lunes, 8 de febrero de 2010

Videos del Blog El Relativismo Juridico



"La democracia solo es hija natural del Sistema Rentístico al igual que: la federación, la republica, la alta calidad de vida, los salarios con mayor poder adquisitivo, la libertad, la igualdad, la paz, la inmigración, y el progreso para todos los habitantes.

La Democracia es hija artificial del sistema tributario -derivado de la economía mercantilista -o de derecha- o socialista -o de izquierda—y produce rechazo e incompatibilidad permanente. Hijos naturales del Sistema Tributario son: la tiranía y el despotismo –aunque sea este de origen democrático-, el sistema unitario, la desigualdad, la injusticia, los salarios con bajo poder adquisitivo, la emigración, los conflictos económicos, políticos y sociales, la guerra civil, los procesos autodestructivos, la improductividad, la marginación para la mayoría y enriquecimiento desmedido para unos pocos,

Economista, abogado, intelectual y político que desconoce las virtudes del Sistema Rentístico de la Constitución de 1853 es un peligro para la humanidad."
Por GUILLERMO ANDREAU

Construyamos Argentina. Hagamos Realidad el país que soñamos.

Los “representantes del pueblo” se han separado como grupo de interés de los intereses generales de “los comunes”. El pueblo. El “sentido común” es la mas filosa arma con que los ciudadanos simples cuentan en la democracia para proteger sus libertades y darles un sentido practico. La democracia moderna pensada por los hombres de Mayo y los constituyentes de 1853, ( nuestros “padres fundadores”) fue concebida para garantía de todos los derechos “evidentes por si mismos”, los propios de todos y cada uno de los seres humanos actuales. Vigentes antes que Constitución alguna sea escrita. La que se dicta y publica como documento fundacional es solo un guardia riel para el mejor ejercicio de aquellos derechos y obligaciones de los individuos. La sección de “derechos y garantías” es así el sentido profundo de todas las otras secciones de la Constitución destinadas a “organizar” al gobierno del Estado. Ambas secciones están fuertemente vinculadas, a punto tal que una “defectuosa organización” o un “abusivo funcionamiento” de los poderes que emergen de la organización del Estado, puede hacer trizas a los derechos y garantías individuales, frustrando el profundo sentido de la Constitución. Para la época moderna, la Constitución ha de ser vista como valla para protección de los derechos del hombre en sociedad frente al peligros que para esos derechos entraña poderes emergentes dentro de la misma sociedad y de la organización estatal. Nuevas realidades, emergentes necesidades, problemas generados por el orden constituido y sobre todo por pensamientos intelectuales ajenos y contrarios a la democracia moderna han debilitado la conciencia de los ciudadanos comunes, destinatarios primeros de la democracia moderna. La clásica democracia moderna definida por Lincoln como el “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” se ha evaporado entre nosotros . Contemplando la realidad de estos tiempos (casos típicos como el escándalo producido con motivo de la creación del Fondo del Bicentenario) muestran que los “hombres comunes” son de palo. Entonces la democracia ya no puede ser definida con aquella oración. Ya no es un sistema político del, por y para pueblo. Es un sistema “gubernamental” cerrado sobre si mismo. Hay que refinirla como “el gobierno del gobierno, por el gobierno y para el gobierno”. El desapego, el desanimo de la ciudadanía, el resentimiento de los hombres comunes se expresó como un trueno en el 2001: “¡Que se vayan todos! A la vista se puso la brecha que hay entre los hombres comunes y sus “representantes”. Sin distinción de ideologías y partidos.
Los representantes se enfrentan entre si por todo. Por todo menos por el sistema de impuestos. Alberdi en 1854, publicó “Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853”, para evitar esto. Sabia cuánto depende la democracia moderna del sistema de recursos del Estado. Si los hombres comunes no comprenden esto, la democracia argentina no podrá ser moderna. Habran elecciones, pero solo sewrviran a la restauración del regimen anterior a 1810. Mayo no fue una secesion poltica: fue una revolucion social contra el autoritarismo gubernamental. ¿Quién habla de esto en el Bicentenario? Quien no aborde esta cuestion reniega de Mayo.

domingo, 7 de febrero de 2010

LOS IMPUESTOS Y EL ODIO A LA DEMOCRACIA.


DEMOCRACIA MODERNA Y EL SISTEMA DE IMPUESTOS
Hector Raul Sandler, profesor Derecho, UBA


INTRODUCCIÓN

Glenn Beck de modo implacable se basa en el “sentido común” para desnudar la dramática separación en los EEUU de America entre la “clase política” y “la ciudadanía común”. Los “representantes del pueblo” se han separado como grupo de interés de intereses generales de “los comunes”. El “sentido común” es la mas filosa arma con que los ciudadanos simples cuentan en la democracia para proteger sus libertades y darles un sentido practico. La democracia moderna pensada por los Padres Fundadores en los EEUU (en nuestro país por los hombres de Mayo y los constituyentes de 1853, que son nuestros “padres fundadores”) fue concebida para garantía de todos los derechos “evidentes por si mismos”, los propios de todos y cada uno de los seres humanos actuales. Vigentes antes que Constitución alguna sea escrita. La que se dicta y publica como documento fundacional es solo un guardia riel para el mejor ejercicio de aquellos derechos y obligaciones de los individuos.

La sección de “derechos y garantías” es así el sentido profundo de todas las otras secciones de la Constitución destinadas a “organizar” al gobierno del Estado. Ambas secciones están fuertemente vinculadas, a punto tal que una “defectuosa organización” o un “abusivo funcionamiento” de los poderes que emergen de la organización del Estado, puede hacer trizas a los derechos y garantías individuales, frustrando el profundo sentido de la Constitución. Para la época moderna, la Constitución ha de ser vista como valla para protección de los derechos del hombre en sociedad frente al peligros que para esos derechos entraña poderes emergentes dentro de la misma sociedad y de la organización estatal.

