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jueves, 14 de mayo de 2009

El sistema juridico argentino y la madre de todos los problemas


Por Hector Raul Sandler, profesor de Derecho, UBA, dice:

Cuando en la nota al art.2503 del Código Civil el Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield advertía que para ordenar nuestra sociedad civil había “preferido el puro derecho de los romanos”, los legisladores argentinos debieron rechazar su proyecto. Era contrario a los principios de la Revolución de Mayo. Pero lo aprobaron a “libro cerrado”. Así echaban las bases de un sistema que hace difícil el acceso a la tierra para quienes viven de su trabajo. Sin repararlo echaban las bases para una sociedad clasista, dividida en “clases”, generadora de fracturas imposibles de salvar mediante “beneficios sociales” a los que son tan prestos de arreglar los gobiernos que ignoran el problema. Lamentablemente los estudiosos del orden social y los juristas no reparan en la bomba de tiempo que significaria para la Argentina la adopción del derecho romano para acceder a la tierra. El gran geografo e historiador Eliseo Reclús lo describe con toda claridad.

EL ANTIGUO DERECHO ROMANO

“Pero la fuerza de Roma no se gastaba por completo en el acre­centamiento de su imperio, sino que empleaba gran parte de ella en disensiones intestinas. Los diversos pueblos que se habían reunido en la ciudad del Tíber no se distinguían únicamente por el origen, diferían también por las condiciones de fortuna y la posición social; constituían otras tantas clases que, por la fuerza de las cosas, se fun­dieron gradualmente en dos sociedades de intereses distintos y nece­sariamente hostiles, los patricios y los plebeyos. La historia interior de la ciudad no refiere sino las peripecias de la continua lucha. La usura agravaba las relaciones entre las dos clases, porque el deudor se convertía en la presa, en la cosa del acreedor. La terrible ley de las «Doce Tablas», destinada á dar á las costumbres locales un carácter de eternidad, demuestra cuán fácilmente caía el pobre ple­beyo en las manos de su acreedor: “Que el rico responda por el rico; por el proletario quien quiera... Al tercer día del mercado, si hay varios acreedores, que corten el cuerpo del deudor. Si cor­tan más ó menos, que no sean responsables por ello. Si quieren pue­den venderle al extranjero, al otro lado del Tíber”. El Shylock de Shakespeare no era más que un resucitado de la antigua Roma. Esa ley atroz, que puesta en acción sobre el teatro nos espanta es nuestra ley, es nuestro "Derecho Romano". “Desde los primeros años de la república (500 aC) se produjo una ruptura completa entre patricios y plebeyos. Estos, cansados de la opresión, no habían llegado á rebelarse, pero hicieron huelga, y, saliendo de la ciudad, se retiraron al monte Aventino, después fueron aún más lejos al monte Sagrado desde donde amenazaron hacer con ayuda de las tribus vecinas, una ciudadela de ataque contra Roma. "Los patricios tuvieron que parlamentar. Al fin, mediante buenas promesas, volvieron los plebeyos á la ciudad y se logró satisfacerles a medias con concesiones políticas, aunque sin ceder en nada sobre el fondo mismo de la cuestión, puesto que los pobres quedaron peores, sin derecho a la posesión de la tierra. Sin embargo, la institución, de dos tribunos del pueblo, magistrados inviolables, armados del derecho de oponer su veto á toda ley que desagradase al pueblo, y aun de proponer otras leyes por vía de plebiscito hubiera podido ser fatal á la aristocracia romana , si ésta no hubiera tenido cuidado de hacer frente á ese gran peligro, poniendo en práctica un método que ha servido en todo tiempo á las clases directoras amenazadas, pero que en ninguna parte ha sido apli­cado con tanta constancia ni con tanto éxito como en Roma : prolon­gar las guerras exteriores, que quitaban al pueblo la flor de la juventud y de los hombres hechos, desviando hacia el extranjero las pasiones de odio y de venganza. En lugar de dar á los proletarios, en el seno mismo de la República, la parte igual que hubieran podido pretender, se les presentaba el espejismo de la embriaguez de los pillajes futuros".
El hombre y la tierra
Tomo II, p-452, Barcelona,

miércoles, 13 de mayo de 2009

EL DERECHO ROMANO Y LAS CRISIS SOCIALES


Sostuvo elredactor de nuestro Código Civil,don Dalmacio Velez Sarsfield “No enumeramos el derecho del superficiario , ni la enfiteusis , porque por este Código no pueden tener lugar….Hemos juzgado que era más conveniente aceptar el derecho puro de los romanos…” (Nota al art.2503 del Código)

