Nuestra cultura occidental tiene la necesidad de recuperar datos que han sido deliberadamente ocultados, olvidados y perdidos por impostación filológica y por filtraje académico y universitario producidos básicamente por la Inquisición del Siglo XI al XVII primero y por la nacionalización de la educación superior del Siglo XVIII al XX. La misión de esta Enciclopedia es resucitar la sabiduría necesaria para salvar a occidente del proceso autodestructivo en que se encuentra en pleno desarrollo.
lunes, 22 de octubre de 2012
La Enseñanza del Derecho es una Estafa Académica y un Peligro para la Humanidad Martin Bôhmer
Argentina por su derecho jerarquico esta en Barbarie como Roma Imperial antes de su caida y el derecho empuja a la guerra civil intermitente que soportamos por mas de 150 años.
Vivimos una era prerrevolucionaria donde debemos abandonar el derecho positivo pseudocientífico y volver al Derecho Natural y científico como señalaron los padres fundadores según nuestra Constitución de 1853
Pese a los graves errores producto de su formación en derecho bárbaro y codificado de los romanos Martin Bôhmer acierta en el diagnostico.
miércoles, 3 de octubre de 2012
13-S ¿PRESAGIO DE UN FUTURO POSIBLE?
13-S ¿PRESAGIO DE UN FUTURO POSIBLE?
Héctor Raúl Sandler, profesor Consulto,
Derecho, UBA
I. UNA EXPERIENCIA RECONFORTANTE
1.
El 13 de Setiembre pasado, a las 19 horas, sin clara conciencia de
la finalidad ni del posible resultado de la convocatoria, de la que me entere
por la pantalla de mi PC, a eso de las 7 de la tarde, mi esposa y yo salimos a caminar desde casa
para “ver que pasaba” en la esquina de Callao y Quintana. No había más gente que la habitual a esas
horas . Entre la duda y la curiosidad fuimos avanzando hacia la avenida Las
Heras. El panorama no variaba. ¿Seguíriamos una cuadra mas o regresabamos? La
curiosidad (y quiza la necesidad de sentir
que algo debía pasar) nos estimulaba a seguir. Pero el impulso final vino
desde fuera. Nos decidimos cuando vimos a dos adolescentes salir de un departamento con su cacerola y cuchara
, quienes a paso rapido iban hacia la
avenida Santa Fe. Al llegar allí una sorpresa mayor. Gran cantidad de personas (¿400, 500 ?) ya estaban alli. Llenaban el cruce de ambas avenidas.
Nos detuvimos pensando que ahi se realizaria el acto pues nada habia programado. Nos detuvimos apenas
un minuto. Como cumpliendo una orden que nadie dió, ese centenar de personas comenzó
a avanzar por Santa Fe hacia Carlos Pellegrini. Nadie molestaba o rozaba a
otros. La mayoría joven lucia con su sonrisa animada por miradas propias de
quien comete una picardía. El avance era
lento. Al cruzar Uruguay miré hacia atrás y me sorprendió no poder divisar el
fin de la columna de la que ya éramos parte. La marcha titubeo al alcanzar la avenida
9 de julio. ¿Seguiría andando o el acto seria en ese sitio?
2.
Apenas hubo un instante de duda. Al girar hacia el Obelisco se veia
claramente que su base estaba plena de gente, proveniente de otras personas
encolumnadas que accedían a la
Plaza de la
Republica desde el Sur o desde la Avenida de Mayo. Habia
transcurrido una larga hora de marcha cuando nuestra columna debió contentarse
con avanzar a paso de tortuga por la Diagonal Norte. Asi, hasta alcanzar la Catedral. Fue nuestro limite,
pues la Plaza
de Mayo ya estaba ocupada. Y todos sonreían a quien tenían a su lado. Aunque
jamás antes se habían visto. Se palpaba una extraña fraternidad. Muchos hacian sonar sus cacerolas y botellas
de plástico. Concierto alegre matizado con cánticos sin odios. La algarabía cesó de pronto. No se quienes ni donde, tras un
repentino profundo silencio, se comenzó
- comenzamos todos - a entonar el himno nacional. Pocas veces desde
hacia mucho tiempo que no lo cantaba y oi cantar, con igual solemnidad. En clave sacramental.
3.
Habia participado una fiesta de la más genuina democracia. Sin
agravios ni insultos. Una fiesta
ciudadana celebrada en ejercicio de la libre voluntad de cada uno. Gracias
debemos dar a Internet. Participamos todos en un ágora democrática de un tamaño
al que Aristoteles creyó imposible. Destello
de una posible renaciente democracia de ciudadanos. Sin la cual la democracia
es una mentira y la libertad individual una casualidad.
4.
Fue manifiesta la preponderancia de jóvenes de ambos sexos. Muchas parejas
con sus niños y con la notoria y
explicable escasez de aquellos con mas de 70 años, Ocurrió no solo en la
Capital de la Republica.
Lo mismo y a igual hora sucedió en las capitales de las provincias
de Santa Fe, Cordoba y Mendoza, como tambien en muchas otras ciudades o pueblos
de todo el pais. Desde Posadas a Puerto Deseado. No exagera quien calcule a ojo
de buen cubero que se movilizaron mas de
un millón de personas. Por sí y ante sí. Reunidos por un impulso individual autónomo y fraternal a
la vez. Esta dupla generó un aire de sana igualdad. Todo facilitado por la
maravilla de las redes electrónicas. La mayoría eran miembros de esa sociedad
virtual, es verdad. Pero fue ésta la que
habilitó reconocernos en los hechos que somos - mucho mas de lo que suponíamos - los miembros
de una sociedad real. Esto es lo que alcancé a ver y a vivir. Debieran tomar
nota de esto los actuales dirigentes políticos.
II. MUCHOS INTERROGANTES A LA
ESPERA DE RESPUESTAS
5.
Varios e importantes interrogantes plantea el acontecimiento del
13/9. Semejante en su apariencia, pero
muy distinto a otras convocatorias públicas , como las del 2001 y las del 2008. En éstas predominó un interés crematístico,
Este interés estuvo ausente en la del 13 de Septiembre. Predominaron de palabra
ideales de libertad e igualdad y - en los hechos – el de fraternidad. Los tres animaron
a millones de argentinos.
6.
