¿CUANTO VALE O ES POR KILO? de Sergio Bianchi
La esclavitud fue abolida en Brasil en el año 1888, pero hay quien lo duda. De esto trata el documental ¿Cuánto cuesta el kilo? Sérgio Bianchi pretende transmitir al espectador de un modo inteligente el contraste y la similitud entre la esclavitud histórica y la realidad actual, usando para ambas partes los mismos actores. De modo que el antiguo tratante de esclavos Candinho y la esclava fugitiva Arminda pasan a ser en el presente, repectivamente, un asesino a sueldo y una activista política, pero su destino permanece invariable.
STOP NEOLIBERALISMO CONSERVADOR TRIBUTARIO Y ESCLAVISTA K
LUCHE Y VUELVE LA REVOLUCION DE MAYO
LA SOLUCION eliminar todos los impuestos y reemplazarlos por rentas como manda la economía clásica y científica, el cristianismo -levítico 25:23-, el derecho enfitéutico de la Revolución de Mayo de 1810 y el sistema económico y rentístico de la Constitución de 1853; única forma de lograr Libertad, Igualdad y Fraternidad para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.
Nuestra cultura occidental tiene la necesidad de recuperar datos que han sido deliberadamente ocultados, olvidados y perdidos por impostación filológica y por filtraje académico y universitario producidos básicamente por la Inquisición del Siglo XI al XVII primero y por la nacionalización de la educación superior del Siglo XVIII al XX. La misión de esta Enciclopedia es resucitar la sabiduría necesaria para salvar a occidente del proceso autodestructivo en que se encuentra en pleno desarrollo.
martes, 4 de febrero de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
Ensayos para resolver “lo irresoluble” por Mason Gaffney
PARA ESTABLECER UN
ORDEN ECONÓMICO JUSTO EN EL QUE “TODOS GANAN Y NINGUNO PIERDE”
el The Henry George Institute presenta
:
The Mason Gaffney Reader
Ensayos para resolver “lo irresoluble”
Los economistas en estos días nos presentan como problemas tristes dilemas. Se nos dice que para atraer a las empresas hay que bajar los impuestos , cerrar las bibliotecas y hambrear a las escuelas; que para evitar la inflación hay que tener millones de personas desempleadas ; que para aumentar la demanda de trabajo debemos hacer palear tierra y contaminar al mundo; que para motivar a los trabajadores debemos distribuir la riqueza de modo desigual; que para aumentar la productividad hay que despedir a los trabajadores. El economista Mason Gaffney ha trabajado durante su larga y distinguida carrera para desacreditar esas tristes soluciones propuestas por la "sabiduría convencional" dominante en muchos institutos de enseñanza superior.
* Una de las ideas más importantes , pero poco apreciados en la economía es el principio de George Henry consistente gravar la renta económica de la tierra, y en lenguaje más general , la de los recursos naturales . Este maravilloso conjunto de ensayos, escritos a lo largo de una larga y productiva carrera académica , debiera ser de lectura obligatoria. Como optimista empedernido, Mason Gaffney hace un excelente analisis de casos para mostrar como aplicando el principio de Henry George podemos reducir la desigualdad y a la vez aumentar los ingresos públicos para ser aplicados para remediar una multitud de males que aflijen a la sociedad moderna . Gaffney también ofrece soluciones plausibles a los problemas de la renovación urbana y de las finanzas, para la protección del medio ambiente , atender el ciclo de auge y caída y los conflictos generados por las empresas multinacionales en busca de rentas . Joseph Stiglitz
* Un cóctel de geografía, historia y economía , enfriado por fina prosa y clara expresión. En estos ensayos brillantes sobre la renta, de la tierra y los impuestos , Mason Gaffney nos ofrece a Henry George en su tiempo y útil para el nuestro. James Galbraith
* Mason Gaffney es un tesoro nacional . Con audacia pisa donde pocos economistas ni siquiera se atreven a mirar : a la extracción de la renta debidas a los muchos aprovechada por los pocos. La extracción de la renta de la tierra es ahora masiva y su actual trato amenaza con destruir nuestra democracia. Para aquellos que se preguntan cómo detener ese proceso , mi consejo es simple: leer Gaffney . Peter Barnes
244 páginas - Introducción por Lindy Davies - u$s 12.95
En Argentina puede suscribirse al Henry George Institute utilizando la dirección ice_argentina@speedy.com.ar
lunes, 23 de diciembre de 2013
LA ANOMALIA
LA MÁS GRAVE
CUESTIÓN SOCIAL ARGENTINA
Héctor Sandler, Profesor Consulto,
Derecho, UBA
Una entrevista
reveladora
Para el ejecutivo de la empresa Raghsa
el cepo cambiario paralizó gran
parte del negocio inmobiliario (ver la nota titulada “Inversion de US$ 220 millones para oficinas”, La Nacion,20 -Dic-2013, pag.14).