Ese derecho romano (que regula nuestro derecho en materia de propiedad del suelo), produjo la constante y dramática historia de Roma, hasta su colapso en el siglo IV. ¿No ofrece una gran semejanza con la nuestra?
“Las condiciones peculiares que habían alcanzado pleno desa­rrollo en Roma, en el siglo II a. C. no constituían un secreto para los pensadores de todos los partidos y modos de pensar, fuesen na­cionalistas, amantes de Grecia o reformadores radicales. Todos comprendían con claridad que el problema de mo­dificar la constitución no se podía resolver sin hacer reformas en la vida social y, en especial, en la esfera económica. En este último aspecto, el mal fundamental estribaba en el crecimiento vertiginoso de las grandes propiedades y en el descenso simultáneo de pequeños y medianos propietarios. Una prueba palmaria del peligro que representaba el sistema de empleo de mano de obra esclava se pudo ver durante el tribunado de Tiberio Graco (133 a. C.), cuando los esclavos se lanzaron a una rebelión feroz y enconada, tanto en Sicilia como en Asia Menor. Aunque la mayoría de la aristocracia gobernante, en otras palabras, la mayoría de los senadores tenía plena conciencia de los obstáculos que impedían la libre marcha hacia un progreso efectivo del Estado, sin embargo, no estaban dispuestos a empren­der una reforma seria en ningún sentido. Cualquier posible re­forma afectaba, de un modo u otro, su orgullo o su bolsillo. La prosperidad económica del Estado se vio también afectada por los desastres que llenaron los tiempos de los últimos Anto­ninos. Los gastos del Estado aumentaban: había más soldados y su paga era mayor, el número de funcionarios crecía. El Estado no tuvo otra solución que elevar los impuestos. Los habitantes de las ciudades se habían acostumbrado al lujo y las comodidades, pero sus cre­cientes demandas no podían ser satisfechas solo con la generosidad privada; fue, pues, necesario aumentar las cargas. Tanto el go­bierno central como las ciudades obtenían sus principales ingre­sos de los impuestos que pagaban los labradores y ganaderos. El aumento de esos impuestos no fue acompañado de un mejo­ramiento de los métodos agrícolas. Por consiguiente, la carga se hizo cada vez más pesada para los propietarios de tierras o para los que trabajaban la tierra con sus propia manos, los pequeños propietarios y los arrendatarios de los grandes fundos. El campo sufrió más que la ciudad por el aumento de los impuestos. Durante el desdichado período de revoluciones del siglo III, todos los síntomas mencionados se agravaron a un ritmo terrible. El ejército y sus dirigentes se hicieron dueños del Imperio. Cons­cientes de su propia fuerza, los soldados trataban de explotarla al máximo. Esperaban de los títeres que colocaban en el trono una paga mayor, grandes dádivas y permiso para saquear impune­mente a sus conciudadanos, en especial, a las ciudades ricas por las que los soldados, de extracción campesina, sentían envidia y odio. Los emperadores nombrados por el ejército precisaban dinero más que otra cosa para triunfar en los conflictos políticos. El único medio de conseguirlo era aumentar los impuestos. Los imp­uestos se elevaron constantemente en el siglo III; las requisas extraordinarias para as necesidades del ejército se convirtieron en costumbre. Al mismo tiempo, las exigencias suplementarias del Estado, que las mismas entidades debían satisfacer, presionaban cada vez más duramente sobre el pueblo. La situación llegó a ser crítica en el siglo III. Como coronamiento de todas esas calamidades, los emperado­res, que necesitaban dinero, emitían una enorme cantidad moneda". [ Fragmentos de ROSTOVTZEFF, M.ROMA DE LOS ORIGENES A LA ULTIMA CRISIS EUDEBA. 1968])