Muchas son las preguntas que
debemos formularnos. ¿A qué causas se puede atribuir esta
civilizada auto convocatoria de la sociedad argentina? ¿Cuál es el hondo sentimiento que ha
animado a tan diferentes personas a caminar
juntas con alegría y más allá de las múltiples divergencias que dividen a los
argentinos? ¿Qué nos dicen los pocos
carteles pero significativos , escritos con tinta y sobre una hoja de papel que apenas
sobrepasaba una A-4? ¿Qué espíritu colectivo sobre volaba ese vasto conjunto humano, capaz de superar muchas diferencias, incluso las de
clase? ¿Por qué quedaron tan pasmados los dirigentes políticos
democráticos , más notables esta vez por su ausencia que por su presencia? ¿Qué
valor tiene la representatividad que detentan
legalmente, si sus corazones no vibran a
tenor del alma de sus representados? ¿Tienen conciencia que esta desconexión
representativa mina las base de la democracia? ¿Cómo explicar la falta de
atención de los medios, en especial la
TV, que ni siquiera
asistieron al acto? ¿Por qué tantas personas en activo ejercicio de función publica fueron tan sorprendidas por lo que ocurrió?
Peor aun, ¿Por qué como mandatarios – representantes del pueblo – ignoraron por
completo lo acontecido y otros
incurrieron en el colmo al declarar su disgusto
sobre las democráticas expresiones de la convocatoria? ¿Habremos permitido se haya fragmentado
nuestra sociedad en dos: un grupo con cargos en el Estado , que manda y la
restante , vasta mayoría a la que conideran
que solo le cabe obedecer? Descartada por los hechos la existencia de gobiernos
de facto, ¿Qué instituciones han ido horadando las bases materiales y
espirituales de una democracia fundada en hombres libres? ¿Tiene que ver este
decaimiento de la sensibilidad por la libertad política con el maltrato que
desde hace decadas sufre la libertad económica?
Todas estas preguntas deben responderse de un modo consistente, sin
prejuicios. Y cabe agregar una mas que trato como capitulo aparte.
III. ¿TENEMOS SISTEMA DE PARTIDOS?
7.
Observé en el acto y aun después que la dirigencia política daba
muestras de un cierto estado de pasmo. Con la debida reserva lo noté similar al que llegué a ver cuando estalló el “cordobazo” de 1969. La dirigencia de entonces fue sorprendida por
completo. Claro que la actividad política estaba entonces prohibida
por la dictadura militar, lo cual afectaba a una fluida relacion entre
representantes y representados. Pero
hace más de 25 años que vivimos en democracia sostenida por partidos politicos
orgánicos y elecciones regulares. Es entonces dificil explicar ese pasmo. Puede
contribuir a aclarar ese misterio tener presente algunos datos de la realidad
del “sistema de partidos políticos” en la actualidad argentina. Me limito a
recordar este dato. En la
Ciudad Autonoma de Buenos Aires – sobre la base del
reconocimiento legal obtenido para las elecciones del año 2011 - tienen
existencia más de ¡60 partidos políticos! Que esta fragmentacion no ayuda sino que obstruye a la democracia
institucional esta fuera de discusión. No es ese el problema. Éste pasa por
preguntarse ¿Qué estructuras existentes en el orden social economico genera tan excesiva fragmentación
partidaria? ¿Cuánto influye ésta fragmentación en la inexistencia de una
consistente y efectiva “oposición” que permita la alternancia de partidos en el
gobierno? En verdad entre nosotros no hay real “oposición”, porque tras para cada eleccion entre todos los
miembros de la grey politica se “construye” un oportuno oficialismo. En gran parte se lo hace con los “fragmentos” que hasta ese momento
formaban parte de la oposición. Nos formulamos nungúna acusacion personal. El
“sistema” manda sobre la voluntad de los individuos. Ademas , detenernos en esto desviaría la
atención de lo que es principal: son las
instituciones en nuestro orden legal y
económico las que dan lugar a “procesos internos” en el cerrado campo de
los actores políticos. Instituciones
contrarias a la
Constitución que han acabado por destruir el “orden constitucional”
originario.
IV. LA INFLACION LEGISLATIVA
DESTRUYÓ AL DERECHO
8.
Estas y otras preguntas semejantes demandan una más extensa y mejor
observación de los hechos. Una que permita reflexionar sobre la evolución del
país desde 1860 a
nuestros días . Necesitamos comprender
mejor el derrotero de la realidad social argentina a lo largo de esos 150 años.
Baste por el momento señalar el principal fenómeno consistente en gran quiebre
institucional manifiesto en la década de los 1930. De 1862 a 1930, para constituir
el pais en el campo de la economia, fueron dictadas 262 “leyes”, entendiendo por
tales desde los Codigos a simples decretos y resoluciones. Desde 1930 al 2000,
con igual propósito de “ordenar la economía” y promover el “desarrollo”, se han
dictado arriba de ¡9.000 leyes!
IV. LA GRAN FRACTURA EN LA HISTORIA ARGENTINA
ACTUAL
9.
El primer periodo (1862-1930) duró unos 70 años y en su curso
ocurrió un “progreso” incuestionable. El segundo, correspondiente a los
siguientes 70 años, se ha caracterizado por la “decadencia”. Con altibajos , pero fuera de cuestion. Hay un barómetro claro para
juzgar si hubo progreso o decadencia. En el primer periodo, se consolidó el
territorio argentino y comenzó a poblarse el pais. De unos 800.000 habitantes
llegamos a superar los 14 millones al filo del Centenario. Fue la etapa en que predomino
la “inmigración”. En el segundo, ésta comenzó a disminuir en los 1930 , a pesar
que millones de familias aspiraban a huir de Europa , La inmigración de origen
europeo cesó por completo en la
Argentina a partir de
los 1950. Desde ese año hasta hoy predomina
la “emigración”. Millones de argentinos deseosos de forjarse un mejor porvenir parten
año tras año hacia otros lares. Esta “disrupción” en nuestra historia, esta es la mayor relevante prueba del pase del
“progreso” a la “decadencia”. Este cambio ha de ser el punto de partida para comprender nuestra
estructura social actual y a partir de esa comprensión poder proponer los cambios necesarios para
recobrar la senda del “progreso”. El de toda la gente y no la de los grandes
rubros de la estadistica. Lograr este cambio politico reclama un cambio
intelectual y espiritual. Es el mayor reto lanzado a académicos y politicos.
V. A MANERA DE TESIS
10.
