viernes, 26 de agosto de 2011

AL MOVIMIENTO ESPAÑOL DEL 15-M


La organización que presido, la International Union for Land Value Taxation, quiere hacer llegar al movimiento del 15-m nuestra solidaridad con los objetivos de democracia real y justicia económica que proclama vuestro movimiento y que constituyen objetivos que son también esenciales para la Intenational Union.

Democracia real, porque sin un autentico control popular de los actos de Gobierno, basado por supuesto en conocimiento e información objetiva, será imposible evitar que las minorías impongan sus deseos en desafío constante a los verdaderos intereses populares, como ha sucedido hasta el presente en muchos pises y –sobretodo- en España, hipotecando el futuro de las generaciones venideras.

Democracia real, para que el pueblo pueda decidir a través de sus auténticos representantes, cuales son las estrategias que deben adoptarse para la crisis sistémica que afrontamos.

A la International Union le preocupa que las estrategias actuales, lejos de poner un techo al declive vayan a exacerbar las inestabilidades que caracterizan a los mercados alrededor del mundo. De hecho, los gobiernos estan aplicando medidas de rescate y recortes presupuestarios que son inútiles enel mejor de los casos y peligrosas, por diferentes razones, en el peor.

Así, el rescate de los Bancos, cuando ya sabemos el fracaso de la experiencia japonesa en los años 1990, que intento evitar la rendición de cuentas en el sector financiero y condujo a “la década perdida”.

La International Union ya señaló en Enero de 2009 que el rescate de la economía con recetas Keynesianas de gastos del sector público, iba a crear expectativas que no serían –y no lo fueron- cumplidas. Decíamos en 2009 que la inyección de dinero público en el sector privado para crear empleos o “ayudas a los necesitados” –sin un régimen impositivo que lo respalde- aumentaría de tal forma la deuda publica que forzará a cortar el gasto (y en consecuencia el consumo) impidiendo la recuperación. Matemáticamente ha sucedido así.

Esto nos conduce a una conclusión obvia y al segundo de nuestros postulados: la justicia económica.

Todos sabemos que el sector financiero exhibió una obscena propensión adquisitiva en los últimos años, pero el verdadero origen del desplome crediticio no puede atribuirse exclusivamente a las hipotecas “sub-prime” en USA o a los relajados controles sobre bancos. Son culpables en parte, pero no en todo. El verdadero origen hay que buscarlo en la vertiginosa escalada de especulación inmobiliaria (en España incremento de un 900% en el valor de la propiedad en 20 años) gracias a la cual se constituyeron hipotecas sobre valores ficticios, sobre los cuales se montó la corrupción y el dinero negro que fluye a los paraísos fiscales. Las crisis inmobiliarias de los años 1970 y comienzos de 1990 ocurrieron a pesar de que los reguladores aplicaron reglas ajustadas para la concesión de créditos.

Vivimos en un sistema de profunda injusticia económica y la raíz de esta injusticia radica en el régimen impositivo: mientras se permite que las plusvalías del suelo enriquezcan a los poderosos y creen para los pequeños y medianos propietarios la ilusión de que se enriquecen sin esfuerzo, el peso de la recaudación impositiva cae sobre los hombros del pueblo llano a través des IVA, el impuesto a las rentas sobre los asalariados y los diversos impuestos al consumo. Cuando las autoridades Comunitarias o el Banco Central Europeo nos dicen que hay que aumentar la recaudación, lo primero que se hace es incrementar el IVA. Cuando se dice que hay que recortar gastos, se recortan los sueldos. A nadie se le ocurre pedir que se reintegre, al menos en parte, las inmensas plusvalías del suelo que han favorecido a los Bancos y a las grandes empresas.

Los economistas =Joseph Stiglitz entre ellos= coinciden que la forma no distorsionante de recaudar fondos públicos es creando impuestos por el uso de recursos naturales o por acceder a os beneficios des espacio físico (el suelo).

Diseñando una estrategia para desplazar la base de la recaudación pública hacia las rentas del suelo y los recursos naturales, con una ponderable reducción de los impuestos que dañan los incentivos para trabajar, ahorrar o invertir, los gobiernos elaborarían el único paradigma capaz de rescatar la economía global de la que ya es la peor recesión desde la Depresión de 1930. Seria además el primer y necesario paso hacia una plena vigencia de la justicia económica.

Como dijera Joseph Schumpeter “nada indica tan claramente el carácter de una sociedad y de una civilización como la política fiscal que adopten sus gobiernos”.


Fernando Scornik Gerstein

Presidente de la International Union for Land Value Taxation”(I.U.) (Unión Internacional para la Imposición del Valor de la Tierra), organización fundada en 1926 en Dinamarca y con sede central actualmente en el Reino Unido –es una entidad que nuclea expertos en el régimen del suelo y los sistemas impositivos. Tienen miembros en 35 países –activistas, políticos, profesionales y académicos- y cuenta como afiliadas a mas de 70 organizaciones nacionales y locales de diferentes paises.

En 1992 quedó acreditada como una ONG en las Naciones Unidas y en 2003 el Consejo Económico y Social de la Naciones Unidas le otorgo el Status de Consultora Especial. La I.U. mantiene 12 delegados en las Naciones Unidas, que cubren las oficinas de la organización internacional en Nueva York, Ginebra, Addis Abeba, Bangkok y Santiago de Chile.

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