir gratuitamente las mejoras para que sirvan a la comunidad.
EL PROBLEMA DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL
La discusión de la ley de software libre lleva irremediablemente al planteamiento del problema de la propiedad intelectual en el contexto de la sociedad del conocimiento. Pues la misma se caracteriza por una enorme circulación y creación de conocimiento de manera permanente en su interior, lo que es posible debido a los nuevos medios de comunicación en red o descentralizados.
La propiedad intelectual nació de la mano de la revolución industrial y la democracia representativa. Vino a garantizar un monopolio sobre el conocimiento creado en una sociedad marcada por la división del trabajo (no todos podían dedicarse a pensar e innovar) y por la necesidad imperiosa de aumentar la productividad y crear nuevos mercados en un contexto en que el bienestar no estaba asegurado y la investigación e innovación demandaban valiosas horas de trabajo sin remuneración inmediata (era indispensable darle beneficios e incentivos especiales a aquellos que estuvieran en condiciones de dedicarse a innovar).
La propiedad intelectual iba de la mano con la aparición del mercado nacional centralizado. La comunicación unidireccional y los elevados costos de la circulación de personas y bienes llevaban a una doble fatalidad: la necesidad de beneficios elevados para asumir los costos de distribución y la imposibilidad fáctica de distribución de manera descentralizada debido al costo insuperable de la producción no masiva.
Hoy en día, sin embargo, todas estas condiciones empiezan a cambiar luego de la aparición de las tecnologías de la información y la comunicación. El mercado ya no es centralizado y unidireccional. Las personas estamos conectadas en red y cada vez somos más aptos para manejar las nuevas tecnologías y sacarles un pleno provecho. Nace un nuevo paradigma de producción colaborativa.
PROPIEDAD INTELECTUAL Y MERCADO DEL CONOCIMIENTO
Software libre o, yendo más allá, fin de la propiedad intelectual, no implica gratuidad. Se trata de un nuevo tipo de mercado, una nueva forma de creación y distribución del conocimiento. La pregunta que debemos hacernos es si acaso no podría surgir, en el contexto tecnológico actual, un mercado de conocimiento que funcione de manera muy diferente al mercado tradicional y sea capaz de garantizar un justo precio.
Cuando el Estado o cualquier persona compran software libre, pueden luego vender ese mismo software, modificarlo, modificarlo y venderlo, distribuirlo gratuitamente o modificarlo y distribuirlo gratuitamente. Se amplía el horizonte de acción del ciudadano. El mercado deja de ser centralizado y deja de ser el consumidor un agente pasivo. En lugar de consumidores, nos volvemos todos de a poco lo que Alvin Toffler llamó “prosumidores”.
CENTRIFUGACION DEL MERCADO vs. MERCADOS CENTRALIZADOS
En ese sentido, en cuanto división entre producción y consumo, hay cada vez menos mercado y cada vez más comunidad, pero si hablamos de mercado en sentido amplio, como interacción entre oferta y demanda en un marco de libertad, se podría decir que aparece un nuevo tipo de mercado “centrífugo”.
Ya no hay un solo centro ni un solo mercado. El producto, a medida que circula, se transforma y genera nuevos centros centrífugos desde los cuales se distribuye de manera eficiente hasta que, luego de un tiempo, se vuelve universal. Es decir que nuevos productos van apareciendo a lo largo de la distribución centrífuga generando nuevos mercados y nuevas distribuciones. Cada movimiento del mercado no necesita volver al centro creador, sino que la distribución, y por ende la formación de precio, se va dando en etapas que se expanden del centro hacia afuera.
El creador, al principio, es el único poseedor del nuevo software. Esta es la etapa “cero”. La etapa uno se produce cuando el creador vende el producto a aquellos que se dieron cuenta de que lo necesitaban o deseaban y no pudieron crearlo o no están dispuestos a invertir el tiempo necesario para hacerlo.. En esta primera transmisión, el paso de la etapa 0 a la etapa 1, todos los recursos invertidos en el producto o la idea van a beneficiar al creador.
El paso de la etapa 1 a la 2, sin embargo, tendrá al creador como un poseedor más del producto, junto con otros, por lo que el precio necesariamente disminuirá. Es importante aclarar que, aunque el precio disminuya, el creador ya recibió un ingreso adicional y exclusivo en el paso de la etapa 0 a la 1 y que, por mucho que pueda disminuir, va a seguir estando en condiciones de obtener ingresos mientras el precio siga siendo superior a 0. Además, el creador se habrá ganado la reputación de buen creador por lo que probablemente lo llamen para crear nuevo conocimiento o para mejorar o adaptar el que ya creó, lo que lo colocará nuevamente en la etapa 0.
De esta manera, el mercado centrífugo recompensa a los creadores, abre las puertas a una regeneración y reelaboración constante de conocimiento y garantiza, tarde o temprano, que los productos lleguen a un precio 0 que permite que, luego de que los que más lo necesitaban o más dinero tenían y no querían esperar hayan pagado un justo precio por el mismo, se vuelva universal y le permita a personas con menos recursos contar con ese conocimiento para disfrutarlo o para tratar de hacer uno nuevo y ganar más dinero.
En un contexto de comunicación en red y producción colaborativa, el mercado centrífugo funciona de manera mucho más eficiente que el marcado centralizado tradicional, que exige que para cada nuevo movimiento deba volverse al centro creador original. El mercado centralizado tradicional es el preferido por grandes corporaciones que, por más novedosos que sean sus productos, nacieron en un contexto corporativo y de mercado centralizado, propio de la Era Industrial, y les cuesta transitar hacia un nuevo paradigma productivo, más descentralizado, flexible e igualitario.
¿UNA CRISIS EN EL REGIMEN DE PROPIEDAD INTELECTUAL?
Otra discusión es en qué medida el mercado centralizado será superado por el mercado centrífugo de manera espontánea y natural o si, por el contrario, esto requerirá de acciones o políticas públicas estatales que pueden ir desde una ley que obligue al Estado a usar software libre hasta la lisa y llana abolición de la propiedad intelectual sobre una gama cada vez más amplia de productos.
Es cierto que hay que ser cuidadosos a este respecto ya que una destrucción del mercado tradicional sin la existencia de un mercado colaborativo o centrífugo que lo reemplace podría implicar un costo social demasiado elevado. Pero no podemos dejar de preguntarnos si acaso la desviación de recursos hacia el mercado tradicional que genera la propiedad intelectual no es un obstáculo que desacelera el desarrollo del mercado centrífugo y la producción colaborativa. En cualquier caso, una ley que obligue a usar al Estado software libre es un avance indudable que nos servirá para estar en condiciones de pensar en algo superador.
Las grandes empresas tecnológicas, en caso de terminarse la propiedad intelectual, no necesariamente deberían desaparecer sino simplemente adaptarse a la producción colaborativa y al mercado centrífugo, lo que requerirá seguramente una reestructuración o fragmentación propia de la sociedad de seres iguales e independientes a la que tiende la civilización de la información. El gobierno de las corporaciones, democracia por excelencia durante la Era Industrial, empieza a verse amenazado por una democracia cada vez más directa y una sociedad cada vez más interconectada y participativa. No caben dudas de que estamos frente a un nuevo horizonte de producción y socialización que tarde o temprano se volverá dominante.