Tengo ahora una mala noticia . Contra lo que la mayoría cree . el ordenamiento legal necesario para que tengan
efectiva vigencia todos los derechos y garantias de la Constitucion de 1853/60, no ha sido dictado. Al contrario, el derecho
positivo dictado “en nombre de esa Constitucion” ha obrado en dirección contraria
a sus principios. Lo acreditan los hechos que acabo de citar. El pais esta
vacio y sobra gente marginal. Siendo asi, esta claro y a la vista que “el orden social argentino real” no
refleja el orden dispuesto por la Constitucion fundante y fundadora. Entre esta “Constitucion
formal” y la “real constitución de la sociedad
argentina” se ha interpuesto un “derecho positivo” contrario a aquella.
IV. DOS ESTRUCTURAS LEGALES
FALLIDAS
11.
No entrare en los pormenores de la evolucion de todo el derecho positivo excluyente de la vigencia
efectiva de la
Constitución originaria. Me limitare a señalar el efecto
desorganizador de dos grandes columnas legales
del ordenamientro vigente : el derecho de acceso a la propiedad de la
tierra ( Codigo Civil de 1869) y el Regimen
de Impuestos vigente ( fundado por la
Ley de Impuesto a los Reditos en el año 1932). En juego
conjunto – mas alla de propósitos explícitos o implícitos – ambas leyes, en proceso de
retroalimentacion , han echado
los cimientos para un orden económico, social y politico distinto y contrario
al exigido por la Constitución. Han abolido a la Constitucion como
“programa social”.
12.
Esta divergencia (legislación positiva vs. Constitución originaria)
ha sido un foco séptico, provocando a partir de 1930 sucesivas crisis institucionales periódicas. Sin forzar demasiado los hechos,
puede hablarse de una crisis institucional cada diez años (Ver Anexo I). Las
reiteradas crisis han estimulado o justificado ocasionales “remedios” para
recuperar – sin éxito - el orden constitucional originario. Los líderes actuales
se han rendido. En lugar de remover aquellos dos obstáculos (la cuestión del
difícil, cuando no imposible acceso al
suelo y el destructor regimen de impuestos que quita todosentido al trabajo y
la inversion), han optado por alterar una y otra vez la Constitucion
originaria. Se lo ha hecho por distintas
vias y argumentos. En 1949, en 1955, en 1957, en 1973 y en 1994. Cinco reformas en 50 años contrastan con la
perdurabilidad de la originaria 1853/60 que rigio desde 1860 hasta 1949: casi 100
años.
13.
Tan seguidas y profundas reformas constitucionales han restado
valor y respeto a la ley fundamental. No
sorprende que se proponga modificarla sin cesar. Asi ocurre porque con indignante
superficialidad no se repara que
aquellas dos areas del derecho positivo contrarias a la esencia de la Constitucion. No
se reconoce que esos dos regimenes han
sido la fuente productora de las tormentas sociales que los han arrastrado a
una y otra reforma. De ser medida para sostener el orden constitucional , las
leyes han pasado a ser “herramientas” al servicio de los más diversos poderes. Leyes todas que mas alla de sus declarados
fines acaban cercenando mayor numero de libertades individuales. UN vaho colectivista domina en una especie de
teología profana: Dios es sustituido por el Estado , que ha pasado a ser
“fuente de toda razon y justicia” y que como Dios jamas yerra. Los
gobiernos pueden ser buenos o malos,
pero siempre pontifices del dios Baal, el Estado. Esto revela cuanto se ha sido
afectada la cultura argentina con efectos enla vida interna e internacional.
.
14.
Para tomar rápida conciencia de la mutación del alma argentina ,
producto de la actual “constitución
real” de nuestra sociedad , para muestra basta un boton. ¿Qué líder o fuerza política se atrevería a
sostener que es necesario abrir ya la puertas del pais a “todos los hombre de
mundo que quieran a habitar el suelo argentino”?, Asi lo manda aun la Constitucion originaria y lo exige el despoblado
pais argentino.
15.
Piénsese que en el mundo ”sobra gente”. En España e Italia, países
familiares al nuestro, la desocupación general frisa el 25% y la de la gente
joven (que es la que mas necesitamos), llega al 50%. Esto ocurre cuando aun
somos un país demográficamente vacío. No es una charada. Es la pura realidad.
La densidad media de la población europea afin a la nuestra oscila en los 100
h/km2. Poblando nuestro territorio (2.800.000 km2) a esa rata , debieramos ser
280 millones de habitantes. Apenas somos 40 millones. Y de ese total 14
millones viven en la region metropolitana
de Buenos Aires, cuya superficie no alcanza a los 3.000 km2. ¡Un escandalo
demografico! No causado por la naturaleza sino a pesar de ella. Causado por las
leyes positivas mencionadas en el Paragrarafo 11.
16.
No conozco a nadie que se atreviera a hacer hoy la propuesta del
Paragrafo 14 . ¿Cómo proponer semejante
disparate – se dirá – cuando el peor mal que tenemos es que sobre una población
de 40 millones, mas de 12 millones
carecen de vivienda digna y otros 2 millones no tienen siquiera eso, pues estan
obligadas a permanecer hacinados en “villas miseria” , a la vez que otro millon “sin tierra” alguna es una constante
amenaza contra la ley, usurpando casas y
terrenos? Esta es la respuesta que sale a boca de jarro – se trate
de hombres vulgares o sesudos académicos. Es patente prueba de cierta “degradacion
cultural” que afecta a la sociedad
argentina desde hace tres cuartos de siglo.
17.
La respuesta prueba también la fractura que se ha producido entre
dos “continentes”: por un lado la
horrible “constitucion real de nuestra sociedad” y enfrente de ella “la buena sociedad
diseñada” por la
Constitución de 1853/60. Para muchos será un consuelo decir que
nuestro pais no es el unico que sufre los males de esta “Argentina horrible”. Se consuelan descubriendo
cada dia mas semejanzas con otros paises de Latino America. Paises que no lucen
ni han lucido , precisamente, por la igualdad, la libertad, la fraternidad economicas y que no dejan de sufrir los
efectos de un pobrísimo desarrollo.
18.
Toda latinomérica tiene ese “rasgo de familia”. Es verdad. Pero no
es motivo para alegrarse ni una excusa moral ni cientifica para dejar de
investigar la causa de nuestra persistente decadencia, cuando una vez pudimos
salir de aquella herencia. Si los hombres de 1853 hubieran pensado de modo tan
conservador y poco liberal como muchos lo hacen hoy, la Argentina no habria figurado
jamás en la rueda de los paises rectores. Espècialmente rector para America , tal como lo probo ser en la reunion
de la Conferencia
Panamericana de 1892. Fue entonces cuando nuestro futuro
insigne presidente – Roque Saenz Peña - retrucó
a un Monroe que se satisfacía con una
“America para los americanos”. En
atrevido pero adecuado gesto propuso algo superior : una “America para la
humanidad”. No hacia más que proponer para America toda lo que la Argentina se habia
prometido en el Preambulo de la
Constitucion y cumplido en los primeros 40 años de vida
social arreglada a ella.