El Código Civil del Dr. Velez Sarsfield nos volvio al "Derecho y a la Propiedad de los antiguos" contrarios al Derecho y a la Propiedad de los modernos" de la Revolución de Mayo y de la Constitución de 1853, desencadenando un "Derecho de barbarie" que es el que se dicta hoy en todas nuestras Facultades de Leyes.
Los conservadores de la antigua barbarie Romana -como llama Voltaire a los abogados- son los responsables de los terribles males economicos, politicos y sociales que soporta nuestra sociedad.
Debemos tomar conciencia de ello para volver al Derecho de Civilización que diseñaron nuestros padres fundadores alla por 1810.
DE NOSOTROS DEPENDE

jueves, 23 de abril de 2009

El Sistema Juridico Brasilero y Los Sin Tierra en America



El perverso Sistema Jurídico del Brasil esta basado en el Derecho "de barbarie" Romano y en la propiedad romana de la tierra.
La moneda brasileña -el reais- hace honor al Derecho Romano "que degrada el trabajo hasta hacerlo digno del esclavo y realza el robo y el latrocinio político como fuente genuina de la propiedad" denunciaría Alberdi.

Nadie en Brasil sabe quien es el romano que honran en sus billetes.
¿No sera el redactor de la Ley Licinia que permitio la apropiación particular de la renta fundiaria a favor de una sociedad de clases, y que genero las bases para la destrucción de la República Romana que evolucionaría en Imperio?

La pregunta esta planteada. En Brasil nadie sabe la respuesta.







21 de abril de 2009 Asalto de los "Sin Tierra" en Brasil deja 9 heridos
Un grupo del conocido movimiento por la redistribución de la tierra fue repelido a tiros al entrar en una finca vea el vídeo en:
http://terratv.terra.com/templates/channelContents.aspx?channel=121&contentid=106310

En la vastedad territorial y con la enorme riqueza natural del Brasil, la inmensa mayoría de los brasileños están reducidos a la servidumbre gracias al perverso sistema jurídico imperante en favor de los dueños de la tierra.

Se equivocan los que promulgan la "Reforma Agraria"; lo que hay que reformar es el sistema jurídico, que cambie el origen de los recursos fiscales, liberando al trabajo, a la inversión y al consumo de impuestos y que busque los ingresos fiscales en la renta de la tierra urbana y rural libre de mejoras.
Esa reforma terminara con la injusticia y la desigualdad entre los hombres y para todas las generaciones.

sábado, 28 de marzo de 2009

LA ENSEÑANZA DE DERECHO, EL DERECHO Y LA CIVILIZACIÓN. Por el Dr. Sandler






















En la llamada “edad del conocimiento”, que es la nuestra, según Peter Drücker, algo tendrá que ver el conocimiento que cultivamos entre nosotros con el hecho deplorable que al filo del segundo Centenario de 1810 , disponiendo de tan enorme y excelente territorio, seamos un país que se presenta, a la vez, como un desierto demográfico en el 99 por ciento de su superficie y en obscena aglomeración metropolitana en unos pocos miles de kilómetros cuadrados. Para colmo plagada de villas miseria, conventillos, hoteles transitorios, homeless y múltiples formas de vida miserable. Con las consecuencias políticas de las cuales todos hablan todo el día.

Mucho antes que los godos y los vándalos arrollaran sus fronteras, el corazón de Roma estaba muerto, afirma Henry George en su libro Progreso y Miseria. ¿Quienes lo abatieron? Los “bárbaros internos”, generados por el propio orden político, legal y económico romano. Bien dice George, en otro pasaje de su libro: ¿De dónde vendrán los nuevos bárbaros? ¡Pasad por los barrios miserables de las grandes ciudades, y desde ahora podréis ver sus hordas acantonadas!

Lo que más importa aquí es señalar que los órdenes de vida social de Roma fueron legalmente sostenidos. Que ese ordenamiento legal fue desarrollado y sostenido por sus más brillantes juristas. Es decir por hombres cultivados en la educación superior de su tiempo. ¿No es acaso Roma, por sobre todas las cosas, recordada por su Derecho? Estemos atentos, pues su colapso, iniciado por sus bárbaros internos, respondió a un derecho especifico positivo , el que, como su legado, está aún vigente entre nosotros.