Sostiene
el entrevistado que el “cepo cambiario” ha paralizado en alto grado al negocio
inmobiliario. ¿Cómo es posible esto? ¿Acaso Argentina ha llegado al extremo de
tener que importar sus inmuebles? pues
las divisas se necesitan mas bien para importar bienes del exterior.
Suena a
disparate importar tierra. O el ejecutivo entrevistado esta mal de la cabeza o
algo extraño ocurre en nuestro país con los inmuebles por su naturaleza – la tierra-. Tan extraño que lleva a un
ejecutivo de inmobiliaria, a hacer aquellas afirmaciones como lo más natural
del mundo.
Inmueble? Únicamente lo
es la tierra
A la
luz del Código Civil y de la sana razón es material y jurídicamente imposible
“importar o exportar inmuebles”. Dice el Art.
2314 : “Son inmuebles por su
naturaleza las cosas que se encuentran
por si mismas inmovilizadas, como el suelo
y todas las partes sólidas o fluidas que
forman la superficie y profundidad, todo lo que esta incorporado al suelo de
una manera orgánica y todo lo que se encuentra bajo el suelo sin el hecho del
hombre”
Cada
lote de “terreno” en nuestro país es una parcela – ciudadana o agraria-, parte
de un único territorio sobre el cual la Argentina ejerce su poder soberano. Ergo suena a
insensato sostener que el “cepo cambiario” afecte al precio de los inmuebles.
Sin embargo es así. ¿Cómo se explica que la expresión en apariencia
insensata sea tenida por sensata en los
hechos? Solo admitiendo que algo inconcebible o no percibido por los hombres
con sano juicio reina en el mundo de los hechos.
Como nadie compra casas, las inmobiliarias construyen
oficinas
El
entrevistado declara otra aparente insensatez. Sostiene que una parálisis casi total afecta a la mayor
parte del “mercado inmobiliario”. Sin embargo ésta no obsta a que su empresa
haya decidido invertir 220 millones de dólares para construir un enorme palomar
en forma de “oficinas”. Esto es un edificio en propiedad horizontal de 30 pisos
para asiento de burócratas.
Su empresa
ha decido invertir esa suma en construir lo que legalmente es “inmuebles por accesión”. ( art. 2315 del
CC), sobre el verdadero y único inmueble: la tierra lisa y llana, denominado
“terreno” . La depresión casi total del mercado inmobiliario ( esto es, la
compra y venta de edificios, casas y departamentos) ha obligado a su empresa a “abandonar por ahora el mercado
residencial” (sic) para dedicarse a
la construcción de oficinas. Ninguna razón da de esta anomalía. Este desprecio
por el mercado.
Argentina, un país sin casas bastantes para su escasa
población
¿Por
qué hablamos de “anomalía”, de desprecio por el mercado? Porque todos sabemos
gracias a abundante y reiterada información diaria que en nuestro país mas de 2.500.000 personas
carecen de casas donde residir, viéndose obligadas a guarecerse provisoriamente
en asentamientos denominados “villas miseria”, predios usurpados y otros sitios semejantes. Además, según informes del INDEC y otras ONG,
alrededor de 13 millones de personas no viven en casas adecuadas. O sea que
escasean las viviendas, a tal extremo que casi 15 millones de personas viven en
condiciones inhumanas.
La voz de los geógrafos
¿Cómo
ocurre este desaguisado cuando gracias a la ciencia, a la técnica ,a la
industria contemporánea, y a la relativa sencillez que presenta el arte de
construir casas decentes y cómodas, nadie en la Argentina debiera
considerar como algo difícil cuando no imposible, tener su propia casa? Mucho mas
incomprensible resulta esta falencia si se tiene en cuenta que lo básico para
construir una vivienda es disponer de un pedazo de tierra. Si algo sobra en nuestra Argentina (desde el punto de vista
geográfico), es precisamente eso, la tierra.