19.
¿Qué le ha pasado a esa alma argentina? ¿Qué causas reales la apartaron
de su sino inicial? ¿Qué debemos hacer para recobrar nuestro historico sentido como
pais privilegiado por la calidad de su población y dones de su territorio?
20.Esta
respuesta excede el marco de esta conferencia. Pero no puedo dejar de decir que
urge ser dada. Sentimientos autoritarios flotan en el ambiente y ante el
malestar social siempre puede repetirse la fábula : “Cuando todas las ranas
croan, se les tira un palo y lo declaran Rey”. La autónoma movilización del
Jueves 13-9 da cuenta de la existencia en el pueblo argentino de una suficiente
energía moral , bastante como para llevar adelante la reforma que tanto necesitamos. Ella consiste – dicho brevemente - en poner a todos los habitantes en un pie de
igualdad en la cuestion de acceso al suelo – urbano y rural – y, al mismo
tiempo liberar al trabajo y la inversión de capital de las exacciones con que
hoy son castigados.
21.
En el pueblo está la fuerza para la acción. Lo que necesitamos es
un liderazgo inspirado por un recto pensamiento sobre la realidad de lo que es y
lo ideal que debe ser. Animado por una firme voluntad para llevarlo a cabo. Toda diferencia de ayer,
toda minucia partidaria de hoy , toda fraseología ideológica, deben ser relegadas en aras del ideal que
resuena en los corazones. En especial en el corazón de todos y cada uno de de
quienes emprendieron la convocatoria del 13 de setiembre del 2012.
Buenos
Aires, octubre 2 del 2012
jueves, 13 de septiembre de 2012
Filoprimatosis: la codicia por el primer lugar
CUIDADO
CON LA “FILOPRIMATOSIS” Y “LOS FILONEIKOS”
( ¡VAYA
PALABRITAS!)
Raúl
Girbau, economista
La filoprimatosis es la anormalidad de
querer siempre ocupar el primer puesto en el grupo al que se pertenece, no
importa cuan grande sea (el grupo, no cuan grandes sean él o ella),
No creo que esta palabra haya
existido en vida de San Juan evangelista. Lo cual no significa que el fenómeno
patológico que ella significa no existiera.
Su Tercera Epístola, San
Juan la escribe con motivo de la
actuación pública de un tal Diótrefes.( Hoy, posiblemente por su radical
insignificancia, solo sabemos de su existencia gracias a San Juan). El
evangelista le hace saber a sus
destinatarios que ese ignaro personaje en ejercicio de su cargo en la Iglesia de su región,
malamente gozaba con ocupar todo el espacio público que le brindaba el lugar que
ocupaba. Incluso, con olvido de su función
solo recibía a quienes eran de su gusto
y jamás recibía a quienes le disgustaban..
Por ello San Juan escribe a los
destinatarios de su corta epístola que en cuanto llegue hasta allá le jalará de
las orejas al tal Diótrefes por “las
obras que hace parloteando con palabras malignas” (no se sabe si logró
hacerlo).
Muestra también San Juan su enojo
por el hecho que el soberbio Diótrefes “no contento con estas cosas no recibe a los
hermanos”. Considera que llegaba al colmo de la maldad cuando
les prohibía a otros hermanos recibir a quienes a él no le gustaban , bajo pena de expulsarlos de la Iglesia.
Otro aspecto de este síndrome es la filoneicosis. En griego, la palabra filoneikos, nombra al amigo del discutir por el discutir. Agregando
la palabra nosis (por enfermedad),
tenemos filoneicosis. Los filoneikos son atrevidos en sus
acusaciones, eligen palabras fuertes y no les preocupa la posibilidad de
ofender.¿Alguno puede dudar que quien padece de “filoprimatosis” o es un “filoneikos” envenena a la democracia y de hecho está incapacitado para presidir un orden social y político que se inspire en los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad?
En democracia hemos de ser concientes de lo males que nos ha de reportar optar por un Diódrefes en lugar de algún San Juan.
Buenos Aires, 13 de septiembre de 2012
martes, 11 de septiembre de 2012
CAUSAS DE LOS PROBLEMAS SOCIALES ARGENTINOS
¿POR
QUÉ LA “REAL CONSTITUCIÓN” DE LA SOCIEDAD ARGENTINA DIFIERE TANTO DEL ORDEN SOCIAL
PROYECTADO POR LA “CONSTITUCIÓN NACIONAL”?
Héctor Raúl Sandler, Profesor
Consulto, Derecho, UBA
Introducción
Dispone lo principal del Preámbulo
de la Constitución
fundacional de 1853 aun vigente:
“Nos, los
representantes del pueblo de la Nación
Argentina…en cumplimiento de los pactos preexistentes,…con el objeto de constituir la unión
nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior , proveer a la
defensa común, promover el bienestar
general y asegurar los beneficios de la libertad , para nosotros, para
nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en
el, suelo argentino; invocando la protección de Dios , fuente de
toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución
para la Nación Argentina”
(En negrita, nuestros)
En la
Parte I se declaran los derechos y garantías
ha ser celosamente ejercidos y respetados
por los gobiernos y los habitantes para concretar en los hechos de la vida
social e individual esos objetos.
Hemos remarcados en negrita
los que fueron brillantemente logrados en un primer impulso en menos de cuatro décadas
(1860/1900). Los mismos que a partir de los 1930, en diverso grado, fueron más difícil de cumplir. La “constitución
real” de la sociedad en muy poco (si en algún grado) refleja hoy a la Constitución
originaria.
La degradación en el logro de
los fines originales in crescendo. Autores importantes
encendieron las primeras luces de alarma al cumplirse el primer Centenario de la Revolución de Mayo (1910). Hoy al cruzar el segundo Centenario
(2010), la mayoría de aquellos objetos se han retirado, en el mejor de los casos, al limbo de los deseos. No faltan muchos que
directamente repudian, de palabra o por acción, aquellos fines fundacionales.
El objeto principal principal
“gobernar es poblar” expresado en la invitación ofrecida a “todos los hombres del mundo” a poblar el
suelo argentino se ha tornado inviable.
