miércoles, 28 de octubre de 2009

Pobreza. Por Juan Negri Malbrán


Correo de lectores de La Nación
Se­ñor Di­rec­tor:

"Desde hace ya demasiado tiempo la Argentina incrementó escandalosamente sus índices de pobreza. Como ya lo han señalado varias voces calificadas, la pobreza es un escándalo moral y una afrenta a la dignidad del ser humano que debería resultar insoportable para todos nosotros, gobernantes y gobernados.

"Como lo señala una larga tradición en sociología política que se remonta a Aristóteles, la democracia se lleva mejor con situaciones de igualdad en la distribución del ingreso. De hecho, la aparición de la democracia en Europa se apoyó en el surgimiento de la clase media. Este proceso disminuye el conflicto porque la movilidad social se torna posible y, por ende, la clase media adopta valores más tolerantes. Por el contrario, situaciones de profunda inequidad, como la que se viene dando en nuestro país, harán que la presión redistributiva desde abajo se intensifique, puja que podría llegar a resolverse violentamente. Aunque, a diferencia de décadas pasadas, los segmentos más prósperos no presionarán en favor de salidas abiertamente autoritarias, es posible que rechacen las presiones e incluso que apoyen respuestas violentas a la agitación social. En el supuesto de un incremento del conflicto, el temor de las clases más pudientes hace menos probable el consenso necesario para una mejor redistribución del ingreso. En cualquier caso, es claro que la extensión de la pobreza profundiza la fractura social. En estas circunstancias, se debilita el régimen democrático.

"Adicionalmente, y siguiendo una cuestión que preocupaba a Montesquieu, las situaciones de pobreza combinadas con cierta inmovilidad del capital más próspero (como es el caso de la tierra en la Argentina) provocan situaciones aún más violentas, ya que hacen más suculenta la expropiación de bienes por un gobierno que se haga eco de la situación de desigualdad. El ejemplo de Venezuela es apropiado: alta pobreza más recursos «fijos» (como el petróleo, que no puede irse del país) pueden llevar al fortalecimiento de líderes de escasa vocación republicana. En estas condiciones, el sistema institucional presidencialista no hace más que empeorar las cosas, ya que concentra en pocos actores la decisión de expropiar y, por ende, de profundizar el resentimiento social.

"La experiencia argentina de 2001 muestra además cómo la utilización política del malestar social puede tener consecuencias para la institucionalidad política.

"En definitiva, la pobreza y la inequidad social son deletéreas para el buen funcionamiento de la democracia. El equilibrio democrático se torna frágil si una sociedad está dividida en pobres que sufren y ricos que recelan. Es necesario crear consensos para que los frutos del desarrollo económico se distribuyan equitativamente y se revierta la tendencia de los últimos treinta años. Aún estamos a tiempo."


ESPUESTA ICEPAL
Sobre la carta "pobreza" de Negri Malbran. Comparto su justificada preocupación. Pero,lamentablemente, mientras se piense como Negri (y lo hace casi toda la población,incluyendo los ilustrados) que la tierra es capital, no hay manera de proyectar políticas que remedien la pobreza que nos aqueja. La "tierra" (desde el solar urbano,pasando por todo el territorio, incluyendo las ondas radioelectricas)NO ES CAPITAL. Es Naturaleza, don de Dios para creyentes.Y el derecho positivo debe asegurar 2 cosas:a) igual derecho de acceso para todos y b) con carga a pagar la renta del suelo,base del tesoro público (provincial y nacional). Aplicada esta ley, ELIMINAR TODOS LOS IMPUESTOS,salvo ocasión excepcional con voto democratico. Así se alienta al trabajo y la inversion de capital,se dinamiza el consumo y comienza la espiral virtuosa del progreso acabandocon la exclusion y la miseria. Ver www.icepal.com.ar