Los geógrafos
nos informan que el territorio argentino accesible para vivir y trabajar es
gigantesco. Alcanza a casi 2,8 millones de kilómetros cuadrados. Medido en
hectáreas disponemos de 2,8 Trillones. Y cada hectárea tiene 10.000 m2. Dejo al lector
la tarea de calcular cuantos metros cuadrados tiene la superficie territorial
argentina. Solo tiene que multiplicar 2,8 Trillones por 10.000, que es la
cantidad de metros cuadrados que tiene 1 hectárea en el campo o una manzana en
la ciudad.
Jugando con la imaginación
También
en juego de imaginación ilustrativa sobre nuestra “demografía”, el lector tiene
que pensar que si cada familia tipo (marido, esposa y 2 hijos) poseyeran para
construir su hogar de un lote de terreno de unos 1000 m2 esa familia creería
haber alcanzado el Paraíso. Si consideramos
que somos 40 millones de habitantes, suponiendo que estuvieran
regularmente organizados en “familias tipo” (4 miembros) nuestra población estaría
formada por 10 millones de Unidades
Familiares. Si cada una tuviera en propiedad ese lote de tierra de 1000m2 para
construir sobre él su “residencia
hogareña” de unos 100m2, con huerta,
gallinero y otras comodidades, el total de familias solo demandaría unas
10.000.000 Ha.
O – lo que es lo mismo 100.000 km2.
Ocupando
cada familia argentina un terreno de 1000m2,
generoso y aireado, podrían construirse 1000 ciudades de 40.000
habitantes cada o 2000 de 20.000 habitantes, sin necesidad de recurrir a mas
que esos 100.000 km2 de nuestro vasto territorio. Mínima parte del total disponible, el que
gruesamente frisa los 2.800.000 km2.
¿Qué hacer con la tierra que sobra?
Significa
este artificial calculo que restarían
nada menos 2.700.000 km2 de superficie útil para montar fabricas, industrias y
explotaciones agrícolas en gran escala y todo lo que demandan las
construcciones de uso publico tales como caminos, vías ferroviarias,
aeropuertos, puertos fluviales y marítimos , etc. El espacio que disponemos es
para nada insignificante. No solo por la calidad de nuestra tierra, bañada por regulares lluvias en su mayor
parte, y regada por grandes vías fluviales naturales que lo atraviesan o
bordean en fronteras compartidas, de las cuales se podrían derivar infinidad de
canales para alcanzar agua a las regiones desérticas. Esto sin contar que en
general el agua subterránea bebible esta a “tiro” de una simple perforación,
lejos de países como Israel que deben taladrar 5000 metros para sacar
aguar y regar por goteo.
Por ahora a la orilla, pero fuera del mundo
Pero
hay más. Argentina es uno de los
principales países que rodean al gigantesco lago que lleva por nombre océano Atlántico,
el mismo que antes separaba pero que hoy gracias a la ciencia y técnica que une
mediante el transporte más barato en el mundo – la navegación- a tres
gigantescos continentes America, Europa
y África. Región pletórica de países que encabezan la civilización moderna o de
otros necesitados de lograr su propio desarrollo.
Tal como en los 1860, hoy en la Argentina “gobernar es
poblar”
Es
obvio – al menos lo fue para los constituyentes de 1853 y demostrado por los gobiernos que rigieron desde 1862 a 1930 – que desde el
punto de vista geográfico la
Argentina puede seguir siendo un gran país receptor de
inmigrantes. De millones de hombres y mujeres de trabajo que por diversas
causas “sobran” en sus países de origen.
Si nos
fijáramos como meta poblar nuestro país en forma ordenada a razón de una
densidad media semejante a la europea (unos 100 h/km2), al promediar el siglo
XXI sumariamos unos 250 millones de habitantes.
Gracias a los recursos naturales que provee nuestro territorio podrían
disfrutar en amplia de los beneficios de la libertad individual e igualdad de
trato en un ambiente de estimulante fraternidad, con solo aplicar su
trabajo según la capacidad y gusto de
cada uno
“Es el derecho, estúpido!”
Para
que estos ideales sean visualizados primero y apetecidos después – dado el cambio de perspectiva anímico espiritual
en la clase dirigente que toda sociedad produce
– es necesario renovar
nuestro derecho positivo. Sustituir
al retrogrado derecho actual, generador de crecientes conflictos internos, por
un derecho positivo que no desvirtúe sino que se limite a reglamentar los
principios establecidos por nuestra Constitución nacional.