Peor aun. Para mas de un tercio de la población el derecho natural de gozar de
un lugar en el vasto espacio argentino para vivir y trabajar dignamente es un
ideal lejano cuando no imposible. A
pesar que la casi totalidad del
territorio continua despoblado. Salta a la vista que algo – en particular el
derecho positivo dictado - ha impedido concretar aquel objeto de la Constitución. En
lugar de poblar a tan vasto territorio , ese derecho , so pretexto de haber
sido dictado de modo consecuente con la Constitución , ha “amontonado” a millones de
personas en unos pocos miles de kilómetros cuadrados.
El “hacinamiento” urbano
domina el panorama demográfico argentino..
A la par una sangría emigratoria se inició en los 1950 y continúa sin
cesar. Los más enérgicos y mejor formados huyen del país en busca de mejores
horizontes. El “hacinamiento” en medio
del desierto (que aun subsiste) y la emigración de los mas decididos se dan – para colmo - en una etapa de la
humanidad en que millones de familias emigran
de su país con harta facilidad. Lo hacen por distintas causas; pero motivadas
por el mismo interés: pasar de un mal lugar a otro mejor. Esto dice a gritos que la Argentina no esta “bien
constituida” para servir a sus
posibilidades. .
Este breve escrito pretende señalar
un par de leyes de orden que
quebraron el gran impulso hacia el progreso que animaba a la sociedad argentina
y que, sin embargo, acabaron por llevarla a la decadencia. Luego de ocho décadas
de pérdida son muchas otras causas que
se invocan para explicar esta derrota. Pero esta labor carece de utilidad si no
se descubren las dos o tras causas motrices estancamiento argentino. Lo que se describe trata de subrayar esas
causas que son demasiado ignoradas. Si ellas no son reconocidas y corregidas
los esfuerzos para recuperar el destino prometido por la Constitución,
obscurecerán más y más el porvenir argentino. A riesgo de impedir por largo
tiempo la vigencia de una democracia de hombres libres.
El milagro argentino de los 1860
“El
explosivo crecimiento que la Argentina experimentó en los cincuenta años
posteriores a 1860 es uno de los casos de mayor éxito que se
inscriben en la historia de las economías capitalistas. No se registra ninguna
otra economía cuyo crecimiento haya sido tan importante y tan rápido. El único
caso comparable es el de los Estados Unidos. La economía norteamericana fue de
mayor magnitud tanto al comienzo como al final de su más rápido crecimiento.
Pero, de acuerdo con las mediciones tradicionales del
crecimiento - aquéllas que se centran en las proporciones o porcentajes de
cambio el caso de la economía argentina
registró valores mucho más elevados que el de la norteamericana y ha sido
objeto de numerosos estudios.
Lo
fascinante del caso argentino no radica sólo en su asombroso, éxito inicial,
sino también en el hecho de su clasificación como tierra de colonización
relativamente reciente y como economía de exportación. Este
último factor ha proporcionado la base para establecer comparaciones con otros
países de reciente colonización, especialmente los Estados Unidos, Canadá,
Australia y Nueva Zelanda. La mayoría de estas comparaciones, al menos aquellas
que datan de 1960 en adelante, han resultado desfavorables para
la Argentina, pues se han centrado en el prolongado estancamiento de su
economía en la última mitad del siglo.
Producto
de las comparaciones, ha proliferado una extensa bibliografía mediante la cual
se intenta responder a la pregunta,: "¿Qué se hizo mal?". O,
extendiendo el acertado aforismo de W. W. Rostow, ¿por qué la Argentina se estrelló
después de despegar? “
(Joseph Tulchin, La
Argentina y los
EE. UU. Historia de una desconfianza, Planeta, 1990)
La cuestión de la tierra y el derrumbe argentino
El
poderoso crecimiento argentino ocurrido en las décadas que corren de 1860 al
Centenario fue debido a varios factores cuyo inventario podemos omitir en este
lugar. Nuestro propósito aquí es
concentrarnos en algunas fallas sitas en instituciones creadas para llevar al
terreno practico el contrato social argentino expresado en la Constitución nacional
de 1853-1860. Nos referiremos a un tema de escaso tratamiento por los
economistas y juristas.
Se
trata de unas muy pocas pero importantes
fallas institucionales, pero de amplio efecto en las distintas esferas
de la vida social. A semejanza de una
falla imperceptible al echarse los
cimientos destinados a sostener un edificio de elevada altura y gran porte, en
los primeros avances de su construcción los efectos de aquella falla apenas se
mostraron a la vista de quienes contemplaron entonces el avance de la grandiosa
obra. Por decirlo de manera plástica,
quedaban embelesados por lo que se alzaba sobre la superficie de manera
tan rápida, como grandiosa. Si alguna fisura o desarreglo afeaba la majestuosa fábrica,
eran atribuidos a yerros ocasionales o
impericia de los albañiles, subsanable con el tiempo y la buena voluntad de sus pobladores. .
Nadie,
o al menos nadie con suficiente conocimiento o poder, advirtió la existencia de
la falla institucional ni su terrible carácter. Por su naturaleza y su ubicación en esa
falla como en un microscópico gen esta
contenida una deformación monstruosa a padecer por el ser adulto, del mismo
modo estaba encerrada es esa falla las deformaciones del ser llamado sociedad
argentina.
La
falla no se vio cuando se echaron los cimientos ni se hizo sentir cuando se
comenzaron a elevarse los muros grandioso edificio calculado por la Constitución NO.
Ella
mostraría toda su importancia sólo cuando el edificio comenzaba a mostrar su
esplendor. Y cobro su precio cuando huracanes provenientes de otros ángulos de
la realidad se abatieron sobre el luciente pero estructuralmente débil
edificio.
No
se trata de un drama original. Es el triste drama que atraviesan muchos pueblos
de la historia contemporánea: la miseria
contumaz que padecen vastos sectores de la población trabajadora que se
mantiene y crece a la par que se mantiene y crece la riqueza de otros miembros
de la sociedad. En la era del mayor progreso científico, tecnológico e
industrial, en algunos pueblos la miseria sigue a la riqueza como la sombra al cuerpo.
La
originalidad que asombra al mundo en el
caso argentino no consiste en ese drama. Lo que les resulta inexplicable a
propios y extraños es que nuestro país que había aparentemente roto ese
terrible sortilegio durante las décadas
iniciales de su vida institucional organizada, comenzó a perder el
impresionante impulso del comienzo para,
finalmente, caer atrapado en la ley de
hierro a la que están sometidas la mayoría de las sociedades contemporáneas.