Esta idea fundamental, a la vista de los hechos, no es ni ha sido siempre compartida y practicada en nuestra historia desde la Organización Nacional. Para colmo, nuevas realidades, emergentes necesidades, problemas generados por el orden de hecho constituido y sobre todo por pensamientos intelectuales ajenos, cuando no contrarios a la democracia moderna y - last but not the least – los inevitables intereses creados en los procesos económicos y políticos, todo esto actuando en conjunto, ha debilitado la conciencia de los ciudadanos comunes, destinatarios primeros de la democracia moderna. En otras palabras, como una vez fuera dicho, “el sentido común”, por adormecimiento y torpeza de la flaca democracia practicada , ha pasado a ser el menos común de los sentidos. En tales condiciones la democracia moderna está al borde del abismo, por más elecciones que se practiquen.

La clásica definición de democracia moderna fue expresada de manera brillante por Lincoln como el “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Por causa de cambios culturales tiende a evaporarse. Contemplando la realidad de estos tiempos (casos típicos como el escándalo producido con motivo de la creación del Fondo del Bicentenario) muestran acabadamente que los “hombres comunes” son de palo. Cuando ocurren cosas como éstas la democracia ya no puede ser definida con aquella famosa oración. Se la debe redefinir de otro modo, si se la quiere describir en serio. En la actualidad ella no es un sistema político del pueblo. Es un sistema “gubernamental” cerrado sobre si mismo, pues – parafraseando a Lincoln – hay que decir que “es el gobierno del gobierno, por el gobierno y para el gobierno”.

Esta hipótesis explica muchas cosas que a primera vista no se entienden. El desapego, por desanimo de la ciudadanía frente a la política, el resentimiento de los hombres comunes cuando en el 2001 dieron un grito revelador: “¡Que se vayan todos!, reveló la existencia de una brecha entre los hombres comunes y sus “representantes”, sin distinción de ideologías y partidos.

La incisiva pluma de Glen Beck se ocupa de los EEUU en el 2009. Revela aspectos de la fallida democracia americana actual, teniendo a la vista el concepto de “democracia moderna”. En su reciente libro, (alcanza hasta el comienzo de la presidencia de Obama), hay simples pero contundentes descripciones de hechos. Lo que describe Beck da razón a quienes han definido a la democracia real actual como una “democracia delegativa”. El pueblo no está presente, mediante sus representantes, en la toma de decisiones. Los representantes, de todos los partidos, aunque en aparente enfrentamiento, estrechan filas entre sí y apoyados en el circunstancial resultado de elecciones, en lugar de actuar “de, por y para” los hombres comunes, lo hacen en defensa de los suyos propios, sean materiales, partidarios o ideológicos. Da lo mismo.

Del libro de Beck hemos elegido una parte que consideramos importante para la democracia moderna: el sistema de impuestos. Dictada la Constitución en 1853, Alberdi con toda premura y temor, al año siguiente, en 1854, publicó el libro “Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853”. Su obra más importante y menos leída, por los intelectuales y los hombres comunes. Como liberal en serio sabia cuánto depende la democracia moderna del sistema de recursos del Estado.
Hoy, desde los EEUU y 145 años después, el libro de Beck parece reivindicar la política de impuestos de nuestra Padres Fundadores, sustancialmente cambiada por el Congreso del año 1932 creando el impuesto a los Réditos. Con ese fin hemos traducido parte de del capitulo “The Political Weapon of Choice. The U.S. Tax Code”.

Lo hacemos con el deseo y la esperanza que la lectura de lo traducido reviva el espíritu democrático de los argentinos. No mediante floridos discursos, sino con sencillas reflexiones sobre hechos reales. Las observaciones criticas que hace Beck al sistema de impuestos creado en Norteamérica, son aplicables, punto por punto, a nuestro país.
Quiera el lector apreciar la importancia de este tema.



El ARMA QUE CONDICIONA LA POLITICA: EL SISTEMA DE IMPUESTOS.

Nuestro código de impuestos no es justa sobre la recaudación de ingresos para el gobierno. Si lo fuera, entonces, hubieran seguido el ejemplo de Rusia (sí, el de Rusia, de la antigua Unión Soviética) y estableció un fácil sistema de seguir, difícil de esquivar.

Los rusos estaban teniendo dificultades para la recaudación de impuestos en virtud de un sistema progresivo de impuesto sobre la renta completa con distintos tramos fiscales, deducciones y exenciones. Así que Rusia impone UN impuesto fijo y los resultados fueron sorprendentes y inmediatos. En menos de un año, el impuesto único sobre la renta en relación al sistema anterior fue el 25 por ciento superior (ajustada por inflación) y, lo mejor, el cumplimiento voluntario subió.

Por desgracia, a diferencia de los rusos, nos esforzamos cada año para hacer nuestro código tributario cada vez más complicado. ¿Qué tan grave es esto? Ahora a los estadounidenses emplean cerca de 7,6 miles de millones de horas para preparar sus impuestos. Eso sería como la contratación de 3,8 millones de personas de tiempo completo, sólo para preparar la declaración de nuestros impuestos, Todos los años. En 2006, los estadounidenses gastaron 193 mil millones dólares sólo para cumplir con el código de impuestos.

¿Por qué lleva tanto tiempo y cuesta tanto? Dado que el código se cambia casi cada año - más de quinientos veces el año pasado. Y se hace por dos sencillas razones:

1. Se puede hacer cosas para favorecer a grupos de interés especial y ocultarlas en el marco del complejo trabajo.
2. El código tributario puede aplastar a un enemigo sin dejar moretones o huesos rotos y recompensar sin dejar un rastro de dinero.

Éstos son las realidades de Washington. Si usted es un amigo de aquellos en el poder y no paga sus impuestos, se lo considera un simple descuido y puede, incluso, pasar a ser secretario del Tesoro. Pero si usted es considerado hostil a aquellos en el poder, el mismo error será utilizado para destruir su reputación. Para un ejemplo reciente, no busque más; ahí tiene “Joe the Plumber”. Pero esto no es una táctica política. ¿Cree que fue una mera coincidencia que Martin Luther King Jr., fuera elegido tramposo o que Jesse Owens y Joe Louis fueran investigados por violaciones al código de impuestos después de que hablaran en contra del Gobierno sobre esto?

Un código tributario complejo y confuso es un arma que se puede utilizar para intimidar a los enemigos o reacios (beneficios extraordinarios del impuesto a las compañías petroleras) y castigar a personas inocentes, pero políticamente impopulares (un impuesto del 90 por ciento a los ejecutivos de las empresas) mientras que a amigo se le recompensa con excepciones, deducciones y hallazgo de lagunas legales que los favorecen.