Necesitamos
derecho positivo que conciente de la importancia de estas razonable metas sea
adecuado para llevar progresiva y atinadamente la enorme transición pendiente.
Un derecho positivo que reglamentando los principios de la Constitución
fundadora promueva el reordenamiento demográfico a la vez que permita alcanzar
una población adecuada a nuestra dimensión territorial. La que nuestra historia patria nos ha legado. Es la
única manera de salir de la turbulenta permanente crisis social que nos abruma
cada vez más desde los 1930.
Dos objetivos primordiales para recuperar nuestro lugar en el
mundo
No es
obra de un solo gobierno. Este indispensable cambio debe responder a una misma
idea rectora para todos los gobiernos democráticamente electos.
1) Poner
la tierra al alcance de quienes viven de su trabajo y
2) Liberar
a todos los trabajadores de los destructivos impuestos que los castigan es el deber primero de todo político
que diga defender la democracia.
Necesitamos un renovado Acuerdo de San Nicolás
No
necesitamos ningún “pacto electoral”. Lo que necesitamos y con máxima urgencia,
visto los hechos de este mes de diciembre, es un renovado acuerdo de San Nicolás. Su fin es comprometer a todos
en la decisión de cumplir y hacer cumplir la Constitución Nacional
contenido en la concreción aquellos dos ideales, pues su afirmar por el derecho
positivo un orden social fundado en tierra
barata y trabajo libre de impuestos es constituir una sociedad prospera de
hombres libres.
Celebrado
entre todas las provincias, partidos políticos y grupos sociales ha de ser la
firme guía para todo futuro gobierno, sin
perjuicio de las políticas de coyuntura que de acuerdo a la evolución
hayan de tomarse.
La pregunta existencial para todo argentino de hoy
Por el público
comentario hecho por un ejecutivo de una empresa inmobiliaria nos hemos sentido
impulsados a hacer este escrito. Hemos recurrido a ejemplos simples, esbozados a la gruesa,
para justificar de modo firme que todo
argentino de hoy, que ame a sus semejantes y a su patria, debe formularse la siguiente pregunta:
¿Por qué hemos de vivir
millones de familias en distintos tipos de hacinamiento urbano, otros millones prácticamente
a la intemperie y todos apiñados en ínsulas aisladas en medio de un inmenso
territorio vacío?
Hacerse
o no esta pregunta revela si se posee en serio o no una adecuada moral social.
La necesaria para reflexionar políticamente acerca de cómo resolver la primera
cuestión social argentina, madre de todas las cuestiones sociales que hoy estallan
por doquier y que arruinan la vida de todos y cada uno. La que ha sometido y sigue sometiendo a
la sociedad entera a una terrible crisis
cada diez años a partir de 1932.
Buenos Aires, diciembre 20 de 2013
Buenos Aires, diciembre 20 de 2013
Secreto de la Vida Libre de Impuestos
Los gobiernos no deben gravar a la gente con impuestos al trabajo ni al consumo para financiar los servicios públicos, ya que la infraestructura, como sistemas de transporte masivo se puede pagar por sí mismos - que crean valor suficiente para cubrir sus costos de capital. Pero debido a que el valor RENTA se privatiza, los ingresos obtenidos deben ser mediante impuestos. Una vida libre de impuestos es posible, pero sólo si logramos democratizar las finanzas de los ciudadanos, sostiene Fred Harrison.
Para obtener más información, visite: http://www.sharetherents.org/
domingo, 15 de diciembre de 2013
NEOLIBERALISMO K: tu tiempo se acabo.
CUANDO LA GENTE SE HAYA DADO CUENTA DE QUIEN SON USTEDES, NO LES FALTARA TIEMPO PARA INVADIR ESTA CAMARA Y COLGARLES!!!!! Y CON TODA LA RAZÓN !!!
Muy Buen video, quizá no te des cuenta de que habla, pero lo hace contra EL MODELO "neoliberal, tributario y esclavista K".
Me recordó a salmantino Juan de Mariana cuando afirmo "Es "deber" del
buen cristiano matar al rey despótico"- que quiera cobrar impuestos-.
El MODELO K se sostiene con 92 impuestos que atacan a los trabajadores para beneficiar a los especuladores.