Entre
el orden económico exigido por la Constitución y el que en los hechos habría de
concretarse por la actividad humana
cumplida con arreglo a los
fundamentos establecidos por las leyes formalmente
dictadas para concretar lo ordenado por la Constitución no hubo,
en lo aparente, divergencia notable. Provistos de los adecuados conceptos
teóricos, que más abajo expondremos, se pueden apreciar esas graves falencias
en la base misma del orden económico establecido legalmente. Se encuentran en
la zona correspondiente del “triangulo estructural” denominada “sistema de
acceso al suelo y el destino de la renta del suelo”.
Para
poner en ejercicio a la Constitución Nacional, se dicto el Código Civil
mediante el cual se establecieron diversos modos legales para acceder al uso
de la tierra. Este sistema, como
mostraremos enseguida, se apartó de los
ideales económicos que justificaban
nuestra independencia de España y los ideales políticos de valor universal que destacan a la Revolución de Mayo de
1810
La ley de Enfiteusis de 1826 al Código Civil de 1869
La ley de
Enfiteusis de 1826 fue la mayor
concreción por vía legal de la necesaria base económica para que los
argentinos pudieran concretar a través
de la evolución, un nuevo tipo de sociedad
humana. Un tipo que respondiera a ideales presentidos y largamente acariciados
por ilustres hombres en muy diversos pueblos , pero que de modo circunstancial
y momentáneo, fue vislumbrado por el pueblo parisien quien lo acuño en una inolvidable frase: Liberté, Egalité y Fraternité .
Este
singular tipo de sociedad, esbozada en aquella frase fugaz en su expresión y
eterna en su valor, se inspira en una Idea rectora unitaria , pues si
bien ella tiene una composición
trinitaria, las exigencias que dimanan de cada uno de sus polos – libertad,
igualdad y fraternidad- han de ser satisfechas
en todas las esferas la vida social.
Esta
especial sociedad tiene que asegurar de modo regular que toda persona
llegada a la edad adulta pueda ejercer
lo que es esencia del ser humano para
realizarse como tal: la libertad individual en todos los ámbitos de su
vida. Tal sociedad tiene también que
tratar en un pie de igualdad a todos en todas las esferas de la vida
social y , finalmente, tiene que darse un
orden económico social que estimule y
oriente la cooperación para que se mantenga viva la actividad
económica para beneficio de las personas y de la sociedad que todo eso asegura.
En aquel trinomio se lo mencionado como el ideal de “fraternidad”.
La Ley
de Enfiteusis suele ser presentada como la caída de un rayo en un medio dia
despejado. Esto no se ajusta a la verdad histórica. Ella fue el meditado fruto
del más moderno pensamiento económico, traído al Plata por el insigne Manuel
Belgrano. Este pensamiento fue adoptado por los próceres revolucionarios como
la doctrina económica adecuada a los ideales de la nueva sociedad. Sin embargo,
las condiciones materiales y sociales existentes hicieron que ella, en lugar de permitir se concretaran esos
progresistas ideales, fuera aprovechada
como instrumento para el beneficio egoísta de algunos pocos, provocando con su
acción el descarrilamiento de la revolución y la subsecuente penuria de la
mayoría.
La
aplicación práctica de la ley de Enfiteusis fue un típico caso “in fraude legis” cometido sin
distinciones por los que fueran suficiente avisados y contaran con poder para
cometerlo. Lo iniciaron los federales pero lo continuaron los unitarios después de Caseros. Contra su
espíritu, la letra de la ley fue usada para que unos pocos acaparan la buena
tierra disponible del territorio patrio, el que era incrementaba tras cada
“campaña al desierto”. Lo prueba que habiendo sido dictada por los llamados
unitarios, no fue derogada por los denominados federales al asumir Rosas. Ella fue eliminada años después de su derrocamiento. Esto
ocurrió el 16 de septiembre de 1857 y se lo hizo por personas claramente anti-rosistas. La magna ley de Mayo, dictadas por los próceres de la Revolución, fue
derogada , seis años después de la caída de Rosas, y tras tres décadas de vigencia , por ser considerada, entre
otras cosas, una ley “comunista” (sic) por Bartolomé Mitre [14], p.17).
Años
después (1869) el Código civil, al regular el modo en que accederían al
territorio argentino “todos hombres del mundo que quisieran habitarlo”, en
lugar de asegurar un igualitario acceso
al suelo única forma de hacerlo
accesible a los trabajadores, se
amoldó al fait accompli durante
esas tres décadas. Código Civil
redactado por Vélez Sarsfield – a pesar de haber sido diputado en el
Congreso de 1826 – tomó como modelo el derecho
romano de propiedad sobre la tierra. El mismo derecho que mantuvo en
permanente guerra civil al pueblo de Roma antigua, generador las clases
sociales que pusieron fin a la republica, de los miserables sin pan, pero con
circo; el mismo que fomentara una
oligarquía financiera dueña de política,
destructora de la moral social y que apelo como fuerza motriz de la producción
económica a la esclavitud de millones de hombres.
Con
la elección de este modelo, sin que – al mismo tiempo – se estableciera un sistema
compensador de los efectos del “puro derecho de los romanos” , un invisible
pero potente muro legal comenzó a dividir
a la sociedad argentina. De un lado quedó la clase propietarios de la
tierra, integrada por apenas unos centenares de familias propietarios del
suelo. Del otro lado el enorme conjunto
de familias que con el tiempo serian la cepa de los millones de habitantes que pueblan al país
hasta el día de hoy. Sin tierra propia en sus patrias de origen estaban listos para venir y comenzar a poblar la Argentina. Y lo hicieron.
¿Cómo
accederían estos recién llegados al anhelado suelo? ¿Cómo lograrían identificar
a esa extraña tierra, ajena a sus lenguas y costumbres, con la “tierra
prometida” ¿ ¿Qué proveyó el Código Civil para poder concretar la idea
alberdiana de “poblar el país”? Dos
instrumentos jurídicos principales se pusieron a su disposición: la compra de tierra en general, para
ser propietario, y el contrato de locación (en la ciudad) y de arrendamiento
en la zona rural, para poder
usarla sin serlo..
No
es necesario hacer una gran investigación para advertir que a partir de ese momento la tierra quedo
librada al juego de las fuerzas e intereses particulares. Un mero vistazo a las
señales dejadas por el propio autor del
código – aun subsistente – basta para convencerse de ello.