De manera harta significativa la Revolucion de Mayo en cierto sentido se hizo contra las instituciones jurídicas auspiciadas por el antiguo Derecho Romano. Así, por ejemplo, contra la esclavitud, según legisló la Asamblea del Año XIII, hija dilecta aquella Revolución. Esta transformacion liberadora del hombre se referia, en este caso, al "trabajo", disponiendo la Revolucion de Mayo que a partir de ella cada hombre debería vivir del "pan que ganara con el sudor de su frente". ¿Pero cómo hacerlo si los hombres no tuvieran un derecho a la tierra? ¿Como habrían de ganar el pan con el sudor de su frente si por derecho positivo la mayoría quedaba condenada a figurar en la nómina de los "sin tierra"?

Por esta razón el Congreso de 1826 - como Congreso de la Revolucion de Mayo, en “su medida y armoniosamente” - dictó la Ley de Enfiteusis. Ella era el otro lado de la moneda, el necesario para asegurar un orden social de hombres libres, iguales y fraternos.

Abolición de la esclavitud y un igual derecho a la tierra para "nosotros y todos los hombres del mundo que quisieran habitar el suelo argentino" , ambos, están inspirados en el mandato de Dios ("fuente de toda razón y justicia", Constitución de 1853) , segun se puede leer en el Levítico 25: 23 y 25:24.

En cambio, el Código Civil de 1865, en esta materia, no optó por “progresar” sino por “regresar” al antiguo Derecho Romano. Leáse la nota 5ª. al art.2503 del Codigo, Título que se ocupa del derecho de propiedad, en la que Velez Sarsfield asienta: "Hemos juzgado que era más conveniente aceptar el derecho puro de los romanos".

No aliento una disputa entre entendidos del derecho civil. Conocimiento “fragmentario”. Lo que pretendo es que todos los hombres cultos tomen conciencia que si uno acepta el "puro derecho de los romanos" para ordenar la sociedad, no puede declararse sorprendido por la decadencia de nuestro pais y menos que menos por la emergencia de una "barbarie" vernácula, a la que se pretende erradicar mediante el Derecho Penal. Para esta “ciencia fragmentada” señala su destino el mismo Henry George cuando completa su pensamiento diciendo: “¿Cómo morirá la ciencia? ¡Los hombres dejarán de leer y con los libros encenderán hogueras o los convertirán en cartuchos”! Catastróficas revoluciones sociales del siglo XX avalan la certeza de su profecía.
Sandler es Profesor de Filosofia del Derecho y de Derecho Civil de la UBA

OPINION DE GUILLERMO ANDREAU
El articulo del Dr. Sandler me recordó al Éxodo donde victimas de un derecho destructivo el pueblo de Israel se levanto en hordas.
Moisés al bajar del Monte Sinaí y encontrar a su pueblo envuelto en un nuevo proceso autodestructivo rompió las tablas de la ley y les dijo: "¿Quién esta del lado del Señor? Quien lo esté únase conmigo..... Y les dijo: Así habla Yahve, Dios de Israel; cíñase cada uno su espada al muslo.... pasad y repasad el campamento de la una a la otra puerta y mate cada uno a su hermano, a su amigo, a su deudo..." Y pereció aquel día la mitad del pueblo. Exodo 32.

Argentina, victima de un Derecho destructivo, se encuentra una vez mas, en tension de civilización.
El pueblo se levantara en hordas y gobernantes aterrorizados se convertiran nuevamente en verdugos. Es la historia de la argentina, es la historia de la humanidad. Es nuestro deber cambiar el sistema jurídico para evitar nuevas tragedias y lograr convivencia pacifica y prosperidad para todos los argentinos.
Las casas de altos estudios deben revisar el Derecho vigente en la argentina y reconocer el Derecho de los modernos de la Revolución de Mayo.
Por insistir con el antiguo Derecho Cesáreo Romano como diría hoy Mariano Moreno “nuevas ilusiones sucedieron a las antiguas y ha sido nuestra suerte, mudar de tiranos sin destruir la tiranía”.
La Democracia, la República y el Federalismo son hijos excluyentes del Derecho de los modernos de la Revolución de Mayo, e incompatible con el Derecho Cesareo Romano vigente en nuestro país.
Los hombres de Mayo nos marcaron el camino, de nosotros depende.