Pásaselo a los K para que junto con los liberales Alberto Benegas Lynch
(h), Eduardo Marty y sus adláteres vayan poniendo las barbas en remojo.
https://www.youtube.com/ watch?v=aAyFgb0R6tE
LA CORRUPCION DE LAS CIENCIAS
“Pecadores
somos todos, los pecados se perdonan,
la corrupción no” Papa Francisco
la corrupción no” Papa Francisco
A la corrupción de la ciencia económica, del derecho y de lahistoria denunciada en este Blog ahora:
Y si la ciencia no es eso que tú crees…
El
último Nobel de Medicina critica la “tiranía” de las revistas especializadas en
la carrera investigadora
Las
publicaciones defienden su seriedad
Clase de
anatomía de Santiago Ramón y Cajal (centro) en 1915. / ALFONSO
Nuestro mundo se rige por la ciencia
en mayor medida de lo que creemos. Un gobernante puede creer que su raza —o su
aldea, ya puestos— es superior a las demás, pero no podrá salirse con la suya
sin una ciencia independiente y de calidad que lo apoye; un magnate pagará un
montón de dinero para hacer creer a la gente que su pasta de dientes, su fuente
de energía o sus medios de comunicación son superiores a los demás, pero
fracasará si no puede aportar evidencias científicas. Los alimentos que comemos, la información
que creemos y los medicamentos que tragamos dependen crucialmente de una
ciencia solvente, honrada y evaluada con criterio y transparencia.¿La tenemos?
El último premio Nobel de Medicina, Randy
Schekman, cree que no. Y no se engañen: la mayoría de
los galardonados con esa cima de las distinciones científicas dedican su visita
a Estocolmo a mayor gloria de sí mismos, o simplemente a hacer turismo. Schekman
ha preferido montar un pollo, y uno bien importante, si hemos de ser justos. En
una columna
publicada por The Guardian y reproducida íntegramente bajo este
artículo, Schekman sostiene que las revistas científicas de élite, en
particular Nature, Science y Cell, distorsionan el proceso científico o, peor aún,
ejercen una “tiranía” sobre él que no solo desfigura la imagen pública de la
ciencia, sino incluso sus prioridades y su funcionamiento diario.
Para reforzar su punto de vista, el
premio Nobel —que recogió ayer su galardón en la capital sueca— ha anunciado su
decisión solemne de no publicar nunca más en Nature, Science y Cell,
las tres revistas científicas con más índice de impacto, una medida de su
influencia en otros científicos. Schekman admite que ha publicado todo lo que
ha podido en esas tres revistas, incluidos los papers (artículos técnicos) que
le acaban de valer el premio Nobel. Pero que, ahora que se lo han dado, ya no
va a publicar más ahí.
Su intención es denunciar —con unas dosis de
autocrítica que se echan de menos en la clase política y otras— las
distorsiones que esas grandes editoriales científicas ejercen sobre el progreso
del conocimiento. Schekman denuncia que la admisión de un texto puede estar
sujeta a consideraciones de política científica, presiones o incluso contactos
personales.
Schekman ha fundado su propia revista
electrónica, eLife, una de las publicaciones
científicas “en abierto” que pretenden estimular una nueva era en la
evaluación, presentación y divulgación del progreso científico, o una ciencia
tres punto cero.
Dos de los tres objetivos
prioritarios de Schekman. Las revistas Nature y Science, son premio Príncipe de
Asturias de las ciencias. Pero hay otro galardonado con el mismo premio, el
biólogo Peter Lawrence de la
Universidad de Cambridge, que no solo apoya a Schekman, sino
que viene sosteniendo posturas similares desde hace 10 años. “Este asunto viene
de lejos y se ha ido volviendo peor en los últimos años”, dice a EL PAÍS desde
Cambridge.
Denunciar
las distorsiones de las editoriales sobre el avance del saber
Lawrence y otros científicos han
escrito artículos en las revistas científicas y presentado quejas ante los
centros de decisión, pero no han logrado gran cosa, ni siquiera elevar el tema
a la opinión pública. El científico de Cambridge se confiesa contento de que
Schekman haya aprovechado su premio Nobel para remar contra corriente e
intentar empujar lo que considera una buena causa. La autocrítica es inmanente
a la ciencia: es lo que mejora sus experimentos y teorías, y lo que puede
mejorar sus formas, su financiación y su comunicación pública.
“Muchos investigadores son plenamente conscientes
de cómo la evaluación del trabajo científico y su tasación por los burócratas
está asesinando la ciencia”, dice Lawrence con característica elocuencia. “Por supuesto que todos somos culpables de haber representado nuestro
papel, y así lo admite el propio Randy (Schekman); pero es bueno que esté
utilizando su premio Nobel para publicitar sus opiniones, y espero que ello
incremente la percepción pública de por qué la ciencia ha perdido su corazón”.