Por
los principios inspiradores de la
Revolución de Mayo la tierra es el recurso básico para todos los hombres de todas las generaciones
presentes y del porvenir. No podía, en
consecuencia, ser tratada como una
mercancía. Eran las ideas de los
fisiocráticas explicadas por Belgrano y aceptadas por los patriotas,. En consecuencia no podría ser comprada ni
vendida como una mercadería. “Mercadería”
es “cosa producida por los hombres”. La
tierra no lo es. De esa manera se la
excluyo en absoluto de la comercialización, hasta que se dictara el sistema
legal que asegurara igual derecho de acceso al suelo a toda persona necesitada de
ella. De modo expreso se lo dispuso por
el Art.1° del Decreto del 1° de julio de 1822 ( Andrés Lamas [12]).
Por
el contrario, en el Código Civil de 1869
, salvo excepciones taxativamente
señaladas, la tierra pasó a ser un bien in comercio. De este modo
por causa de la ley positiva desapareció
toda diferencia entre la única cosa
dada al hombre para vivir y producir cosas y las cosas producidas
por el hombre mediante su trabajo usando de aqélla (arts. 2311 y siguientes y
2336 del CC).
El
derecho positivo se basa en ficciones. Pero el legislador debe tener cuidado
con su uso. Aplicar la “ficción” a lo
que es un inevitable recurso para formalizar un orden social humano
puede repugnar a leyes cuya fuente es
ajena a la voluntad del hombre. Y de ese modo
esas “artificios legales” pueden
ser el foco de un desorden general, que provocara cada vez mayores males, hasta que la ficción sea corregida.
El
considerar a un ser humano cosa in comercio es el ejemplo histórico más
iluminador de este peligro; pero no el
único. Leyendo los de artículos que
siguen al 2311 del Código Civil, se ven “legisladas” una serie de ficciones.
Así la de considerar inmueble a un edificio construido por el hombre. , La
“mejora” de hoy no estuvo ayer y puede no estar mañana. De alguna manera, al conceptualizar la
realidad a regular el legislador “todo
lo puede”. Usando de esa facultad “inventa” realidades que no son tales. En el caso que comentamos ha dado igual el
trato legal al recurso básico del hombre
– la naturaleza – con el que merecen
las cosas que con el trabajo el hombre construye con ella. Puede hacerlo
el legislador y de hecho se ve que lo ha hecho. Sin embargo lo que no
puede es evitar los efectos sistémicos de sus creaciones normativas. Puede que la ficción
sea inevitable o convenientes desde un punto de vista practico. Pero lo que no
debe hacer es desatender los “efectos colaterales” que la ficción puede
acarrear. Ha de corregirlos mediante otras disposiciones legales. Hacer esto
último además de la necesaria voluntad, exige – previamente - poseer una visión completa del orden social
que ha de establecer para que la Constitución
descripta en la letra se concrete en la vida social.. Debe imaginar lo que es necesario disponer y evitar a la hora
de construir los cimientos del edificio social cuyo plano contiene la Constitución fundamental.
Del Código Civil Argentino y
la realidad social consecuente
La
frustración argentina tiene una de su causas principales – sino la principal –
en haber desechado el legislador al innovador derecho patrio antes citado para poner en su lugar “el derecho puro de
los romanos” (Párrafo 5° de la nota al art. 2503 del CC). Con la aceptación de
este derecho no solo consolidó la rebatiña de tierra cometida hasta ese
momento, sino que se echaron las bases de un orden social que a la corta o a
larga seria la cabal repetición de la desgraciada historia de la antigua Roma.
Las
palabras del autor del Código sobre los
fundamentos la propiedad fueron y sigue
siendo pura retórica que no abonan la norma que propone.. Suena muy bien –
porque es una seria verdad – escribir que la propiedad “debía definirse
mejor en sus relaciones económicas: el
derecho a gozar del fruto de su trabajo, el derecho de trabajar y de ejercer
sus facultades como cada uno lo encuentre mejor” (art.2506 , 2° párrafo de la nota ). Sin embargo tal
fundamento no es tenido en cuenta para nada cuando de la propiedad de tierra se
trata.
Pese
a ser un país relativamente vacío, en el 2001
sumaron mas de 4 millones los desocupados o mal ocupados. (Además, para
entonces y desde 1950 habían emigrado de la Argentina de manera definitiva mas 3
millones de personas). ¿Qué es lo que se opone a la realización nuestro
compromiso constitucional, “gobernar es poblar”? Se opone un mecanismo legal a resultas del
cual, los hombres sin otro recurso para
vivir que se capacidad para trabajar, se
ven impedidos de acceder a la tierra –
rural y urbana – por su alto costo en el mercado. Cuando se permite legalmente
que el dueño de la tierra se quede con el aumento de su valor se genera un orden
económico primero y un orden cultural después, que obran de manera
tal que en los hechos no hay sitio donde trabajar. La tierra existe desde
luego, pero solo emblemáticamente, bajo el nombre y el concepto geográfico “territorio
argentino”. Pero este territorio no aparece accesible en la vida cotidiana
de la mayoría de los hombres.
El
actual régimen legal ha convertido a la
tierra en la base de negocios especulativos de toda índole, porque
ella misma, en lugar de estar a
disposición del trabajo y la inversión del capital real, fue y es objeto de una obscena especulación. Hoy, como ocurría hace casi un
siglo y medio atrás , no más del 1% de su población, es dueña de
más del 95% de las tierras de toda clase ( Jacinto Oddone, La burguesía
terrateniente argentina, Ediciones Libera, Buenos Aires, 1967)
Causa asombro que sean ojos extranjeros los
que denuncien lo que está a la vista de todo aquel que quiera ver. Esta ceguera
general, proviene, en parte, de los intereses y las ideologías que , de
propósito o de rebote , mantienen en pie tan inhumana situación, cuyos efectos
se aprecia en la emergencia (en la
Capital, sus alrededores o en las grandes ciudades) de miles
de villas miserias, de casas tomadas y de hoteles clandestinos. Miles de
familias cuya fuente de recursos es la limosna y su hábitat la plaza pública.