Se ha dicho que "la potestad tributaria es el poder de destruir", y tanto los Democratas y los Republicanos han usado ese poder de manera irresponsable para obtener beneficios políticos. Hay demasiadas personas en Washington que han olvidado el mucho sudor y sangre gastada para ganar un dólar honestamente. Estoy convencido de que si pudiera conseguir que los políticos se emplearan seis meses en el trabajo de recoger fruta, vertiendo cemento, o como camareros, tendrían una apreciación mucho más profunda del sagrado deber que deben tener a la hora de gastar el dinero de nuestros impuestos.

El sentido común nos dice que si se debieran pagar nuestros impuestos, en términos de trabajo físico en lugar de dinero, pondríamos fin al gasto salvaje desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, si se requiere de un constructor trabajar en veinte nuevas viviendas en lugar de pagar impuestos o si un mecánico de automóviles se viera obligado a reparar cincuenta nuevos motores para pagar su deuda con el gobierno, hubiéramos hechos una rebelión contra el derroche desde muchas décadas atrás. En muchos sentidos, es más fácil entregar dinero en lugar de nuestro de nuestro tiempo, pero el sentido común nos dice que uno y otro son lo mismo: “Time is money”.

Es hora de quitar la capacidad del Congreso para sobornar o castigar a las empresas mediante el código de impuestos. Si una empresa viola la ley, para castigarlos ha de aplicarse el código penal y no el código fiscal, Las empresas y los individuos deben subir y caer por causa de sus propios méritos, no sobre la base de desgravaciones fiscales, subsidios y beneficios especiales, los que el Congreso utiliza para comprar votos y sobornar a los votantes.

Y si todo falla, entonces tal vez deberíamos hacer como sugiere el profesor Thomas Sowell . Trasladar el dia de las elecciones al dia 16 de Abril. (¿Alguna vez han notado que la jornada electoral y el dia para pagar los impuestos están bien lejos una de otra en el calendario).
¿Qué mejor manera de juzgar a estas personas responsables de nuestro dinero que decidir su destino político el día después de que hayamos calculado los impuestos que debemos pagar?


Glenn Beck, Glenn Beck´s Common Sense. The Case Against out-of-Control Government, Inspired by Thomas Paine, p.38 , Mercury Radio Arts/ Threshold Edition, New York, June 2009.


"La democracia solo es hija natural del Sistema Rentístico al igual que: la federación, la republica, la alta calidad de vida, los salarios con mayor poder adquisitivo, la libertad, la igualdad, la paz, la inmigración, y el progreso para todos los habitantes.

La Democracia es hija artificial del sistema tributario -derivado de la economía mercantilista -o de derecha- o socialista -o de izquierda—y produce rechazo e incompatibilidad permanente. Hijos naturales del Sistema Tributario son: la tiranía y el despotismo –aunque sea este de origen democrático-, el sistema unitario, la desigualdad, la injusticia, los salarios con bajo poder adquisitivo, la emigración, los conflictos económicos, políticos y sociales, la guerra civil, los procesos autodestructivos, la improductividad, la marginación para la mayoría y enriquecimiento desmedido para unos pocos,

Economista, abogado, intelectual y político que desconoce las virtudes del Sistema Rentístico de la Constitución de 1853 es un peligro para la humanidad."

Por GUILLERMO ANDREAU

sábado, 6 de febrero de 2010

¿POR QUE RUSIA NO FIGURA HOY ENTRE LOS PAISES “PIGS”?


Por Hector Raul Sandler, profesor Consulto, Derecho, UBA

La palabra “PIGS” significa cerdos en ingles. Pero también es el acrónimo que forman las iniciales de los nombres en ingles de cuatro importantes países: Portugal, Italia, Grecia y España. Hoy son los 4 países con las peores economías de Europa Occidental. Lo que los hace muy semejantes es la legislación civil, de raíz romana, que regula el acceso a la tierra por parte de sus habitantes. Especular con la tierra es allí (como entre nosotros) legal. La mayor superficie de su territorio esta en muy pocas manos. Una minoría de la población. Por obra de su legislación civil y su sistema de impuestos, los terratenientes se benefician al apropiarse del mayor valor de la tierra. Este sistema es espasmódico. De un rápido crecimiento se pasa al natural “boom inmobiliario”, de éste al “estallido de la burbuja” y de aquí a la crisis para yacer en la fosa de la depresión general. Todo por causa de una mala legislación.
Por leyes múltiples el Estado estruja con impuestos a trabajadores, inversores y consumidores. Lo puede hacer hasta cierto punto. Más allá de un límite, apela a la inflación monetaria. Los argentinos conocemos por propia experiencia esa patología. Pero no pensamos en el remedio.
Hoy toda Europa e incluso los EEUU de America, aunque en distinto grado, por la misma causa están por ingresar en la categoría PIGS. No ocurre esto con Rusia.
Rusia, librada del sistema comunista, no es noticia en esta hora aciaga para Occidente. Es lógico entonces preguntarse por qué no vienen malas noticias de aquel país, cuando aun hoy trata de recuperarse del fracaso colectivista. Lo debemos hacer todos, sin excepciones partidistas e ideológicas. Sobre todo en momentos en que hay “progresistas” que pretenden arrebatar las reservas del Banco Central con peligro de generar otra híper, Tenemos que hacer un esfuerzo conjunto para conocer e imaginar otra posibilidad.. Con ese fin he traducido el articulo del economista Daniel J. Mitchell, Ph.D. escrito en el 2003..


EL FLAT TAX Y LA RECUPERACION DE RUSIA

Nunca es divertido admitir el fracaso. Sin embargo, el establecimiento de un 13 por ciento de Rusia como impuesto único me obliga a confesar un cierto grado de incompetencia. Durante 10 años, he estado trabajando en Washington para sustituir a nuestro complicado código tributario con un impuesto sencillo y justo. Pero, como todos los contribuyentes, puede atestiguar que mis esfuerzos no han dado fruto.