Lawrence escribió un artículo de
referencia sobre este asunto hace diez años, curiosamente en la propia revista Nature. “Cuando lo escribí en 2003,
recibí casi 200 cartas, en su mayoría de jóvenes que sentían que los sueños que
les habían llevado a convertirse en científicos habían sido rapiñados; el punto
principal, entonces y ahora, es que los artículos científicos se han vuelto
símbolos para el progreso en la profesión científica, y los verdaderos
propósitos de comunicación y registro están desapareciendo”.
Otro científico relevante que apoya
la protesta del Nobel Schekman es Michael Eisen, profesor de la Universidad de
California en Berkeley y uno de los fundadores de Public Library of Science
(PLoS), la primera y principal colección de revistas científicas
publicadas en abierto, y con una voluntad de transparencia que les ha llevado,
por ejemplo, a hacer pública la identidad de los dos o tres científicos, o
reviewers, que revisan los manuscritos y deciden sobre su publicación.
El
biólogo Peter Lawrence lleva 10 años protestando por esto mismo
“Lo que ha dicho Randy (Schekman) es
importante”, dice Eisen a EL PAÍS. “Si otros científicos siguieran esa vía,
podrían enmendar muchos problemas de la comunicación científica en un solo
movimiento”. Pero el investigador y editor no alberga grandes esperanzas:
“Hablando como alguien que ya abandonó esas revistas (Nature, Science y
Cell) hace 13 años, y que ha estado intentando convencer a sus colegas
para que hagan lo mismo desde entonces, me temo que la estructura de incentivos
que Randy denuncia es tan poderosa y ubicua que ni siquiera el liderazgo de un
premio Nobel tan brillante y respetado podrá disolverla”.
Eisen no cree que un boicot a esas
tres revistas de élite sirva de mucho. “Si realmente queremos arreglar las
cosas”, concluye, “necesitamos que todos los científicos ataquen el uso de las
publicaciones para evaluar a los investigadores, y que lo hagan siempre que
tengan ocasión: cuando contraten científicos para su propio laboratorio o
departamento, cuando revisen las solicitudes de financiación o juzguen a los
candidatos a una plaza”.
Este diario ha solicitado su
perspectiva a los editores de Nature, Science y Cell, los principales
objetivos de los dardos de Schekman. Lo que sigue son sus respuestas.
“Nuestra política de aceptación no se
rige por consideraciones de impacto”, dice a EL PAÍS Monica Bradford, editora
ejecutiva de Science, “sino por el compromiso editorial de proveer acceso a
investigaciones interesantes, innovadoras, importantes y que estimulen el
pensamiento en todas las disciplinas científicas”. La revista Science, prosigue
explicando Bradford, se publica por la
AAAS (Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, siglas en
inglés), que es una organización sin ánimo de lucro, “y trabaja duro para
garantizar que la información científica revisada por pares se distribuye al
mayor público posible”.
Las revistas de primera fila reciben tal cantidad
de manuscritos cada semana que, por simples consideraciones materiales, tienen
que rechazar cerca del 90% de esos trabajos. La cuestión sería un mero dilema
editorial si no fuera porque la carrera de cualquier científico, sobre todo de
los jóvenes, depende estrictamente del número de publicaciones que consiga con
su investigación, en particular en las grandes revistas de más impacto. Pese a ello, Bradford asegura que “los presupuestos para el número de
páginas y los niveles de aceptación de manuscritos han ido de la mano
históricamente; tenemos una gran difusión, e imprimir artículos adicionales
tiene un gran coste económico”.
Emilie Marcus, editora de Cell,
comenta más específicamente sobre el desafío del Nobel Schekman. “Desde su
lanzamiento hace casi 40 años”, dice, “la revista Cell se ha
concentrado en una visión editorial fuerte, un servicio al autor de primera
fila en su clase con editores profesionales informados y accesibles, una
revisión por pares rápida y rigurosa por investigadores académicos de primera
línea, y una calidad sofisticada de producción”.
“La razón de ser de Cell”,
prosigue Marcus, “es servir a la ciencia y a los científicos, y si no logramos
ofrecer esos valores a nuestros autores y lectores, la revista no prosperará;
para nosotros esto no es un lujo, sino un principio fundacional”.
Obsolescencia programada from rubens il gallego canalla on Vimeo.
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