Descontada la densidad de Buenos Aires (unos 15.000 h/km2 y el Gran Buenos
Aires con unos 4.500 h/km2), la densidad media del resto del país apenas
alcanza a 5 h/km2. Pero es solo la media, pues en verdad hay provincias que a pesar que por sus recursos
territoriales equivalen a países enteros, su densidad no llega a 2 h/km2. Para
colmo la mayoría de población vive del empleo público o de “planes de
subsistencia” . Si bien los intereses creados obran para impedir se corra el
velo que oculta la causa de tales dislates,
tal ignorancia y desvarío hay que rastrearlos en el contenido de los planes
de estudio, en todos los grados de la enseñanza, especialmente en la carreras de economía y derecho, que
tanta influencia tienen en la formulación de diagnósticos y adopción de
políticas de gobierno. De hecho, salvo
excepciones individuales que no pesan en la formación del conocimiento dominante,
solo en obras extranjeras se encuentran pensamientos como el siguiente:
“El proceso de
colonización de la pampa ya estaba
bien avanzado antes de que el gobierno intentara corregir la tendencia hacia la
concentración de propiedades y tenencia, sancionando leyes cuyo
objetivo consistía en la creación de un patrón jeffersoniano de tenencia de la
tierra. Las leyes fueron tardías y nunca
recibieron respaldo. En
la época del centenario, los estudios oficiales realizados por el Ministerio de Agricultura confirmaban lo qué ya se sabía: que la tierra
más productiva de la pampa era aquella que estaba en manos de
relativamente pocos
dueños y que existía en todo el país una amplia clase de arrendatarios
que trabajaban en condiciones miserables y quienes tenían poca o ninguna
esperanza de lograr alguna vez tener su propia tierra.
El patrón de tenencia de la tierra era tal que la organización de la producción
permitía la maximización de las ganancias de los dueños de la
tierra sin que ello necesariamente implicara el aumento de la producción o el beneficio
para el bien común , ni por cierto la presencia de
una iniciativa empresarial innovadora. Como respuesta a estos
estudios se señaló de forma acomodaticia que aun cuando los hechos presentados pudieran ser
precisos y aunque fuera
lamentable que no se hubieran
logrado los objetivos originales, el gran éxito del modelo de desarrollo era
tan evidente que realmente
no convenía preocupar a la sociedad por estos
resultados y que los
estudios no debían tornarse como consejeros de la
perfección.. Los
defectos del modelo de crecimiento eran tan evidentes en la ciudad como en el
campo y se destacaban tan claramente en los informes oficiales como en el
Congreso, la prensa y en una larga serie de trabajos de análisis social. La respuesta habitual
profesaba que el "prob1ema social" - como se denominaba a estas
dificultades - era el resultado de
influencias extranjeras nefastas, que se habla permitido un tipo equivocado de
inmigración y que el hacinamiento y otras evidencias
de desigualdad social serían eliminadas a su debido tiempo junto con las
influencias antisociales del cuerpo político para conceder tiempo al
maravilloso y restablecedor proceso de crecimiento que aumentaría la riqueza
nacional para resolver el prob1ema social. Cualquiera que pensara de otra
manera era antinacionalista. La vasta mayoría aceptaba la idea de que la
exportación de carne, granos, lana y cueros garantizaría el futuro dorado del
país [Tulchin, J.A, p.79 y siguientes]
Lo que acabo de describir no es una “carta política”
a jugar en el terreno de la ocasional “competencia política”. Reconocer o no los antecedentes descriptos
debe ser la clave principal para
detectar desde un punto de vista sociológico (y no de mero palabrerio) si en
el campo de la arena política de partidos hay – en nuestro país – una “derecha” y una “izquierda” genuinas. A la luz de las
plataformas partidarias en boga desde 1983 se puede apreciar que han desaparecido
como cuestión política básica para ordenar por ley positiva a la sociedad estos
tres asuntos: 1) examen del “acceso legal
a la tierra”, 2) el “destino legal de la renta del suelo” y 3)
toda discusión sobre los rasgos de “legitimidad o ilegitimidad del actual régimen de impuestos” , establecido desde 1932. A la vista de este
hecho puede sostenerse que los adjetivos
para calificar a partidos o grupos sociales “ de izquierda” y “de derecha”, no tienen mas
sentido que revelar simpatías o antipatías de otra índole y hacia otros
asuntos; pero son denominaciones por
completo ajenas a aquellas tres cuestiones fundamentales.
Dada la total y general desatención para con
esos tres problemas fueran planteados y
resueltos a su manera en la gesta y programa de la Revolución de Mayo, puede afirmarse que de hecho
y mas allá de vibrantes declamaciones, a la fecha la totalidad de las
formaciones políticas argentinas están (y seguirán estando mientras no se hagan
cargo de esos tres problemas) en el
campo “conservador” del statu quo.
Este es el insalubre estado del orden político argentino. La profunda causa por
la cual, de momento en momento y desde las mas inesperados grupos han explotado
y seguirán explotando irracionales impulsos revolucionarios y no menos
irracionales reacciones en su contra.
El intento de quien esto escribe es estimular
a los estudiosos y a los preocupados por los problemas sociales de la Argentina y América
Latina , a abocarse al examen de unas pocas causas del actual malestar social
poniendo a la vista fallas en el ordenamiento legal formalmente consistente con
los principios y fines de la
Constitución originaria.
Debemos prestar especial atención a la fuerza del ordenamiento legal para constituir un preciso
orden económico. De esto se era
conciente al constituirse la republica
en 1853. Esa conciencia perduraba, mucho
más débil, alrededor del primer
centenario en 1910. Pero en las décadas
siguientes por muchas causas, pero principalmente, por el régimen legal
ordenador de la economía en aquellas tres vigas básicas produjo una creciente multiplicación de los
conflictos sociales. Esta proliferenacion de conflictos y crisis ha oscurecido
el pensar de los académicos, políticos, dirigentes sociales y, por cierto en la
de la gente común.
Como efecto un burdo materialismo cegado a la
opinión publica general, incapaz de reconocer cuánto depende de un correcto derecho positivo la
constitución de un satisfactorio orden
económico, con lo cual – paradójicamente – se desatiende la gran importancia del orden económico,
matriz indispensable para que se den los
procesos necesarios para atender las
necesites materiales del hombre en su
vida social e individual.
El costo de tal descuido desde el nivel
espiritual del hombre ha generado opinión pública burdamente materialista, la que
tras errar una y otra vez al pronunciarse sobre los intereses generales de la
sociedad, se auto elimina como tal. La consecuencia esta a la vista: una
creciente inflación legislativa generada por múltiples demandas y exigencias fragmentadas,
provenientes de los más parciales y
ocasionales intereses.
Buenos
Aires, septiembre 11, Día del Maestro, del 2012
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