jueves, 20 de junio de 2019

Sobre la Reforma Fiscal de Manuel Belgrano para lograr Libertad, Igualdad y Fraternidad




HOMENAJE A MANUEL BELGRANO  EN VÍSPERAS DE LA ELECCIONES DEL 2019 

Héctor Sandler, Profesor Consulto, Derecho, UBA


Manuel Belgrano nació el 3 de  junio de 1770 en Buenos Aires en una familia que gozaba de muy buena posición económica.  Murió en extrema  pobreza el 20 de junio de 1820.  
El aniversario de su fallecimiento  ha sido declarado “Dia de la bandera”.  Si bien así se recuerda que Belgrano fue el creador de nuestra enseña nacional, la elección de este motivo para rememorar el dia de su muerte  no refleja la enorme  dimensión de sus  ideales sociales como fundamentos morales de la novedosa sociedad  que habrían de ser nuestra patria en el mundo entero. 

Sus ideales social/económicos para la nueva sociedad en ciernes trajeron a esta tierra durante el Consulado  una singular semilla. Una  semilla  que abonada con una posterior recta legislación constituiría en todas sus dimensiones un orden social humano que posibilitara la plena  a la libertad individual, la igualdad de trato y de oportunidades y la fraternidad general. Una semilla que germinó ya en 1826 en la Ley de Enfiteusis Argentina dictada por el primer Congreso argentino . Un orden legal  mantenido como ideal por la Asociacion de Mayo de los 1830 y, finalmente,  robustamente receptada con grado de mandato constitucional en el Preámbulo y Primera Parte de la Constitucion Nacional de 1853  aun vigentes.

Aquella semilla  traída a esa patria por el abogado MANUEL BELGRANO  pretendía ser el punto de partida para establecer una sociedad permanentemente abierta  para “todos los hombres del mundo que quisieran habitar el suelo argentino”, como finalmente se expresaría en la Constitución nacional 1853. No era una cuestión accidental sino fundamental , pues establecía cimientos morales para un orden legal con  un doble y muy distinto propósito:
a)  Uno, a favor de los habitantes. Se buscaba  asegurar  para para todos los trabajadores el disfrute de un idéntico derecho de  acceso a la tierra del inmenso y despoblado territorio patrio, asegurando  que cada uno fuera el dueño exclusivo del fruto de su propio trabajo, sin ser hostigado o perjudicado con la vetusta y antigua exacción fiscal denominada “impuestos”.
b)  El otro, a favor de la sociedad como el necesario hábitat para todos y cada uno.  Se buscaba asegurar para la sociedad  como un todo diferente a la suma de individuos la provisión del dinero necesario para formar el indispensable anual tesoro público para que cada gobierno solventara el gasto público y llevar a cabo las obras y servicios que no puedan o no deban afrontar los particulares, sin necesidad de mortificar el fruto del trabajo y de la inversión de los ahorrtos aplicados a la producción, denominadado “capital”.

Para este magnifico abogado y hombre de gobierno, esos ideales eran las estrellas firmes que habían de guiar a los patriotas en la tarea de “constituir” una nueva y grande nación con una novísima forma de orden social. Fue cuestión básica primordial tenida  en cuenta  al hacerse cargo del Consulado, aun existente el Virreinato,  establecer un nuevo orden económico mediante un nuevo  derecho positivo. Distinto  a todo otro derecho  preexistente. El necesario para que el Derecho  diera forma, fuera el cauce,  de un nuevo  tipo de orden económico. Uno que en la practica fuera apreciada por facilitar la real vigencia de  los tres ideales de la modernidad: Libertad individual , Igualdad de oportunidades  y Fraternidad general.

Su propuesta germinaría en el corazón y la cabezas  de los principales hombres de la Revolución de  Mayo de 1810. Germinó en su generación y creció  fuerte tras su temprana  muerte. El efecto de su filosofía política remató en la denominada Ley de Enfiteusis aprobada por el Congreso de 1826.  Esta ley disponía un sistema legal para formar el tesoro público consistente en dos pasos:
1) Poner la tierra al alcance de todo aquel que la necesitara para vivir en la ciudad o trabajarla en el campo.  
2) Cobrar a los poseedores de tierra un alquiler perpetuo (llamado “canon”) para que los gobiernos contaran con recursos necesarios para pagar el gasto público,   sin molestar ni ofender a los salarios de los trabajadores  ni al interés debido a quienes invirtieran sus  ahorros en forma de capital.  