Sin embargo, en Rusia, el presidente Vladimir Putin - el ex jefe de la KGB soviética - implementó un impuesto de tasa única en 2001. No es sólo un impuesto único, sino un impuesto fijo con una tasa de 13 por ciento, cuatro puntos porcentuales menos que el plan que supuestamente "radical" adoptada por Steve Forbes y el ex líder de la mayoría Casa de Representantes, Dick Armey. Y ha sido un gran éxito.

Imagínese cómo me hace sentir. He tratado de ayudar a reformar el sistema fiscal en los Estados Unidos, una nación al resto del mundo considera la cuna del capitalismo sin trabas y los principios de libre mercado. Sin embargo, cada año, nuestro código de impuestos se hace más grande y más complicado. En Rusia, por el contrario, el impuesto único ha estado en vigor durante más de dos años. Y esta reforma se llevó a cabo en una nación todavía está tratando de superar el legado de más de 70 años de dictadura comunista.

Recuerde el dicho: "Para los vencedores es el botín". No debe ser cierto. Hemos ganado la Guerra Fría, pero Rusia recibe el impuesto único, mientras que Estados Unidos está atrapado con un sistema tributario bizantino sobre la base de la clase de la ideología de guerra.

Pero tal vez nuestra suerte va a cambiar. El impuesto fijo de Rusia ha sido tan exitoso que incluso los políticos estadounidenses podrían aprender las lecciones correctas. Echemos un vistazo a la evidencia: la economía de Rusia ha aumentado en un 10 por ciento desde que adoptó un impuesto uniforme. Eso no puede ser espectacular, pero es mejor que los Estados Unidos, y es muy impresionante en comparación con las tasas de crecimiento anémico que vemos en otras partes de Europa.

También parece, sabiduría convencional de lado, que una tasa impositiva baja no significa menos dinero para el gobierno. En los últimos dos años, ajustada la cifra por inflación, los ingresos impuesto sobre la renta en Rusia ha aumentado un 50 por ciento. ¿Por qué? Debido a que la gente está dispuesta a producir más y pagar sus impuestos cuando el sistema si es equitativo y las tasas de impuestos bajas. Irónicamente, los antiguos comunistas en Moscú, ahora entienden la economía de mercado y sin embargo, los liberales en el Congreso todavía confían en la política del odio y la envidia.

Curiosamente, el impuesto único es sólo una de varias reformas positivas promulgadas por el Presidente Putin. Rusia también ha reducido la tasa de impuesto corporativo del 35 por ciento a 24 por ciento. (Compañías con sede siguen pagando el 35 por ciento, la segunda más alta de impuestos corporativos entre las naciones industrializadas). Las pequeñas empresas también reciben un mejor trato. El antiguo sistema con altas tasas de impuestos ha sido sustituido por un nuevo sistema donde las empresas pueden elegir entre un impuesto de 6 por ciento en los ingresos brutos o un 15 por ciento de impuestos sobre los beneficios.

El éxito de impuesto único de Rusia no debería sorprender a nadie. De Hong Kong ha tenido un impuesto único por un largo tiempo, y ha sido economía en crecimiento más rápido del mundo, más de unos 50 años. De hecho, hay signos crecientes de que China podría aplicar un impuesto fijo en el futuro próximo. A este ritmo, los Estados Unidos puede terminar en la misma categoría como Francia, Cuba y Corea del Norte.

- Daniel Mitchell , Heritage Foundation (www.heritage.org), con sede en Washington instituto público de investigación de políticas

Violencia y Responsabilidad Intelectual.



¿Qué podemos hacer para impedir estos indescriptibles sucesos? ¿Podemos nosotros, en general hacer algo? Mi respuesta a estas preguntas es: Sí, creo que nosotros podemos hacer mucho. Cuando digo "nosotros" pienso en los intelectuales; por tanto, en personas que se interesan por las ideas; por tanto, especialmente, en aquellos que leen y que quizá también escriben.
¿Por qué pienso que nosotros los intelectuales podemos ayudar? Sencillamente por esto: porque nosotros, los intelectuales, desde hace milenios hemos ocasionado los más horribles daños. La matanza en nombre de una idea, de un precepto, de una teoría: ésta es nuestra obra, nuestro descubrimiento, el descubrimiento de los intelectuales. Si dejáramos de incitar a las personas unas contra otras -a menudo con las mejores intenciones-, sólo con eso se ganaría mucho
....Karl Popper "Tolerancia y responsabilidad intelectual" . http://uncursodefilosofia.blogspot.com/2007/03/karl-popper-texto-tolerancia-y.html


Reparar en que la mayoría de los hechos invocados por Popper son “políticos”, no “fenómenos de la naturaleza”. Es importante hacerlo porque a pesar de ello, en el resto del texto predominan reflexiones que expresa o inconcientemente tienen en cuenta no el conocimiento de esos hechos sino los “conocimientos sobre fenómenos naturales”, a cuyos conocimientos se nombra bajo el habitual pero impropio nombre de “ciencia natural”.

En cambio los “hechos políticos” son fenómenos que emergen y exigen en la vida humana, en gran parte, otro tipo de conocimiento: el conocimiento (supuestamente correcto) sobre “cómo debe ser la vida humana”, la individual y la colectiva. Esta clase de conocimiento, pari passu, ha recibido el nombre de “ciencia espiritual” (conocimiento de lo espiritual), pues el objeto a conocer no es algo tangible, no apreciable por los sentidos físicos del hombre (y sus aparatos), sino por el “espíritu”.

Este conocimiento sobre el cómo debe ser la vida humana (individual y social) no se obtiene por la “observación” y el “experimento” con cosas materiales, como en gran medida, lo obtiene la ciencia de lo natural. A lo sumo y con poca fortuna, en parte se lo puede conjeturar examinando la “historia”, de lo que una vez aconteció. ¿Y quien es capaz de “contar la “historia verdadera”?

Además, para colmo, nada ni nadie puede asegurar que la “historia” se repita. Al contrario, la vida humana es histórica justo porque no es repetición de lo que se ha hecho. Si bien el hombre basa su acción (en parte), en las lecciones del pasado (mucho fosilizado en usos y costumbres, el derecho establecido y “dogmas cognoscitivos”), vive como ser histórico en directa relación a su capacidad de cambio permanente; como individuo y como sociedad.

Esto genera graves problemas a los que Popper no alcanza a iluminar aunque los roce. La debilidad de su pensamiento en este capital asunto aparece cuando da paso a un terrible enigma. Sostener que la tolerancia para con lo que piensan, dicen y hacen los demás es la regla de oro. Ahora el mas grave problema del liberalismo: ¿Esta regla incluye el mandato “debemos tolerar a los intolerantes?. Popper aquí titubea y busca soluciones de compromiso, mencionando a Voltaire, quien decía (cito de memoria) “No estoy de acuerdo contigo, pero estoy dispuesto a jugar mi vida para se respete tu derecho a estar en desacuerdo”.

Popper no aborda ni ilustra sobre este enigma, quizá irresoluble. El enigma se ha presentado con el inicio de la Edad moderna. En practica en los 1920/30, en la Republica de Weimar, a la que recuerda, ¿se actúo bien “tolerando a los nazis” quienes luego en el poder acabaron por asesinar millones de Lucas sin contar los 180 millones de muertos por la guerra?

He leído mas de una vez a Popper e, intelectualmente, es mi amigo. He aprendido mucho de el y ha influenciado en mi manera de actuar, incluso en política. Sin embargo no me ha servido para quitarme la espina de ese enigma. Quizá podamos acercarnos a mejores respuestas (o a complicarnos mas aun) si profundizamos algunos conceptos que usa Popper. En este sentido mi maestro preferido es Rudolf Steiner (1869-1925); pero esto demanda , al menos en mi caso, un esfuerzo que supera mi capacidad.

Punto importante. Creo que hay que distinguir dos conceptos básicos de verdad. Uno, “la verdad” que posee una proposición lingüística o pensamiento. “Juicio verdadero o juicio falso”. El otro concepto es el de “ verdad” como un ente real, algo proveniente de un más , de fuera de de nuestro mundo fenoménico, pero que puede encarnarse en los objetos del mundo

En el primer caso, verdad significa “juicio sobre un objeto” (A es P) y esta proposición puede ser acertada o errónea. En esto radica lo central de la epistemología de Popper. Es el pensamiento de Hume. Pero se separa de Hume en el método o punto de partida. Hume aconsejaba “observar y luego emitir un juicio sobre la “ley” que rige lo observado y, luego, experimentar para comprobar si el juicio es verdadero o falso.

Popper invierte el método y dice: “inventar un juicio sobre la “legalidad” que rige lo observado, luego someterlo al experimentos para comprobar si es verdadero o falso. El llama a su método “principio de la falsación”. NO es poca la diferencia. El hombre liberal, dotado de espíritu critico” no busca “verificar” el juicio dominante, sino que su principal preocupación es “falsear” el conocimiento establecido. Es un magnifico aporte para combatir a la “docta ignorancia” sostenida por “autoridad” del poder.

Pero el concepto “verdad” tiene otro muy distinto sentido. Cuando pregunto al joyero, “¿este diamante, es de verdad”? lo que quiero saber es si el diamante (no el juicio de nadie) sino “la cosa” que tengo ante mi, es lo que es y no otra cosa. Esto vale no solo para las cosas materiales sino también para los objetos ideales, los espirituales, como lo son “las ideas y creencias ”.

Este es el dramático que planteo Platón, a quien Popper ha criticado una y mil veces en La sociedad abierta y sus enemigos. Y con cierta razón, pues lo que Platón sostiene, es que hay cosas que son verdaderas en si mismas. Las llamó esencias. Y la tarea del pensador es descubrir la “esencia de cada cosa”.

Mas la esencia es algo por completo inmaterial y solo aprehensible por el hombre gracias a él es un ser dotado de “espíritu”, rango del cual carecen todos los demás seres de esta tierra.

Popper no deja de tener razón en su critica a Platón (y al esencialismo), pues duda que podamos conocer con certeza tales “esencias”, al menos por el pensar racional. En uno de los párrafos de este artículo, sin embargo, menciona otro modo de conocer, un instrumento que permitiría conocer la “esencia” cada cosa: la intuición.

¿Pero quién goza de ese poder en el estado actual de la evolución de la humanidad? Y si alguno lo tiene, cómo “prueba” hoy (en el mundo de la “racionalidad”) a los demás que esa es “la verdadera cosa”. (En las épocas más remotas y aun en tiempos cercanos a Platón, si no de manera frecuente, no en forma excepcional, en cada sociedad se daban los “clarividentes”•, capaces de ver al mundo “esencial”, el que trasciende y sostiene lo fenoménico).

Popper teme con razón de que con la aceptación del “esencialismo” se infiltre una “autoridad” que solo proviene de una “relación de poder” (como ha ocurrido en gran parte de la historia de los últimos 10.000 años). Ocurrió hasta los comienzos de la “ciencia natural (casos Galileo, Copérnico, Servet, etc ) . Hombre de la época moderna (iniciada en el Siglo XVI), Popper desconfía de la intuición (aunque no la rechaza del todo) y con ella a Platón.

“E puor se move”, diría Galileo. Platón, fue un hombre tardío de la etapa en que dominaba la clarividencia humana. Dejo el testimonio que en las civilizaciones anteriores reinaba una “clarividencia natural”, como la que exhiben la mayoría de las especies animales. Frente a las cosas tangibles firmaba que había “cosas de verdad”, para verdad, de las que los fenómenos son meras “apariencias” (Fabula de la caverna). Y que estas “invisibles cosas” exigen una evolución especial del hombre que intenta conocerlas: “la iniciación”. Solo así las podrá visualizar, no con los ojos del cuerpo, sino con del espíritu. (¿No es así acaso la matemáticas?

Popper con toda razón repudia en este escrito la suerte de los Lucas. ¿Pero en que funda su repudio? ¿Proviene de un anterior “juicio de verdad” o de una “hipótesis de trabajo”, que otros podrían cambiar, o mas bien se funda como en una roca en su profundo sentido espiritual , o sea su “intuición”? .

No hay manera de explicar “racionalmente” que hay una “dignidad humana esencial” en cada individuo a la que nadie ni nunca se ha de vulnerar, salvo aceptando que es…”esencial”. Toda vez que en este campo se uso de la “razón” desarrollando hipótesis y observaciones como en la “ciencia natural” el fracaso ha sido claro y las monstruosidades horribles (Teoría de las razas, del la superioridad del hombre blanco, etc) . El colmo mas notorio fue el genocidio nazi o el Gulag soviético. Toda la “filosofía” jurídica sobre los intocables “derechos naturales”, incluyendo los “derechos y garantías” se fundan en algo muy profundo, algo que la razón no alcanza a describir. Pero a lo que “intuitivamente” ningún hombre de bien y sincero puede negar.

Curiosamente nuestra propia posición, a la que apoyo, se basan en “verdades que son evidentes por si mismas” ¿NO pensamos como Platón? ¿Cómo lo explicaría Popper? Se cometen, sin duda, traición a los principios liberales. ¿Pero quien los invento? ¿No los consideramos más allá de toda voluntad humana? ¿Los hay para un Lousteau? Este escabulle la cuestión so pretexto de nos dedicamos a “zonas de trabajo distintas”. Lo comprendo, porque como dijera Pascal (científico y místico),”hay razones del corazón que la razón no entiende”. Es muy probable que la enorme cantidad de “traidores” que vemos por doquier sean en verdad simples “ciegos” o “analfabetos”. NO han desarrollado o nadie les ha desarrollado el órgano espiritual.

Es un pecado introducido por el “romanticismo” atribuir la “intuición” de un mundo suprasensible a un órgano físico como el corazón físico. Poéticamente vale, porque nadie declara el amor a su amada poniendo su mano en la cabeza, sino sobre el pecho y así, también, se jura. Gestos simbólicos, reveladores de la “estructura esencial” del hombre. Nuestro espíritu, eso que nos diferencia de todo lo creado, es complejo. Contiene sentimientos, poder de pensar, voluntad y….posiblemente el poder, debidamente educado, de discernir el mundo esencial de que hablara Platón. Esta es una tarea actual y del porvenir si pretendemos que la humanidad no se destruya a si misma.

Esto no es cháchara, ni menos una critica a Popper.
En todo caso pienso que las principales cosas que he hecho en la vida, de las que ante mi mismo me enorgullezco, fueron desde el punto de vista de la “razón” irracionales. Tanto como la estrafalaria idea del Sargento Cabral de poner su cuerpo ante la bayoneta asesina entregando su vida para la salvar la del otro. Desde un punto de vista material, de la ciencia natural, no fue nada cuerdo, cada vez lo es menos desde el punto de vista del materialismo reinante en estos tiempos. Sin embargo nos conmovemos y honramos su conducta. Esto, la ciencia natural no puede explicarlo. Más aun: en verdad exigimos que ese “espíritu altruista” sustituya al “egoísta” espíritu que prevalece. Para avanzar en ese logro, Popper es necesario, pero no suficiente. Mal entendido va contra lo que necesitamos. Lo prueba la “traición” de los liberales que no dejan de leerlo.

Dr. Héctor Sandler
Director de la Catedra Libre "Sistema Juridico de la Revolución de Mayo de 1810" UNLP.
Profesor Consulto Facultad de Derecho UBA

viernes, 5 de febrero de 2010

Video "LA TRAICIÓN LIBERAL" al Sistema Económico y Rentístico de la Constitución de 1853.

"LOS ABOGADOS SON IGNORANTES ILUSTRADOS" Dr. Armando Ribas
IGNORANTES del Derecho y la Propiedad de los Modernos del Liberalismo Clásico desarrollada por la escuela llamada phisiocrática representada por Quesnay, y la grande escuela industrial de Adam Smith propuesta por la Revolución de Mayo de 1810; que recupera el principio de orden judeo-cristiano de acceso a la tierra y que termina de consolidar Juan Bautista ALBERDI con El Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853.
ILUSTRADOS en nuestras Universidades en el Derecho y la Propiedad Antigua o Barbara o Romana que se reinstala como la contrarrevolución a Mayo, mediante la sanción del Código Civil Argentino en 1869 con más de 4000 artículos a libro cerrado . Así se reinstala el Derecho romano que es: Cesáreo, unitario, antidemocratico, improductivo, jerárquico, esclavista, injusto, imperial, conflictivo y auto destructivo.

"LOS ECONOMISTAS SON IGNORANTES SIN ILUSTRAR" Dr. Armando Ribas
IGNORANTES del Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853 que elimina todos los impuestos de tipo romano al trabajo a la inversión y al consumo para ser reemplazados por "las rentas" o plusvalía de la tierra que impide que la tierra sea fuente de especulación; por lo tanto la tierra no aumenta de valor y por lo tanto no suben los alquileres y por lo tanto no se crean los ciclos económicos.
SIN ILUSTRAR que la Democracia, la Federación, la República, la Libertad, la noble Igualdad, la cooperación Fraternal, la mas alta calidad de vida, la alta productividad, la justicia y la paz social son hijos del Sistema Rentístico de la Constitución de 1853.

"Existe una Barbarie Letrada mil veces mas peligrosa que todos los indios de America,... estan en las universidades al servicio de la destrucción de la civilización" Juan Bautista ALBERDI Barbarie Letrada.


LA TRAICIÓN LIBERAL al sistema rentistico constitucional
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"Yo soy yo y mis circunstancias y si no las "salvo" a ellas, no me salvo yo" José Ortega & Gasset

Si no volvemos al Derecho y a la Propiedad de los Modernos de las tres grandes revoluciones -La Inglesa, la Francesa y la Americana -emuladas por la Argentina de Mayo de 1810-- nuevas incertidumbres sucederán a las antiguas y seguirá siendo nuestra suerte, mudar de tiranos sin destruir la tiranía.

"La democracia solo es hija natural del Sistema Rentístico al igual que: la federación, la republica, la alta calidad de vida, los salarios con mayor poder adquisitivo, la libertad, la igualdad, la paz, la inmigración, y el progreso para todos los habitantes.

La Democracia es hija artificial del sistema tributario -derivado de la economía mercantilista -o de derecha- o socialista -o de izquierda—y produce rechazo e incompatibilidad permanente. Hijos naturales del Sistema Tributario son: la tiranía y el despotismo –aunque sea este de origen democrático-, el sistema unitario, la desigualdad, la injusticia, los salarios con bajo poder adquisitivo, la emigración, los conflictos económicos, políticos y sociales, la guerra civil, los procesos autodestructivos, la improductividad, la marginación para la mayoría y enriquecimiento desmedido para unos pocos,

Economista, abogado, intelectual y político que desconoce las virtudes del Sistema Rentístico de la Constitución de 1853 es un peligro para la humanidad."

miércoles, 3 de febrero de 2010

ECONOMISTAS: ignorantes sin ilustrar o la barbarie letrada al servicio de la destrucción de la civilización.


Prólogo de Fernando Scornik Gerstein para la traducción al español del libro Boom Bust y la recesión de 2010 de Fred Harrison.

“He aquí el tinglado de la antigua farsa”… La frase con que comienza Jacinto Benavente su prólogo a “Los Intereses Creados”, puede muy bien aplicarse al desolador panorama que ha ofrecido la Ciencia Económica en casi todos los países, pero muy especialmente en España. También – como dice Don Jacinto en su prólogo – el discurso económico durante los años del “boom” embobó a los “simples villanos” – o sea a los modernos ciudadanos – y alguna vez subió la farsa a “palacios de príncipes, altísimos señores” – es decir a la clase política y a los gobernantes.

La mayoría de los economistas – en España casi todos, tanto en la izquierda como en la derecha – permaneció en silencio frente a la pendiente y al estallido final al que conducía inexorablemente la llamada especulación “inmobiliaria”. Todos se miraban alborozados frente a un crecimiento de valores – que no de riqueza – que incrementaba el patrimonio de los felices propietarios de bienes inmuebles.

Cuando alguno habló, no fue – salvo contadas excepciones – para aclarar, sino para confundir. Así, estos escasos críticos se referían precisamente a “especulación inmobiliaria”, como si lo que incrementara de valor fuera el “inmueble”, es decir un conjunto en que se confundían tierra, ladrillos y cemento.

Sabemos – y Fred Harrison lo puntualiza con precisión – que los ladrillos y el cemento – es decir la construcción – no aumenta de valor con el tiempo, sino que se desprecia. Los edificios valen menos cuanto más envejecen. Lo que aumenta de valor es la tierra, el sitio donde se edifica. La llamada “especulación inmobiliaria” ocultaba la realidad: con lo que se especulaba era con la tierra. En España – jaqueada por una política demencial en materia de acceso a la tierra urbanizable – hubo un momento en que, en vivienda nueva, el valor del suelo llegó a representar el 50% y hasta el 60% del valor de venta del inmueble, cuando lo normal es de un 20 a un 30% como máximo.

Frente a lo que era evidente, la inmensa mayoría de los economistas españoles callaba y miraba para otro lado. Ni siquiera ahora – en medio de una situación tan dolorosa como vive el país – se han disculpado por sus silencios del pasado. Nadie ha cantado un “¡mea culpa”! Todos siguen sentados en sus cátedras y hablando por televisión, como si lo que ha pasado fuera algo imprevisible que nada tiene que ver con ellos. En realidad no tienen mucho que preocuparse porque los medios tampoco les piden explicaciones, no sea que, en términos quijotescos, tengan que decir “con la tierra hemos topado”. Por ello prefieren pasar por alto el espinoso meollo del tema en el cual se originan tantos males de la economía española, entre ellos y no por cierto el menor, el de la corrupción.

Como señalara Fred Harrison en una obra publicada en 1997, “The Chaos Makers”, (donde predice puntualmente la depresión que ocurriría en 2009/2010), “el fallo colectivo de los profesionales de la economía (y por lo tanto de la clase gobernante) no es tanto con las herramientas empleadas por el analista sino con el singular rechazo en tratar a la tierra como una categoría relevante”. Estos analistas sin una idea verdadera que los guíe parecen – nos dice – un ejército de Watsons sin un General Sherlock Holmes.

A los economistas se les ha enseñado en las Universidades que la tierra carece de importancia, salvo en materia agraria. Es – ha dicho Harrison – como si las casas levitaran y los negocios y oficinas se construyeran en el aire. Han aprendido bien la lección. Han sido brillantes alumnos, pero, enfrentados con la dura realidad de un factor – la tierra, el espacio, el sitio – que penetra por todos los poros de la economía, no pueden llegar sino a conclusiones erróneas.

Por supuesto, no es solo España. En USA y en el Reino Unido, tampoco se computan los valores del suelo en las estadísticas. Así, se habló muchas veces de “estabilidad económica”, basándose en el escaso incremento de los precios al consumo, sin tener en cuenta que los valores inmobiliarios – en verdad, el suelo – se incrementaban en tasas anuales de dos dígitos. Así vino sucediendo en España en los últimos 15 años y así ha sucedido también, por ejemplo, en el Reino Unido.

Cuando se aprecian tendencias inflacionarias – siempre basándose en los precios al consumo – se recurre al único y singular remedio de incrementar las tasas de interés, con lo cual se daña sin distinción a los creadores de riqueza, pero no a los especuladores en suelo, cuyas ganancias de capital no se ven afectadas. Cuando se logra aplacar las tendencias inflacionarias con estos mazazos a la cabeza de productores y deudores hipotecarios, se procede a bajar las tasas de interés. Pero como el valor del suelo es su renta posible capitalizada al interés corriente (ya que no tiene costo de producción) al disminuir la tasa de interés; se incrementa aún más el valor del suelo, con lo que se beneficia a los especuladores.

Este sistema de mercado – de falso mercado diríamos – en el cual se ignora el factor tierra – se mueve dentro de una permanente contradicción, digna de la mejor crítica marxista.

El fracaso del “Nuevo Laborismo” se debe precisamente a su absoluta incapacidad para enfrentar el “ciclo económico” de auges (booms) y estallidos (busts) con medidas adecuadas. Porque, eso si, el Reino Unido ha sido junto con Irlanda y España, uno de los países europeos donde la especulación inmobiliaria ha sido más devastadora.

Y no es que no tuvieran buenas intenciones. Como señala Harrison, Gordon Brown fue claro en señalar los efectos negativos de estos ciclos económicos, basados en la especulación “inmobiliaria”. Sin embargo, ya en su primer presupuesto en 1997, se podían observar ausencias y debilidades que le impedirían cumplir sus buenas intenciones.

En Julio 1997 dijo ante la Cámara de los Comunes las siguientes palabras que, como también ha dicho Fred Harrison puede entrar en la “antología de famosas últimas palabras”:

“Estoy determinado a que como país nunca volveremos a la inestabilidad, especulación y valores negativos que caracterizaron al mercado de vivienda en los años 1980 y 1990. Esta volatidad daña tanto al mercado de viviendas como a la economía en su conjunto. Así la estabilidad será central para nuestra política de ayuda a los propietarios de viviendas. Y debemos estar preparados para emprender las acciones necesarias para lograrlo. No permitiré que los precios de las casas se pongan fuera de control poniendo en peligro el carácter sostenible de la recuperación”.

Las medidas que tomó, entre ellas un incremento en el impuesto de transmisiones de bienes inmuebles del 1% al 1,5% en propiedades por encima de 250.000 libras y al 2% en propiedades vendidas a más de 500.000 libras, amén de una reducción del 15% al 10% en la desgravación fiscal de los intereses pagados en hipotecas, fueron pan comido para los especuladores.

No sirvieron absolutamente para nada. La escalada de precios inmobiliarios continuo imparable hasta alcanzar límites delirantes en la etapa que Harrison llama la “Ruta de los Ganadores” (2007/2008) previa siempre, dentro de los casi idénticos ciclos económicos de 14/18 años, a la caída inexorable que se produjo en 2009/2010. Tal como Harrison predijera.

Gordon Brown nos recuerda a Salmoneo, aquel rey del mito griego, que en su insolencia regia, en la ciudad de Salmone, transfirió los sacrificios de Zeus a sus propios altares ya que todo lo podía. Incluso recorría las calles de Salmone arrastrando calderos de bronce atados con cuero detrás de su carro como para simular el trueno de Zeus y lanzando al aire antorchas hechas con hojas de roble. Algunas de ellas al caer quemaban a sus súbditos que debían tomarlos por rayos. Un buen día Zeus castigó a Salmoneo lanzándole un verdadero rayo, que no sólo destruyó a él y al carro, sino que además incendió toda la ciudad. Terminó, por supuesto, odiado por sus súbditos.

Y así se hundió el prestigio de Gordon Brown, quien presumía de acabar con los ciclos económicos, cuando cayó sobre el Reino Unido el rayo fulminante del estallido de la burbuja.

No puede decirse que sea odiado por los británicos que tampoco tienen demasiadas opciones pues los dirigentes conservadores son esta materia en general peores o al menos iguales a los laboristas. No es odiado, pero su prestigio y el del “New Labour” han quedado por los suelos.

Pero ¿Hay soluciones? ¿Es posible terminar con los ciclos del auge y caída económica? Por supuesto las hay y este libro de Fred Harrison las explica con claridad meridiana. Los ciclos económicos no son obra de la naturaleza o producto necesario del orden social humano, como gusta decir ciertos economistas.

Son el fruto de los graves errores y falencias que permiten la especulación con la tierra y los recursos naturales.

No se trata – nos dice Harrison – de demonizar la renta del suelo, como hiciera Carlos Marx. La renta de la tierra y otros recursos naturales no es, en si misma, mala. “La renta es la medida del éxito de la actividad económica. Es la prueba de la productividad. Cuanto mayor es la destreza con que la gente aplica su trabajo y su capital, mayor es el excedente por encima de salarios y ganancias que es disponible para pagar como renta por el beneficio del uso exclusivo de las facilidades que ofrece determinada ubicación. La renta se convierte en un problema solo cuando es privatizada”.

Cuando este valor de creación social es capitalizado y vendido en las mercados, la distorsión económica es inevitable y con ella la especulación y el estallido final, cuando los valores de la propiedad llegan a ser totalmente inalcanzables para los ciudadanos.

La solución no es la destrucción del mercado, que es absolutamente necesario para fijar la distribución del producto entre la renta, los salarios y el interés del capital. Este fue el error insubsanable de la experiencia soviética.

La solución, nos dice Harrison, está en el sistema impositivo y en la política de tierras. Hay que hacer de la renta de la tierra y los recursos naturales, incluyendo por supuesto el espectro radioeléctrico, la base de la recaudación fiscal del Estado.

Las plusvalías del suelo y los recursos naturales, creadas por la sociedad, debe ser la fuente principal de los ingresos públicos, pues tratándose de un excedente los ingresos del capital y el trabajo quedan intactos. En su día lo señaló Adam Smith y lo refirmaron economistas y filósofos de la talla de John Stuart Mill y Henry George en el siglo XIX y ya en el siglo XX economistas lúcidos como León Walras y Alfred Marshall.

Gravar la renta del suelo y los recursos naturales y suprimir o disminuir las cargas que el régimen impositivo vigente impone a trabajadores y empresarios, es el gran reto con el que la clase política de nuestros países se enfrentará en el siglo XXI.

Es una tarea enormemente difícil, pues la difusión de la propiedad ha creado millones de especuladores, falsamente ilusionados por el incremento del valor de sus viviendas y ciegos frente a la realidad de que es precisamente esa estructura la que coarta sus ingresos, dificulta la evolución de sus empresas y de su propia vida.

La reforma fiscal que propone Harrison y que en forma tan fundamentada y brillante expone en esta obra, es el único camino que nos permitirá acabar con las burbujas y su inexorable estallido, con el consiguiente sufrimiento para empresarios y trabajadores.

La tragedia de la depresión actual pudo evitarse. No se hizo. La tarea larga y difícil ahora no solo es salir de ella, sino evitar que se repita en el futuro.

Fernando Scornik Gerstein
Presidente de la International Union for Land Taxation and Free Trade
Avda. Alberto Alcocer 7, 8º Dcha.
E-28036 Madrid
Tel. +34 91 350 72 62
Fax.+34 91 350 73 06

Economista y político que desconoce las virtudes del Sistema Rentístico de la Constitución de 1853 es un peligro para la humanidad.

Sin Sistema Rentístico no hay democracia, ni federalismo, ni república, ni justicia, ni igualdad, ni paz social, ni progreso, ni seguridad jurídica, ni seguridad física, ni libertad.