La ley de enfiteusis argentina de 1826 (que nada tuvo que ver con la enfiteusis del derecho romano) fue la ley mas revolucionaria dictada en el continente americano.

El  pensamiento de Belgrano tuvo honorables herederos pero también terribles adversarios .  Su legado fue recogido por  Esteban Echeverria y los integrantes de la Asociación de Mayo de 1837 a punto de ser perseguidos y obligados a exiliarse del país por el poder político de los adversarios: los terratenientes  de la época.   
Estos reaccionaron en apenas ditada la ley . En abierta reacción derrocaron al gobierno constitucional , expulsaron y persiguieron a quienes la apoyaron y “restauraron el antiguo régimen” en cada una de  multiplicidad de dictaduras políticas a cargo o en favor  de los  terrateniente a lo largo y ancho del pais. 

Principal discípulo de Belgrano fue otro abogado: el doctor  Esteban Echeverria. Este tuvo a su vez como consecuente propagador y diseñador de estas ideas  a otro  abogado ilustre, no menos perseguido que los anteriores:  el doctor   Juan Bautista Alberdi. Fue este quien para consagrar los principios de la Revolución de Mayo hizo enormes aportes para esclarecer  la letra y sentido de la nueva Constitución , aun vigente. Dictada  la Constitución, temía con razón  que el aparente vencido pasado volviera por sus fueros.  Por ello en 1854 escribió  la monumental y hoy ignorada tratado titulado “SISTEMA ECONÓMICO Y RENTISTICO PARA LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA. Trato de subrayar  el sentido  y la forma que habría de tener de la economía privada para que los derechos constitucionales de los habitantes tuvieran vigencia y el destino de la renta del suelo fuera la base primaria del  tesoro publico. 

Para desgracia de la patria , los terratenientes establecidos , sus intereses creados, y la general ignorancia que predominaba en los “recién llegados”, base de la población argentina,  se dieron a la vez y  con  fuerza suficiente como para dictar “a libro cerrado” en 1870 el  Código Civil redactado don Dalmacio Velez Sarsfield. Este Código aun vigente habría de violar en este asunto a la Constitución pues implantó en nuestra patria   el Derecho Romano de Propiedad de la Tierra. Un Derecho  pensado por y para “latifundistas”. 

El Código de Velez Sarsfield dispuso que la tierra  pudiera ser negociada como una mercancía en el “mercado de tierras”, lo cual era correcto. Pero nada dispuso sobre el destino  de su creciente valor de mercado, manifiesto en su precio y este paso a engruesar  los bolsillos de los pocos terratenientes  y a castigar  los ingresos de los trabajadores,  obligados a pagar el “alquiler” para poder acceder a la tierra. 

El centenar de leyes de impuestos vigentes que permiten la apropiación de la renta del suelo por los particulares propietarios de la tierra y la apropiación por el Estado  de los ingresos de  los trabajadores e inversores mediante miríadas de impuestos es la causa de la crónica e irreversible decadencia argentina.
Las consecuencias están a la vista: ruinosas condiciones de vida de millones de personas y la no menos ruinosa condición del mismo Estado. 

Grave  escándalo moral se comete hoy cuando con motivo del aniversario de la muerte del gran Belgrano, se le recuerde por la creación de la bandera mientras  se lo ignora como el primer argentino que propuso y señalo el camino para dictar un derecho que asegura el bienestar y la prosperidad general.

A las puertas de la elecciones que se llevaran a cabo este año 2019  urge conocer esta historia patria para diseñar  las leyes que  se necesitan para recuperar a la Argentina. En grueso son  dos los “paquetes” de leyes:
1) Eliminar la mayor cantidad de los actuales  impuestos que ahogan la producción y el consumo y
2) Solventar el gasto público con lo que se recaude anualmente cobrando alrededor del 2 por ciento anual  del valor de mercado de la tierra libre de mejoras y no cobrar impuestos  por lo edificado y plantado.
Buenos Aires, junio 20 de 2019

"Termino el tiempo de leones y gatopardos, hoy es tiempo de hienas y chacales" 

Giuseppe Tomasi de Lampedusa "Il Gatopardo"



En nombre de la libertad hienas y chacales desde la Universidad Nacional reemplazaron el Sistema Fiscal Constitucional de RENTAS por el perverso Régimen de mas de 100 Impuestos al Trabajo para lograr Esclavitud, Desigualad y Violencia, para que los ricos le roben a los pobres.



No hay comentarios: